Integridad y Sabiduria
Sermones

Marcos, el evangelio olvidado

Miguel Núñez 30 septiembre, 2012

El Evangelio de Marcos fue considerado por siglos un texto secundario, casi prescindible, porque el noventa y cinco por ciento de su contenido aparece también en Mateo. Sin embargo, los estudiosos descubrieron que Marcos no fue el segundo evangelio escrito, sino el primero, y que sirvió de guía tanto a Mateo como a Lucas. Cuando estos dos difieren en el orden cronológico de los eventos, cada uno lo hace por separado respecto a Marcos, pero nunca se ponen de acuerdo entre sí para contradecirlo. Ese hallazgo transformó la comprensión de este evangelio breve pero fundacional.

Marcos escribió como intérprete de Pedro, según testificó Papías, discípulo del apóstol Juan. Aunque Marcos no fue testigo ocular de la vida de Jesús, Pedro sí lo fue, y Marcos puso todo su empeño en no olvidar nada de lo que escuchó ni escribir nada falso. Su audiencia fueron los romanos, gentiles que no conocían el Antiguo Testamento. Por eso Marcos casi no cita las Escrituras hebreas, traduce cada término arameo que usa y omite las genealogías que nada significarían para lectores paganos.

El propósito de Marcos es presentar a Jesús como un hombre en acción, un siervo que vino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. No es el rey que Mateo presenta a los judíos, sino el modelo de servicio para una clase dominante que necesitaba aprender a servir. La comunidad que sigue a este Jesús está llamada a negar sus propios derechos en favor de los demás, a tomar su cruz y a perder su vida para salvarla. Este evangelio comienza y termina con el mismo título: Hijo de Dios, el Mesías enviado por Jehová para traer las buenas nuevas de salvación.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Como habíamos anunciado, estamos iniciando una nueva serie después de haber estado en Filipenses, hace casi un año yo creo. Y hoy vamos a iniciar esta nueva serie en Marcos. Yo necesito introducir la serie; cada vez que vamos a estudiar un libro, ese libro necesita ser introducido. Y la introducción, a veces, muchas veces no resulta de entusiasmo para muchos, y es más bien un mensaje de información, de conocimiento, de discernimiento acerca del tema o la serie que se va a tratar.

Yo quisiera pedirle a Dios que en el día de hoy no solamente sirva para eso, pero que de alguna forma le sirva de inspiración para que, habiendo entendido mejor el Evangelio de Marcos en su vista panorámica, usted se sienta ahora motivado a querer emprender esta travesía por Marcos, que probablemente nos tome más de un año en realizar. Yo creo que es una buena serie para el tiempo que la Iglesia está viviendo.

Hablamos en un par de miércoles anteriores a propósito de los primeros 15 años de la IBI, que ahora terminan el 31 de diciembre de este año, y hablamos entonces de los próximos 15 años de la IBI. Si usted no estuvo aquí, yo le recomiendo que en los próximos días, porque aún no está en la web pero va a estar en la página de la Iglesia, usted pueda visitarla y pueda escuchar ambas comparecencias, porque creo que será de edificación. Hemos llamado los próximos 15 años de la Iglesia "Misión Antioquía", y yo no tengo el tiempo y este no es el espacio para poder detallar lo que todo eso implica, pero hay una Misión Antioquía que fue lanzada, que fue iniciada, que en cierta manera ya está de camino. Si usted no la va a conocer, pues sintonicese y conózcala, porque si no se va a quedar atrás.

Pero la Misión Antioquía va de la mano con esta serie en el libro de Marcos, así yo lo entiendo. Entonces lo que voy a hacer es ver los primeros tres versículos de Marcos, que los vamos a estar cubriendo hacia la última parte de mi mensaje. Todo el tiempo de hoy lo voy a emplear en introducir a Marcos y en conectar la idea de este Evangelio con lo que sería esa Misión Antioquía de que hemos estado conversando, y voy a hacer eso más de una manera indirecta que directa.

Marcos 1:1-3: "Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías: 'He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino. Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.'"

Decíamos que queríamos introducir este libro o esta serie en primer lugar, con la esperanza de que la introducción pueda causar cierto nivel de entusiasmo para estudiarlo. Entonces, un Evangelio que hasta hace 150 años había tenido poca importancia, y no solamente entre los miembros de las iglesias y entre los pastores, sino aún en el mundo académico, porque Marcos se había visto como un Evangelio tan secundario por razones que podemos explicar. Por un lado, es el Evangelio más corto; por tanto, mucha gente pensó: "¿Para qué estudiar Marcos si realmente puedo tener el 95% de lo que Marcos dice en Mateo? ¿Para qué estudiar Marcos si el 50% o algo más lo puedo encontrar en Lucas?" De manera que hasta hace un siglo y medio, Marcos era poco estudiado y su importancia era poco conocida.

Hasta que de repente los académicos comenzaron a entender de una mejor manera la importancia vital de Marcos, al comenzar a percatarse de que, en vez de haber sido el segundo Evangelio escrito cronológicamente, con toda probabilidad, en lo que concuerdan la mayoría de los estudiosos hoy, Marcos fue el primero de los Evangelios. Y no solamente el primero, sino el Evangelio que le sirvió de guía a Mateo y a Lucas. Hay varias razones por las que eso es considerado de esa manera, pero yo voy a mencionar simplemente una, que es fácil de ver, fácil de entender y recordar, de tal manera que usted pueda por lo menos tener cierta familiaridad con el hecho de que Marcos haya pasado hoy en día a tener una importancia tal como la que realmente tiene.

