Todo discípulo necesita crecer en conocimiento y entendimiento, sin importar cuán dotado sea. Esta verdad atraviesa el pasaje de Hechos 18, donde Lucas narra el final del segundo viaje misionero de Pablo y el inicio del tercero. Cuando Pablo emprende estos viajes, su motivación no es solo alcanzar nuevos territorios, sino regresar a las iglesias ya plantadas para fortalecer a los hermanos. "Volvamos a visitar a los hermanos para ver cómo están", dice Pablo a Bernabé, revelando un corazón pastoral que late tanto por los perdidos como por aquellos que ya fueron salvos pero necesitan ser conformados a la imagen de Cristo.
En Éfeso aparece Apolos, un hombre descrito con características que ningún otro personaje del Nuevo Testamento recibe: elocuente, poderoso en las Escrituras, ferviente de espíritu, preciso al enseñar las cosas referentes a Jesús. Sin embargo, solo conocía el bautismo de Juan. Su enseñanza no era herética, era incompleta. Priscila y Aquila, una pareja de obreros sin la formación ni los dones de Apolos, lo escucharon en la sinagoga y lo llevaron aparte para explicarle con mayor exactitud el camino de Dios. Lo notable es que Apolos recibió la corrección con humildad, demostrando ser un hombre enseñable.
El resultado fue extraordinario: Apolos llegó a ayudar mucho a los creyentes y refutaba vigorosamente a los judíos demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo. Dios forma equipos diversos donde unos completan a otros. Si Cristo es la piedra angular y nuestra comprensión de Él está distorsionada, el resto del edificio de nuestra fe se torcerá también.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Pudimos, hermanos, partir de su Palabra. Podemos abrir la Palabra de Dios en el libro de los Hechos, capítulo 18, el versículo 18. Creo que no, yo sé que ustedes no llevan cuenta de esto, pero es el mensaje número 50 en esta serie. De manera que hemos recorrido mucho terreno y hemos recorrido muchas millas con el apóstol Pablo. Y hoy vamos a seguir caminando con Pablo, porque la gran parte del libro de los Hechos, sobre todo en su segunda mitad, tiene que ver con el ministerio que Dios puso en sus manos.
La semana pasada nosotros vimos la llegada de Pablo a Corinto. Muy brevemente, para brindar el contexto de dónde estábamos y recordarles algunas cosas, quisiera mencionar otra vez que Pablo llega a Corinto después que había sido burlado en Atenas, y que él menciona en su primera carta a los corintios, el libro 2, versículo 3, que él llegó allí con debilidad, en temor y temblor. Y eso requirió que Dios le visitara mientras estuviera allí en aquella ciudad para reforzar, fortalecer quizá su hombre interior.
Dijimos que Corinto era una ciudad capaz de intimidar a cualquiera, aun a Pablo. Era una ciudad conocida por su alta inmoralidad, porque era muy cosmopolita, muy comercial, próspera, orgullosa, altamente idólatra, famosa por sus juegos del istmo, esa porción que conectaba a la parte norte de Grecia con la parte sur que se conocía. Ahora tan popular, casi como las olimpiadas de Atenas, y estuvimos hablando de todo eso.
Y en medio de esa intimidación, si tú quieres, Dios le aparece a Pablo, le dice: "Pablo, no temas, no calles, nadie te va a hacer daño en esta ciudad, porque yo estoy contigo. Yo tengo mucho pueblo aquí, yo tengo mucha gente que va a creer, yo tengo mucha gente casi escogida para salvación, y tú eres el instrumento de proclamación del satisfacer Evangelio." Y todo eso lo vimos la semana pasada y nos paramos en el versículo 17.
En el día de hoy nosotros vamos a estar terminando el capítulo 18, comenzando desde el versículo 18 al 28, diez versículos. Y en esencia esto es como la narración de Lucas dividida. El versículo 18 al 22 es el fin, o el final, del segundo viaje misionero de Pablo, 18 al 22, y del 23 al 28 es el inicio del tercer viaje misionero de Pablo.
Lucas prácticamente no hace como distinción entre el segundo y el tercer viaje. Tú lo notas, darte lo, pero el paso de un versículo a lo otro, ya Pablo terminó el segundo, reportó y se embarcó en el tercer viaje misionero. Y eso es como tú pudieras dividir el texto si tu enfoque son los viajes misioneros y los puntos geográficos e históricos que están en el texto.
Pero honestamente yo no creo que ese es el énfasis que Lucas quiere dar. Yo creo que algunos de estos detalles históricos son provistos precisamente para brindarle credibilidad al texto, de que el narrador no era una persona superficial, no era una persona descuidada, que no estaba familiarizado con las técnicas de narración histórica, sino que era alguien totalmente opuesto: educado, que era quisquilloso, pudiéramos decir, al narrar, y ahí están los detalles. Pero yo creo que hay un par de observaciones que Lucas hace en este texto narrado del 18 al 28, como mencionamos, que es en lo que yo quisiera hacer énfasis.
Recuerden aquí hay ustedes que han estado tomando el curso de Efesios, o de la carta a los Efesios, llamado "Escudriñar las Escrituras". Realmente el curso de Efesios, "Escudriñar las Escrituras", y el instrumento que se nos ha provisto es el libro de las Escrituras, la carta a los Efesios. Pero en esta serie hemos dicho que en ese enfoque, cuando tú lees un texto, hay dos preguntas iniciales que tú tienes que hacerte antes de hacerte cualquier otra pregunta. Número uno: ¿de qué habla el texto? Y aquí pudiéramos decir, por un lado, bueno, habla del segundo, el final del segundo viaje misionero de Pablo y el inicio del tercero. Y luego: ¿qué dice el texto de eso de lo que está hablando? Entonces es la segunda pregunta que nos vamos a hacer: ¿qué dice el texto del final del segundo viaje misionero de Pablo y qué dice el texto del tercer viaje misionero que está iniciando?
