Integridad y Sabiduria
Sermones

Lo único que tienes que arriesgar es todo

Owen Strachan 27 septiembre, 2015

Muchos cristianos saben exactamente a dónde Dios quiere llevarlos, pero permanecen paralizados por el miedo, como un niño al borde de una roca que no se atreve a saltar al agua. Escuchan la Palabra, entienden el carácter que deben desarrollar, pero les cuesta dar el paso. La parábola de los talentos en Mateo 25 confronta directamente esta parálisis: dos siervos reciben talentos y van inmediatamente a invertirlos, mientras el tercero esconde el suyo por temor. El problema del tercer siervo no fue falta de recursos, sino una visión distorsionada de su señor; lo veía como un hombre duro cuando en realidad quería recompensarlo y darle gozo.

Dios no es pequeño ni le teme al mundo. El diablo es quien le tiene miedo a Dios. Si estamos dispuestos a arriesgarlo todo, Dios nos usará. La vida cristiana no se trata de seguridad sino de riesgo por el evangelio, de ir enseguida a honrar al Señor. Glen Cunningham, un niño que casi pierde las piernas en una explosión, se aferró a Isaías 40:31 y llegó a correr en las Olimpiadas de 1936. No hay excusa para ser débil cuando el Espíritu Santo habita en nosotros.

El evangelio transforma personas ordinarias en conquistadores. Blandina, una sirvienta francesa del siglo segundo, enfrentó leones y tortura sin negar su fe. Una mujer común que miró a Satanás a los ojos y murió como mártir. Eso es lo que hace el evangelio: toma hombres y mujeres ordinarios y los lleva a arriesgarlo todo por Jesús.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Quiero comenzar pensando en nuestra niñez. ¿Recuerdan algún momento en que tuvieron miedo de entrar al agua, ya sea en un lago o en la playa? No sé si alguna vez han estado en una situación similar. Cuando yo estaba más joven, recuerdo un lago que había en el estado donde yo vivo en los Estados Unidos. Mis amigos y yo fuimos a una roca desde donde el agua estaba más abajo. Mis amigos corrían por esa roca y se lanzaban al agua. Y yo decidí hacer lo mismo. Yo iba a demostrar que era hombre, pero no funcionó. Venía corriendo y cuando llegué al borde, las piernas me temblaron. Había como una docena de amigos mirando, y yo me quedé ahí paralizado con las piernas temblando. El riesgo de lanzarme fue más alto que el de demostrar mi hombría.

Creo que podemos hacer una comparación entre eso que me pasó a mí y la situación que viven muchos cristianos hoy. No estoy animando a todos los niños a ir a buscar una roca y lanzarse al agua. Esa no es la aplicación. Me refiero a que en nuestra vida espiritual muchos sabemos a dónde Dios quiere que vayamos, pero nos da miedo. Sabemos que Dios nos va a dar bendiciones y recompensas si nos lanzamos, pero no nos atrevemos a hacerlo.

Escuchamos la Palabra cuando se predica y entendemos el tipo de carácter que debemos desarrollar, pero da trabajo construir ese carácter. Y así como a mí, muchos años antes, muchos estamos ahí parados, congelados. Vemos a Dios como algo pequeño, pero eso es una mentira, porque Dios no es pequeño. Dios es grandioso, Dios es gigantesco, Dios está por encima de todo. Dios no le teme al mundo; Jesús no le teme al diablo. Es el diablo el que le tiene miedo a Dios. Y si nosotros caminamos en esa verdad, el diablo huye de nosotros.

Si vas a ser usado por Dios, debes estar dispuesto a arriesgarlo todo. Esto es lo que estamos viendo en nuestro texto de hoy en Mateo 25:14-30. Por favor, abran sus Biblias en Mateo 25. Vamos a leer desde el versículo 14 al 30. Esta es la parábola de los talentos. Es una referencia que habla de finanzas, pero en este pasaje hay un gran tesoro para nosotros. Hay un mensaje más grande que simplemente el mandato de manejar bien tu dinero. Entonces, por favor, leámoslo teniendo eso en mente.

Mateo 25, comenzando en el versículo 14: "Porque el reino de los cielos es como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad, y se fue de viaje. El que había recibido los cinco talentos enseguida fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. Asimismo, el que había recibido los dos talentos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: 'Señor, me entregaste cinco talentos. Mira, he ganado otros cinco talentos.' Su señor le dijo: 'Bien, siervo bueno y fiel. En lo poco fuiste fiel; sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.'"

"Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: 'Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste, y tuve miedo. Y fui y escondí el talento en la tierra. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' Pero el señor respondió y le dijo: 'Siervo malo y perezoso, sabías que siego donde no sembré y recojo donde no esparcí. Debías entonces haber puesto mi dinero en el banco, y al llegar yo hubiera recibido mi dinero con intereses. Por tanto, quitadle el talento y dádselo al que tiene los diez talentos, porque a todo el que tiene más se le dará y tendrá abundancia. Pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y al siervo inútil, echadle en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.'"

Que Dios añada bendiciones a la lectura de su Palabra.

Este pasaje es una parábola. Una parábola es una historia que Jesús está contando para ilustrar una verdad espiritual. Esto no es un evento histórico; es una historia que Jesús está usando para ilustrarles a sus discípulos lo que es el reino de Dios. En el versículo 14, podemos apreciar que los siervos tenían cierto dominio y control sobre muchas propiedades. El maestro, o el dueño, confía en sus siervos sus propiedades. El maestro en la parábola representa a Dios y a Cristo. Y la mejor posesión que nosotros podemos tener en este mundo son las buenas nuevas, el Evangelio. Lo más precioso no es el dinero, no es una casa bonita. Lo más precioso son las buenas nuevas de Cristo Jesús. Y así, el hombre en esta parábola está confiando en sus siervos esta gran noticia.

Un talento en la parábola representa casi veinte años de salario. O sea que pudiéramos asumir quizás que sería el equivalente a un millón de dólares. Imagínense que su jefe mañana les dice: "Mira, te estoy entregando cinco millones de dólares; cuídamelos." Seguramente les llamaría la atención.

En este pasaje aprendemos que el primer siervo, el que recibió cinco talentos, los toma y los transforma en más. Dice aquí muy claramente que el que recibió los cinco talentos fue inmediatamente a hacer negocios con ellos. No sabemos exactamente cómo lo hizo, pero imaginamos que fue al mercado, utilizó habilidades de negocios y ganó dinero. Es una imagen positiva de parte de Jesús de lo que es el mercado y el mundo de negocios. Los cristianos pueden hacer mucho bien a través de los negocios y en el mercado.

Lo que quiero destacar más claramente es cómo dice que ese siervo fue enseguida. Tan pronto su jefe se va, él sale corriendo y gana cinco más. Y creo que esa es la clave de todo lo que leemos. También el que recibió dos talentos gana dos más. Aunque él recibe menos, es fiel con los que recibió. Entonces, tenemos dos siervos que han sido fieles a su amo y que representan a los cristianos.

Pero en ese momento el pasaje da un giro. Escuchamos entonces del tercer siervo, quien solo recibió un talento, y lo que hace es esconderlo en la tierra. En un momento vamos a ampliar esta idea. Cuando el amo vuelve, en el versículo 19, él comienza a ajustar las cuentas. Esto nuevamente apunta a Jesús, quien va a volver. Hermanos y hermanas, Él va a ajustar todas las cuentas, y no habrá oportunidad de decir: "Espérese, déme un momento."

Déjame buscar el recibo que necesito para hacer el depósito. Cuando Jesús vuelva, todo va a quedar claro. No van a poder haber excusas. No va a haber lugar donde esconderse. Va a ser un día poderoso. Y no tenemos idea de cuándo eso va a ocurrir.

Así que estamos muy contentos por lo que se nos dice en 1 Tesalonicenses 4, que debemos estar listos. Jesús podría llegar en 50 años, o en 1 año, o en 5 minutos. Porque Jesús pudiera venir en 50 años, y cuando Él vuelva, el cielo se abrirá. Y vamos a ir al sonido de la trompeta, y Él va a descender a la tierra y nos uniremos a Él, si tenemos fe en Él.

Así que este es el momento de prepararse. Si no eres cristiano, pero has estado escuchando las buenas nuevas, ahora es el tiempo para responder al llamado de Dios. Este es el momento de aclarar tus cuentas con Jesús. Esta mañana ha llegado el momento de tener tus cuentas claras. No hay mejor momento que ahora.