Los estudiosos comenzaron a percatarse de que, a pesar de que la mayor parte de Marcos —el 95%— está en Mateo, pudieron descubrir que en ocasiones, en el relato de los eventos que tienen en común Mateo, Marcos y Lucas, Mateo y Marcos a veces se ponen de acuerdo en una cronología diferente a la que Lucas tiene. Pero que otras veces Lucas y Marcos se ponen de acuerdo en el orden cronológico de esos eventos, pero difieren del orden que Mateo tiene. Sin embargo, nunca Mateo y Lucas se ponen de acuerdo para diferir de Marcos. Y eso comenzó entonces a despertar la idea de que Marcos probablemente no solamente fue el primer Evangelio escrito, sino con toda probabilidad el Evangelio guía para el relato de los eventos, donde Mateo y Lucas respetan el orden de Marcos y nunca lo contradicen poniéndose ellos de acuerdo, a pesar de que sí hay diferencias cuando Marcos y Mateo se ponen de acuerdo en contra de Lucas, y cuando Lucas y Marcos se ponen de acuerdo y difieren de Mateo, no en cuanto al contenido sino en cuanto a la cronología de los eventos.

Eso dio origen a lo que ha sido conocido hoy en día como la Hipótesis Marcan, que básicamente consiste en eso que yo acabo de explicar; hay algunos otros detalles que escapan el interés de esta exposición por el momento.

Marcos, junto con Lucas y Mateo, corresponde a lo que ha sido conocido como los Evangelios Sinópticos. La palabra "sinópticos" es una palabra compuesta: "sin" y "opsis". "Sin" significa "junto" y "opsis" tiene que ver con vista, con ver. Por tanto, los Evangelios Sinópticos tienen que ver con la idea de que estos tres Evangelios miran de forma conjunta a la persona de Jesús desde una misma óptica, desde un mismo ángulo. A diferencia del Evangelio de Juan, que pertenece a una categoría por sí solo, donde es altamente teológico, donde el 95% del contenido de Juan es exclusivo de Juan, y que por tanto ha sido clasificado fuera de lo que son estos tres Evangelios Sinópticos.

La mayoría de los estudiosos entienden que estos Evangelios fueron compuestos más o menos alrededor del mismo tiempo. Si se usa el año 50 y el año 70 como una ventana, se piensa que ellos fueron escritos en ese tiempo. Sin embargo, muchos piensan hoy en día que probablemente estos Evangelios fueron escritos hacia el final de los años 60, sobre todo porque si Marcos es el primero, necesitaríamos determinar más o menos cuándo se escribió Marcos, y a partir de ahí saber que Lucas y Mateo vinieron después, aunque muchos piensan que ese "después" fue simplemente dos o tres años.

Entonces, ¿qué sabemos de Marcos en términos de cuándo se escribió? ¿Qué evidencia tenemos histórica y de la tradición acerca de cuándo se escribió este libro? Bueno, Ireneo, que vivió entre el año 130 y el año 202, de manera que es alguien bien cercano a la muerte de Juan, que fue el último de los apóstoles, e Ireneo y Eusebio, que vivió más o menos un siglo después, ambos afirman en diferentes documentos que Marcos fue escrito después de la muerte de Pedro y de Pablo en Roma.

La próxima pregunta sería entonces: ¿cuándo murieron Pedro y Pablo? Bueno, lo que siempre se ha conocido desde antaño es que Pedro y Pablo murieron con toda probabilidad en la persecución de Nerón, y Nerón terminó su mandato en el año 68. La manera en que Pedro y Pablo murieron, probablemente en la época más álgida de esa persecución, año 64, 65, 66, y estos dos historiadores y padres de la Iglesia dicen que Marcos escribió después de que estos dos apóstoles habían muerto. Algunos contradicen ese testimonio; sin embargo, muchos todavía lo siguen afirmando.

El autor del Evangelio también es algo que ha sido discutido, y necesitamos conocer quién es el autor del Evangelio, qué fue, qué credencial tuvo para saber cuánto le creemos. Y aquí nosotros tenemos a un discípulo de Juan de nombre Papías. Este discípulo de Juan es un testigo importante porque Juan fue el último de los apóstoles, vivió hasta los años 90, y tuvo un discípulo, Papías, que dejó testimonio. El documento original de Papías fue perdido, pero nosotros tenemos el testimonio de Eusebio, quien conoció el documento de Papías.

Eusebio escribe y dice que el anciano decía lo siguiente: "Marcos fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden, de lo que el Señor dijo e hizo, porque él no siguió personalmente al Señor, sino como dije, después a Pedro. Este llevaba a cabo sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades, pero no como quien va ordenando las palabras del Señor. De modo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria, porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y no escribir nada falso."

Entonces lo que el texto está afirmando es que ciertamente Pedro no escribió este Evangelio, lo escribió Marcos; lo escribió como intérprete de Pedro. Que aunque Marcos no fue testigo ocular, Pedro sí lo fue; que aunque Marcos no fue apóstol, Pedro sí lo fue; y que entonces Marcos estaba escribiendo como ese intérprete de ese apóstol que hoy conocemos y que ayer se conoció como Pedro. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿recibió Marcos esto como un dictado de Pedro? Algunos lo piensan así; otros lo piensan como que Marcos usó a Pedro como su fuente principal de testimonio de aquellas cosas que él había oído, investigado y conocido antes de ponerlas por escrito.

