Nuestro Dios es lento para la ira y abundante en misericordia, pero eso no significa que carezca de justicia. Esta tensión aparente —la ira de un Dios misericordioso— recorre toda la Escritura y se hace visible en la carta de Judas, donde el autor recuerda a sus lectores tres episodios de juicio divino como advertencia contra los falsos maestros que han infiltrado la iglesia. Casos recientes como el del deportista Aaron Rogers o el expastor Rob Bell, quienes abandonaron la fe argumentando que no podían creer en un Dios que condena, ilustran cuán difícil resulta para muchos aceptar que el mismo Dios que salva también juzga.
Judas presenta tres ejemplos que sus lectores ya conocían: el pueblo de Israel, que tras ser rescatado de Egipto fue destruido en el desierto por su incredulidad; los ángeles que abandonaron su posición de autoridad y ahora aguardan en prisiones de oscuridad el juicio final; y las ciudades de Sodoma y Gomorra, consumidas por fuego a causa de su inmoralidad. En cada caso, la raíz del pecado fue la misma: incredulidad que lleva a rechazar la autoridad de Dios y a vivir según los propios instintos.
El apóstol Pablo advirtió que estas cosas fueron escritas como ejemplo para nosotros, y añadió: el que cree que está firme, tenga cuidado de que no caiga. La cruz de Cristo es la máxima expresión de esta realidad: en ella se encontraron la justicia de Dios, que trató brutalmente al inocente, y su misericordia, que resultó en nuestro perdón. No hay perdón sin que la justicia sea satisfecha —o la satisfizo Cristo, o la satisfaremos nosotros en condenación eterna.
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Corté Adelman, te voy a invitar a que abras la carta o epístola de Judas. Vamos a estar leyendo, pero aún no, del versículo 5 al versículo 10 para continuar la exposición de esta epístola. Quería iniciar con dos historias breves, una reciente y otra, bueno, relativamente reciente también.
Algunos de ustedes conocen el nombre Aaron Rodgers. ¿Lo conocen algunos? Él es quarterback de los Green Bay Packers. Quienquiera que me escucha piensa que yo conozco mucho de fútbol, pero no, simplemente estoy enterado. Recientemente, aparentemente muy conocido, muy famoso, pero lamentablemente como que no le ha estado yendo también últimamente. Y le estaban cayendo las redes sociales, ya estaban las redes sociales, porque habiendo crecido en una familia cristiana, habiendo sido parte del ministerio Young Life, Vida Joven, en su juventud más temprana, recientemente él ha negado la fe. Lo que chocó a sus padres, con quienes aparentemente él no ha tenido comunicación, según dicen, desde el año 2014. Y lo que más se publicitó, si se pudiera decir, es la razón que él da para abandonar la fe. Y eso fue esto, fue lo que circuló: "No sé cómo puedes creer en un Dios que quiere condenar la mayor parte del planeta a un infierno de fuego."
Llegando a los años atrás, el expastor Rob Bell también estuvo como en la palestra pública por declaraciones similares. Rob Bell fue el fundador de la iglesia Mars Hill Bible Church en Grandville, Michigan, iglesia que él pastoreó hasta el año 2012. Era una de las iglesias de mayor crecimiento hasta ese momento. Y poco tiempo después él escribió un libro, Love Wins, El Amor Gana. En esencia, a lo que él apunta en su libro es que el ser humano es, en esencia, bueno, y nuestro Dios es un Dios de amor más que de justicia, que no tendríamos que preocuparnos en lo más mínimo por ninguna condenación futura o posible, porque al final de la historia el amor va a ganar, Love Wins.
Rob Bell abandonó la fe y hoy representa uno de los apóstatas en una lista larga de personas que han ido apostatando de la fe a lo largo del tiempo, y en especial en los últimos años. Y uno se pregunta: ¿qué pasa? Y ve eso, y ve al mensajero de la prosperidad, y ve en múltiples otras cosas, y tú te preguntas si estamos viendo el comienzo de la gran apostasía antes de la venida del Señor. El segundo, Aaron Rodgers, como Rob Bell, abandonaron la fe sobre la base de que no podían creer en un Dios de justicia.
Yo menciono eso porque el título de mi mensaje es "La ira de un Dios misericordioso." Escucha lo paradójico del mensaje, la ira, o del título por lo menos, de un Dios misericordioso. Eso es algo que la Biblia revela desde muy temprano: que nuestro Dios es ambas cosas. Es lento para la ira, pero no sin ira. Y Él es abundante en misericordia. Lo que Dios está tratando de enfatizar es precisamente lo segundo. La abundancia está en la misericordia. En cuanto a la ira, más que enfatizar una abundancia, le está diciendo: "Bueno, quiero que sepas que soy lento para airarme, no me aíro tan fácilmente." Eso es lo que Él demostró a Moisés cuando lo subió al monte Sinaí para mostrarle parte de su gloria, donde Él le pasa por delante, y mientras iba pasando Él declaró que era el Dios lento para la ira y abundante en misericordia.
Ahora, yo no me imagino a nadie en sus cabales que realmente quisiera un presidente, o presidente de la Suprema Corte de Justicia, en una nación donde él ve la maldad imperar y prosperar y aumentar, y que al final él no tiene ningún interés en aplicar las leyes ni en hacer justicia, porque al final de la historia Love Wins, el amor gana. Y no creo que tú quieres un presidente de esa calaña. De esa misma manera, yo no me imagino cómo creer en un Dios que ve diariamente, continuamente, incluyendo en este momento, homicidios, violaciones de niños, de niñas, de hombres, de mujeres, que ve la corrupción administrativa pública y privada, que ve las injusticias en contra de aquellos que menos pueden, y que al final de la historia Él se va a hacer de la vista gorda con todo eso, porque Él no es un Dios de justicia, a pesar de que ha visto su ley transgredida una y otra vez.
