La ira de Dios y su misericordia no son contradictorias: coexisten en Él como el mar embravecido en la superficie durante un huracán mientras permanece en calma en las profundidades. Esta imagen, tomada de una ilustración de John Piper, ayuda a comprender cómo Dios puede amar incondicionalmente a quienes le aman y al mismo tiempo arder en ira santa contra quienes violan su carácter. Judas advierte sobre falsos maestros usando tres figuras del Antiguo Testamento: Caín, cuyo corazón rebelde rechazó la corrección divina; Balán, cuya avaricia lo llevó a promover la inmoralidad sexual entre Israel causando veintitrés mil muertes en un solo día; y Coré, cuya rebelión contra la autoridad de Moisés terminó cuando la tierra se abrió y lo tragó junto con su familia.
Estos falsos maestros son descritos con metáforas vívidas: arrecifes ocultos que hacen naufragar la fe, nubes sin agua que prometen pero no dan nada, árboles sin fruto y desarraigados, olas furiosas que exponen su propia vergüenza. Participaban en las cenas de amor de la iglesia sin temor alguno, con la conciencia cauterizada, apacentándose a sí mismos en lugar de cuidar las ovejas. El pastor Núñez advierte que el espíritu de queja, que parece menor, es en realidad murmuración contra Dios mismo. Números 14 lo confirma: cuando Israel se quejó contra Moisés, Dios dijo tres veces "murmuran contra mí". Todo lo que nos ocurre ha pasado primero por las manos de Cristo; quejarse es rebelarse contra su soberanía. El llamado es urgente: si hoy oyes su voz, no endurezcas tu corazón.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Hoy estaremos dándole continuidad al mensaje del domingo anterior. Esta es la segunda parte de un mensaje que titulamos "La ira de un Dios misericordioso". Es parado de que pensar que un Dios que es infinitamente misericordioso tenga la capacidad de airarse más que cualquier otro ser en el universo entero. Satanás no podría airarse más que nuestro Dios. De la misma manera que el amor de Dios es infinito, su gracia es infinita, su poder es infinito, su santidad es infinita, de esa misma manera su ira santa es infinita.
A nosotros nos hace difícil concebir cómo es posible que esas dos cosas puedan coexistir: su gracia, misericordia, amor, y la ira. Porque nosotros continuamente estamos pensando en categorías humanas como seres humanos que somos. No nos imaginamos que Dios pudiera ser misericordioso con alguien aquí y al mismo tiempo, en el mismo lugar, en el mismo sentido, tener una ira extraordinaria con alguien de este lado, o con una iglesia aquí, con otra allí, actuar de forma diferente al mismo tiempo. No nos imaginamos cómo eso puede ser, porque en nuestra forma de ser o es una cosa o es la otra. Cuando estoy airado todo el mundo lo sabe, yo tengo una cara, no me gusta saludar, no me gusta responder. "¿Cómo está?" "Bien." "Buen día." "Buen día." Y cuando nos sentimos como amorosos, somos gentiles, somos amables, y nosotros no sabemos cómo es experimentar ambas emociones al mismo tiempo. Sin embargo, nuestro Dios, el Dios misericordioso, es capaz de ser un Dios de ira al mismo tiempo.
La mejor ilustración de cómo eso puede ocurrir la escuché años atrás de parte del pastor John Piper, donde alguien le preguntó —yo estaba en la audiencia— que cómo eso era posible, y él usó esta ilustración que yo creo que es como la que mejor puede hacer o dejarnos ver cómo eso es posible. Él hablaba de cómo en un huracán, por ejemplo, el mar pudiera estar sumamente embravecido. Por ejemplo, el huracán Iván, que pasó por aquí en el año 2004, pasó por el Caribe, alcanzó categoría 5 en alguna de sus olas, su ola más grande medía 100 pies de altura. Eso es inmenso, como tres pisos de alto de un edificio. Y sin embargo, unos metros más abajo, debajo de la misma ola, el mar estaba en completa calma. El mismo mar con dos expresiones completamente diferentes y opuestas la una de la otra.
Eso nos da una idea de cómo Dios puede experimentar un amor incondicional por aquellos que le aman y pudiera experimentar una ira santa en contra de aquellos que comprometen su diseño, su verdad, su ley. Violar la ley de Dios es deshonrar su carácter, algo que Dios no toma a la ligera. Y a nosotros nos conviene que Dios no tome a la ligera cuando nosotros violentamos su carácter, porque de Dios haberlo hecho de otra forma, nosotros viviríamos vidas libertinas con todas las consecuencias que dicho estilo de vida nos traería. Es el libertinaje en el que estaban viviendo estos falsos maestros a los que Judas está haciendo alusión, precisamente porque ellos estaban violentando la ley de Dios, violentando el carácter de Dios y no creyendo en esa justicia e ira santa de nuestro Dios.
La semana pasada nosotros vimos cómo Judas empleó tres historias distintas del Antiguo Testamento para enseñar a aquellos que estarían escuchando la lectura de esta epístola y para enseñarnos a nosotros en los días posteriores. Él tomó en primer lugar y habló de la incredulidad del pueblo hebreo en el desierto, una incredulidad que los llevó a la práctica de múltiples pecados, y cómo Dios terminó enterrando más de 600 mil judíos en la arena por un espacio de 40 años, básicamente por su incredulidad. Mencionamos también la historia de los ángeles que no guardaron su señorío, su dignidad, su posición, y cómo Dios los encerró en prisiones de oscuridad hasta el día de hoy para el resto de la eternidad. Y finalmente hablamos de la ciudad de Sodoma y Gomorra, cómo en su inmoralidad sexual los fulminó y llovió fuego del cielo.
Es increíble pensar que algunos de los juicios más severos que encontramos en la historia bíblica han venido como consecuencia de la inmoralidad sexual del hombre, aun dentro de su propio pueblo. Tenemos el caso de Sodoma y Gomorra, y un poquito más adelante veremos otro caso de la historia bíblica.
