El día del padre pasa casi desapercibido comparado con el de las madres: no hay tapones, ni tiendas abarrotadas, ni reservaciones imposibles en restaurantes. El regalo clásico suele ser un combo de chancleta, pañuelo y corbata. Esta diferencia revela algo más profundo: muchos padres han estado ausentes, no han provisto para los suyos, o han ejercido una disciplina excesiva sin cariño. Pero independientemente del panorama actual, Dios puede sacar algo muy bueno del caos, tal como lo hizo en la creación.
La Escritura establece que el padre es primero esposo, cabeza del hogar que ama a su esposa como Cristo amó a la iglesia. Desde esa posición muestra a sus hijos cómo amar, proteger y proveer. Efesios 6 instruye a los padres a no exasperar a sus hijos con normas basadas en tradiciones familiares o estados emocionales cambiantes, sino a criarlos según la disciplina e instrucción del Señor. Criar no es solo engendrar; es estar presente, construir historia común, establecer vínculos. Deuteronomio 6 detalla cómo hacerlo: enseñando a amar a Dios en todo momento, desde que amanece hasta que anochece, con el ejemplo de vida antes que con palabras.
Si un padre dice una cosa en la iglesia y vive otra en el tránsito o en los negocios, sus hijos aprenden que la fe es solo para los domingos. Jesús creció en sabiduría, estatura, favor con Dios y con la gente. Ese desarrollo integral es responsabilidad del padre, no de la escuela ni de la iglesia. Y aunque los hijos crezcan, el padre nunca deja de serlo; simplemente pasa de instructor a consultor. Para quienes nunca han conocido a Cristo, hoy pueden pedir al Padre celestial el mejor regalo: el Espíritu Santo y una vida nueva.
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Buenos días tengan todos. En el día de hoy se me ha encomendado una tarea, y es que, como en República Dominicana se celebra el día del padre, pues que hablemos sobre lo que dice Dios que debe ser un padre.
Y pensando en esto, yo notaba algo en estos días. De hecho, lo he notado en los últimos años; de hecho, en muchos años lo he notado, para ser sincero. Y es que el día de las madres usted nota los tapones. Usted nota las tiendas abarrotadas. Usted nota que no hay un restaurante; usted tiene que hacer reservación con muchos meses de anticipación en un restaurante bueno para poder ir a celebrar el día de las madres. Sin embargo, el día del padre no es así. No hay tapones, no hay tiendas abarrotadas.
Yo he visto inclusive a veces que en el día de las madres veo algunos equipos pesados, algunas camionetas llevando, trasladando neveras, estufas, cosas así. Sin embargo, en el día del padre por lo regular hay un combo clásico: chancleta, pañuelo y corbata. Y eso como que es fácil, y no necesariamente van en combo. Es posible que le toque uno de tres.
Yo decía: ¿por qué? ¿Por qué el día del padre no tiene tanto poder como el día de las madres? De hecho, hay estadísticas que señalan que en los soldados es muy frecuente que soldados moribundos recuerden a su madre en esos momentos, pero no a su padre. Digo yo: ¿y qué estará pasando?
Digo yo, bueno, quizás —yo sé que ninguno de los que está oyendo esto por internet ni ninguno de los aquí presentes está envuelto en uno de estos modelos— pero se da. Hay algunos modelos parentales que no son buenos. Por lo regular es un padre ausente, o por lo regular es un padre que no ha provisto para los suyos. Hay veces que hay disciplina excesiva, falta de cariño, y eso comienza a crear un distanciamiento, una mala relación, que quizás esa sea la razón por la cual el día de los padres no sea tan celebrado. Probablemente.
Y yo, pensando entonces de dónde pudiéramos buscar un modelo para corregir esa situación, quizás pensé: quizás podamos irnos al pasado, y en el pasado pudiéramos encontrar algún modelo interesante de lo que es ser padre. Y pensé quizás en el pater familias de los romanos, pero resulta que el pater familias que se utilizaba en el imperio romano era una especie de señor de horca y de cuchillo que disponía de sus hijos, de los bienes de la familia, de su casa como él entendiera. Es un modelo que realmente no muestra mucho ánimo.
Quizás pensé, aunque no somos adivinos, pero quizás las nuevas tendencias que apuntan hacia el futuro pudieran mostrarnos qué puede ser un buen padre en el día de mañana, según lo que se está descubriendo ahora, según las últimas tendencias de pensamiento. Pero viendo las últimas tendencias de pensamiento, ahora mismo se habla de dos padres o de dos madres. Entonces, usted tener un compañero para ser padre, o sea que sean una pareja de hombres, no creo que sea realmente un modelo en el cual Dios se agrade. De hecho, hablemos de algunos que no pudiéramos adoptar tampoco ese modelo.
Cuando era pequeño le dijeron a mamá, según tengo entendido, cuando yo nací, le dijeron: "Es varón". Y yo he llevado eso como muy a pecho hasta el día de hoy. De hecho, hasta me casé con una mujer. O sea que es un modelo realmente que no apunta hacia algo bueno, no apunta hacia algo que sea de bendición.
Entonces, ¿dónde pudiéramos encontrar un modelo de paternidad? Yo dije, bueno, Dios tiene algo que decir sobre esto. Y como Dios es nuestro Creador, Él sabe cómo nosotros funcionamos mejor, y Él debe saber entonces cuál debe ser ese modelo de paternidad.
Y me fui a Génesis. Voy a estar leyendo una versión alternativa, por si acaso los textos que leo no son exactamente igual de lo que usted puede encontrar. Y me fui a Génesis, y en Génesis, en el capítulo 1, versículos 1 y 2, dice que Dios en el principio creó los cielos y la tierra, y la tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas. Eso me parece un poquito como la situación de ahora, guardando la distancia; como era un caos total, realmente.