Aquellos que van a lo que la Biblia llama el infierno, es un castigo eterno. Y para aquellos que se preguntan, "no entiendo la necesidad de la eternidad del castigo," eso es porque nosotros no entendemos que cuando pecamos estamos transgrediendo la santidad de Dios, que es infinita. Y como la paga tiene que ser igual a la falta, pues si su santidad es infinita y es lo que yo transgredo, pues de esa misma manera eventualmente la paga tendrá que ser infinita. La ira de un Dios misericordioso.
Para continuar con la exposición de esta epístola de Judas, recordemos en el versículo 3, la semana pasada vimos cómo Judas nos llamaba a contender por la fe entregada a los santos de una vez y para siempre. En el versículo 4 nos daba la razón por la cual él nos llamaba a contender. Judas iba a escribir acerca de la salvación, lo explica en los primeros dos versículos. Sin embargo, dice que aparentemente algo sucedió, se enteró de algo que hizo que lo obligó, lo forzó, lo vimos la semana pasada, a cambiar de tema, y entonces decidió escribirles acerca de la necesidad de contender por la fe.
Luego en el versículo 4 dice cuál es la razón por la que él cambió de tema y la razón por la que se vio obligado a escribir sobre esto. Escucha: "Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que no estuvieron con nosotros, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios, el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo." La presencia de falsos maestros que negaban a nuestro Dios, al único soberano Dios, y a su Hijo Jesucristo, y que al mismo tiempo habían convertido la gracia de Dios en libertinaje, es la razón por la que Judas se vio compelido a escribir sobre la necesidad de defender la fe, que como dijimos debía hacerse hasta el punto de tener que agonizar. Epagonizomai fue la palabra en el original que usó: agonizar en su defensa.
Y para conectarlos y darles el contexto, en un muy breve, un minuto o dos, una panorámica de la carta de Judas, y un recordatorio para el resto, yo mencioné que Judas describe una serie de personajes y eventos de una manera muy particular, muy peculiar, porque él los describe en tripletas. Bueno, algunos se estarán preguntando qué quiere decir eso. Bueno, cuando yo te lo ilustre ahora lo vas a ver perfectamente.
Los recipientes de la carta son caracterizados como personas llamadas, amadas y guardadas. Primer triple: llamadas, amadas y guardadas. En el saludo hay una oración o deseo también triple: misericordia, paz y amor en abundancia para con ustedes. Judas usa tres ejemplos de juicio que vamos a ver hoy: el pueblo judío en el desierto, los ángeles caídos guardados en prisión de oscuridad, y finalmente las ciudades de Sodoma y Gomorra. Este es el triple que vamos a ver hoy.
Hay tres personas que veremos la próxima ocasión que son usadas como ejemplo del error que cometieron: Caín, Balaam y Coré. Los apóstatas son descritos como: impíos, convertidores de la gracia en lascivia, y número tres, negadores del Señor. Hay tres actividades de los apóstatas: ellos contaminan la carne, desprecian las autoridades y blasfeman seres celestiales o angelicales.
Hay tres metáforas para referirse, describir, caracterizar a los apóstatas: escollos ocultos, apacentadores de sí mismos y nubes sin agua. Pedro habla de manantiales sin agua. Luego hay tres metáforas más para continuar describiéndolos: son como árboles infructuosos, olas furiosas y estrellas errantes. Las tres personas de la Trinidad son mencionadas en los versículos 20 y 21: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Hay tres clases de ovejas que nosotros los pastores tenemos que considerar: aquellas que están dudando, las que están en peligro del fuego, y aquellas que ya están contaminadas. Y finalmente hay tres actividades que él recomienda para contender por la fe: número uno, edificándoos unos a otros; número dos, orar; y número tres, conservándonos en el amor de Dios.
Yo creo que ahora tú tienes un entendimiento o refrescas el contenido de la carta, y al mismo tiempo tú puedes ver que lo que vamos a exponer hoy es uno de esos triples, que tiene que ver con esas tres historias.
Yo quiero entonces que me acompañes a leer del versículo 5 al versículo 10 de esta carta de Judas: "Ahora quiero recordaros, aunque ya definitivamente lo sepáis todo, que el Señor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron. Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas para el juicio del gran día. Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, a semejanza de aquellos, puesto que ellas se corrompieron y siguieron carne extraña, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno. No obstante, de la misma manera también estos hombres, soñando, manchan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las majestades angélicas."
"Pero," es un pero importante, "cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo y disputaba acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda."
Finalmente, versículo 10: "Mas estos blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas ellos serán destruidos."
Judas comienza esta porción de su carta hablando de que él quiere hablarles algunas verdades, quiere revisar algunas historias del pasado, del juicio o la ira de Dios visitadas en ciertas ocasiones. Y aunque ellos definitivamente, dice Judas, ya lo saben todos, en otras palabras: "Yo no les voy a decir nada nuevo, yo simplemente les voy a recordar". Y eso nos lleva a Segunda de Pedro, que fue la carta que vi anterior a esta como parte de la serie "El espíritu de la apostasía", porque Pedro varias veces nos dice en esa epístola la necesidad y la importancia de recordar lo aprendido. Y aquí está Judas usando como la misma estrategia, o la misma... yo no sé si llamarla estrategia, metodología sería una mejor palabra, de recordar lo aprendido, que eso es lo que a nosotros muchas veces nos falta.
Y Judas va a usar estas tres historias para enseñarles a aquellos de nosotros que estamos leyendo hoy, y aquellos que escucharon en el ayer, que no hay manera de que estos falsos maestros escapen de la ira de Dios o de su justicia. Su grado de iniquidad ha alcanzado niveles intolerables, de tal manera que el Dios que es infinitamente misericordioso se ve en la obligación de visitar su ira sobre ellos de la misma manera que lo hizo en el pasado sobre otros.
Las tres historias ya las leí: número uno, el juicio de Dios sobre su pueblo, su con mayúscula, sobre su pueblo en el desierto; número dos, el castigo de ángeles creados para morar en su presencia que hoy están encarcelados en prisiones de oscuridad o de tinieblas; y número tres, la destrucción por fuego de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Ahí está el triple.