Tertuliano, otro de los padres de la Iglesia, cuya enseñanza estuvo en su apogeo hacia alrededor del final del año 100 hasta cerca del año 200, en su tratado contra Marción dice que puede decirse que lo que Marcos publicó pertenece a Pedro, cuyo intérprete fue Marcos.

Cabe mencionar que hoy en día hay poca duda, excepto entre los escépticos, de quién escribió este Evangelio, porque tenemos testimonios, tenemos testigos de una época temprana afirmando que Marcos fue un intérprete del apóstol Pedro y que no se equivocó en nada al escribir aquello que él testificó. Esas palabras, aunque las registra Eusebio, provienen de Papías, que fue discípulo de Juan y que apenas murió en el año 130. Cabe mencionar que tenemos un testimonio confiable.

La pregunta es: ¿quién fue Marcos? ¿Qué sabemos? Bueno, la primera vez que usted escucha de Marcos es en el libro de los Hechos, capítulo 12, como hijo de una mujer de nombre María, que tenía una casa donde estaban orando cuando Pedro estuvo encarcelado. Es la primera vez que lo oímos, y ahí se nos dice que era de nombre Juan Marcos. Juan Marcos era la misma persona: Juan era el nombre judío y Marcos era su nombre gentil o romano. Eso era común en aquella época, tener un nombre judío y tener un nombre gentil o romano también. Ahí comenzamos a oír de Marcos.

Luego volvemos a oír de Marcos cuando Bernabé y Pablo viajan a Jerusalén a llevar una ofrenda, y cuando regresan a Antioquía se traen a Juan Marcos con ellos. Desde Antioquía, que es la iglesia que comienza a surgir como la iglesia predominante en la segunda parte de la historia de los Hechos, Pablo organiza un viaje misionero después de estar allí todo un año enseñando. En ese primer viaje misionero se llevan a Juan Marcos junto con Bernabé y Pablo, quien lo estaba dirigiendo. Juan Marcos era joven, y quizás su juventud influyó en que se quedara a mitad de camino; abandonó el viaje misionero en Panfilia, y eso hizo que Marcos regresara a Antioquía.

Pablo y Bernabé regresan posteriormente a Antioquía un par de años después y quieren organizar el segundo viaje misionero. Bernabé está decidido por llevarse a Marcos otra vez, y Pablo no está de acuerdo con eso. Pablo entiende que Marcos ya había abandonado en el primer viaje misionero y que no era capaz de ir ahora en este segundo viaje. Bueno, se formó un conflicto tan grande que Pablo toma a Silas y se va en una dirección, y Bernabé toma a Marcos y se va en otra dirección.

A partir de ahí, Marcos desaparece del registro del libro de los Hechos y no se vuelve a oír de Marcos por los próximos diez años más o menos, hasta que se le menciona en Colosenses 4:10, Filemón 24 y en 2 Timoteo 4:11. No sabemos dónde estaba Marcos, no sabemos qué estaba haciendo. Quizás estaba con Pedro, pero como el libro de los Hechos es el relato que Lucas hace, y Lucas era compañero de Pablo en sus misiones, al no estar Marcos con Pablo no supimos nada de Marcos por mucho tiempo.

Entonces, ahora tenemos una idea del contexto histórico de más o menos cuándo se escribió, y tenemos una idea de quién fue su autor. Todavía debemos considerar que nosotros no sabemos a quién se le enviaban estos documentos. Más que libros, eran relatos escritos para alguien. Cuando tú lees a Lucas y el libro de los Hechos, sabemos a quién se le escribió: se le escribió a Teófilo. De manera que siempre había un destinatario al que se le enviaban estos documentos, y eso es importante a la hora de estudiar el libro, porque cuando yo conozco a quién se le está enviando, yo conozco algo de esa audiencia, y eso me ayuda a entender el mensaje.

Si usted tiene una carta enviada a una iglesia y usted no conoce nada de esa iglesia, cuando la lea probablemente dirá: "Salúdame a Fulano de Tal. ¿Quién será Fulano de Tal?" Pero si usted es de esa iglesia, va a saber exactamente a qué se está refiriendo. Entonces, conocer la audiencia, el destinatario, es vital a la hora de recibir un documento.

En este caso, la audiencia ha sido determinada con toda probabilidad como una audiencia relacionada con los romanos: una audiencia gentil, no judía, no familiarizada con el Antiguo Testamento. Y nosotros vamos a ver que hay evidencias de que fuera de esa manera. Para comenzar, raramente Marcos cita el Antiguo Testamento, porque la audiencia a la que él está enviando esto no era conocedora del Antiguo Testamento. Él tiene un par de citas aquí y allí, pero eso lo diferencia de Mateo, que tiene más de cien citas del Antiguo Testamento, porque Mateo les escribió a judíos. Ellos conocían el Antiguo Testamento, lo memorizaban, sabían quién era Isaías, quién era Jeremías, quién era Malaquías; ellos tenían la posibilidad de entender lo que Mateo les estaba describiendo. Los romanos, como gentiles que eran, no tenían esa posibilidad.

Por otra parte, cuando Marcos usa palabras arameas o hebreas, Marcos traduce esas palabras, lo que implica que el lector no conocía el significado de las palabras en arameo. Eso no hubiese sido el caso si la audiencia hubiese sido judía, porque el lenguaje común de la calle del judío era el arameo. El hebreo era el lenguaje del templo. Cuando el pueblo se va a Babilonia, pasa 70 años en el exilio; cuando regresa del exilio, viene con un nuevo idioma que aprendió en Babilonia, y ese idioma es el arameo. De hecho, se piensa que Jesús enseñaba en arameo, era el lenguaje común de las clases no educadas.