Con esa introducción yo quisiera que leamos del versículo 11 al 16 para darle continuación al mensaje y a la serie:
"¡Ay de ellos!" —los falsos maestros— "porque han seguido el camino de Caín, y por lucro se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré. Estos son escollos ocultos en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos. Son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. Son olas furiosas del mar que arrojan como espuma su propia vergüenza, estrellas errantes para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre. De estos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor vino con muchos millares de sus santos para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra él."
Nunca había visto tanta impiedad en un versículo: todos los impíos, de sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos… cuatro veces.
"Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan tras sus propias pasiones, hablan con arrogancia, adulando a la gente para obtener beneficios."
Esta parte del texto de Judas comienza con un "ay" —que es el "woe unto you" en inglés para algunos de ustedes que leen la traducción anglosajona. Ese es uno de los oráculos del Antiguo Testamento. En el hebreo había dos tipos de oráculos: oráculos de bendición que comenzaban usualmente con "bienaventurados" o "benditos" —"bendito el hombre que", Salmo 2, Salmo 1, "bienaventurados los pacificadores"— esos son oráculos de bendición. Pero el oráculo de maldición comenzaba con un "ay".
Jesús mismo hizo alusión a este tipo de oráculos en contra de los fariseos y los escribas. De hecho, en Mateo 23 hay siete oráculos de maldición en contra de los fariseos y los escribas que salieron de los labios de Jesús, y cada uno de ellos comienza con un "ay". Ahora Judas está pronunciando una maldición sobre los falsos maestros al decir: "¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y por lucro se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré."
En este versículo hay tres personajes. Este es otro de los triples de Judas: tres personajes que él va a usar para enseñar algo acerca del juicio que les espera a los falsos maestros, pero también para enseñarnos algo a nosotros de manera de aplicación. Yo decía más temprano que estos tres personajes pudieran servir de los tres puntos del mensaje, porque Judas nos brinda, por así decirlo, como la estructura perfecta para un mensaje: hay tres puntos, hay ilustración y hay una conclusión. De esa exactamente manera el texto que yo leí está compuesto, ni más ni menos. De manera que lo que vamos a hacer es seguir los tres puntos.
Judas dice que esta gente siguió el camino de Caín, que por lucro se lanzaron tras el error de Balaam, y cayeron en la rebelión de Coré. De manera que el punto número uno es el camino de Caín.
Ustedes recordarán que Caín mató a su hermano Abel. Ahora, no creemos que lo que Judas está diciendo es que los falsos maestros son homicidas, ese no es el punto. Pero sí Judas está apuntando a algo en el corazón de Caín. Caín era un hombre rebelde, al igual que esos falsos maestros que se rebelaron contra Dios. El Señor rechazó la ofrenda de Caín porque su corazón no estaba bien delante de Dios, de la misma manera que el Señor estaba rechazando la enseñanza de estos falsos maestros porque su corazón tampoco estaba bien.
Caín no solamente mostró su corazón que no estaba bien delante de Dios al traer el sacrificio de adoración a su Dios, sino que también lo mostró al no arrepentirse cuando fue confrontado por Dios. Y lamentablemente, muchas veces a nosotros nos ocurre algo similar: cuando las cosas no van bien, cuando las cosas no van en la dirección como nosotros entendemos, nosotros nos enojamos, y nos enojamos incluso contra el mismo Dios que ha permitido las circunstancias en las que yo me encuentro y que están produciendo mi enojo.
Caín no amó a su hermano, eso es obvio, y estos falsos maestros no amaron al prójimo, no amaron a las ovejas que Cristo había comprado a precio de sangre. Este falso maestro predicaba en nombre de Dios, pero su predicación no era endosada por ese Dios, porque Dios no aprobará una mentira envuelta en un sermón, como tampoco endosará una mentira que ocultamos en nuestras vidas. Decimos eso porque la mentira es la antítesis de todo lo que Dios es, y estos falsos maestros predicaban una mentira y vivían una mentira. Y tanto así, ellos no escaparían el juicio de Dios.
Es como si en esta mañana Dios rehusara endosar la exposición que yo estoy haciendo en este momento porque Él conoce que yo estoy predicando, enseñando una realidad que yo no vivo, porque Él entiende que yo estoy exponiendo su verdad mientras yo vivo una mentira. Por tanto, mi acto de adoración cuando estábamos cantando juntos sería igualmente rechazado de parte de Dios junto con mi predicación, porque mi corazón no sería recto delante de Él, no estaría alineado con el Señor. Y si luego alguien me confrontara con esa realidad, y en vez de yo arrepentirme lo que hago es que me enojo, entonces estoy mostrando verdaderamente el corazón de Caín y el camino de Caín.
Yo lo pongo en esos términos porque cuando pensamos en falsos maestros y en la lectura de la Palabra, lo vemos como muy despegado de nosotros. Pero si yo lo traigo ahora a la realidad nuestra y trato de ilustrarlo aun con mi propia vida, yo creo que ustedes pueden sentir mejor, apreciar mejor de qué es lo que se trata. Cómo se habla del camino de Caín y qué es lo que está en el corazón de Caín, y cómo reacciona ese corazón, y cómo Caín fue alguien que verdaderamente mereció el juicio de Dios.
Los falsos maestros no se dejan confrontar, porque ellos son su propio estándar, ellos son sus propios pastores, como veremos más adelante. Ellos son sus propios maestros, ellos son sus propios consejeros, ellos son independientes y autosuficientes. Y así era Caín, ese es el camino de Caín.
Pero de acuerdo a Judas, ese no es el único problema que estos falsos maestros tienen, sino que también por el lucro, por el amor al dinero, por la avaricia, se fueron detrás del camino de Balaam o el error de Balaam. Yo expuse la historia de Balaam ampliamente cuando cubrimos la segunda carta de Pedro, porque estas dos cartas se parecen mucho, pero voy a revisar más brevemente hoy cuál fue la historia o el error de Balaam.