Pero en realidad, una vez más, yo creo que los detalles históricos están ahí no solamente para proveer contexto, sino credibilidad, porque dos mil años después no hay mucho que tú y yo podamos como aplicar a nuestras vidas para transformación si nos enfocamos en esos detalles, y pudiéramos incluso perder interés.
Entonces, si yo lo que voy a hacer, voy a tomar el texto y yo voy a caminar con ustedes a través del texto. Yo creo que muchas veces cuando tú tienes un texto narrativo, lo mejor que tú puedes hacer es, en vez de leer el texto entero, la gente se pierde en los detalles, que lo dividas, vayas caminando y desarrollando el texto en la misma medida en que esos hechos se fueron dando.
Entonces, como Pablo está hablando, mejor dicho, Lucas está hablando del segundo viaje misionero que está terminando y el inicio del tercero, vamos a tomar la porción que tiene que ver con ese fin del segundo viaje misionero y luego pasamos a la segunda parte, que es donde yo me voy a pasar la mayor parte del tiempo.
Versículo 18: "Y Pablo, después de quedarse muchos días más" —esto es en Corinto— "se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello porque tenía hecho un voto. Llegaron a Éfeso y los dejó allí." Se supone que los dejó en el puerto a Priscila y Aquila. "Y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos. Cuando le rogaron que se quedara más tiempo, no consintió, sino que se despidió de ellos diciendo que volvería a vosotros otra vez, si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso. Al desembarcar en Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía."
Antioquía es Antioquía de Siria, la ciudad de donde él había salido. ¿Saben cuánto tiempo antes? Cuatro años antes. Había tenido cuatro años paseándose, por así decirlo, a través del Imperio Romano predicando, proclamando el Evangelio. Cuatro años después regresa, más de 2,000 kilómetros de distancia recorridos, en un momento en que no había transportación fácil.
Es la primera vez que el segundo viaje misionero termina de esta forma. Pablo está en Corinto, de Corinto se va a Éfeso, en Éfeso va a la sinagoga, él predica, le piden que se quede, él dice: "No, yo voy a volver a ustedes, Dios quiere." Y ahí se va a Cesarea, sube a Jerusalén, a Antioquía, que era su iglesia local, vamos a decir, de donde él había salido en el primer lugar.
Según lo que vimos la semana pasada, Pablo pasó 18 meses en Corinto, de manera que de esos cuatro años que él tiene evangelizando el Imperio, año y medio estuvo en Corinto. Es lo que nosotros vimos y que conecta con el día de hoy.
Pablo encontró en Corinto a una pareja, Priscila y Aquila. Ellos habían venido de Roma, después que, o de Italia dice el texto anterior, después que el emperador Claudio decretó la expulsión de los judíos. Llegan a Corinto y ellos se unen a Pablo, y ahora han hecho una amistad tan estrecha que cuando el texto de hoy nos dice que Pablo sale de Corinto y se va a Éfeso, se llevó a esta pareja. Y eso es importante que nosotros lo comencemos a ver, porque Dios está formando un equipo, como lo voy a comprobar un momento más tarde, con muy diversas personas que van a ser claves en lo que era la evangelización en ese tiempo.
Entonces el texto nos dice que en ese final del segundo viaje misionero, Pablo, que está en Corinto, se va a Cencrea, que es un puerto de Corinto, para partir de ahí. Y en Cencrea, en el puerto, él se hace cortar el cabello porque había hecho un voto.
Lucas no nos da ninguna idea cuál fue el voto, cuándo comenzó, por qué lo hizo. Y suena tanto extraño que en el contexto del Nuevo Testamento Pablo esté haciendo un voto, pero esto es lo que más o menos se entiende. Con toda probabilidad este es el voto de los nazareos. ¿Se acuerdan que Sansón hizo un voto similar? Y el voto es descrito en Números capítulo 6, y consistía básicamente en tú hacer una dedicación a Dios, o pedirle algo a Dios que tú quisieras que ocurriera, en el que tú tienes que participar y decir: "Señor, yo voy a darme por completo a ti, a tu trabajo, y hasta que esto ocurra yo voy a hacer este voto."
Entonces la gente se dejaba crecer el pelo, no se lo cortaba, no probaba alcohol ni ningún fruto de la vid. Terminado ese tiempo, terminado el voto, la idea era que entonces ahora tú cortabas el cabello, subías a Jerusalén, presentabas el cabello cortado como que ya el voto terminó, y hacías varios sacrificios a Dios. Se puede leer un poco más en Números capítulo 6 acerca de esto.
Entonces suena extraño que si ya Cristo vino, murió, resucitó, que en este contexto Pablo esté haciendo un voto. Y la razón por la que lo encontramos más extraño es porque la mayoría de la gente piensa que los votos y los juramentos están prohibidos en el Nuevo Testamento, porque en un momento dado Cristo dijo: "No juréis."