Cada vez que Marcos usa una palabra en arameo, inmediatamente después dice qué significa tal cosa. Al judío no había que decirle eso. Mateo no hace eso; Mateo no usa una palabra en arameo o en hebreo y luego la traduce. No tiene necesidad, su audiencia es judía, su audiencia conoce lo que significa. Como para muestra basta un botón, voy a mencionar dos o tres ilustraciones simplemente.

Marcos 3:17: "A Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes puso por nombre Boanerges, que significa hijos del trueno." Esa frase final aclaratoria, "que significa hijos del trueno", para una audiencia judía hubiese estado de más, porque ellos hubiesen sabido lo que Boanerges significa. Sin embargo, Marcos se siente en la obligación de aclarar o de traducir el término, no solamente ahí sino en cada ocasión que usa un término similar.

Marcos 7:11: "Pero vosotros decís: Si un hombre dice al padre o a la madre: cualquier cosa mía con que pudiera beneficiarte es Corbán —que significa ofrenda a Dios—." Ese paréntesis está de más para una audiencia judía; ellos sabían lo que Corbán era. Lo que Cristo estaba haciendo en ese momento era ayudarle a la audiencia a entender su irresponsabilidad para con sus padres. Dios entiende que los hijos tienen una cierta responsabilidad moral de ayudar a sus padres. Aquellos que no lo estaban haciendo usaban con frecuencia la idea de que el dinero extra que habían guardado, que pudieran dar para ayudar en una necesidad, ya lo habían declarado Corbán: "Ya lo dediqué a Dios y no te lo puedo dar." Y Jesús les estaba diciendo: "Ustedes faltan a su responsabilidad, supuestamente justificando su falta diciendo que ya es Corbán el dinero." Entonces Marcos ahí específicamente dice: "es decir, ofrenda a Dios."

Así uno va descubriendo cómo los académicos van estudiando, van indagando y van llegando a conclusiones de cómo esta audiencia de Marcos fue una y no la otra. Quizás la frase más conocida en arameo a lo largo de toda la historia son las palabras de Jesús en la cruz. Recordemos que dijimos que con toda probabilidad Jesús enseñó en arameo, y ahora está en la cruz a punto de morir y Él continúa hablando en arameo: "Eloi, Eloi, lama sabactani." Si tú hubieses sido judío, ya sabías lo que Jesús dijo desde la cruz. Pero esta audiencia romana gentil no hubiese sabido nada del significado de esas palabras, y entonces Marcos dice que traducido significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

Ahora tenemos una idea de a quién le escribió Marcos, pero es solamente una de varias evidencias. No tengo el tiempo, porque los cansaría, de usar este sermón, este mensaje, para dar todos los detalles. Pero eso nos da una evidencia de hacia quién se estaba dirigiendo Marcos. Por encima de todo eso, podemos agregar el hecho de que hay bastante evidencia y congruencia de que Marcos escribió esto desde Roma. Entonces les escribió a los romanos estando en Roma, y tenemos evidencias internas que apuntan en esa dirección.

Cuando tú lees a Marcos, Marcos tiene un paso rápido en el desarrollo de los eventos, y eso lo hace corto. Él omite muchas de las enseñanzas de Jesús, lo cual le permite pasar de un evento a otro con mucha más rapidez. Se enfoca más en los hechos de Jesús que en la enseñanza de Jesús. Para Marcos parece como si la persona de Jesús en acción tuviera más importancia que las enseñanzas de Jesús, que aparecen de una forma más detallada en Mateo, en Lucas y en Juan. Lo que Marcos hace en su lugar es relatar muchos de los eventos, los milagros, las cosas que Jesús hizo, con más énfasis en lo que Jesús hizo que en lo que Jesús enseñó. Y como ya mencionamos, probablemente escribió todo esto desde Roma.

La próxima pregunta al estudiar un libro, al tratar de entenderlo a lo largo del camino, es preguntarnos cuál fue el propósito de este libro. Si yo no conozco el propósito de una carta, cuando yo la leo, a veces yo termino y digo: "Bueno, entendí lo que él dijo, pero no entendí qué quiso decir con esto o qué quiso decir con aquello", porque usted no conoce el propósito de la carta. Algunos documentos del Nuevo Testamento declaran de manera clara y específica, al principio o al final, el propósito de la carta o del relato.

En el caso de Lucas, nos dice claramente desde el principio que él se propuso hacer un relato minucioso e histórico de las cosas que fueron ciertísimas de acuerdo a los testigos oculares. Ahí te envió esto, excelentísimo Teófilo. Su propósito fue ordenar cronológica e históricamente los datos que él había investigado y que los testigos oculares tenían como ciertísimas. Nadie tiene que discutir el propósito de Lucas.

Juan establece su propósito, pero no lo hace al principio sino al final, lo cual también era otra forma acostumbrada. Lo hace hacia el final del Evangelio, a partir del versículo 30 y 31 del capítulo 20: "Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer tengáis vida en su nombre." Juan está diciendo: "Yo no lo escribí todo, ni siquiera lo vi todo, pero sí escribí un grupo de estas acciones con el propósito expreso de que al leerlas podáis llegar a creer, y al creer tener vida eterna en su nombre." Juan me dice con claridad cuál fue la razón por la cual él escribió lo que escribió.