Entonces el que recibió los 5 talentos va directo a donde su amo. En el versículo 20, él dice que ha ganado 5 talentos más. Y su maestro le dice estas grandes palabras que estoy seguro que han oído antes: "Bien, siervo bueno y fiel. En lo poco fuiste fiel, sobre lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor."

Hay que entender que este pasaje es teología sobre Dios. Este pasaje no es sobre dinero; no es primariamente sobre dinero. Es sobre el carácter de Dios. Es decir, que Dios es un Dios que quiere dar gozo a los pecadores. No hay nada que podamos hacer para merecer ese gozo, pero como Él es tan bondadoso, tiene en mente llevarnos a Su gozo. Él permite a este siervo entrar en Su gozo. Y si nosotros somos fieles incluso en lo poco, Dios nos dará mucho.

¿Están ustedes convencidos de este gozo? ¿Es esto lo que están entendiendo del Señor? ¿Es este el entendimiento que tienes del Señor? ¿Acaso creen que Dios se deleita en lanzar rayos hacia las personas? Dios tiene gozo cuando los pecadores vienen a Él. Él se goza cuando los pecadores vienen a Él.

No hay nada que podamos hacer para prepararnos para venir ante Dios. Puede ser que en tu vida todo se vea bien desde afuera, pero adentro eres un desastre. Tu vida se está desmoronando. Estás atrapado en el pecado. Puede ser que engañes a los de afuera, pero en tu corazón tú sabes que estás perdido.

Y Dios no te pide que tú mismo te limpies. Él te pide que vayas a Él y te arrepientas. Esa brecha infinita entre el hombre y Dios se puede cerrar en un instante si tú confiesas tu pecado y pones tu confianza en Jesucristo. El Señor quiere siervos que vengan a Él inmediatamente.

Pero también se acerca el que recibió dos talentos, y él hace lo mismo que el primer servidor. Y en el versículo 22, su señor le dice lo mismo que le dijo al primero: "Bien, siervo bueno y fiel." Si tú eres fiel —no perfecto, pero fiel— tú vas a escuchar estas palabras. Y eso te debiera llevar a la santidad. El hecho de que Dios mismo te va a decir esto, que Dios en Su esencia estará ante ti y te dirá "bien hecho," debe impulsarte.

El cristiano no debe vivir con temor; debe vivir con gozo. Y para el cristiano, lo mejor está por venir. Esto no es para el mundo. El cuerpo está envejeciendo. Nuestras finanzas no están garantizadas. Y el que tiene mucho poder e influencia, todo eso va a desvanecerse. Para el que es pecador, su mejor vida es ahora. Pero para el cristiano, lo mejor viene pronto, y esa es nuestra esperanza. Estamos lidiando con muchas cosas en esta vida, pero tienes que tener tu mente en los cielos.

El tercer siervo no está consciente de esta realidad. En el versículo 24, vemos cómo él acusa a su Señor de ser un hombre duro. Y en el versículo 25, él le dice que tuvo miedo y hasta justifica ese temor. Y así, simplemente le devuelve ese talento que había recibido. Y el señor no está contento.

"¡Siervo malo y perezoso!" Le dice en el versículo 26. El Señor condena a este siervo por su temor. Y en los versículos 26 al 30 aprendemos que él no tenía por qué tenerle temor al Señor. El Señor no es malo; es fundamentalmente bueno. Él quería recompensarlo; quería haberle dicho "bien hecho." Pero el tercer siervo tuvo miedo. No solo le quitan el talento que le dieron, sino que en el versículo 30 dice que va a ser echado a las tinieblas.

Y esto es una imagen de la persona que escucha sobre Jesús, pero no se arrepiente. Si no amas a Dios y a Su Evangelio, es al infierno que vas para la eternidad. Muchos cristianos hoy en día no quieren hablar mucho sobre el infierno. Casi no quieren usar la palabra. Pero Jesús nos da una imagen muy clara de lo que es el juicio eterno. Los cristianos que confían en la Biblia no tienen otra opción que predicar y comunicar esta verdad.