En realidad, cuando tú miras ese contexto más en detalle, Cristo no estaba prohibiendo del todo el juramento. De hecho, él fue puesto bajo juramento cuando fue entrevistado ante Pilato. Cristo lo que está prohibiendo es las promesas o los votos que nosotros hacemos y luego no cumplimos. En ese contexto Cristo dice: "Es mejor que tu sí sea sí y tu no sea no." Nada más. O sea, es que tú faltes ante Dios.
El voto de los nazareos era voluntario, no era obligatorio. Entonces no sabemos, Lucas no nos da detalles, y eso de inmediato nos dice que ese no es el interés de Lucas narrarnos. El voto nazareo de Pablo no es el interés de Lucas. Pero puede ser que Pablo haya llegado a Jerusalén, como el texto dice, a hacer la presentación de su cabello y sacrificios. Algunos piensan que sí, otros piensan que probablemente no. Lo más probable es que quién sabe. Se sabe que Pablo sale de Cencrea, se corta el cabello, y entonces luego va a Cesarea, de Cesarea a Jerusalén, de Jerusalén va a Antioquía.
Pero la primera parada fue Éfeso por unos días, y lo primero que hace según el versículo 19 es que va a la sinagoga y discutía, debatía con los judíos acerca de que el Cristo, de que Jesús era el Mesías prometido. Tuvo allí en Éfeso una recepción mucho mejor porque ellos le pidieron a Pablo que se quedara más días, lo cual nunca ocurrió en las sinagogas anteriores. Pero Pablo tenía una meta, aparentemente quería llegar a Jerusalén y luego a Antioquía en un determinado tiempo, y él dijo: "Yo me tengo que ir, yo tengo que partir, yo regresaría a vosotros a Éfeso si Dios quiere".
La iglesia de Éfeso no la vamos a ver ahora porque del capítulo 19 en adelante vamos a regresar a Éfeso, pero la iglesia de Éfeso fue capital porque probablemente ella era responsable de haber sembrado las seis otras iglesias que aparecen en el libro de Apocalipsis. Éfeso probablemente fue la primera, y luego de ahí las cartas enviadas a estas iglesias fueron viajando como en una forma circular a estas otras iglesias que se fundaron probablemente a partir de la iglesia en Éfeso. De manera que Pablo tenía clara la estrategia que estaba siguiendo. Éfeso estaba localizado en un centro geográfico de importancia para fines de lo que él quería, que era evangelizar el resto del área, y lo logró con la ayuda de Dios obviamente.
Pero cuando él se va a despedir de los efesios le dice: "Yo volveré a vosotros en poco tiempo si Dios quiere". Ahora, eso no es un cliché en la mente de Pablo. Eso puede ser un cliché en nuestras mentes. "Te veo mañana si Dios quiere", pero muchas veces no estás pensando necesariamente que esa es la forma como yo estoy sintiendo la frase. En el caso de Pablo, Pablo estaba consciente de que las cosas son o no son conforme a la voluntad de Dios. En más de una ocasión Pablo habla de que era un apóstol conforme a la voluntad del Señor. Él habla de esa forma en 1 Corintios 1:1, 2 Corintios 1:1, Efesios 1:1, Colosenses 1:1, 2 Timoteo 1:1. "Yo soy un apóstol, pero no porque alguien me hizo apóstol, no porque yo me llamé al apostolado, sino por la voluntad de Dios", en más de una ocasión.
De esa misma manera, Pablo, cuando está pensando en la voluntad de Dios, en un momento dado donde él dice que ha recibido revelación del Señor y que vaya a Jerusalén y que le esperan cadenas y aflicciones, y están tratando de pararlo, él dijo: "Que se haga la voluntad del Señor". Al estar consciente de la soberanía, la providencia de Dios dirigiendo su vida en cada evento, cuando él se refiere a sí mismo porque está en una cárcel, él se llama prisionero de Cristo. Él sabe que él está en prisión por la voluntad del Señor. Él no es prisionero de Nerón, él no es prisionero de Claudio, él no es prisionero de quien fuera, él es prisionero de Cristo. La única manera que puede estar tras las barras es si Cristo lo hubiese determinado.
Las cosas son o no son conforme a la voluntad de Dios. Pelear contra eso es dar coces contra el aguijón, como el Señor le dijo a Pablo en un momento dado. La voluntad de Dios le dio origen al universo, la voluntad de Dios sostiene el universo, la voluntad de Dios te trajo a este mundo, la voluntad de Dios te dio salvación en el día en que tú naciste de nuevo. La voluntad de Dios hace la historia, dirige la historia, escribió tu historia, y lo único que tú y yo podemos hacer es vivir la historia ya escrita.
Miren que ahí está Pablo, en Éfeso, ha salido de Corinto, está en Éfeso, y lo quieren que se quede. Él dijo: "Yo regreso en poco tiempo, si Dios quiere". Y Pablo entonces continúa su viaje, corta su pelo, continúa su viaje y llega hasta Antioquía. Antioquía es la iglesia que lo vio salir en el primer viaje misionero, en el segundo viaje misionero, en el tercer viaje misionero, y es la iglesia donde él regresa a rendir un reporte. Es como rendir cuenta de lo que estaba haciendo. "Tienes cuatro años perdido, no hemos sabido de ti, no tenemos internet, no tenemos WhatsApp, no tenemos nada de eso. Pablo, ¿qué es lo que tú estás haciendo? ¿Por dónde has andado? ¿Cuáles son los frutos?" Él puede reportar. Escucha, ahora así termina el segundo viaje misionero, el capítulo 22.