Marcos no hace eso. Marcos no lo hace al principio; Marcos no lo hace al final. Sin embargo, esto no implica que los académicos no puedan pasarse años, y de hecho siglos, indagando, investigando, excavando —como dicen en inglés, digging— en Marcos para ver qué enfatizó Marcos. Al ver el énfasis, nosotros pudiéramos tener una idea de cuál fue probablemente el propósito al escribir, y eso es precisamente lo que ellos han hecho por siglos.

Entonces algunos han dicho lo siguiente: el sujeto sin rival en el Evangelio de Marcos es la persona de Jesús, y Él es presentado como un hombre en acción. Para Marcos, en la medida en que describe a Jesús, pasa más tiempo, le dedica más espacio, más tinta, a los hechos de Jesús que a las enseñanzas de Jesús. Es un Hijo de Dios en acción, y Marcos pone de relieve precisamente esa forma de vivir del ministerio de Jesús.

Pero eso no es lo único que conocemos de la presentación de Marcos de Jesús. Ya sabemos que Jesús es el personaje central; de hecho, cada subdivisión —lo que nosotros llamamos perícopa— cada subdivisión de Marcos es acerca del personaje Jesús, con dos excepciones que tienen que ver con Juan el Bautista. Marcos está centrado en el personaje Jesús, pero ¿de qué manera lo presenta? Aparte de presentarlo como el hombre en acción, lo presenta como un siervo. Escucha Marcos 10:45: "Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos."

Marcos hace un énfasis en la calidad del servicio de Jesús y en la característica del servicio de Jesús, y presenta a Jesús a la clase gobernante, a la clase dominante, a la clase imperial, como modelo de servicio y no como rey, como lo hace Mateo. Presentarle a Jesús a la clase dominante como rey no hubiese sido una cosa sabia. Presentar a Jesús a la clase dominante como siervo, como el modelo de servicio por excelencia, además tratando de crear una comunidad de creyentes que copien su modelo y se constituyan también en comunidad de siervos: eso es lo que Marcos está tratando de poner de relieve.

Escucha entonces cómo Marcos habla del pensamiento de Jesús acerca de esa comunidad que está tratando de desarrollar. Marcos 10:43-44: "Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos." De manera que Marcos está tratando de empujar la idea de que nosotros pertenecemos a la comunidad de la toalla y de la vasija, la comunidad que sirve, la comunidad que sirve con una clase de servicio especial, la comunidad que está dispuesta a poner a un lado sus derechos, sus demandas, sus prerrogativas en favor del otro.

Y esto es lo que tiene que ser, y mucho más, en la próxima etapa de la que estamos hablando, de misión Antioquía. Tú y yo necesitamos continuar desarrollando una comunidad de siervos que les sirvan a todos, a los demandantes y a los no demandantes, servirle a aquellos que se comportan bien y a aquellos que no se comportan también, porque tú perteneces y yo pertenezco a la misma comunidad que tuvo su origen en Jesús y que Marcos está presentando a su audiencia. En muchos sentidos, para esta generación que está repleta de quienes se creen apóstoles, profetas, patriarcas y pronto serafines y querubines, este modelo es vital. Nosotros somos simplemente siervos para su gloria, nada más. No tenemos ningún otro estatus, no tenemos ninguna otra categoría; ese es el único título que nos corresponde: siervos para su gloria, nada más.

Marcos presenta a Jesús como ese siervo que no solamente vino a servir, sino que vino incluso a sufrir por aquellos que vino a rescatar. Cristo nos habla entonces en Marcos, en ocasiones distintas, acerca de su muerte y resurrección. Tres veces, hacia la segunda mitad de Marcos: Marcos 8:31, Marcos 9:30…

Marcos 10:33-34. "Yo vine a morir y a resucitar. Moriré y resucitaré, moriré y resucitaré." Porque Marcos nos está presentando a un siervo que vino a servir, a un hombre que vino a servir y a un hombre que vino a sufrir en rescate por muchos.

Y si eso no fuera suficiente, Marcos nos está ayudando a entender que la comunidad que se desarrollaba alrededor de Cristo tenía que hacer un asumirse como comunidad que sacrificaba su servicio, su tiempo, sus dones, sus derechos en favor de los demás. Escucha a Marcos: "Y llamando a la multitud y a sus discípulos" —Marcos 8:34 en adelante—, les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué dará un hombre a cambio de su alma?" El contexto es la salvación —niégate a ti mismo—, pero la aplicación es para el resto de la vida. Esta es la manera como tú y yo hemos sido llamados a vivir.

Y Marcos nos muestra eso a partir de la persona de Jesús de una manera muy clara. ¿Te das cuenta? Por eso esta serie es vital para este tiempo de misión en Antioquía, porque va a requerir mucho de esto. Va a requerir mucho de lo que es el sacrificio de la comunidad en aras de la misión.

Me decía alguien ayer, comentando acerca de Por Su Causa: "La verdad, fue mucho esfuerzo y fue mucho trabajo, nos cansamos." Pero me decía: cuando oyeron los testimonios, y cuando oyeron a esa pareja que estuvo aquí el miércoles dando su testimonio —que vino del sur de la Patagonia, 1.200 kilómetros al sur de Buenos Aires—, que viajó 17 horas en carro desde donde ellos viven hasta Buenos Aires, 8 horas más hasta Córdoba, ya van 25, y luego tomó un vuelo para llegar hasta aquí con un niño de brazos, y luego ir a Por Su Causa con ese niño de brazos, y luego tener que regresar y hacer la misma travesía de retorno…

Y luego escucharlos decir que en el lugar donde ellos están no hay —bueno, la verdad— no hay una sola iglesia a la que puedan asistir. Y tenerlos aquí entre nosotros, tenerlos en Por Su Causa, tenerlos en la iglesia. Cuando tú entiendes que la misión es hacer llegar el Evangelio hasta los confines de la tierra, y tú lo ves llegando hasta los confines de la tierra, al sur de la Patagonia, eso valió todo el esfuerzo, todo el trabajo, todo el cansancio del mundo. ¡Amén! Ciertamente eso lo valió.