Comencemos viendo la primera historia y el primer ejemplo para nosotros en el versículo uno: "El Señor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron". Tú viste en ese solo verso la ira y la misericordia puestas juntas. El Señor, habiendo salvado al pueblo de Egipto, los salvó por su gran misericordia como lo vamos a ver en un momento. Este mismo Dios los destruyó, los destruyó después a los que no creyeron. La razón de su destrucción fue su incredulidad, oíste, la razón de su destrucción fue su incredulidad.
El Señor abrió el mar para que ellos pasaran en una sola noche, más de dos millones de personas. El Señor en su bondad proveyó maná todos los días por 40 años. El Señor los cubrió, ustedes conocen la historia, pero me veo en la necesidad de recordárselos. De la misma manera, el Señor los cubrió con una nube todos los días para protegerlos de la inclemencia del sol y el calor y todo lo que el desierto puede representar. Y de noche el Señor encendía una columna de fuego que les sirviera para iluminación. Y sin embargo, ninguna de estas cosas, más todos los otros milagros ocurridos, sirvieron para crear fe en este pueblo duro de cerviz. Esa es la misma incredulidad que va a llevar a los falsos maestros a su destrucción.
Como Judas bien dice, esto es algo que ya ellos conocían. Y como es algo que ya ellos conocían, posiblemente Judas está apercibido de que esta gente conoce el Antiguo Testamento. Es algo que quizás Pablo enseñó, o que Pedro enseñó, o quizás algo que él mismo había enseñado con anterioridad. Pero la mayoría de los académicos están de acuerdo que probablemente Judas está haciendo alusión, cuando habla de esa experiencia en el desierto, a una de dos experiencias primordialmente, no que no hubieron otras.
O a lo que ocurrió descrito en Éxodo 32 con la adoración del becerro de oro, con Aarón a la cabeza, el sumo sacerdote, que tira estas prendas de oro y supuestamente las tira al fuego y que ahí se formó un becerro. Hay que ser prácticamente ateo para tú pensar algo similar. Y luego cuando dice: "Estos son tus dioses que te sacaron de Egipto", apenas unas semanas después de haber salido de Egipto. Quizás esa fue la ocasión.
Pero otros piensan, y quizás yo creo que este es más probable, que tiene que ver con lo descrito en Números, el libro de Números capítulo 14, donde se describe que el Señor había enviado a doce espías a recorrer la tierra prometida, la tierra que él le había prometido que les daría a sus padres Abraham, Isaac y Jacob. Y de los doce espías, diez vinieron amedrentados, no creyeron que Dios les daría la tierra, no creyeron que ellos podían conquistar la tierra, a pesar de que Dios les dice: "Yo se las voy a entregar".
Y entonces Moisés, que escribe el libro de Números, el capítulo 14 del 32 al 35, escucha cómo él habla de esto que ocurrió: "Pero en cuanto a vosotros, vuestros cadáveres caerán en este desierto". Pero tú, ¿no los sacaste de Egipto? ¿Y no fue tu misericordia que los sacó? ¿Pero qué ha pasado? Les he mostrado quién yo soy y siguen en su incredulidad. "Y vuestros hijos serán pastores por 40 años en el desierto y sufrirán por vuestra infidelidad hasta que vuestros cadáveres queden en el desierto. Según el número de los días que reconocisteis la tierra, 40 días, por cada día llevaréis vuestra culpa un año, hasta 40 años, y conoceréis mi enemistad".
¿Cómo? Tú, ¿no fuiste el que los trajiste de Egipto donde estaban esclavizados para hacerte su enemigo en el desierto? No, ellos se han hecho enemigos míos para conocer, y conoceréis mi enemistad. "Yo el Señor he hablado. Ciertamente esto haré a toda esta perversa congregación". El pueblo de dos millones era visto como una sola congregación, como una iglesia grande, "que se han juntado contra mí. En este desierto serán destruidos y aquí morirán". El pueblo llegó 40 años después y más de 600,000 muertos más tarde.
El autor de Hebreos, Nuevo Testamento, para mostrar la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo, y para mostrar la importancia de lo que está escrito en el Antiguo, tiene vital significado para nosotros los que estamos viviendo bajo la gracia. El autor de Hebreos, capítulo 3, versículos 16 al 19: "Porque quiénes habiendo oído le provocaron. ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés? ¿Y con quién se disgustó por 40 años? ¿No fue con aquellos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a los que fueron desobedientes?" Escuchen: "Vemos pues que no pudieron entrar a causa de su incredulidad".
Dios, el Espíritu Santo que inspiró esta Palabra, de manera clara dice: hay una razón por la cual ellos no pudieron entrar, y fue su incredulidad. Lo increíble es que esa incredulidad tiene manifestaciones en nuestra vida diaria.
Y la razón por la que yo digo esto es porque el apóstol Pablo, Nuevo Testamento, de nuevo está escribiendo a los corintios y está recordando la misma experiencia en el desierto. Y el capítulo 10, comenzando en el versículo 6 hasta el versículo 11, él habla de esta experiencia en el desierto y llama a los corintios, y nos llama a nosotros, a no ser como ellos. Ahora la pregunta es: ¿qué es lo que Pablo dice que no debemos hacer para no ser como ellos?
Escuchen lo que Pablo dice en ese texto, porque en interés del tiempo no voy a leer el texto entero, pero sí te lo voy a resumir. No lo estoy parafraseando, estoy resumiendo. Pablo los llama, y nos llama, a no ser idólatras, a no fornicar, a no poner a prueba al Señor, y a no murmurar o quejarnos como ellos hicieron.
De acuerdo con las palabras de Pablo, déjame echar para atrás. De acuerdo a las palabras del libro de Hebreos, ellos no entraron a causa de su incredulidad. Luego, de acuerdo a Pablo, en realidad de acuerdo al Espíritu Santo que inspiró al autor de Hebreos e inspiró a Pablo a escribir a Corintios, de acuerdo al Espíritu Santo, esta incredulidad resultó en una vida licenciosa de tal manera que los corintios llegaron a hacer idolatras, fornicarios, pusieron a prueba al Señor, y eran quejumbrosos, una palabra que Judas va a usar más adelante acerca de estos falsos maestros.