Y por eso vemos que el tercer siervo es juzgado por su temor. Este pasaje toma nuestra vida y la pone a la luz de la eternidad. La manera en que estás viviendo ahora va a tener un impacto en toda la eternidad. Tu vida diaria, cada decisión que tú tomas en cada instante, va a tener repercusiones sobre la eternidad. Eso aplica para el que es ministro y también para la mujer que está cuidando a su bebé. Para cualquier cristiano, no importa a qué se dedica: si has sido salvo, debes vivir para Jesús, y habrán recompensas por esa fidelidad. Pero para los que no están con Jesús, habrá juicio.

Entonces vamos a sacar algunos aspectos importantes. Estas son aplicaciones. Primero, tienes que entregar tu vida completamente. Este pasaje nos da la idea del significado de la vida. El significado de la vida no es vivir para ti. El significado de la vida es ampliar la gloria de Dios. El Evangelio nos permite descubrir esto. A pesar de lo que nosotros hemos pensado, no se trata de nosotros. Todos quieren aspirar a ser más grandes de lo que son, pero cuando nos medimos contra Jesús, nos encogemos. Nos volvemos pequeñitos. Dios es infinito, y nosotros somos un granito de polvo. Y eso es bueno. Es una gran enseñanza, y ahora entendemos cómo debemos vivir.

Debemos ser como los primeros dos siervos que inmediatamente se pusieron a trabajar para ganar más talentos. Nosotros tenemos que tomar este tesoro, el Evangelio, e invertirlo en el mundo completo. Debemos dejarnos consumir por esa misión. Dios no quiere un 10% de tu tiempo. No es solamente que vengas acá los domingos. ¿Estás entregando el lunes, el martes? ¿Estás entregando el miércoles, el jueves? ¿Estás entregando el fin de semana? ¿Estás dando cada segundo de tu vida?

Cuando renunciamos a nuestros planes pequeños, a nuestras aspiraciones, y nos entregamos a Dios, entonces todo cobra sentido a la luz de Su gloria.

Así que entrega tu vida completamente a Dios. Si es que nunca ha sido así en tu vida, hoy es el día de empezar este tipo de vida. Y si tú no has vivido así antes, comienza hoy. Hoy es el día de cambiar el patrón de tu vida.

Segundo, tú solamente puedes hacer esto cuando te das cuenta de que la vida no se trata sobre tu seguridad. La vida se trata fundamentalmente sobre el riesgo del Evangelio. Se trata de ir de inmediato y sin demora a honrar a tu Maestro.

Muchos en la iglesia estamos a la defensiva. Nos da miedo el diablo. Estamos ahí sentados, atrincherados, con temor de lo que la vida nos va a lanzar. Pero esa no es como se supone que sea. No debemos estar a la defensiva. Para nosotros crecer, tenemos que arriesgarnos.

Y los doctores lo entienden muy bien. El pastor Miguel sabe un poquito más sobre medicina y sobre ciencia. Pero yo sé que cuando el ser humano tiene un poco de estrés, eso le ayuda. En la revista Newsweek salió un artículo, una revista muy conocida, que dice que el estrés nos puede dar energía. Puede preparar nuestro cuerpo para lidiar con lo que necesitamos enfrentar.

Y si esto es algo que los médicos y los doctores entienden, imagínense los cristianos. La ausencia de cualquier tipo de lucha no te va a ayudar. Lo que ayuda es la presencia de una lucha correcta.

Muchos americanos en sus computadoras tienen una imagen del Caribe, y yo entiendo por qué. Pero hay un problema, porque ellos creen que si pudieran eliminar el estrés de su vida serían felices. Y es una mentira. Tú necesitas algo más que una playa. Tú necesitas una lucha correcta por la cual vivir y morir.

Tú no vas a estar orando para que tu vida se vuelva lo más difícil que pueda, pero debemos reconocer el gran mandato que hemos recibido. En Mateo 28, todos estamos llamados a invertirnos en el Evangelio. No es como en la iglesia católica, donde los curas son los que llevan el ministerio. La iglesia es un reino de sacerdotes, según 1 Pedro 2. Cada cristiano está haciendo una labor importante para Jesús.

Así que entra al campo, conéctate a esta misión. Vive tu vida completamente para la gloria de Dios.

Había un señor que vivió al inicio del siglo XX: Glen Cunningham. He hablado en el Seminario Mid-Western en Kansas City, Missouri, el seminario donde yo enseño. Y Glen Cunningham se crió bastante cerca de allá, en Kansas, que como ustedes saben tiene campos de siembra muy grandes. Glen Cunningham trabajaba en la finca de su familia. Era una persona muy anónima; casi nadie lo conocía.