Esta es la parte donde yo quiero enfocarme, porque esta es la parte del título original de mi sermón, que hasta ahora si tú lo hubieses tenido en el boletín, con lo que yo di, tú hubieras pensado: "¿Para dónde va el pastor?" El capítulo 23, ese es el inicio del tercer viaje misionero: "Después de pasar allí algún tiempo, salió recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos". Y quiero comentar algo sobre esa frase, "fortaleciendo a todos los discípulos", y ver la otra parte que a mí me interesa en el mensaje de hoy.
Yo he titulado este mensaje: "Tú necesitas crecer en conocimiento y entendimiento". Y ese título sale de esta frase y de lo que sigue más adelante. Pablo ha estado en Galacia, ha plantado iglesias en esa área de Frigia, en esa región. Este es su segundo viaje misionero, y Pablo dice: "Tenemos que regresar a las mismas iglesias que ya plantamos, porque allá hay discípulos". Ya no gente inconversa, había gente inconversa también, pero él dice: "Lo que me está motivando a regresar a esos mismos lugares es que yo necesito fortalecer a todos los discípulos".
Pablo emprendió su segundo viaje misionero y su tercer viaje misionero con la misma motivación. Escucha lo que él dice, lo que Lucas describe con relación a la motivación del segundo viaje misionero, y estamos en el tercero. Pero en el segundo, esto es lo que dice en Hechos 15:36: "Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos y visitemos a los hermanos, volvamos y regresemos, visitemos a los hermanos en toda ciudad donde hemos proclamado la palabra del Señor, para ver cómo están". ¡Wow! Pablo ha pasado por esa área y ha plantado iglesias, hay pastores allí, y sin embargo Pablo está preocupado de que esos hermanos necesitan ser fortalecidos.
Eso revela por un lado que Pablo está consciente de que la salvación es el evento más importante en tu vida, pero que tú y yo necesitamos crecer, tú y yo necesitamos ser fortalecidos. No es suficiente con ser salvo. La salvación no es como un examen: "¿Con cuánto se pasa? ¿Setenta? Pues está bien". No, esa no es la idea. Pablo sabe que aquí hay gente que ya recibió salvación, ellos necesitan ser fortalecidos.
Esto muestra el corazón pastoral de Pablo, tanto su preocupación por los hermanos, como dice el versículo 36 del capítulo 15 de Hechos: "Para ver cómo están". Ven a ver, regresemos para ver cómo están los hermanos, cómo les va, cómo va su proceso de santificación. La salvación es importante, pero la santificación en un sentido es igualmente importante, porque me salvaron para hacerme conforme a la imagen de Cristo, y eso ocurre a través del proceso de santificación.
Todos nosotros somos discípulos y todos nosotros como discípulos de Cristo necesitamos crecer en conocimiento y entendimiento. Nota que yo he usado dos palabras que están conectadas y relacionadas, pero que no son iguales. Nosotros estamos involucrados en una batalla y en una carrera. Pablo habla de que "yo he peleado la buena batalla" al final de sus días. Pablo habla de que él ha corrido la carrera, ha terminado la carrera. En esa carrera tú y yo nos distraemos, la vida nos distrae. Hay decepciones, hay fracasos, y esas cosas nos debilitan. No solamente eso, pero hay frustraciones, y esas frustraciones nos irritan muchas veces. Y en el camino, en la batalla, en el fragor de la batalla, en la carrera, muchas veces terminamos heridos y estamos débiles. Y Pablo dice: "Vamos a regresar a fortalecer a los hermanos".
Eso es algo que estaba en la mente de Pablo todo el tiempo, era algo que él no podía sacar de su mente. Su corazón pastoral no lo dejaba. Su corazón pastoral latía por los perdidos, pero latía igualmente por aquellos que ya habían sido salvos y que estaban o no estaban siendo conformados a la imagen de Cristo. Estaba preocupado por aquellos que se podían dejar distraer por las corrientes del momento, y tú puedes leer eso a través de sus cartas.
Escucha cómo él describe a los corintios en su primera carta, capítulo 11, después que él habla de todo lo que él ha sufrido: de las veces que ha estado en prisión, la vez que recibió treinta y nueve latigazos, la vez que le dieron con varas, la vez que lo apedrearon, después que naufragó. Él naufragó y entonces él dice en el versículo 28-29 de 2 Corintios: "Además de tales cosas, de todo ese sufrimiento, de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana, diaria, de la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién es débil sin que yo sea débil? ¿A quién se le hace pecar sin que yo no me preocupe intensamente?"
El corazón pastoral de Pablo expuesto en relieve. Cuando tú lees una frase tan sencilla como "vayamos a ver cómo están los hermanos", o tan sencilla como "vamos a regresar en este tercer viaje misionero a fortalecer a los discípulos", aquí claramente le dice: hay tres cosas que están en mente. Una es la preocupación cotidiana por las iglesias. Pablo dice: "Tú sabes que cuando alguien está débil, yo tengo una identificación extraordinaria con este discípulo, que yo me siento débil". Y de que si uno de sus discípulos, si alguien hacía pecar a uno de sus discípulos, "yo me preocupo intensamente". Tú puedes casi palpar el corazón pastoral de Pablo.
Yo he dicho múltiples veces: es difícil, es difícil hablar de Pablo sin recibir convicción por la manera como él veía su misión. Y ahora él está regresando a ver cómo están los hermanos, a fortalecerlos. Pero para tú fortalecer a un discípulo, tú necesitas que ese discípulo crezca en conocimiento. Tú necesitas que ese discípulo crezca en entendimiento de lo que conoce. Y tú necesitas fortalecer el caminar de alguien que ya está en la salvación, que es hijo de Dios, pero que quizás necesita crecer.