Balaam comenzó bien, como comienzan muchos de los cristianos, comenzó como un profeta de Dios que bendecía a Israel. El rey de Moab estaba preocupado con la expansión de Israel y envió un emisario con una oferta de dinero a Balaam. Balac, que era el nombre del rey de Moab, envió una propuesta a Balaam para que maldijera al pueblo judío, y él la rechazó porque Jehová nunca iba a permitir tal cosa. Entonces, la segunda vez él subió la oferta y le envió más oficiales, y esta vez Balaam dijo que le diera un tiempo para consultar con Dios. ¿Te imaginas? Ahora, como el dinero es un poco más, déjame ver si Dios por esta cantidad de dinero me lo permite. Ese es el corazón de Balaam, es el error de Balaam, ahí está la avaricia de Balaam.
Obviamente Dios no se lo permitió. Una tercera vez Dios tampoco se lo permitió. Tú puedes leer de ese evento en el libro de Números capítulo 22 al 24. Sin embargo, más adelante a Balaam se le ocurrió una idea de mucha iniquidad, altamente efectiva, con la cual le podía traer dinero sin que él tuviera que realmente maldecir a Israel. Y es que él instruye a Balac, el rey de Moab, a que las mujeres moabitas entraran en relaciones sexuales con los varones hebreos, incluso hasta incurrir en las prácticas de orgías. Y con esa práctica de inmoralidad sexual se enciende la ira de Jehová contra su propio pueblo. Y en un día cayeron veintitrés mil personas.
Ahora mismo el mundo está poniéndose loco con la epidemia del coronavirus, han muerto al día de ayer 259 personas. Ese día cayeron veintitrés mil. Y una vez más, tú puedes ver que uno de los juicios más severos que Dios ha impuesto a su pueblo es debido a inmoralidad sexual. Nosotros no tenemos idea, a la luz de la Palabra de Dios, cuán severo es el daño que la inmoralidad sexual ha causado a lo largo de los siglos, y por lo que Dios protege tanto a su pueblo de tal cosa. Que el que peca de esa manera contra su propio cuerpo peca, que es el templo del Espíritu. Lo que Dios ha santificado es lo que nosotros terminamos corrompiendo cuando caminamos en esa dirección.
Hablando de las consecuencias severas, verán que frecuentemente ha venido en el relato público que tú puedes encontrar, el relato público, la historia de David y su adulterio con Betsabé. Lo más triste es que las consecuencias mayores no las paga David, las paga su descendencia. Empezando con el hijo que él mismo concibió con Betsabé, que termina muriendo. Y luego su otro hijo, Amnón, que termina violando a su hermana. Y luego Absalón, que mata a Amnón, y eventualmente sus soldados mataron a Absalón. Y esta es la razón por la que a padres en ocasiones, de algunos que han estado en consejería conmigo, y cuando yo no puedo ver que los puedo hacer entrar en razón, yo les he dicho en ocasiones: si tú no lo quieres hacer por ti porque te está gustando el estilo de vida que estás llevando, yo te ruego en el nombre de Cristo que lo hagas por lo menos por tus hijos, si ellos te importan.
Y aquí tú tienes el error de Balaam. No es solamente su avaricia, el error de Balaam es la inmoralidad sexual que él promovió en medio del pueblo judío, que les llevó a tener veintitrés mil muertes en un solo día. Y luego Josué 24 nos dice que Balaam también practicó la hechicería, la adivinación. Y tú puedes ver cuán bajo puede el hombre caer cuando él comienza a alejarse de Dios. Primero le era ávaro en su corazón, nadie lo conocía, luego mostró su inmoralidad sexual, y luego muestra el espíritu de adivinación que Jehová también juzgó. Podemos pasar de lo sublime a lo ridículo, de la gloria a la vergüenza, como diría en inglés, in no time, en un mismo día. De un sermón predicado altamente efectivo a una barbaridad en la tarde. Esa es la triste realidad del ser humano.
Tercer ejemplo que Judas usa es la rebelión de Coré. Algunos de ustedes están familiarizados con la rebelión de Coré. La rebelión de Coré está en el libro de Números por igual, capítulo 16, y en esencia consistió en esto: Coré se levantó junto con 250 otros líderes del pueblo y fue donde Moisés, y en esencia lo estoy parafraseando, pero el contenido es exactamente el mismo. Enfrentó a Moisés y le dijo: ¿Qué es lo que tú piensas que tú eres? Dios no solamente habla a través de ti, Dios habla a través de todos nosotros.
Y Moisés, en su mansedumbre —recuerda que Dios dice que no hubo nadie tan manso y tan humilde como Moisés en su tiempo—, en su mansedumbre dice: Bueno, yo quisiera que todos profetizaran de la misma manera que yo estoy profetizando, pero como esto es un asunto que Jehová tiene que resolver, mañana nos vamos a juntar alrededor de la tienda del tabernáculo, y Jehová que decida.
Y Jehová da orden a Moisés de que todo el mundo se retirara bien lejos de estas familias. El problema de Coré es el problema de la rebelión y de alguien que no acepta la autoridad que Dios ha colocado sobre él. Dios ha diseñado toda su economía, como decimos, jerárquicamente. Los ciudadanos que se sometan a su gobernante, sin hablar de la calidad del gobernante. Las esposas que sean sumisas a sus maridos. Los hijos que se sometan a sus padres. Las ovejas que se sometan a sus pastores. En Hebreos 13:17 habla incluso de que lo hagan de manera que el trabajo de los pastores lo puedan hacer con alegría y no quejándose, porque eso no sería de provecho para ustedes. Tú puedes ver que Dios tiene un diseño, y en ese diseño hay una delegación de autoridad y un respeto que Dios demanda de aquellos que estamos debajo de autoridad a seguir. Coré no era uno de ellos.