Pero cuando él fue al colegio un día, hubo una explosión. En el horno que se utilizaba para calentar el colegio, en vez de gas echaron gasolina. Y ya ustedes pueden imaginar lo que ocurrió. Todos los niños quedaron terriblemente quemados. Glen Cunningham por poco pierde su vida.

Lo llevaron al hospital y los médicos le informaron que iban a tener que cortarle las piernas. Cuando él estaba ahí en la mesa de operación, gritó en agonía al escuchar esa noticia. Gritó tan alto como su cuerpo le permitía, y entonces los doctores se impactaron y decidieron esperar un poco y no cortar las piernas. Pero le dijeron que no iba a caminar nunca más. Así que él estuvo en cama por dos años, siendo apenas un niño joven.

Glen Cunningham estaba quebrantado, estaba triste. Y una mañana él decidió que iba a intentar caminar. Sacó un caballo del establo y trató de montarse en él. El caballo iba caminando muy lentamente, y él iba arrastrando sus piernas junto con el caballo. Le dolió muchísimo. No había los avances de la medicina que tenemos hoy. Gritaba del dolor que le daba caminar. Pero por el periodo de meses y meses, con el tiempo, él comenzó a caminar de nuevo.

Y ahí no termina la historia. No solo volvió a caminar, sino que comenzó a correr. Agonizaba con cada paso, pero seguía perseverando. Glen Cunningham era creyente, y su versículo favorito era Isaías 40:31: "Los que esperan en el Señor correrán y no se cansarán, caminarán y no desmayarán." Piensen lo que significa ese versículo para una persona que no puede caminar.

Él fue cada vez más rápido. Llegó a las Olimpiadas de 1936 y ganó medalla de plata. En 1938, corrió una milla completa en apenas cuatro minutos.

¿Qué están ustedes enfrentando hoy? ¿Qué te ha paralizado? ¿Qué te ha hecho perder el ánimo? En Cristo, tú puedes correr y no cansarte.

Muchas veces los cristianos nos hacemos a nosotros mismos débiles. Nos decimos: "Yo no puedo. Mi matrimonio nunca va a cambiar; siempre vamos a estar peleando uno con el otro. No voy a ser el padre que se supone que sea. No conozco la Biblia lo suficiente, no puedo ser un líder espiritual. Nunca voy a ser la esposa que quiero ser. No quiero someterme a mi esposo, no quiero seguir su liderazgo." Y cuando los jóvenes decimos: "Yo voy a vivir como mis amigos, es muy difícil ser cristiano en este mundo caído."

Pero nosotros tenemos, como Glen, al Espíritu Santo adentro. Y escúchenme muy claramente: no hay excusa para ser débil. Literalmente no hay excusa para ser débil. No hay excusa para no crecer en la gracia de Dios. Puede ser que algo terrible te haya pasado en el pasado, que no hayas tenido un hogar piadoso. No te estoy disculpando ahora mismo, pero no tienes excusa. Yo tampoco tengo excusa.

Nunca Dios nos va a forzar a cometer un pecado. Nunca vamos a ser forzados a tener miedo como el tercer siervo. El Espíritu Santo nos da esperanza infinita. Así que si te sientes derrotado hoy, tienes que orar y pedirle fortaleza a Dios. Y recuerda que tu vida no se trata de la seguridad; se trata de aprender a caminar y después a correr.

Tercer punto. Tenemos que construir cosas. Los siervos fieles honraron a su señor con actividad económica. Ellos crearon valor donde no había. Ellos duplicaron la inversión. Y nosotros necesitamos pensar así.

En cada área de tu vida debes construir algo. Con el poder de Dios lleva una vida más grande de la que llevas. Dios no es una figurita pequeña. Es un gran Dios. Es un león que ruge sobre la creación. Y ruge sobre ti. Él nunca te va a abandonar y te da toda la fortaleza que necesitas para crecer.

Así que debes construir una vida espiritual. Resuélvete a la determinación de leer la Biblia todos los días. Comprométete a orar todos los días, no por compromiso sino por gozo. Nosotros no queremos que nuestro principal gozo en la vida sea el entretenimiento o los deportes. Podemos disfrutar esos regalos que Dios nos ha dado, pero para el cristiano nuestro gozo principal es que ahora la razón por la que yo vivo es Jesús. Si me quitas a Jesús, no soy nada. Así que construye una vida espiritual.