Tú puedes ver ahora lo increíble que es la incredulidad. De hecho, creo que lo mencioné hacia el final del mensaje anterior, por si no me viene a la mente ahora: el embrollo en el que nosotros nos encontramos hoy, toda la creación, el universo entero, se debe a la incredulidad de un hombre y una mujer que escucharon la palabra de Dios, escucharon cuál era el plan, y en su incredulidad pensaron que había un mejor plan cuando escucharon a la serpiente antigua hablarles y decirles: "En realidad yo tengo un mejor plan para ustedes, y es que si comen de la fruta, primero serán como Dios, y en realidad no van a morir".
Todavía nosotros creemos que tenemos un mejor plan para nuestras vidas. Todavía cuando las cosas no nos van bien, ya sea en nuestra familia, en nuestro trabajo, mi salud, no importa en qué área, siempre pensamos: "Yo no entiendo por qué, Dios". Y lo decimos con un cierto espíritu de queja o de rebelión o de molestia, con lo cual simplemente estamos dejando ver: "Tú sabes que si yo fuera Dios yo no hubiera hecho esto de esa manera, yo creo que hay un mejor plan".
La incredulidad en el hombre, en nosotros, ha ido, lo creas o no, no ha ido, la incredulidad entre nosotros ha habido. Cuando digo nosotros me refiero a la iglesia, esta y la iglesia universal. Ha habido fornicación, ha habido queja, quejumbre, lo cual es una manifestación de ingratitud.
Y hermano, si hay algo que la Biblia deja claro de principio a fin es que todas las cosas que acontecen en el universo, y eso me incluye a mí de manera personal, han sido ya sea pasivamente o activamente orquestadas por Dios con la intención expresa de que ellas, número uno, traigan gloria a su nombre, y número dos, traigan un bien a la criatura. Todas las cosas cooperarán para bien. Eso incluye mi diabetes de casi 50 años ahora, eso incluye un accidente automovilístico que yo tuve cuando estaba joven, eso incluye contratiempos y demás que yo he tenido a lo largo del camino. Dios dice: "Yo lo orquesté activamente, o en otros casos pasivamente, con la intención expresa de bendecirte, de manera que no me pongas a prueba, de manera que no te quejes cuando quiero bendecirte, de manera que tú entiendas".
El Dios que los sacó y los enterró en el desierto es el mismo Dios de misericordia. Escucha lo que aparece en Éxodo capítulo tres, versículo siete y ocho. Dios se le aparece a Moisés y le muestra la misericordia que él tiene para con este pueblo: "Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo." En la esclavitud de Egipto Dios le llama "mi pueblo"; en el desierto le llama ¿qué cosa? Mi enemigo. "De mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de su sufrimiento." Dios está empatizando con ellos en su misericordia. "Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel."
Pero cuando Dios los envía a recorrer la tierra, ellos no creyeron que Dios les iba a dar la tierra que les prometió, la tierra que Dios califica de buena donde mana leche y miel. Y este pueblo eventualmente, humanamente hablando entre comillas, agotó la paciencia del Dios que los sacó de Egipto y que luego los destruyó en el desierto. La ira de un Dios misericordioso.
Ahora yo voy a regresar a Pablo, Primera de Corintios 10, capítulo 6, perdón, versículo 6 al 11. No lo voy a leer, pero déjame darte los dos portalibros de ese texto: el versículo 6 y el versículo 11. El texto va del 6 al 11; voy a darte el 6 y luego el 11. Versículo 6: "Estas cosas sucedieron..." ¿Cuáles cosas? Las que él describe en el 7, 8, 9, 10, que son las experiencias del desierto. "...como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo como ellos lo codiciaron," para que no anhelemos lo prohibido por Dios.
El versículo 11, segundo portalibros: "Estas cosas les sucedieron como ejemplo..." Otra vez está enfatizando la idea de que estas experiencias del desierto, los juicios que cayeron sobre ellos, sirvieron como ejemplo "y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos." Fueron escritas, registradas, dejadas ahí en récord, vamos a decir, para nosotros como enseñanza, como instrucción, como advertencia, como escarmiento.
Ahora, después que Pablo revisa las experiencias en el desierto, les dice que ya sirvieron de ejemplo. Se lo dice al principio: sirvieron de ejemplo. Se lo dice al final. El próximo versículo es la aplicación para nosotros, y tú quieres, es un versículo que todos nosotros conocemos, pero quizás no lo habían visto en este contexto.
Versículo 12: "Por tanto..." Tú, es importante, está relacionado a todas las experiencias del desierto que yo resumo ahorita: cuando ellos fueron idólatras, si fueron fornicarios, probaron y pusieron al Señor a prueba, se quejaron contra él. Todo eso es lo que está ahí del 10:7, 8, 9, 10, 11. Si fueron de ejemplo para nuestra instrucción o enseñanza, versículo 12, escucha: "Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga." ¡Wow! El que crea que está firme, pero quizás no ha pasado por el desierto todavía, tenga cuidado de que en el desierto no se caiga.
Hermanos, todo comienza a derrumbarse... En esta semana me llegó un libro que se llama "The Gospel According to Satan," El Evangelio según Satanás. Primera línea: "Antes de que vinieras la muerte, hubo una mentira." Exactamente cómo comienza cada derrumbe. "Yo tengo un mejor plan para ti," dice la serpiente a Adán y Eva. "Yo tengo una mejor idea, yo tengo una mejor alternativa que la que Dios pensó, orquestó pasiva o activamente." Es así, y el hombre muere una mentira a la vez. Y Pablo dice: el que cree que está firme, cuide que no caiga. Pastor, ¿por entonces solo incluiría usted? Definitivamente. No hay nada que yo te haya dicho en alguna ocasión que no me incluya a mí. No hay ninguna advertencia, no hay ninguna enseñanza, no hay ninguna posibilidad que no me incluya a mí.