Y la razón por la que eso es un problema cuando violentamos la ordenanza de autoridad es porque la rebelión no es contra la autoridad que yo tengo inmediatamente encima, sino contra el Dios que ha delegado la autoridad sobre esa persona y que ahora está dirigiendo. Dios ha diseñado y delegado su plan de esa manera. Al menos si tú lees la historia bíblica con cuidado, una de las cosas que Dios más odia es el espíritu de rebeldía. De hecho, el hijo rebelde en el Antiguo Testamento estaba supuesto a ser sacado de la ciudad y apedreado y dado por muerto. Esa es toda una idea de cuánto Dios odia la rebeldía.
Dios sabe que nosotros estamos en el problema que estamos hoy porque en una ocasión Lucifer y sus ángeles se rebelaron. Adán se rebeló también contra lo que fue el diseño de Dios. Y Dios sabe que el espíritu de rebelión en una congregación o dentro de un equipo de trabajo causa división, y Dios está en contra de esa división.
En esencia la rebelión, lo que dice cuando nosotros la expresamos, es: yo he determinado seguir mi camino conforme a mi propia sabiduría, porque yo he pensado y reflexionado y concluido que realmente el camino que yo pueda seguir es un mejor camino que el que tú me estás haciendo seguir. Y el plan que yo pueda diseñar definitivamente tiene que ser un mejor plan que el que tú diseñaste para mí. Eso es como la rebelión piensa.
Y Dios da órdenes entonces a Moisés: instruye al pueblo a que se retire de la casa de Coré, de los alrededores de Datán y de Abiram. Y en un momento dado, repentinamente la tierra se abrió y se los tragó. Y se oían sus voces mientras estaban siendo ahogados por el terreno que les caía encima, porque Dios entendió que dicha rebelión representaba una conducta divisiva dentro del pueblo, algo que Dios ha mostrado que él rechaza rotundamente.
Lo hizo en el Antiguo Testamento, lo hace en el Nuevo Testamento, cuando Pablo le escribió a Tito en el capítulo 3, versículos 10 y 11, dice: «Al hombre que causa divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal es perverso». Eso es fuerte. «Y peca, habiéndose condenado a sí mismo». Yo no lo condené, él se condenó. ¿Cuántos chances yo tengo para causar división en el cuerpo de Cristo? Yo tengo un chance. Después de la primera amonestación, ese es el chance. Y la segunda, desecharlo. De manera que ya con la segunda no hay más, no hay otro chance de «dame otra oportunidad». No, es una, y luego desecharlo.
De manera que yo te animo a que no hables mal de tu hermano, a que no hables mal de tus líderes, a que cultives la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz de que habla Efesios 4, porque lo contrario es el camino de Coré.
Y ahí está la exposición de los tres puntos de Judas. No hemos terminado el mensaje, hasta allá está la exposición, está la exposición del mensaje. Lo que Judas va a hacer es comenzar a ilustrar su mensaje ahora con una serie de metáforas. Él habló de cómo estos maestros se comportaban, cómo era su corazón, y ahora él te va a ayudar a ilustrar lo que ya enseñó para que puedas ver mejor las implicaciones de estos falsos maestros, y que al mismo tiempo yo pueda ver cuál es su aplicación para mí.
Y él comienza con otro triple de descripción metafórica. Él comienza y les llama escollos ocultos. La Nueva Traducción Viviente le llama arrecifes peligrosos, porque eso es exactamente cómo esta frase pudiera ser traducida, que ponen en peligro la navegación y que en las embarcaciones pequeñas que no tienen sistema de radar pudieran hacer naufragar una embarcación. Eso fue exactamente lo que ocurrió al apóstol Pablo cuando él iba camino a Roma, que en un momento dado la barca encalló en uno de esos arrecifes, se hizo pedazos y más de doscientas personas estuvieron a punto de morir, y Dios hizo un milagro y los salvó a todos.
Mucha gente que ha comenzado bien ha chocado con arrecifes escondidos, malas enseñanzas que los han llevado a malas prácticas, malos entendimientos al estudiar la Palabra. Pero aquellos que han chocado con esos arrecifes por malas enseñanzas que han seguido, lo han hecho porque no se ocuparon de hacer como los de Berea, que todos los días chequeaban la Palabra, la Escritura, la que tenían, el Antiguo Testamento, para ver si lo que Pablo estaba diciendo era verdad. Y si le hicieron eso a Pablo, ¿qué no debieran hacer ustedes con nosotros los que nos paramos aquí? Ustedes son responsables de mantener, de contribuir a la pureza doctrinal de lo que aquí se predica, y una manera de cómo eso se hace es que usted revisa la Palabra y filtra a través de la Palabra lo que se enseña desde el púlpito de la IBI.
Judas dice entonces que estos escollos, como les llama, arrecifes peligrosos, el problema de ellos es que están en los ágapes de ustedes. Los ágapes eran la comida de amor, lo que ellos hacían, las cenas que ellos hacían una vez a la semana, al final de la cual ellos celebraban la comunión o la Cena del Señor. Es como se hacía siempre, hasta el año aproximadamente 250 de nuestra era. Siempre hubo primero una cena y luego hubo entonces la celebración de la Santa Cena. Es la razón por la que Pablo, cuando le escribía a los corintios, les habla de que algunos se vienen y se comen la comida de los otros. Y luego Pablo dice, y otros se emborrachan, porque parte de la cena era el poder disfrutar una copa de vino.
Y al final de eso entonces se celebraba la Cena del Señor. Y Pablo dice, algunos de ustedes han participado de la Cena del Señor indignamente, y es la razón por la cual algunos están débiles, otros han enfermado y algunos incluso se murieron. Dios se toma extremadamente en serio de una manera cómo yo participo de la Cena del Señor, y si lo hago de una manera indigna y luego viviendo una vida de pecado, Él no va a dejar pasar eso por alto, hasta el punto que en la congregación de Corinto Él llegó a matar gente por eso.