Y se lo estoy diciendo especialmente a los jóvenes. No solamente te dediques al día a día. ¿En qué tú eres bueno? Si eres bueno en algo y lo disfrutas, marca un camino. La voluntad de Dios no se supone que sea algo confuso. Si Dios te ha dado una fortaleza en una cierta área, pues síguela, pero para la gloria de Dios.

Si estás haciendo una vida espiritual y estás llamado al matrimonio, prepárate para el matrimonio. No pierdas el tiempo que se te ha dado. Prepárate para ser un hombre piadoso o una mujer piadosa. Si los cristianos se preparan, los matrimonios serían mucho más fuertes.

Construye un cuerpo fuerte. Tu cuerpo es un regalo de Dios. ¿Lo estás tratando bien? Es fácil ser muy ocupado en la vida. A veces nos dejamos llevar por las ocupaciones. Pero yo veo el ejercicio como un regalo de Dios, aunque no se sienta así cuando llegas al trabajo después de haberlo hecho. El cristiano debe señalarle al mundo que tiene cierta estima por el cuerpo que ha recibido.

Si Dios te ha dado hijos, construye en ellos. No son accidentes genéticos que han aparecido en tu vida. Así es como el mundo los ve. Eso es lo que el mundo piensa de un feto. El mundo no tiene estima a esos pequeños bebés. Y el feminismo nos ha enseñado a no apreciarle el trabajo a la ama de casa.

Me parece lamentable cuando la gente dice que mi esposa, que está en la casa, no trabaja. Cuando personas me dicen eso, yo me tiro al piso riéndome. ¿Han visto lo que una madre hace? Trabaja constantemente. El feminismo nos ha enseñado a pensar que, a menos que estemos ganando dinero, no estamos trabajando. Y es una mentira. Si estás cuidando a tus hijos en el hogar, es un trabajo honroso, y eso es lo que la iglesia siempre debe defender.

La verdadera iglesia no puede rendirse a eso, no solo porque es la forma correcta de vivir, sino porque la esencia es que lo hacemos porque amamos a nuestros hijos. Ellos no deben ser una molestia. Dios ha traído a tus hijos a tu vida para darle forma a tu vida. Invierte en tus hijos. Los años pasan rápido, ¿no? Pasan muy rápido, y yo lo siento con mi familia. Tengo tres niños: de 7, 4 y 1 año.

La verdad es que en mi trabajo, y así también en mi pecado, es muy fácil pensar: "Le dedicaré tiempo mañana; mañana seré el padre que debo ser." Pero tengo que acordarme de que los años van pasando rápido para todos nosotros: para los esposos, para sus esposas. Es tan fácil dar por sentado y no apreciar a tu pareja.

Yo estaba en California recientemente de vacaciones, unas cortas vacaciones con mi esposa. Íbamos manejando hacia el aeropuerto. No era nada de película, no había nada dramático ocurriendo, pero miré a esta mujer que Dios me ha dado. Ella es tan bella, pero también veo cómo el tiempo va pasando. Los años van pasando como sombras en las montañas. Y tienes que acordarte de esto: tienes que invertir en tu matrimonio.

Satanás no quiere que dediques tiempo a tu matrimonio. Si Satanás destruye un matrimonio, él se goza. Debes invertir en tu matrimonio. Y si eres esposo, debes decirle a tu esposa: "Yo quiero ser como Jesús para ti. Yo nunca te voy a dejar. Nunca te voy a abandonar. Nada que pueda ocurrir hará que me separe de tu lado." Y si tú eres esposa, mira a tu esposo y dile: "Yo tampoco te dejaré. Te respeto, te admiro, y quiero construir algo para Dios a tu lado."

Tienes que fortalecer tu comunidad también. El segundo mandamiento es amar a tu prójimo como a ti mismo, lo vemos en Mateo, y no implica solamente que le vas a hacer bizcochos a tus vecinos, aunque si quieren hacerme un bizcocho a mí, yo no me quejo. Pero esto significa algo más grande. Implica que de una forma sacrificada te entregas a tu prójimo. Puede que no seas famoso, puede que no seas perfecto, pero tienes que demostrarles que los amas.