Yo me junté con la pareja. "Díganme algo, ¿cómo escucharon de nosotros?" Me dicen: "Bueno, estábamos secos, estábamos malnutridos, comenzamos a buscar en internet, y yo me encontré con un video suyo que estaba siendo criticado por otro, y cuando vi su video y la crítica, me gustó más su video que la crítica. Y yo me puse a buscar en internet y lo encontré." ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! Y gracias por todas las críticas. De aquí en adelante, que no dejen de criticarme, que no dejen de criticarlo. Dios es soberano y Él usa las críticas para llevar a la gente a la verdad. ¡Gloria a Dios!

Eso es Marcos presentando a Jesús como siervo que se sacrifica, que sufre, que muere y resucita. Marcos presenta a Jesús con autoridad desde el principio: sobre demonios, para perdonar pecados, sobre la naturaleza. Y Marcos presenta a Jesús redefiniendo los lazos familiares: "Señor, afuera están tu madre y tus hermanos." "¿Mi madre y mis hermanos? Mi madre y mis hermanos son aquellos que hacen la voluntad de Dios." ¡Wow! Jesús redefine la relación con los demás para dejar de ser algo meramente biológico y convertirlo en algo espiritual, en relación con su Padre. Marcos no deja de mostrar eso en su Evangelio.

Y finalmente, ese personaje a quien él está presentando, que es el centro de su mensaje, es llamado por Marcos: Maestro, Rabino, Hijo de David, Cristo, Señor, Hijo del Hombre, Hijo de Dios. Maestro, Rabino, Hijo de David, joven, hombre, Cristo, Señor, Rabino. Pero de todos sus títulos, el más frecuente es Hijo de Dios. Aparece al principio y aparece al final, como dos portalibros. Marcos 1:1: "Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios." Ahí está la primera ocasión. Y luego, cuando nos vamos a Marcos 15:39, al final de la vida de Jesús, nosotros leemos esto: Jesús en la cruz ya está terminando, está a punto de morir. "Viendo el centurión que estaba frente a él la manera en que expiró, dijo: 'En verdad, este hombre era el Hijo de Dios.'"

Hijo de Dios al principio. Hijo de Dios al final. Hijo de Dios antes de nacer, porque le están anunciando cómo iba a venir. Hijo de Dios al final de su vida. Eso es cómo Marcos está considerando a Jesús.

Y cuando lo hace, cuando presenta a ese Jesús en acción, él tiene un relato rápido que hace su Evangelio corto. Y esa es la razón por la que frecuentemente tú encuentras la palabra en Marcos: "inmediatamente", "inmediatamente después", "inmediatamente esto", "inmediatamente aquello". Tú encuentras la palabra: "otra vez", "otra vez esto", "otra vez aquello". Tú encuentras la conjunción "y": "esto y aquello", sin dar tiempo entre un hecho y otro a mayores explicaciones. Marcos continúa de un evento a otro y convierte su Evangelio en algo sumamente corto.

Él evita cosas que también le ayudan a mantener una secuencia rápida. Marcos no habla de la genealogía de Jesús. ¿Para qué le va a hablar de genealogía de Jesús a romanos que no saben quién es David, quién fue Abraham, quién fue Josué, quién fue Rahab? Entonces él no gasta tinta en esa genealogía. Mateo lo hace, Lucas lo hace, pero Marcos no. Marcos deja fuera casi la mitad de las parábolas: de 35 o 36 parábolas, él tiene 18 de esas, pero muchas de las demás que fueron enseñadas las dejó fuera. Él omite referencias a la Ley, a la Ley de Moisés. ¿Para qué le va a hablar de la Ley de Moisés a gente que no conoce lo que es la Ley de Moisés, que no conoce ni siquiera quién fue Moisés?

Pero Marcos sí tiene una gran cantidad de los milagros de Jesús, porque Jesús es el hombre en acción. Si tú quieres saber, según Marcos, quién fue Jesús, tú lo vas a conocer por lo que hizo y no tanto por lo que enseñó. Si tú quieres conocer a Jesús por lo que enseñó, te vas a Mateo, te vas a Lucas. Pero si lo quieres conocer por lo que hizo, entonces Marcos es el Evangelio que te lo va a presentar de esa manera.

La división del Evangelio es fácil: dos mitades. La primera mitad, de 1:1 al 8:26, tenemos el ministerio de Jesús en Galilea. Y de 8:27 hasta el final, tenemos el trayecto de Jesús hacia Jerusalén, el peregrinar de Jesús hacia Jerusalén, culminando en su muerte y resurrección. De manera interesante, de esa segunda mitad, Marcos dedica una cantidad enorme a describir los últimos ocho días de la vida de Jesús. Si me apuran, se estima que el 40% del Evangelio de Marcos es dedicado a la última semana de la vida de Jesús.

Un detalle más: hay una controversia con relación al final de Marcos. La versión que nosotros tenemos hoy termina en el versículo 20 de Marcos 16, pero los manuscritos más antiguos terminan en el versículo 8 del mismo capítulo 16. De hecho, Eusebio y Jerónimo, en el siglo IV, atestiguaron que de todos los manuscritos en griego que ellos tenían hasta esa época, ninguno contenía esa porción final de Marcos, del versículo 9 al 20.