La necesidad del crecimiento del discípulo es una obligación por múltiples razones. Tú fuiste salvado para ser conformado a la imagen de Cristo. Tú no puedes, ni yo tampoco, crecer a la imagen de Cristo si tu conocimiento de la Palabra no aumenta y tu entendimiento de lo que lees en la Palabra no aumenta. El conocimiento solo no es suficiente; de hecho, 1 Corintios 8:1 nos dice que el conocimiento envanece. Si lo único que yo estoy haciendo es asimilando conocimiento como una esponja, probablemente yo termino orgulloso, creyéndome superior a aquellos que no tienen el conocimiento que yo tenga. Pero si yo entiendo el conocimiento, el entenderlo me va a transformar, y esa transformación yo voy a poder entonces vivir. Voy a tener una mejor imagen de Cristo en la medida que yo soy y voy siendo transformado.
De manera que Lucas simplemente resume muchas cosas, y las resume porque no tiene espacio, y él tiene una sola frase que dice: "Vamos a regresar para fortalecer a los hermanos." Pero nosotros con cautela necesitamos llenar los espacios en blanco, porque yo tengo que preguntarme: ¿qué implica fortalecer a los discípulos? Bueno, ellos necesitan crecer en conocimiento, ellos necesitan crecer en entendimiento, ellos necesitan crecer en sabiduría. Ellos necesitan conocer para qué Dios reveló lo que reveló, de qué manera yo aplico eso a mi vida y a la vida de otros, de qué forma esto es útil dos mil años después.
Cuando un discípulo no crece, cuando la vida o el caminar de un discípulo no está en crecimiento, hay una sola cosa que está ocurriendo, y es que él se ha estancado. No hay nada que desmotive más a un discípulo que su estancamiento, su propio estancamiento, y se convierte en un círculo vicioso, porque el estancamiento genera apatía y la apatía genera más estancamiento. Pablo está consciente de eso, quiere regresar, pero mi estancamiento desdice del poder de Dios que mora en mí. Mi estancamiento es una contradicción al poder de Dios de hacerme conforme a la imagen de Cristo, porque para eso fuiste salvado. Y una vez más, y lo he dicho múltiples veces, el estancamiento produce apatía en nosotros, pero el estancamiento no es más ni es menos que falta de crecimiento, falta de fortalecer tu caminar en Cristo.
Una vez más, Pablo dice en 1 Corintios 11:28: "Además de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por toda la iglesia." ¿Qué es lo que le preocupaba a Pablo? La santificación de la iglesia, la corrupción de la iglesia, el debilitamiento de la iglesia. Pablo dice de esas iglesias, son hermanos, dice: "Yo estoy preocupado por ellos."
Cuando Pablo salió de Corinto para regresar a la iglesia de Antioquía, él pasó por Éfeso, y ahí en Éfeso se llevó a Priscila y Aquila, y dejó a esa pareja en Éfeso, y siguió en su viaje para llegar a Antioquía. La razón por la que yo menciono eso es porque ahora en Éfeso, en lo que Pablo está iniciando su tercer viaje misionero, están pasando cosas que a nosotros nos interesan conocer y que tienen que ver precisamente con el título de mi charla. En Corinto nosotros conocimos a Priscila y Aquila; Pablo llegó y Priscila y Aquila acababan de llegar de Roma. Ahora en Éfeso nosotros nos encontramos con otro nuevo discípulo.
Escucha el versículo 24: "Llegó entonces..." Ya Pablo está transitando por Galacia, por Frigia. Mientras él está haciendo eso, Priscila y Aquila están en Éfeso. "Llegó entonces a Éfeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente y que era poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús." Si tú lo has leído, dices: "¡Guau! Qué hombre era, tremendo." Coma: "Aunque solo conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga, pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios."
Apolos era un discípulo de Alejandría. Alejandría era considerada la segunda ciudad del Imperio, después de Roma: 600,000 habitantes. Tenía la biblioteca más grande del área del Mediterráneo, 700,000 volúmenes en esa época. Era una ciudad de mucha educación, era una ciudad de mucha filosofía. Y viene ahora alguien de Alejandría, un hombre que es definido de una forma extraordinaria, caracterizado de manera notable.
Nota la diferencia entre la pareja que encontramos en Corinto y Apolos. Aquila y Priscila vienen de Italia; Apolos viene de Alejandría. Aquila y Priscila están casados; Apolos está soltero, aparentemente. Priscila y Aquila eran judíos; Apolos probablemente era judío, aunque tenía un nombre griego. La pareja de esposos eran obreros, trabajaban las pieles, trabajaban con las manos. Apolos es un hombre elocuente, educado, probablemente educado en la filosofía que Alejandría desarrolló, entendido en el Antiguo Testamento, porque la mayor parte del Nuevo todavía se estaba escribiendo. Pero probablemente él creció y se educó en una ciudad altamente culta.
Es en Alejandría donde se traduce la Biblia del hebreo al griego, la famosa Septuaginta: 70 académicos, en Alejandría. Es en Alejandría donde se produce la Biblia en latín, la Vulgata, alrededor del año 400, por Jerónimo, 20 años traduciendo la Biblia por encargo papal. Es de ese medio, de esa ciudad, de donde viene Apolos.