Segundo ejemplo de juicio, lo mencionaron el versículo 6: "Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas para el juicio del gran día." Como expusimos en la segunda carta de Pedro, y sí hemos mencionado quiénes fueron estos ángeles. Pedro habla en su segunda carta de que están en fosos de tinieblas; Judas lo describe en prisiones eternas bajo tinieblas.
Dijimos que Pedro en su primera carta, no la segunda, la primera, el capítulo 3, versículo 19 y 20, habla de un grupo de ángeles que pecaron en los días de Noé y que a esos ángeles es que Dios tiene en prisiones oscuras. La pregunta que abordamos la semana pasada, pero de nuevo como recordatorio para los que ya lo conocen, y como para poderlos situar o conectar con el mensaje anterior a los que no estuvieron, mencionamos la semana pasada, hicimos la siguiente pregunta: ¿Quiénes fueron esos ángeles que pecaron en los días de Noé y que Dios tiene en prisiones de oscuridad?
Bueno, si tú lees Génesis 6:2, tú vas a leer acerca de algo, un evento que ocurrió cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, sexualmente hablando, y de ahí surgieron los gigantes, justo antes del diluvio. La tradición nació, y ahora ya le voy a dar un poco incluso más de apoyo a lo que mencioné la semana pasada. La tradición nació cientos de años atrás de que los hijos de Dios correspondían a ángeles caídos que poseyeron hombres que entonces tuvieron relaciones con mujeres, como un psíquico o vidente de nuestros días.
Libro de Enoc, no está en el Antiguo Testamento de manera que no es canónico, pero es parte de la literatura judía. De manera interesante, Judas lo cita en el versículo 14 y 15, que es canónico. El Libro de Enoc habla de que ese grupo de ángeles que pecó en los días de Noé correspondía a ángeles caídos que en un momento dado vieron hacia la tierra, vieron mujeres muy hermosas, se llenaron de concupiscencia, quisieron tener relaciones con esas mujeres, poseyeron hombres, y ese fue su gran pecado.
Todavía más interesante, y esto es parte de lo que no mencioné de la semana pasada, no hice alusión al Libro de Enoc, no hice alusión a lo que voy a decir ahora. Esta fue la creencia unánime del pueblo judío hasta el siglo II, cuando apareció un maestro, no voy a entrar en detalle, que comenzó a cambiar la enseñanza. Y fue la única interpretación de la Iglesia Cristiana hasta el siglo IV. Esta es una idea, esto de que estos ángeles caídos corresponden a personas, a perdón, a seres que poseyeron seres humanos que luego tuvieron relaciones con mujeres, de ahí resultaron gigantes. No es una posición nueva, no está halada por los moños, como decimos, y de hecho es la posición que sostienen múltiples académicos en el día de hoy, incluyendo Gene Green, que tiene el comentario exegético en Baker Exegetical Commentary. Esos son los ángeles a los que aluden Pedro y Judas, que dicen que están guardados en prisiones de oscuridad.
Ahora, lo peor que a estos ángeles les ha ocurrido, les puedo ocurrir, no son las prisiones de oscuridad. Es que ellos están ahí esperando, aguardando el juicio del gran día. En otras palabras, esperando su destrucción. ¿Te imaginas estando en una prisión oscura esperando un día del juicio donde tú serás destruido? No te está parecido, pero destruido en el sentido de tu existencia como la conocías hasta ese momento.
El problema de esos ángeles fue que no guardaron su posición asignada por Dios, no aguardaron su dignidad, y si no guardaron su posición no se sometieron a la autoridad de Dios, de manera que fue un problema de falta de sumisión a la autoridad. Bueno, los falsos maestros que estaban proliferando entre aquellos a quienes Judas les escribe tenían el mismo problema de no sumisión a la autoridad de Dios. ¿Dónde está eso? Versículo 4, que ellos negaban al único, escucha cómo lo ha descrito, soberano Dios. Eso tiene que ver con autoridad. Ni a nuestro Señor Jesucristo. Lo negaban, por tanto negaban su autoridad.
Hermanos, cuando tú y yo pecamos con conocimiento de causa, lo hemos hecho y continuamos en la práctica del pecado, de algo que tú y yo sabemos que viola la ley de Dios, nosotros igualmente estamos en rebelión en contra de la autoridad de nuestro Señor. En ese sentido tendríamos que volver a decir: aquel que crea que está firme, cuídese de que no caiga.
Pablo les escribe a los gálatas que estaban comprometiendo el satisfacerá evangelio, y al final de la carta no quería cerrar sin recordarles algo. Y recuerden, cuando les escribió a los gálatas les está escribiendo a una congregación de creyentes entre quienes hay también falsos creyentes, siempre es el caso, pero era una congregación de creyentes que habían abrazado el Evangelio por gracia inicialmente, y ahora estaban siendo confundidos por falsos maestros. Y antes de cerrar la carta les dice lo siguiente en el capítulo 6, versículo 7 y 8: "No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla." Nadie es un absoluto, o sea, nadie puede pensar como estos falsos maestros, como que van a vivir licenciosamente como están viviendo y que van a salirse con la suya. De Dios nadie se burla. "Pues todo lo que el hombre siembra, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna."
Hermanos, nuestra incredulidad nos lleva a caer, al dudar de las prohibiciones absolutas de la Palabra de Dios. "La fruta de la puedes comer, si no hace tanto daño." Hermano, Pablo no nos quiso decir eso, ni Pedro tampoco, ni Moisés tampoco, ni el profeta Oseas que leyó Joán. "Eso de una ciudad viajante con los dientes limpios porque de la hambruna tan grande, y que Dios causó que lloviera en un sitio y sequía en otro, y que había gente que estaba muriendo en una ciudad por guerra..." No, no, eso es exageraciones. Eso es incredulidad.
Nuestra rebelión también nos lleva a tropezar y al caer, al no considerar la autoridad de Cristo soberana. La gente quiere, y sobre todo en nuestra generación narcisista, la gente quiere un Dios sin ira, una gracia sin ley, privilegios sin rendición de cuentas, un redentor sin juicio y un cielo sin infierno.