Pero no se van a ir de aquí con dolor de cabeza. Esa porción tú se la puedes agregar o quitar y no afecta en lo más mínimo el contenido de los Evangelios, porque lo que está en esa porción está en los demás Evangelios. De manera que no hay nada que nosotros tengamos que temer. Algunos piensan que quizás, a lo largo del camino, alguien descubrió que esta porción se había quedado afuera y trató de agregarla posteriormente para terminar realmente el relato de Marcos. Y parte de eso resulta del hecho de que Marcos 16:8 tiene un final abrupto que no tiene sentido que Marcos haya dejado ahí.

Escucha cómo dice: "Y saliendo ellas, las mujeres huyeron del sepulcro con un gran temblor y espanto que se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo." Punto. Fin del Evangelio. ¿Qué fin es ese? Como que le falta algo, ¿cierto? Entonces es posible que esta porción haya sido agregada a lo largo del tiempo después de haberse descubierto que realmente no pudo haber terminado en el versículo 8, a menos que a Marcos, mientras escribía eso, le dio un ataque cardíaco y ahí se quedó y no pudo terminar. Pero es un fin sin sentido.

Bueno, habiendo dicho todo eso, habiendo recorrido un poco y habiendo entendido un poco su estilo, su división, su propósito, el autor, el contexto histórico, ahora yo quiero, en el tiempo que me queda —se fue el tiempo rápido—, revisar los primeros tres versículos y quedarnos ahí con lo que yo comencé en el día de hoy. Para refrescar la memoria, lo voy a leer una vez más.

"Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías: 'He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, hacad derechas sus sendas.'"

Primero, el versículo uno. Algunos lo entienden como el título del Evangelio entero. Muchos documentos tenían un título arriba, como nosotros a veces le ponemos un título a nuestros documentos, y muchos entienden que este versículo 1, "Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios", fue el título de todo el documento. Otros entienden que no, que es parte de la redacción, que Marcos comenzó ahí y continuó. Pero desde un inicio nosotros nos damos cuenta de que Marcos está tratando de establecer de manera clara cuál es la fuente que le da autoridad para escribir lo que escribió.

"Principio del Evangelio"— no de Marcos, sino "del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios". "Cristo" es su nombre compuesto: "Jesús", que en hebreo es Yeshúa, que significa "Jehová salvará", "Jehová es salvación"; y "Cristo", que es básicamente la traducción al griego de la palabra "Mesías", que significaba —perdón— "el Ungido". De manera que Marcos nos está diciendo que este es el principio del Evangelio de Jesús, el Ungido, Jesús el Mesías.

Hijo de Dios. Este es el relato de la vida y el ministerio de aquel que fue anunciado como el Mesías que vendría ungido y que, a la vez, es Hijo de Dios. Ese mensaje es llamado Evangelio. Si Marcos fue el primero de los evangelios, como la mayoría de los estudiosos piensa, entonces Marcos es el primero que usa la palabra "Evangelio" en el Nuevo Testamento.

"Evangelio" es la palabra que significa "buenas nuevas", buenas nuevas que usualmente implicaban buenas nuevas de victoria en un conflicto bélico. Pero que también significaban, con frecuencia, o era aplicado el nombre al mensajero que traía las buenas nuevas. De manera que "evangelio", la palabra para evangelio, implicaba: buenas nuevas, número uno; número dos, usualmente —no mandatoriamente, pero usualmente— era un mensaje de victoria; y número tres, podía ser aplicado al mensajero que traía el mensaje.

Si eso es así, podemos hacernos varias preguntas. Número uno: ¿cuáles fueron las buenas nuevas de las que Marcos está hablando aquí al principio? Bueno, el anuncio de salvación. Y de hecho, en cierta medida, Marcos alude a eso cuando dice que este es el principio del Evangelio, de las buenas nuevas de Jesucristo. "Jesús" implica: el que va a salvar. Las buenas nuevas de que —¿quién salva?— ya estaba apuntando realmente a lo que el relato tiene que ver.

Podemos hacernos las preguntas también: si esto es un Evangelio de buenas nuevas que usualmente implicaba victoria, ¿cuál es la victoria? La victoria sobre el pecado y la muerte. ¿Cómo mostró Jesús eso? Mostró que pudo vivir toda su vida sin pecar; número dos, tuvo el poder y la autoridad para perdonar pecado; y número tres, cuando murió, a los tres días resucitó de entre los muertos. De manera que ciertamente Él mostró que tenía en sí, en su persona, la victoria, y sus buenas nuevas era un mensaje de victoria.

Y en tercer lugar, si la palabra podía aplicarse al mensajero, ¿quién era el mensajero de las buenas nuevas? Usted lo sabe también como yo: Jesús el Cristo. De manera que en el primer versículo, después de nosotros conocer que "Yeshua" implica "el que salva", después de nosotros conocer que "Cristo" implica "el ungido", después de nosotros conocer que "euangelion" implica "buenas nuevas de salvación", nosotros pudiéramos decir que Marcos 1:1 pudiera leerse o entenderse de esta manera: el Evangelio del Mesías enviado de parte de Jehová para traer las buenas nuevas de salvación y que ha sido ungido por Dios.