Y escucha la caracterización de Apolos: hombre elocuente, poderoso en las Escrituras, instruido en el camino del Señor, ferviente en espíritu, que hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús. Vamos a desglosar eso para llenar los espacios en blanco y podamos entender de quién está hablando, porque yo estoy diciendo que parte de donde viene el título de mi mensaje es de esto que Lucas está narrando. Tú necesitas crecer en conocimiento y entendimiento.
Entonces, Apolos era un hombre elocuente. En otras palabras, ¿cómo tú piensas en elocuencia? ¿Qué es lo que significa? Apolos tenía oratoria, Apolos tenía riqueza del lenguaje, dominaba la comunicación. Apolos podía hablar y sostener la atención de la audiencia. Apolos hablaba y tú no podías ignorarlo, porque su elocuencia te hacía prestar atención. Que es exactamente lo que pasó con Priscila y Aquila: ellos lo oyeron en la sinagoga, le prestaron atención, y luego hablaron con él.
Y es importante que nosotros podamos ver cómo Dios dota a personas de manera diferente. Priscila y Aquila no tenían ninguna de esas características; eran obreros. Pero Dios está conformando un equipo vital que tiene diferentes características. Es un equipo multiforme, si tú quieres. Apolos era un intelectual; esta gente eran simples obreros. Pero cuando yo veo que Dios dota a un hombre o a una mujer de cierta forma extraordinaria, nosotros debiéramos darle gracias a Dios por su generosidad al distribuir los dones, aun yo no haya sido un receptor de esos dones. Entonces, Apolos es un hombre por el que nosotros debiéramos decir: "Señor, gracias por proveerle a la iglesia primitiva un Apolos." Pero gracias también por Priscila y Aquila, porque tú vas a ver ahora el rol que ellos juegan en la vida de Apolos.
Apolos era también un hombre poderoso en las Escrituras, dice la Biblia de las Américas. Poderoso en las Escrituras. ¿Qué más pudiera eso significar? Bueno, la Nueva Traducción Viviente dice que era conocedor de las Escrituras. La Nueva Versión Internacional dice que era convincente en el uso de las Escrituras. La versión en inglés conocida como English Standard Version dice que era competente en las Escrituras. De manera que ahora yo tengo una idea de qué pudiera significar esto de ser poderoso en las Escrituras: él tenía conocimiento de las Escrituras, tenía dominio de las Escrituras, las conocía en su contexto, las podía enseñar.
Y ahora me dice que era instruido en el camino del Señor. Ahora yo tengo que preguntarme: ¿implica eso que él era instruido en el camino de Jehová, porque es el Antiguo Testamento, o implica eso también que él era instruido en el camino del Señor Jesús? Bueno, probablemente instruido en el camino del Señor Jesús, por lo menos como alguien que en él estaba esperando y esperanzado en que así fuera, por lo que nosotros vamos a seguir leyendo. Pero seguimos teniendo una idea de cómo fue este hombre dotado, preparado, educado, entrenado, equipado.
Apolos era ferviente de espíritu. Bueno, ¿qué implica eso? Hablaba con entusiasmo, hablaba con pasión, tenía convicción de lo que él tenía que comunicar, tenía denuedo. Imagínate que subiera alguien aquí ahora enseñando acerca de Apolos y te dijera: "Hombre con denuedo," y lo dijera sin convicción. Como que eso no transmite la idea de lo que Apolos era. De manera que cuando tú lees las Escrituras, tú tienes que darle color a lo que estás leyendo, tienes que preguntarte, tienes que hacer las preguntas de lugar para que puedas enriquecer tu entendimiento. Hablaba con entusiasmo, convicción, pasión, denuedo. Cuando él enseñaba había un fervor, eso hacía que la atención de la gente se enfocara, porque este hombre cree lo que está hablando. "Que si ahora lo creo, que si no me ha convencido, pero sí lo cree. ¡Me has escuchado lo que dice!" Esta era la clase de hombre que Apolos era.
Ahora, escucha algo más de Apolos: enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús. Lucas quiere que tú y yo entendamos claramente dónde era que Apolos estaba con relación a su entendimiento de las cosas. Cuando tú revisas la lista de características de este hombre, así como aparecen ahí, no aparece una sola persona en todo el Nuevo Testamento descrito de esa forma. Tú puedes juntar lo que se dice de Pablo y llegar a la conclusión de que Pablo era también como Apolos. De acuerdo, pero no hay una descripción exhaustiva como esta de ningún otro, como aparece con relación a Apolos.
De hecho, de Pablo los corintios dijeron que no tenía una oratoria de Apolos. Él dice que era elocuente, y quién lo dice: el Espíritu Santo, que es quien inspira la Palabra. En Atenas se burlaron de él. Bueno, no de Apolos. Puede ser un hombre elocuente, dominaba las Escrituras, podía enseñar con pasión, y escucha lo último: era preciso enseñar con exactitud las cosas referentes a Jesús.
Entonces, Priscila y Aquila oyeron de Apolos, a quienes ellos no habían conocido antes, también en la sinagoga. Pablo estaba viajando, ellos han quedado en Éfeso y Apolos está enseñando. Ellos van, versículo 26, y comenzó a hablar Apolos con denuedo en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios. Pero no dice que hablaba con exactitud las cosas referentes a Jesús. Hasta un punto, vamos a ver, pero necesitaba crecer en conocimiento y entendimiento. El hombre elocuente, el hombre poderoso en las Escrituras, el hombre que hablaba con pasión, con fervor, el hombre que hablaba con exactitud, ese hombre tenía que crecer en conocimiento y en entendimiento, como vamos a seguir viendo, pero ya comenzamos a verlo.