Increíble. Y es que Dios sabe que cuando nosotros estamos tomando la Cena del Señor y dando gracias por lo que Cristo hizo, en esencia estamos tomando su nombre en vano, estamos vaciando de contenido no solamente lo que la Cena del Señor representa, estamos vaciando de contenido, que es lo que la frase significa cuando el texto dice no tomen mi nombre en vano. No tomarás el nombre del Señor en vano implica no lo vaciarás de contenido. Cuando nosotros hacemos eso, Dios se lo toma muy, muy en serio. Es la razón por la que Cristo advierte y se sabe que en vez de jurar, porque a veces que yo juro, ya sea incluso el nombre de Dios o no, en esencia yo estoy haciendo uso de ese nombre. Y Cristo nos advierte, nos dice: mira, mejor que tu no sea no y tu sí sea sí, antes que exponerte a un juicio de maldición al tomar mi nombre en vano.
Los falsos maestros estaban en los ágapes, banqueteando entre ellos y se alimentan lamentablemente. Y el texto agrega: y sin temor. La conciencia se la habían cauterizado. Eso es uno de los problemas de entrar en la práctica de pecado, créanme, es que cuando tú comienzas en la práctica de pecado tuviste una conciencia sensible que te acusa y te redarguye, pero llega un momento que la conciencia se va haciendo cada vez más insensible, y hay un punto en el que tu conciencia ni siquiera reacciona ante el pecado. Y llega un momento incluso donde tú ni siquiera te sientes redargüido por la conciencia; de hecho, tú más bien disfrutas el pecado. Estos falsos maestros hacían esto sin ningún temor.
Pero Judas dice en la segunda metáfora que ellos se apacientan a sí mismos. Probablemente habían escalado posiciones de pastorado. Dice que eran maestros entre ellos, falsos maestros. Quizá eran pastores. Y como el texto, uno de los textos anteriores, habla de los ágapes de la inmoralidad sexual que ellos estaban induciendo en la congregación, lo más probable es que estuvieran pastores que estaban haciendo uso de las ovejas a su cuidado para practicar con ellas la inmoralidad sexual. Se habían entregado al libertinaje y promoviendo el libertinaje.
Y la tercera metáfora: nubes sin agua llevadas por los vientos. Palestina siempre ha sido un territorio árido, y cuando la gente veía las nubes, las nubes que venían del oeste, que en este caso sería de este lado para nosotros, eran las nubes que podían traer agua. Imagínate que tú estás ahí, hay una gran sequía, tú ves nubes a la distancia, esas nubes vienen, llegan sobre ti, tú las ves, tú estás deseoso de que llueva, y siguen y pasan porque los vientos se las están llevando. Esos falsos maestros son similares, porque esas nubes no dejaron caer agua porque no tenían agua que dar. De esa misma forma, estos maestros pueden ser muy ruidosos, ser unos fanfarrones, pueden hablar mucho, pero ellos no tienen nada que dar. Cuando ellos vinieron, pasaron de largo y no dejaron ningún efecto, al igual que estas nubes. Ellos no tienen nada que dar porque no conocen la Palabra de Dios, no conocen su voluntad, de manera que serían lo mismo que nubes secas.
Esas son las tres primeras metáforas que Judas nos da. Les llama primero escollos ocultos o arrecifes peligrosos, luego les llama gente que se apacentaba a sí mismos, y finalmente nubes sin agua.
Pero luego nos da otro triple de descripciones que nos ayudan a ver mejor de qué clase de personas se les está hablando. Se dice que estos son como árboles de otoño sin frutos y desarraigados. Si Cristo dijo que por sus frutos los conoceréis, el problema de estos falsos maestros es que no tienen frutos. Como no tienen frutos, por sus frutos, en este caso por su ausencia de frutos, deberíais conocer que son unos falsos maestros.
Entonces la primera, como dice, que han sufrido como dos veces muertos. La idea aquí es que la ausencia de frutos es como la primera muerte: no tienen frutos, están como muertos. Y la segunda muerte es el hecho de que las raíces están fuera de la tierra. No sé si han visto cuando un huracán pasa por algún lugar cómo tumba algunos árboles inmensos. Si tú ves esas raíces grandotas fuera de la tierra, bueno, ese árbol prácticamente ya está muerto, se va a morir porque ya no tiene de dónde nutrirse. Y estos falsos maestros se ilustran como árboles desarraigados porque ellos no tienen sus raíces en la Palabra de Dios.
Pero eso nos ocurre, nos puede ocurrir a nosotros como ovejas también, si nosotros no nos cuidamos. Nuestras vidas comienzan a lucir cada vez con menos frutos hasta dejar de dar frutos, y eventualmente tampoco estamos anclados en la Palabra, y por tanto estamos, nos parecemos a árboles desarraigados y parecemos muertos dos veces, como está hablando Judas aquí.
Entonces en este segundo triple de descripción, la próxima sería la número cinco: él les llama a esos falsos maestros como las furiosas olas del mar que arrojan como espuma su propia vergüenza. ¿Ustedes han visto estas olas que se levantan y chocan contra las rocas, y cuando chocan dejan como toda esa espuma arriba de la roca, que por ser agua luce bonita incluso en ocasiones? Lo que Judas nos está diciendo es que la vergüenza de estos falsos maestros es expuesta cuando ellos chocan, viera, por así decirlo, con la realidad, o contra la roca, que sería Cristo mismo, de tal forma que ahora lo que queda visible no es la espuma de una ola real, lo que queda visible es la vergüenza de ellos. Ellos son como esas olas embravecidas que terminan deshaciéndose al chocar; eventualmente ellos serán deshechos también. Judas lo que está haciendo es ilustrando lo que ya él había dicho de estos falsos maestros. Por eso decía que teníamos como un sermón, una estructura de tres puntos, luego ilustraciones y una final conclusión.
Y la última metáfora que Judas usa es que les llama estrellas errantes, que nosotros les llamamos como estrellas fugaces. Tú ves una estrella fugaz, mira qué linda, y de repente ¡urch! y se fue, se apagó, es un meteorito que al entrar a la atmósfera se quema con el calor y desaparece. ¿Cuánto tiempo duró ese meteorito a tu vista? Segundos. De la misma manera, lo que Judas está diciendo es que estos falsos maestros ellos van y vienen, no van a durar mucho tiempo. Ellos serán quemados, por así decirlo, o la vida los quema, o eventualmente ellos pasarán a una condenación eterna. Ellos corresponden a esos meteoritos fugaces que desaparecen de repente de nuestra vista.