En fin, un Dios hecho a tu medida: "Haz me aquí, haz me aquí, haz me aquí, confeccióname a Dios." Y Dios nos dice: "No, no, no, no. Recuerda, vuelve a Génesis: yo hice al hombre a mi imagen y semejanza." Ahora el hombre de hoy está tratando de hacerme a mí a su imagen y semejanza, pero no funciona de esa manera.
Primer ejemplo: el juicio de Dios sobre su pueblo en el desierto. Segundo ejemplo: el juicio sobre ángeles caídos que no guardaron su posición de autoridad y que hoy están en prisiones oscuras esperando el gran día final. Tercer ejemplo de juicio, mencionado en el versículo 7: "Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas." No fueron solamente Sodoma y Gomorra, sino también las ciudades circunvecinas. "Las cuales de la misma manera que aquellos, puesto que ellas se corrompieron y siguieron carne extraña, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno."
El juicio sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra descrito en Génesis 18 y 19 te recuerda que había tanta iniquidad que Dios le dice a Abraham que las va a destruir. Abraham intercede, él pide a Dios que detenga su ira o su juicio: "Si tú encontraras justos, ¿perdonarías a las dos ciudades y las otras también?" "Sí, claro." "Ahora no te preocupes, ve a buscarlos." Cuarenta y cinco, cuarenta... Usted conoce la historia, pero me veo en la necesidad de recordarles: veinte, quince, diez. No hay. Y Dios decide rescatar a Abraham, a Lot y a sus dos hijas, y a la esposa de Lot.
A la esposa de Lot estos tres seres angelicales que bajaron con forma humana le dijeron al grupo: "No pueden mirar para atrás." Ok, va a haber una destrucción, azufre va a llover del cielo, no pueden mirar. Y en su incredulidad, ella miró. La incredulidad de la mujer de Lot es nuestra incredulidad en el día de hoy cuando dudamos de las promesas de Dios, de la Palabra de Dios. Y quedó convertida en una piedra de sal.
La expresión "carne extraña," algunos piensan que se debe a la práctica de la homosexualidad, y otros piensan que, aunque está relacionada obviamente, fue el deseo de estos hombres expresado en Génesis 19:4-5. Al ver estos seres angelicales que llegaron a la casa de Lot, fueron donde él desde el más viejo hasta el más joven, dice el texto, y le pidieron a Lot que los dejara salir para ellos tener relaciones sexuales con ellos. Carne extraña, algunos piensan simplemente: cuando quieres tener relación con el mismo sexo, se puede traducir carne extraña porque es aparte del diseño de Dios. Otros creen que aquí está mezclado ambos conceptos: carne extraña se refiere a este deseo de tener relaciones con ángeles, porque los ángeles pertenecen a un orden que no es el nuestro, pero resulta que estos ángeles tenían forma de hombres. Al final, esto era lo que ellos vivían y practicaban.
A mí me llama la atención que, de acuerdo a lo que explicábamos, hubo un momento en que ángeles de Dios miraron hacia abajo, vieron mujeres y quisieron tener relaciones con ellas, y poseyeron hombres y tuvieron relaciones. Surgieron gigantes. Los ángeles aquí arriba quieren tener relaciones sexuales allá abajo, pero ahora resulta que hay hombres aquí abajo que quieren tener con ángeles que vienen de allá arriba. Como que el hombre, la criatura, nunca se sacia de inventar nuevas formas de pecar. Eso es lo que está ocurriendo.
A manera de enseñanza y paréntesis: Lot es visto como un hombre justo, pero escúchame. Cuando la Palabra dice que Lot era visto como un hombre justo, no dice que Lot era eso. Bien, todo lo que dice se está refiriendo, entendemos nosotros, y las consecuencias están ahí para probarlo, se está refiriendo únicamente al hecho de que no participó de ese estilo de vida. Pero cuando Abraham y Lot discutieron acerca de para dónde se iban a ir, porque ya sus trabajadores estaban peleando entre sí, Abraham en su bondad y benevolencia le permitió a Lot escoger primero. Y Lot, siendo el sobrino que fue recogido por Abraham, en vez de darle a él la prioridad, él escogió el valle más fértil, se fue en esa dirección. Y el texto de Génesis 14 y luego más adelante dice que Lot fue moviendo sus tiendas hasta vivir en Sodoma.
Y cuando ocurrió la destrucción y quedan Lot con sus dos hijas, sus dos hijas, probablemente influenciadas por el ambiente social en el que vivían, emborracharon a su padre una noche y una tuvo relación con él. La próxima noche la otra volvió y emborrachó a su padre y tuvo relación con él. De ahí salieron descendientes que le hicieron la vida imposible a Israel. Eso nos da una idea de cómo las ideas tienen consecuencias y las decisiones tienen consecuencias.
Hace unos años atrás aparecieron un par de ciudades al sur del Mar Muerto. Han sido excavadas, estas ciudades tienen evidencias arqueológicas, datan de que hubo una destrucción repentina y por fuego de parte de ellas, y las ciudades corresponden más o menos a un período que pudiera corresponder a la destrucción de Sodoma y Gomorra. No se ha determinado con certidumbre que correspondan a esas dos ciudades, eso todavía no, pero hay un par de ciudades ahí en el área más o menos donde se piensa que ellas pudieron haber existido. Algunos académicos piensan que están al fondo del Mar Muerto, esa es el área, pero de eso no tenemos evidencias arqueológicas. De las otras que mencioné, al sur, sí las hay.
Entonces Judas está mencionando tres ejemplos de juicio para advertirles a los falsos maestros y advertirnos a nosotros también acerca de que el Dios de misericordia también es el Dios que tiene ira. Y entonces les habló del juicio en el desierto, la rebelión de los ángeles, su no sometimiento a la autoridad, y finalmente la inmoralidad sexual con relación a Sodoma y Gomorra.