Y también estás llamado a construir algo en tu iglesia. ¿La estás haciendo más fuerte siendo miembro de ella? ¿Estás agregando algo a la iglesia? No necesariamente debes estar en el pastorado, pero cada uno de nosotros está llamado a servir en la iglesia. Cada uno de nosotros puede apoyar al pastor y a los ancianos. Así que entra al campo y sirve a tu iglesia.

El cuarto punto: el pecado siempre te va a defraudar. Debes dejar de ceder ante el pecado. El pecado te hace promesas maravillosas de felicidad, pero como un banco que quiebra, el pecado siempre incumple sus promesas. Nosotros no necesitamos más entretenimiento. Dios no debe ser aburrido para nosotros. ¡No! No necesitamos menos de Dios; necesitamos más de Dios. Cada persona que está aquí le hace falta Dios. No hay una sola persona en ningún lugar que pueda decir que tiene suficiente de Dios. Nunca vas a llegar a un lugar donde digas: "Estoy lleno." Si tienes más de Dios, quieres más de Dios, y si ves que necesitas más de Dios, Él va a responder esa oración.

Lo que sí tienes que reconocer es que nunca necesitas más pecado. El pecado nunca te va a llenar. Cuando estás en tu computador en el internet y sale algo tentador, cuando vas caminando por la calle y alguien que no es tu pareja te llama la atención, cuando te sientes tentado a no ser un obrero diligente en el trabajo, cuando estás en una conversación matrimonial y quieres atacar a tu pareja, el pecado no te va a ayudar. El pecado no lo va a arreglar. El pecado solo trae quebrantamiento. No pidas por el pecado; pide por Dios.

El quinto punto: tú no necesitas algo por lo cual vivir; tú necesitas algo que valga la pena morir. Y esto es lo que Jesús nos ofrece en esta parábola. Los dos siervos fieles entendían que su propósito de vida era glorificar a su Señor. Ellos vieron el gran valor infinito que tenía su Señor, y por eso fueron enseguida. Inclusive si en el curso de sus negocios les hubiese pasado algo terrible, ellos reconocían que habría valido la pena.

Tú no necesitas un salvavidas para sobrevivir el día. Tú no necesitas un poco de café para darte ánimo. Tú necesitas algo tan maravilloso que si pierdes la vida por ello, valió la pena. Hombre o mujer, si Dios te llama a Su presencia por tu fe, valió la pena. Vale la pena por Jesús.

Hay personas que buscan el significado de la vida en comida saludable, en su vecindario, en su ciudad, en hacer campañas en contra del cambio climático, en ganar unas elecciones, en tener niños impresionantes e impecables, en sacar buenas notas, en ganar juegos en el deporte. Esas cosas no son malas, pero ninguna vale la pena morir por ella. Por Cristo, por Su reino, sí vale la pena morir.

C. S. Lewis dijo una vez que Jesús no es un león manso. Algunos cristianos hoy en día le tienen miedo a la cultura y los ven como personas negativas. Nosotros debemos ser conocidos por el Evangelio, pero debemos reconocer que Jesús no es dócil. En el momento en que algunos ven a Jesús de esa manera, están distorsionando quién Él es.

Algunas personas ven a Jesús como si Él tomara una servilleta y la rasgara, como si fuera malo, como si no se pudiera ver la grama porque no quiere pisarla, como si quizás ni siquiera se atreviera a caminar sobre ella para no hacerle daño. Pero, como lo vemos en Juan 1, Jesús irrumpe con paz. Él va a donde sus discípulos y los llama a seguirle de forma inmediata.

Él no se introduce. Es como si tú y yo estuviéramos en casa y todo estuviera tranquilo y cómodo. Es como si usted estuviera en su cama durmiendo tranquilito de noche y de repente alguien te moviera, y tú lo vieras, y es un hombre con fuego en los ojos. Y él dice: "¡Sígueme!" Y antes de que te des cuenta, él se fue. Y él espera que tú lo sigas. ¡Este es el Jesús de la Biblia!

¡Este Jesús no tiene miedo de irrumpir en tu vida! ¡Este Jesús no tiene miedo de decir la verdad! ¡Este Jesús no tiembla ante Satanás! ¡Este Jesús está listo para hacer algo grande contigo! Jesús dejó la seguridad y la pureza del cielo, y vino a este mundo sucio y caído.