El autor de esta epístola nos dice cuál sería el fin de ellos: para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre. ¡Guau! Eso es lo que les espera, eso es donde van a terminar, eso es su destino final.
Ahora, Judas hace algo interesante. Inmediatamente después él pasa a hablar de Enoc y cita un libro apócrifo que probablemente se escribió en el período intertestamentario; no es un libro que Enoc escribió. De hecho, hay tres libros de esos: Primero de Enoc, Segundo de Enoc, Tercero de Enoc. Estos libros fueron aceptados por la comunidad judía, no como inspirados necesariamente, nunca formaron parte del canon, pero los aceptaron como libros que pudieran tener verdades y sabiduría, y los usaron. Los usaron tanto que Judas se atreve a citarlo en la Palabra de Dios, y habla entonces de que en ese libro de Enoc esto es lo que se dice de estos falsos maestros.
De estos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo que el Señor vino con muchos millares de sus santos para ejecutar juicios sobre todo y para condenar a todos los impíos de toda su obra de impiedad que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra él. Esta cita viene de 1 Enoc 1:9, pero eso que Enoc profetizó es consistente con lo que la Palabra de Dios dice, y lo voy a ver en un momento.
Pero antes, déjame decir algunas cosas de Enoc. Pudieran preguntar: ¿quién fue Enoc? Aquellos que estuvieron en la clase del miércoles pasado pudieran tener una idea de quién fue Enoc. Si Adán fue la primera generación, Enoc representó la séptima generación. Esa línea genealógica fue una línea de hombres piadosos. Ahora, lo interesante es que cuando tú lees acerca de Adán y la segunda generación, la tercera y la cuarta y la quinta y la sexta, de todos ellos lo que tú lees es lo siguiente: "Y fulano vivió tantos años y murió, y fulano vivió tantos años y murió, y fulano vivió tantos años y murió." La muerte estaba reinando.
Pero luego tú llegas a la séptima generación, y de Enoc esto es lo que dice: Enoc vivió 65 años y tuvo a Matusalén. ¿Ustedes conocen ese nombre? Y luego Enoc caminó con Dios por 300 años. Caminó. No dice que conoció a Dios por los próximos tres siglos. Tres siglos caminando con Dios, tres siglos de fidelidad, y de repente Dios se lo llevó. El libro de Hebreos habla de Enoc, y habla de Enoc como un hombre como lo que estamos describiendo aquí. Quizás Enoc perteneció a ese grupo de hombres que el mismo autor de Hebreos, ya al final del capítulo 11, en el versículo 38, dice que el mundo no era digno de ellos.
Imagina que tú pudieras pertenecer a un grupo de hombres y mujeres que han caminado tan fielmente con Dios y tan cercanamente que Dios dice: "Me lo llevo porque el mundo no es digno de ustedes." Si yo lo dijera, probablemente no significa gran cosa, pero si lo dice Dios... Quizás Enoc perteneció a ese grupo. Y quizás, a manera de aplicación, pudiéramos preguntarnos: ¿tú conoces a Dios o tú estás caminando con Dios? ¿Tú haces un devocional en la mañana o tú caminas con Dios? Tú vienes a la iglesia domingo tras domingo, vienes a los miércoles, perteneces a un grupo de los miércoles, pero en esa misma masa uno se pregunta: ¿alguien puede decir que es un hombre o una mujer que camina con Dios?
El problema está en que caminar con Dios implica caminar en la verdad de Dios. El único camino donde tú encuentras bendición es el camino de Dios. Pero lo que ocurre a lo largo de la vida... Y créeme que a lo largo de mi existencia hay gente que tiene mucho más años que yo, mucho más experiencia que yo, precisamente porque ha tenido más vivencia que yo. Pero en los años que yo tengo, múltiples veces veredas han sido ofrecidas, atajos, tanto en la medicina como en otras áreas de mi vida. Y eso es algo que Satanás ha venido haciendo desde el primer Adán, y volvió y se lo ofreció al segundo Adán, y nos continúa ofreciendo.
Cuando él fue donde Adán y Eva, ¿qué es lo que él le dice? "Mira, si te comes esta fruta serás como Dios." Pues, ¿sabes qué? Cuando tú y yo terminemos en gloria y seamos glorificados, el texto de la Palabra dice que tú y yo seremos como él es. Pero no tienes que esperar, Adán. Ahora, ahora tú puedes ser como él es. Eso es un atajo. Cuando Satanás se presenta donde el segundo Adán en el desierto, le dice exactamente lo mismo: "Te doy todos los reinos de este mundo." ¡Ey, eso ha sido profetizado desde el Antiguo Testamento! Yo voy a reinar para siempre. Sí, pero no tienes que ir a la cruz. Mira este atajo.
Y a lo largo de la vida Satanás nos ofrece atajos para disfrutar de esto, disfrutar de aquello, tener esta experiencia que tú nunca has tenido. Y en los atajos lo único que hay es consecuencias. Y yo le decía al grupo anterior, en el nombre de Cristo: hermano, hermana, si tú estás a punto de tomar un atajo o ya lo tomaste, como dice en inglés, "I plead with you," yo te ruego, yo te imploro: devuélvete o no lo tomes. La satisfacción que vas a encontrar ahí va a ser muy temporal, muy efímera, contra el dolor que te espera más adelante. Por algo que dijimos al final del primer mensaje: nadie se burla de Dios.