Escucha entonces cómo Judas conecta los falsos maestros de sus días con estas tres experiencias. "No obstante, de la misma manera," versículo 8, "también estos hombres," los falsos maestros, "soñando, mancillan la carne, rechazan la autoridad," eso es otro triple, "y blasfeman de las majestades angelicales." Esta gente no basaba su autoridad en la Palabra de Dios, basaban su autoridad en sueños. Soñando, como en la época de Jeremías, como hacen muchos falsos maestros en el día de hoy: "Yo tuve un sueño, yo tuve un sueño." Y se la pasan contando sueños, sueños y sueños, mientras el pueblo vive en ignorancia de Su Palabra.
Con sus sueños entonces, ¿qué hicieron? Mancillaban la carne. La Nueva Traducción Viviente dice que tenían una vida inmoral; a eso se refiere cuando habla de mancillar la carne. Cuando la Palabra de Dios no recibe el lugar que le corresponde, nosotros no tenemos el marco de referencia que dictamina nuestra vivencia diaria, y por tanto el resultado final es inmoralidad de diferente tipo. Entonces esta gente mancillaba la carne, vivían inmoralidad sexual. Número dos: rechazaban la autoridad. Ya hablamos de eso, rechazaban la autoridad de Dios, negaban al Dios soberano y a Su Hijo Jesucristo. Y también blasfemaban contra las autoridades angelicales.
La semana pasada también hicimos alusión a esto porque Pedro menciona... Segunda de Pedro y Judas tienen múltiples parecidos que lo vimos la semana pasada. No tengo el tiempo, pero aquí me voy a detener dos o tres minutos. Hablamos de que esta blasfemia contra autoridades angelicales de que habla Judas, para algunos es una blasfemia, una maldición pronunciada contra ángeles de Dios. Para otros, que es donde estamos nosotros, y yo creo que es lo que más encaja con el próximo versículo, lo vamos a ver en un momento, es que esta blasfemia o maldición es contra autoridades, pero ya caídas, ángeles caídos. Y que estos falsos maestros, haciendo alarde de su poder y fanfarroneando de su poder como lo vemos hoy, maldecían, blasfemaban contra estas autoridades angelicales como si ellos tuvieran poder para hacer tal cosa.
Como hemos visto hombres y mujeres hoy en día que están tratando de expulsar el demonio de alguien y se burlan de este demonio que está dentro, y lo mandan a callar: "Y yo te digo cállate, y yo te digo sal de ahí, y yo te digo que no vuelvas a hablar, y yo soy hijo de Dios," haciendo toda esta fanfarronería. Eso creemos que es lo que estaba ocurriendo, y el próximo versículo yo creo que lo confirma cuando lo conectas, porque el versículo se conecta solo. Te das cuenta que tiene que haber algo como eso. Pero el versículo 8 habla de esto, que blasfeman de autoridades angelicales.
Versículo 9: "Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo y disputaba acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda." Satanás es una de esas autoridades angelicales caídas, y está siendo traído por Judas como contraste de cómo se lidia, cómo lidió el arcángel Miguel su lucha espiritual contra Satanás, que no fue la manera como estos falsos maestros lo estaban haciendo. Y ahí está el "pero" para iniciar el versículo 9: pero el arcángel Miguel no lo hizo así como esta gente sí lo está haciendo.
Y Miguel no fue cualquier ángel tampoco. Déjame decirte las cuatro o cinco veces que Miguel es mencionado. El arcángel Miguel, no creo que yo lo conozco como si fuera mi hermano. En Daniel 10:13 él es mencionado como uno de los primeros príncipes. En Daniel 10:21 es llamado "vuestro príncipe," haciendo referencia a Israel. En Daniel 12:1, "el gran príncipe que vela sobre los hijos de Israel." Lot... Daniel es visto en el Antiguo Testamento como el protector directo de los descendientes de Abraham, sobre todo el remanente. En el texto de hoy, en Judas 9, él es mencionado como el arcángel Miguel, y mencionado en 1 Tesalonicenses 4 por segunda y última vez como el arcángel Miguel.
En Apocalipsis 12:7 es un versículo importante. Habla de que Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón y sus ángeles. El dragón es Satanás, de manera que hubo un tiempo en la historia pasada donde el arcángel Miguel y sus ángeles —de manera que él comandaba un ejército celestial— tuvo una lucha. No sabemos de qué tipo, no sabemos la naturaleza, no sabemos cuándo, no sabemos dónde. Tuvo una lucha con Satanás y sus ángeles. Yo creo que eso solo, por sí, nos da una idea de que nosotros no conocemos prácticamente nada de la guerra espiritual.
De hecho, el ángel Gabriel venía a darle a Daniel en un momento dado una respuesta a una oración que Daniel había hecho, y fue detenido por un demonio. El ángel Gabriel fue detenido por un demonio por veintiún días y no se pudo abrir paso. Y dice el texto que él entonces tuvo que llamar a Miguel, uno de los príncipes principales, en su ayuda. Entonces pudo llegar la respuesta, él pudo llegar a Daniel. Esa lucha espiritual es real, es intensa, se da en lugares celestiales —donde sea que eso sea— e involucra a seres angelicales poderosos, unos caídos y otros no. Esa es la lucha real. Pablo lo dice: nuestra lucha no es contra carne ni sangre. No es tu vecino, no son tus hijos, no es tu esposa, no es el pastor, no es la oveja. Son huestes espirituales de maldad que usan a seres humanos unos contra otros.
Los falsos maestros rehusaban al Dios soberano. ¡Hay tal autoridad! Rehusaban su autoridad y al Señor Jesucristo. Eso fue lo que el ángel Miguel no se atrevió a hacer. El texto dice que el ángel Miguel no se atrevió a proferir maldición contra Satanás. Y la palabra ahí, "no se atrevió", el verbo atreverse como está usado ahí, aparece dieciséis veces en el Nuevo Testamento relacionado al honor y la vergüenza. En esencia, el arcángel Miguel no quiso comprometer el honor de Dios para no resultar avergonzado, como resultaron avergonzados estos ángeles caídos. Y en su lugar permaneció en su posición, aceptó su posición de subordinación, y entonces pronunció una frase que reflejaba su conexión y su sumisión al único satisface, al único que tiene el derecho de juzgar: "Que el Señor te reprenda".