Y es que Priscila y Aquila lo oyeron y dijeron: "Sabes qué, el hermano Apolos es tremendo, Dios lo ha dotado de un conocimiento extraordinario, pero hay una cosa que le falta." Porque cuando escuchamos lo que tenía que enseñar, él solamente conocía del bautismo de Juan, y Juan se murió, y después de Juan pasaron muchas cosas. Y entonces le explicaron el camino de Dios con mayor exactitud.
¿Qué implica? El bautismo de Juan era un bautismo básicamente para arrepentimiento, para tú hacer confesión de pecado, para arrepentirte, dar la vuelta en U y volver a vivir conforme a la ley tratando de obedecerla de una mejor manera. Pero no era un bautismo que ejemplificara o tipificara la conversión. El bautismo de Jesús, en el cual tú y yo creemos, es un bautismo que dice que yo he sido regenerado, el Espíritu de Dios mora en mí, mi alma ha cambiado, mi hombre interior ha cambiado, soy una nueva criatura. El de Juan no era así. Apolos no conocía eso. La enseñanza de Apolos no era hereje, dice que enseñaba con exactitud las cosas de Jesús, era incompleta.
Y eso nos ayuda a nosotros a pensar también en hermanos que vienen, quizás de otras religiones, quizás de trasfondo católico, quizás de otro trasfondo protestante que han sido mal enseñados, para que no seas impaciente ni tú ni yo con ellos. Porque es posible incluso que sean creyentes porque ya hubiesen encontrado el camino de Jesús, pero vienen con errores, deficiencias, vienen con cosas que necesitan ser corregidas. Y si tú lo oyes en público, no lo corrijas en público. Sigue el camino de Apolos y Priscila, que lo llamaron aparte. Si estaban en la sinagoga, probablemente fue un día de reposo, lo más probable, que le invitaran a cenar: "Quiero ir a cenar a tu casa."
Es interesante que en ese caso Priscila, la mujer, aparece primero que Aquila, lo cual da la impresión de que Priscila fuera más educada que Aquila, o quizás venía de un estatus de más, no quiero llamarlo poder, pero más conocido, más alto, de más influencia. Lo que Apolos conocía lo conocía bien, pero no lo conocía todo. Lo que el pastor Miguel Núñez conoce, quizás lo que él enseña, quizás lo conoce bien, pero no lo conoce todo, de manera que él tiene una necesidad de crecer en conocimiento y entendimiento. Todos nosotros tenemos esa necesidad.
Lucas le da mucha tinta, diez versículos, a esta vida de Apolos: lo que pasó, lo que ocurrió, cómo le enseñaron, lo que pasó después. Yo creo que Lucas está haciendo un énfasis por un lado en el fortalecimiento de los discípulos, de que hablamos, que Pablo fue a fortalecer su caminar, y por otro lado, cómo gente como Apolos también tenía la misma necesidad que los otros discípulos de crecer en conocimiento y entendimiento.
De hecho, Pablo le escribió a Timoteo, su segunda carta, en 2:15, y le dice qué cosa: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad." Dios quiere que yo maneje la Palabra con precisión, porque cuando eso no ocurre, yo tiendo a manejar la conversación con corrupción de su mente, de su voluntad, de lo que ha revelado, de lo que Él dice, de cómo Él piensa, de cómo Él siente. Aparentemente Apolos recibió la corrección con humildad, lo que nos dice que Apolos era un hombre enseñable.
Hablamos con el equipo el viernes. Necesitamos mencionar un autor de nombre Steven Farrar. Tiene un libro que se llama "Finishing Strong", cómo terminar fuerte o bien. Y en ese libro él dice que el hombre no enseñable no tiene un solo chance de terminar bien, uno solo. Nosotros muchas veces decimos: "No, no, enséñame, dime si yo tengo algo mal, dime." Pero luego tú vas, y ahí mi madre. Porque una cosa es decir: "No, yo soy enseñable", y otra cosa es dejarme enseñar. Una cosa es decir: "Yo soy enseñable", otra cosa es decir: "Enséñame, ¿dónde es que yo tengo que crecer? ¿Dónde es que yo necesito la corrección?"
Apolos no era como este otro que Juan describe en su tercera carta, en el versículo 9: "Escribí algo a la iglesia, pero Diótrefes" —buen nombre si usted quiere uno para su hijo— "pero Diótrefes, a quien le gusta ser el primero entre ellos, no acepta lo que decimos." Diótrefes no era enseñable. ¿Por qué? Porque él quería ser el primero, porque no quería ser un seguidor, él quería ser el líder. Y Juan dice de este hombre: no se deja enseñar. Apolos no fue así.
Nota que Apolos parece que recibió esto con humildad y creció, porque el texto sigue diciendo, versículo 27: "Cuando él, Apolos, quiso pasar a Acaya" —toda la región de Grecia, Corinto estaba en Acaya, Corinto es la ciudad, Acaya es la provincia, Atenas estaba en Acaya, Atenas es la ciudad, Acaya es la provincia— "cuando él quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos que lo recibieran." Eso era Apolos. "Y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído, porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo."
¡Wow! Si este hombre, cuando le faltaba todavía conocimiento, cuando solamente conocía el bautismo de Juan, era convincente, era poderoso en las Escrituras, era elocuente, hablaba con fervor, imagínate cuando él entendió todo el camino de Dios. Por eso el texto dice que ayudó mucho a aquellos que habían sido salvos por gracia y que refutaba —nota— vigorosamente. Este era un apologista probablemente de primera línea. Refutaba vigorosamente a todos aquellos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.