¿Y qué fue lo que Enoc profetizó sobre estos falsos maestros? También se aplica a nosotros, el versículo 14: "Y el Señor vino con muchos millares de sus santos para ejecutar juicios sobre todos y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra él." Pero es consistente. No tenemos el libro de Enoc como libro inspirado, pero es consistente con lo que el texto de Apocalipsis 19 dice cuando habla de que el Señor viene a juzgar la tierra y que viene acompañado de sus ejércitos celestiales. Es consistente con lo que dice el texto de Daniel 7, que dice que cuando el Señor se sentó en su trono a juzgar y los libros fueron abiertos, que le estaba rodeado de sus santos o de sus ejércitos. Eso es consistente con lo que Zacarías 14:14 dice, es consistente con lo que dice Mateo 16:27, Mateo 24:30-31. Todos estos textos hablan de un juicio donde el Señor está acompañado de sus ejércitos.
Entonces, ¿qué es lo que tenemos hasta ahora? Tenemos tres personajes: el primero de ellos Caín, el segundo fue Balaam, el tercero fue Coré, sus historias, sus enseñanzas y aplicaciones para nuestras vidas. Tenemos seis metáforas divididas en dos grupos de tres para ilustrar lo que estos hombres eran: escollos ocultos, apacentadores de sí mismos, nubes sin agua. Es el primer triple. Y luego: árboles sin fruto, olas furiosas y estrellas errantes.
Ahora, Judas se prepara para concluir. El versículo 16, y esta es una de las partes más importantes para nosotros, por lo menos la primera parte de este versículo: "Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan tras sus propias pasiones, hablan con arrogancia, adulando a la gente para obtener beneficio." Escúchenla en la Nueva Traducción Viviente: "Estos individuos son rezongones, se quejan de todo y viven solo para satisfacer sus deseos, son fanfarrones que se jactan de sí mismos y adulan a otros para conseguir lo que quieren."
Judas les llama murmuradores. Escuchen el comentario del Life Application Commentary, así es como se llama. Escuchen lo que menciona de esta frase, cuando habla de que estos falsos maestros son murmuradores. Dice: "Son personas que hablan de todo el mundo y acusan a todo el mundo, menos de ellos." Te dije cuál es la fuente para que luego no murmures contra mí. Escuchen qué más dice: "Son personas que están insatisfechas y se sienten descontentas con la vida o la suerte que les ha tocado vivir." ¿Qué es eso? Son personas que se quejan hasta de Dios. Fin de la cita. Se quejan de todo, se quejan de la suerte que les ha tocado vivir.
Nosotros no tenemos idea, hermanos, de cuán pecaminoso es para Dios el espíritu de queja. No tenemos idea. Pero yo te lo voy a ilustrar y enseñar, porque este es como la conclusión de este texto. Voy a enseñar a partir de la Biblia, de un texto que algunos de ustedes, muchos desconocen, pero que quizás a la luz de todo lo que hemos venido diciendo cobre más vitalidad.
En Números 14 se nos relata una parte de la historia del pueblo que peregrinó en el desierto, donde el pueblo viene a quejarse contra Moisés. Versículos 1 y 2: "Entonces toda la comunidad empezó a llorar a gritos, y así continuó toda la noche." Yo no me imagino a esta comunidad que está aquí, o a la anterior, que estuviera toda la noche delante de mí quejándose, llorando. "Sus voces se elevaron en una gran protesta contra Moisés y Aarón. Si tan solo hubiéramos muerto en Egipto, o incluso aquí en el desierto." Se quejaban. En otras palabras: estar aquí vivo es peor que haber muerto en Egipto como esclavos, o si hubiéramos muerto aquí en el desierto ya hubiéramos acabado; hubiera sido mucho mejor.
¿Contra quién fue esa queja? ¿Contra quién? No, no, el texto no dice eso. Hablando del texto: contra Moisés y Aarón. Debajo del sol es la perspectiva de la queja. Ahora, por encima del sol hay otra perspectiva, que es la real. Mismo capítulo, la historia continúa avanzando, versículos 26 y 27: "Y habló el Señor a Moisés y Aarón diciendo: ¿Hasta cuándo tendré que sobrellevar a esta congregación malvada?" Escucha: "Que murmura contra mí." Oh, ¿y no fue contra Aarón y Moisés? No. ¿Y quién fue que los puso? ¿Y quién fue que los delegó? ¿Y quién es que los ha estado respaldando? ¿Y quién fue que les dio autoridad sobre ustedes? Yo. ¿Y quién orquestó tu vida? Yo. ¿Y quién orquestó tu enfermedad? Yo. ¿Y quién orquestó todos los eventos que te han estado ocurriendo? Yo. Y aquí las quejas de los hijos de Israel: "Que murmura contra mí." Dos veces en un versículo Dios subraya: "Que murmura contra mí."
Ahora, escucha la reacción de Dios. La ira de un Dios misericordioso: "Diles: ¡Vivo yo!" Es una frase hebrea seria. "Declara el Señor, que tal como habéis hablado a mis oídos..." Oh, ¿no fue al oído de Moisés y Aarón? No, a los míos. "Así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos vuestros enumerados, de todos los contados de veinte años arriba, que han murmurado contra mí." Tres veces en dos versículos Dios dice: "Que han murmurado contra mí, han murmurado contra mí, han murmurado contra mí."
Hermanos, si dos pajarillos no caen al suelo sin el consentimiento de Dios, no hay nada que a ti te ocurra, incluyendo un accidente de carro, una enfermedad, la muerte de alguien, la pérdida de un ser querido. No hay nada, absolutamente nada, que no haya pasado por las manos de Cristo primero.
¿Estás en Cristo o no estás en Cristo? ¿Sabes cómo estás en Cristo? Como una carta está dentro de un sobre. Para que la carta se manche, el sobre tiene que mancharse primero. Para que la carta se deshaga, el sobre tiene que deshacerse primero. Para que algo llegue a ti, tiene que pasar por el filtro de Cristo. Si te vas a quejar con alguien, ve donde Dios y cuéntaselo. No donde el hombre.