Ahora, ¿cuándo fue que ocurrió eso? Judas dice que era cuando él peleaba por el cuerpo de Moisés. El cuerpo de Moisés. Pero hay algo que suena viable. Bueno, Deuteronomio 34 dice que Dios enterró a Moisés. Y de nuevo, hay un libro de la literatura judía intertestamentaria —recuerden, no es canónico— llamado La Asunción de Moisés, pero que el pueblo judío aceptó, que la comunidad cristiana primitiva creyó también. Habla de que en un momento dado Miguel, el arcángel Miguel, fue encomendado la sepultura de Moisés en el área de Moab. Que cuando él fue a enterrarlo, Satanás le reclamó su cuerpo porque toda la tierra le pertenecía a él, como se lo dijo a Cristo: "Todos los reinos de este mundo me han sido dados". Y que Satanás comentó que Moisés no merecía una sepultura honrosa porque él había cometido un crimen, un homicidio, en Egipto. La Asunción de Moisés no es un libro canónico, simplemente parte de la literatura judía, y que ellos creyeron.
Lo que sí Judas como que deja claro: él quería mostrar que el arcángel Miguel fue cuidadoso cuando se dirigió a Satanás. Y que si el arcángel Miguel fue cuidadoso al dirigirse a Satanás, ¡cuánto más cuidadosos debiéramos ser nosotros al dirigirnos a potestades, autoridades angelicales, aun caídas como Satanás! Y de hecho, en Zacarías 3 tienes exactamente lo mismo: tienes a Satanás acusando al sumo sacerdote Josué, y el ángel del Señor ahí de pie. Y el ángel del Señor, ante la acusación de Satanás, le dijo: "Que el Señor te reprenda". Hay un cierto respeto por el poder de estas autoridades caídas, no porque sean buenas, sino por el poder que tienen, muy superior al nuestro, y por la autoridad que nosotros no tenemos. Y que nosotros, por tanto, necesitamos depender de Dios.
Judas cierra finalmente su texto con el versículo 10 diciendo: "Más estos" —quiénes, los falsos maestros— "blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos". Ellos no tenían autoridad sobre las potestades celestiales, no tenían entendimiento de cómo ellas operan, de cómo ellas son, de cómo se libra la batalla espiritual. Y en su ignorancia, Judas los compara con animales irracionales que tampoco entienden, que no conocen. Los animales llevan a cabo acciones, pero no porque entienden la razón de sus acciones. De esa misma manera, estos falsos maestros estaban haciendo cosas, pero no entendían lo que estaban haciendo, tratando de hacer. Y de la misma manera que los animales viven más por instintos, Judas dice, esta gente se comporta más, o vive más, o se deja llevar por instinto que los lleva hasta el libertinaje y el desenfreno de sus placeres.
Y estos falsos maestros fueron esclavos del pecado, estaban oscurecidos en sus mentes, eran irracionales en su razonamiento, ignorantes de la ira de Dios —de un Dios que es todavía abundante en misericordia— y ellos estaban aguardando un juicio final. Lo desconocían, no lo sabían. Y Judas está brindándoles a estos ejemplos del pasado. Pero no solamente se los brindó a aquellos del primer siglo; nos los brinda a nosotros para recordarnos que ciertamente el autor del libro de Hebreos tiene razón cuando dice que nuestro Dios es fuego consumidor. Y cuando nos recuerda que si la gente del pasado no escapó al juicio de Dios, ¿cómo escaparíamos nosotros después de haber recibido una salvación tan grande? Nosotros que hemos recibido mayores beneficios y demás.
El mejor ejemplo de que el Dios de misericordia es el Dios de la ira, el Dios de misericordia, es la cruz de Cristo Jesús, donde en una sola persona —la persona del Hijo— se juntaron la justicia de Dios, que lo trató brutalmente a pesar de su inocencia, y se juntó junto con la misericordia de Dios, porque dicho trato resultó en mi perdón. Pero no hay perdón sin que la justicia de Dios sea cabalmente llevada a cabo. No hay perdón de pecado sin que la justicia de Dios sea llevada a cabo. O la llevó Cristo sobre sus hombros, o la llevo yo en una condenación eterna.
En el interín nosotros estamos transitando. Aquí está el jardín del Edén, aquí está el cielo, la gloria. Nosotros estamos aquí en este camino. Nosotros no estamos en el Edén, nosotros no estamos en la creación original. Vamos para una nueva creación, pero no estamos ahí. Y en este transitar, Judas, al igual que los otros autores de la nota, están llamando a ser cuidadosos. Cuidadosos a que el que cree estar firme, que no vaya a ser que caiga en este camino y sea encontrado también en incredulidad, o en idolatría, o en inmoralidad sexual, o poniendo a prueba al Señor, o quejándose contra Dios. Reconociendo, sabiendo que Dios ha declarado que Él es quien orquesta, controla, determina, permite, evita todos y cada uno de los eventos que acontezcan en todo el universo. Y que cuando tiene que ver con sus hijos, Él garantiza —y esta es la incredulidad que tenemos— Él garantiza que todas ellas cooperarán para tu bien.
"Pastor, ¿pero qué, cómo va a ser que mi hijo de tres años, de cinco, de ocho, de diez, de doce, de quince, resulte con leucemia ahora, o con cáncer, no sé de qué otra cosa?" ¿Tú eres hijo de Dios? Sí. ¿Estás seguro? Sí. Dios te garantiza que esto es para tu bien. "Bueno, yo no entiendo a Dios, ¿no?" Bueno, yo no te he pedido que lo entiendas. No lo puedes entender, tienes una mente finita. Pero lo puedes creer. Porque la incredulidad es el inicio y el comienzo de todo, por así decirlo. O ya me he dicho de otra manera: la incredulidad es el comienzo del embrollo del hombre, y la fe, la creencia en Cristo, es la solución final a los problemas que su incredulidad creó o sigue creando en el camino.
En este interín, cuida tu salvación, o encárgate de tu salvación con temor y temblor.