Él era un rey, pero como ningún otro. Los reyes aquí en la tierra se hacen grandes a sí mismos y llevan buenas vidas. Pero Jesús ni almohada tenía. ¡No tenía dónde descansar! Y si nosotros nos sentimos débiles, podemos conectar con eso.

¡Pero Jesús te está llamando hoy mismo a seguirlo! Él no te promete seguridad en esta tierra. Él no te ofrece tu mejor vida ahora. Tu mejor vida viene después. Esta vida con Jesús vale todo.

Pensemos en lo que les pasó a los apóstoles de Jesús. ¿Ellos fueron de vacaciones por muchos años? ¿Acaso entraban a los lugares y los aplaudían? El Imperio Romano, cuando los vio, no dijo: "¡Qué hombres más sabios! Vengan a trabajar junto con nosotros." Los degollaban. La cabeza de Juan el Bautista la llevaron en una bandeja. Si tú sigues a Jesús, tú pudieras terminar igual. A Pablo lo encarcelaron. Tu mejor vida ahora, edición de prisión. ¿Estás listo para eso?

Nosotros no le pedimos a Satanás que nos ataque, pero no le tenemos ningún miedo. Lo peor que nos puede pasar es que muramos, y nos vamos a vivir con Cristo. Y aunque nos pase lo peor, vamos a vivir para siempre con Jesús.

Hay una mujer en la historia de la iglesia que nos ilustra esto, y quiero cerrar con esta historia. Su nombre era Blandina. Era relativamente desconocida. Ella era francesa y vivió en el segundo siglo, hace unos 1800 años. Era una mujer totalmente común. No hay ninguna razón para recordar su nombre. ¿Crees que alguien se va a acordar de nosotros dentro de 2000 años? Si nuestro bisnieto se acuerda de nuestro nombre, sería una gran cosa.

Pero sí nos acordamos de Blandina. Recordamos su nombre porque cuando la persecución surgió en el Imperio Romano, al final del segundo siglo, ella era cristiana y trabajaba como servidora en el hogar de un gobernante. Era muy buena trabajadora y no había ningún problema con ella, hasta que surgió la persecución. Junto con muchos otros cristianos, Blandina fue capturada y llevada a un coliseo en Lyon.

Ahí fue atacada ante una multitud sedienta de sangre. Algunos de los otros cristianos murieron al instante, pero a ella algo la sostenía. No la podían matar. La llevaron a un instrumento para estirarla y estaba sufriendo tremendamente. Otros cristianos murieron en esa parte, pero ella seguía viva.

Esto nos demuestra que una mujer puede ser fuerte y firme en Jesús. Puede pararse en contra del enemigo. Una joven ordinaria puede mirarle a Satanás a los ojos. Satanás quería destruir su fe y su testimonio, pero no pudo. La iglesia no pide mujeres jóvenes débiles. Oramos pidiendo mujeres piadosas que sean fuertes en Jesús, mujeres que amen a su esposo y se sometan a él, y mujeres que se paren en contra del mundo.

Entonces la tomaron de nuevo y la sacaron al coliseo. Había un león, y también otros animales. Ella estaba ahí en medio de la arena. Estaba demostrando que no le tenía miedo a Satanás ni a la muerte. Y el león la despedazó. Pero ella murió como mártir por Jesús. Lo arriesgó todo por Él.

Ella inmediatamente le dio gloria a su Señor. Y eso es lo que hace el Evangelio contigo y conmigo: toma hombres y mujeres ordinarios y los lleva a conquistar el mundo. Y si tú confías en Jesús y arriesgas lo que tienes, vas a morir una buena muerte. Jesús vuelve y te llevará con Él. Amén.

Esta es una producción que llega a ustedes gracias a los aportes de individuos y empresas comprometidos con la defensa de la fe. Para más información, preguntas y comentarios, visite nuestra página de Internet: www.integridadysabiduria.org. En esta página encontrará información sobre la producción de este y otros recursos que ponemos a su disposición, como también las formas en las que usted puede contribuir con la producción de programas como estos. Les invitamos nuevamente a visitar nuestra página de Internet: www.integridadysabiduria.org. Hasta la próxima, cuando nos reencontremos en Su Palabra.

Owen Strachan

Owen Strachan