Estos falsos maestros son quejumbrosos, se quejan de todo, dice la Life Application Bible. No muy diferente a los hijos de Dios. Recuerda, una de las peores cosas que podemos llevar aquí hoy es mi espíritu de queja, porque mi espíritu de queja nace de un espíritu de rebelión, y el espíritu de rebelión es el que da origen a todos los demás pecados en los que yo incurro. Es una rebelión contra el orden establecido por Dios.
Pero Judas también dice que esta gente andaba en sus propias pasiones. Ahí está. Esas cosas van de la mano. El espíritu de queja va de la mano del espíritu de rebelión, y el espíritu de rebelión es el que decide vivir conforme a sus propias pasiones. Yo lo merezco, yo lo deseo, yo lo quiero, yo no voy a esperar, yo no lo tengo, yo no lo he provisto, tengo esto, pero yo quisiera algo mejor, yo me lo voy a buscar.
Estos falsos maestros que andan a través de sus propias pasiones, recuerda que hay que estar hablando, son gente que está en la congregación, que son maestros, lo cual implica que ancianos o pastores probablemente eran. Estos son los falsos maestros que han sido acusados previamente de lujuria, y ese espíritu de lujuria, ¿con quién lo están satisfaciendo? Probablemente con las ovejas. Ovejas que fueron puestas en las manos de pastores, con las cuales estos falsos maestros ahora están satisfaciendo sus lujurias. ¿Te imaginas cómo Dios vería eso?
Pero el versículo de Hechos 20:28 habla de que nosotros hemos sido hechos obispos por el Espíritu Santo para cuidar, ¿qué cosa? Ovejas que Dios compró con su propia sangre.
Hablan con arrogancia, dice la Biblia de las Américas. La NTV dice: son fanfarrones. Hacían alarde de su poder, de su autoridad, de su posición, de lo que sabían, para impresionar a la gente. ¡Cuán diferente es ese espíritu al espíritu de humildad y mansedumbre que exhibió el Señor Jesucristo del cielo a la tierra! Del cielo a la tierra.
Adulando finalmente a la gente para obtener beneficio. En buen dominicano, eran un tumba de un vapor. La adulación es hablar para agradar a otro con la intención de obtener un beneficio, un beneficio personal. Estas gentes eran narcisistas, egoístas, centradas en sí mismas, interesadas en sus propios intereses. Lamentablemente, muchas de estas características describen también las condiciones del pueblo de Dios a lo largo de los siglos.
Nosotros no tenemos idea de lo engañoso que es nuestro corazón. Recuerda, Jeremías 17, que el corazón es engañoso. Pero escúchame: no solamente el corazón es engañoso, el corazón es engañador. Yo no sé si es tu experiencia, pero mi corazón me ha engañado y es capaz de engañar a otros. ¿Es que no te ha pasado a ti? Porque si no te ha pasado, es la evidencia de que te ha engañado. Porque eso es como Dios lo dice de manera universal.
De manera que esto es un texto que nos llama a la reflexión, para que nosotros podamos pensar en las implicaciones de aquellas cosas que parecen cosas pequeñas o pecados pequeños, mentiras blancas. Las implicaciones son inmensas. El espíritu de queja, ¿quién pudiera pensar que Dios pudiera reaccionar tan violentamente en ira santa por nuestro espíritu de queja? ¿Quién pudiera pensar que la inmoralidad sexual sería algo que Dios pudiera juzgar de las formas más severas posibles, como lo muestra la historia de Sodoma y Gomorra, la historia con las moabitas, como lo muestra la historia de David, como lo muestran muchas otras tantas historias? ¿Quién pudiera pensar que el espíritu de rebeldía que nosotros aceptamos aún en nuestros hijos pudiera ser visto por Dios como algo que Él odia y que lo compara al pecado de hechicería? ¿Quién pudiera pensar algo así?
La razón es que mi conciencia no está lo suficientemente sensible, ni mis ojos están suficientemente abiertos para ver la magnitud, la profundidad y lo negro de mi pecado. De hecho, el apóstol Pablo, cuando fue a describir en Romanos el pecado, no encontró una palabra más florida para describir el pecado y habla de lo pecaminoso que es el pecado. Yo podría decir lo negro que es el pecado, pero no lo diría. No hay algo lo suficientemente negro. Lo pecaminoso que es el pecado, dice Pablo.
Hermanos, que este mensaje no sea un mensaje más. Que tú no oigas este mensaje y no tengas una actitud de arrepentimiento con acciones de arrepentimiento. Que tú no oigas este mensaje y mañana, no, esta noche, esta tarde, no hayan cambios ya hechos. ¿Sabes por qué? Esto me entró ahora a mi mente.
Ayer en la mañana, alguien que me escribe muy raramente me envió este texto, y cuando yo lo recibí y lo leí, sabiendo de lo que iba a predicar, yo dije: yo creo que esto es parte del mensaje, pero no me entró hasta ahora. Bueno, me acordé. Fue el texto de Hebreos que dice: "Si hoy oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones." Esta persona me escribe muy raramente, una vez al año, dos veces al año, y sin ninguna mención de nada, envió ese texto. Y él lo recibía, y yo creo que Dios me lo envió para que sea parte del mensaje. Entonces, todo lo que estoy diciendo: si hoy oís su voz, no endurezcas tu corazón.
Hermanos, cada vez... El Señor impresionó mucho mi mente esto ayer y mi corazón mientras ahora voy reflexionando. Cada vez que yo oigo la voz de Dios como hoy, Él la está haciendo oír por medio de su Palabra, y no le hago caso, lo único que eso hace es aumentar las consecuencias que vendrán o que vienen a mi dirección. Cuando Dios me envía su voz, es con la intención de hacerme bien.
Por eso yo subrayo, yo destaco mucho cuando estoy preparando el sermón. Son ideas avanzadas. Dice: el día que Dios deja de confrontarte por medio de su Espíritu, por medio de su Palabra, o por medio de su pueblo, es tu peor pesadilla, porque es el día en que Dios te ha abandonado a tus propias pasiones, a tu propia voluntad. Oh Dios, que eso no ocurra ni en mi vida ni en la vida de ninguna de las ovejas.