Probablemente, si se fuera a destacar los nombres de Apolos, Priscila y Aquila, probablemente Apolos como que quedaría arriba y Priscila y Aquila como aquí debajo, en nuestra humanidad, eso como lo veríamos. Si vamos a comparar su grado de dote, sus dones, en términos de sabiduría, conocimiento de la Palabra, de elocuencia, sin embargo, fue la pareja que estaba aquí abajo la que le enseñó al que estaba aquí arriba. Porque Dios puede usar una burra para enseñarte, siempre y cuando tú y yo seamos humildes y enseñables. De manera que hay algo más que tú y yo necesitamos aprender.
Muchas veces en la historia de la iglesia y la misma Biblia hay nombres que casi no se resaltan, sin embargo, su importancia es abismal. Déjame mencionarte en la historia de la Reforma, para los que no están familiarizados con la historia de la Reforma, quizás ambos son hombres más o menos conocidos, pero te doy una idea. Hugh Latimer fue uno de los grandes reformadores en Inglaterra, poderoso en palabra, convincente, con fervor. Pero él no siempre fue cristiano, era un sacerdote, como lo fue Martín Lutero.
Y había otro, Bilney. Yo no conozco bien quién Bilney fue honestamente, porque eso es lo que hace el punto, pero Bilney era creyente. Y Bilney pensó: "Oye, si Dios atrajera a Latimer para la Reforma, este hombre pudiera ser usado por Dios poderosamente." Bilney no tiene problema con que Dios use más a Latimer que a él. Lo que él sabe es que este hombre tiene dotes que él no tiene, y él quiere verlo convertido, y él no sabía cómo predicarle el evangelio.
Entonces fue a la iglesia un día, y Latimer estaba sentado como sacerdote, y él le hace así por la manga, por la manga de la sotana, y le dice: "Yo he de confesarme." Y Latimer le dice: "Bueno, ok, vamos al confesionario." Gracias, salí hace mucho tiempo. Entonces, al confesionario, y esta es la confesión de Bilney: "Latimer, yo soy un hombre pecador y no me puedo convertir por mí mismo, no me puedo cambiar, pero por gracia Dios me ha dado salvación a través de la fe depositada en Cristo Jesús, y Jesús murió por mis pecados." Y por primera vez Latimer oyó el evangelio y se convirtió en un confesionario. ¿Quién sabe quién es Bilney? La anima. Algunos pudieran decir: ¿Priscila y Aquila? Aquí la pese a una pareja que vino de Roma. Para Apolos no hay "wow" en el reino de los cielos. Hay un Dios y un plan, y todos nosotros somos súbditos y siervos del Rey Altísimo.
Apolos ayudó mucho a los que por la gracia habían creído, porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.
Miren, yo tengo que cerrar, hemos consumido el tiempo, y el texto realmente eso es lo que enseña. Pero hay una realidad: si mi conocimiento de Cristo está distorsionado, con toda probabilidad el resto de la fe cristiana que yo conozco esté distorsionado en algún punto.
Las Escrituras del Antiguo Testamento apuntaban a Cristo, las Escrituras del Nuevo Testamento giran alrededor de Cristo. Si ese eje sobre el cual debe girar todo o apuntar todo está distorsionado en algún punto, probablemente el resto quede tan igualmente distorsionado. Es como si hay un desnivel en la zapata de este edificio, probablemente el edificio se vaya torciendo arriba también. Eso es exactamente como ocurre.
Cristo es la piedra angular, pero la piedra angular se convirtió en la piedra de tropiezo. De manera que si tropiezas en la piedra principal, la que le da verticalidad al edificio, vas a tropezar probablemente en otros puntos más adelante. Cristo es la plomada. Hoy en día se usan otros instrumentos, yo entiendo, pero usted sale con la plomada. La plomada es un instrumento que usan los ingenieros y otros técnicos, albañiles, gracias, para medir cuán vertical está una pared. Cristo es la plomada que mide cuán vertical está tu entendimiento de las Escrituras.
Y esa es la razón por la que hubo que poner en la plomada a Apolos, decirle a Apolos: tu pared está bien, hermano, pero hay que enderezarla, porque el bautismo de Juan no es ahí que termina la historia, sino con el bautismo del Espíritu que es la regeneración, el nacer de nuevo, que luego simbolizamos con el bautismo del agua, ese bautismo de Cristo.
De manera que este es el texto de hoy, estas son las enseñanzas. Mi esposa me preguntaba esta mañana, por una razón que no voy a traer al momento, que si el texto era un texto como "pum pap", como ya no de energía. Yo decía no, o cómo yo estaba. Así, porque me digo, yo no estoy "pum pap", pero tampoco estoy deprimido. El texto tampoco es así. Y entonces, ¿qué tipo de texto es? Bueno, es educacional, es instructivo, me amplía la mente, me amplía el conocimiento, me hace reflexionar. Bueno, es del texto, pero también nos ayuda a prestar atención. Que aunque el texto habla de un viaje misionero que termina y otro que comienza, eso no es lo que es la carne del texto. Es lo que pasa, lo que Dios hace en esos dos días: uno cuando Pablo regresa por Galatea, dos versículos que relata; uno se reporta a los Hechos y otro que pasa con Apolos, quién era, quién influyó, quién lo ayudó. Para ver las cosas que estuvimos viendo a lo largo de la exposición.
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