William Hendriksen dice que es la unción del Espíritu la que separa, comisiona, habilita y ordena a Cristo a los oficios de profeta, sacerdote y rey, a fin de llevar a cabo la labor de salvar a su pueblo para la gloria del Dios trino. Marcos comienza a presentar el Evangelio de ese Cristo. Y cuando lo comienza a hacer, la audiencia judía que estaba escuchando, o leyendo esto, o escuchando a Cristo cuando les estaba enseñando, comenzó a rechazarle. ¿Por qué? Porque esa audiencia esperaba: un líder militar que hiciera a Israel la nación número uno en todo el mundo conocido; número dos, esperaba un líder religioso descendiente de David que viniera a establecer la justicia, y la justicia no estaba siendo establecida; y número tres, estaba esperando un líder que trajera paz al mundo conocido, y esa paz tampoco estaba ocurriendo.

Entonces: "Este no puede ser el Mesías esperado. Este tiene que ser un farsante. Este merece condenación. Este merece juicio." Y lo clavaron. Así es como termina su vida.

Versículo dos: "Para avanzar e ir, como está escrito en el profeta Isaías: 'He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino. Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas.'" Marcos entiende que, a pesar de que su audiencia no es judía, él tiene que establecer tempranamente que lo que él va a relatar no es una historia caída del aire, como que no tiene comienzo ni fin, no tiene continuidad con nada, como si fuera algo que está siendo inventado. Y él, entonces, a pesar de tener una audiencia no familiarizada con el Antiguo Testamento, comienza diciendo: "Como está escrito en el profeta Isaías."

Marcos conecta el presente con el pasado, y eso es algo que la iglesia de hoy en día necesita escuchar. La generación joven de la iglesia muchas veces ha querido desconectarse del pasado, y nosotros no podemos hacer eso. Nosotros somos un pueblo con una sola historia, con un solo legado, con un solo Mesías, marchando bajo una sola bandera. Y lo que nosotros hacemos hoy tiene continuidad con lo que ha ocurrido hasta el día de ayer en la historia de la iglesia. Eso es algo que tenemos que proclamar, defender, impulsar y proteger con todas nuestras fuerzas.

Marcos lo entiende y dice: "Como lo declaró el profeta Isaías." En realidad, la cita de Marcos es una cita combinada. "He aquí, yo envío mi mensajero" es de Malaquías 3:1, y el versículo tres, "Voz del que clama en el desierto, preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas", es de Isaías 40:3. Los críticos vieron eso y criticaron a Marcos. Claro, ¿para qué están los críticos? Para criticar. Pero nosotros no podemos criticar la manera como antes se citaba, si yo no conozco si eso era bueno y válido.

¿Cómo citamos nosotros hoy en día? Con un pie de página. De hecho, mi mensaje —no lo están viendo— tiene varios pies de página, en la medida en que, al estudiar, yo quería hacer referencia a la fuente. Dentro de dos mil años, alguien está leyendo un documento que escribimos hoy, que tiene pie de página. Suponte que eso ya no sea la forma de citar en dos mil años. De repente va a decir: "No podemos creer esto. Mira dónde está eso, al pie de la página. Eso seguro se lo añadieron posteriormente, porque ¿a quién se le ocurre poner una cosa ahí abajo?" Y así es como somos. Pero resulta que era bueno y válido en aquella época poder tomar dos y tres citas a la vez, lo que se llamaba la técnica del sándwich: citar a la vez de dos o tres autores o fuentes diferentes, componerla en una sola y citar una sola fuente, pensando que esa que tú citas es la más importante y la más relevante.

Isaías 40:3, que es la que Marcos cita, fue citada por Marcos, por Pablo —perdón—, por Marcos, por Mateo, por Lucas y por Juan. Tú piensas que es importante esa cita, ¿claro que sí? Y esa era la que él estaba tratando de resaltar. Y esa voz era Juan el Bautista, que clamaba en el desierto, que creció, que enseñó en el desierto, que se alimentó de langostas y miel. Eso es lo que comían: langostas y miel. Dale esa dieta a un predicador hoy en día, en el desierto, y muy pronto él perece.

Pero Dios, que es capaz de detener animales como los caballos y las vacas —mucho más grandes que nosotros— y alimentarlos de hierbas que para nosotros no tienen nada de nutrición, nada de caloría, nada de valor, y sin embargo estos animales inmensos se mantienen a base de hierbas, ese mismo Dios sustentaba a este profeta en el desierto comiendo langostas y miel. Pero este no era cualquier hombre: este era el introductor del Mesías. ¿Tú piensas que él debía haber tenido una vida especial? De este hombre se dice que estaba lleno del Espíritu Santo cuando estaba aún en el vientre de su madre. ¿Cómo te hubiera gustado, a la edad de seis meses en el vientre de tu madre, estar ya lleno del Espíritu Santo? Una situación sin igual. Y tú ni habías nacido todavía. Así fue Juan el Bautista: nació lleno del Espíritu.

Y cuando Cristo quiso dar testimonio de él, dijo: "Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido más grande que Juan el Bautista." Está hablando —¿tú estás contando?— a Daniel, a José, a Job, a Noé. Bueno, "nacido de mujer"; si ellos están contados, bien. Pero el que introduce al Mesías no va a ser un hombre cualquiera: va a ser un hombre lleno del Espíritu desde el vientre de su madre. Y ese es el hombre que viene y dice: "Yo os bautizo con agua, pero detrás de mí viene uno que os bautizará con el Espíritu Santo", con el Espíritu que a mí me llenó en el vientre de mi madre. Este es el inicio del relato del Hijo de Dios.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.