Y en medio de ese caos, Dios comienza a trabajar y hacer cosas, Dios como Creador. Y hasta tal punto hizo cosas, Dios como Creador, que en el versículo 31 de Génesis 1, cuando Él ve todo lo que Dios había hecho, Él mismo lo evaluó. Y es una evaluación perfecta. Dice: "Dios miró todo lo que había hecho y consideró que era muy bueno. Y vino la noche y llegó la mañana; ese fue el sexto día". Todo lo que Dios había hecho era muy bueno. Del caos, el relato bíblico nos dice que Dios sacó cosas muy buenas. Y eso me da esperanza, porque independientemente de cuál sea el cuadro general al día de hoy de la paternidad, Dios puede hacer algo muy bueno.
Y dije: ¿cómo lo hizo? Específicamente, a partir del versículo 26, nos habla del ser humano. Dice: "Y dijo Dios: 'Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar', es decir, que gobierne sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. Y los bendijo con estas palabras: 'Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla', es decir, háganla subordinada, dependiente, sumisa a ustedes. 'Dominen, gobiernen —ya lo vimos— a los peces del mar y a las aves del cielo y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo'".
El hombre, el ser humano, ha sido creado para ser industrioso, productivo, para desarrollar ciencia y tecnología que pueda transformar la naturaleza para beneficio de la humanidad. Estamos viendo entonces parte de lo que es ese marco de referencia del ser humano y, por ende, de lo que debiera ser un padre también el día de mañana.
Ya vimos que Dios dijo que era muy bueno todas estas cosas y puso al hombre entonces como base de la sociedad, al hombre y a la mujer, fue una base de la sociedad. El hombre labraba el huerto de Edén, era industrioso, trabajador. El trabajo no vino a raíz de la caída. Y como vimos, tenía una pareja, una pareja femenina.
Dice Génesis capítulo 2, versículo 21: "Entonces..." Ese "entonces" me lleva a la parte anterior del texto. Y resulta que Adán le estaba poniendo los nombres a los animales: perro, perra; chivo, chiva; buey, vaca; hombre... hombre. Faltaba algo, faltaba algo. Entonces, y ahí viene el "entonces": "Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo, y mientras este dormía le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: '¡Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará mujer porque del hombre fue sacada'". Se llamará "ishá" porque de "ish" fue sacada, en el original.
"Por eso, por esa razón, el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser".
Desayuno algo aquí: que el hombre, cuando encuentra a su esposa, a su compañera, a su ayuda idónea, dice: "Esta sí es hueso de mis huesos". Es alguien similar a mí. No encuentro deleite, satisfacción, en cosa alguna que no sea mi esposa —aparte de Dios, obviamente—, pero ya esta sí es algo, es alguien que es de mi género, es alguien que es de mi especie. No es como los animales; estoy separado de eso, tengo una distinción especial: hombre y mujer. No importa lo que digan los nuevos científicos y los nuevos filósofos y educadores y ONG, etcétera: hombre y mujer.
Así es que empieza la familia y la base de la sociedad. Ahí tenemos el marco de referencia entonces general de lo que es la paternidad: es algo bueno; el padre debe ser industrioso, o por lo menos el ser humano debe ser industrioso, por lo tanto el padre también; es algo que es entre un hombre y una mujer, que son los que forman entonces una familia y, por ende, generan paternidad. La familia puede ser generada, de hecho, sea de paso, también por adopción; eso también puede ser.
Pues bien, ahí tenemos entonces el núcleo familiar de cómo puede funcionar mejor la paternidad. Ese texto —"el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer y los dos se funden en un solo ser"— se nos repite en Efesios capítulo 5, en los versículos 31 y 32. Dice: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo". Y ahora Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, añade una idea adicional: "Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia".
Ese matrimonio, esa nueva unidad que se está formando, esa nueva familia de la unión de un hombre y una mujer, ahora Pablo revela que es una forma de reflejar la relación de Cristo y de su iglesia ante la sociedad. Es algo nuevo, es algo diferente. Dios nos está mostrando su unidad a lo largo de toda la Palabra, pero también nos muestra su diversidad. Y a través de esta unión entre el hombre y la mujer, de dos seres diversos, va a surgir algo totalmente diferente.
Y cada familia, cada matrimonio, puede mostrar una faceta diferente de Dios. Hay cosas en común —unidad—, pero hay cosas también diferentes. Como Dios es infinito, hay infinidad de posibilidades de poder reflejar a Dios, con mayores tonalidades, con menores tonalidades, aunque haya una base funcional.
Entonces ahí tenemos el texto en el Antiguo Testamento, y vamos a ir viendo cuáles son los deberes paternales específicos dentro de esa familia. Lo primero que vemos en el versículo 23 —vamos a estar leyendo del 25 al 29 de Efesios 5— es su rol como esposo, porque ya vimos que un padre, en primer lugar, es esposo para poder tener una familia.
Dice: "Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo". Versículo 25: "Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa".
En la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo, el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia.
El padre es líder. Aquí está hablando del esposo, pero es un esposo que va a ser padre o que es padre, dependiendo de la época en que esté, en la etapa que esté del matrimonio. Pero él muestra a sus hijos cómo amar a su esposa y cómo ser cabeza de un hogar. Es líder, es protector, muestra amor sacrificial, es proveedor. Esas son funciones del padre; aquí lo estamos viendo en función de ser esposo, y dice más adelante, después, y ahí comenzamos a ver funciones específicas de él dentro de la familia.
En el versículo 4 del capítulo 6 dice: "Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor." Y ustedes, padres, no hagan enojar, no irriten, no exasperen a sus hijos. Esto está bueno hacer una aclaración, porque quizás algún muchacho dije: "Fui, papá tiene que hacer lo que yo diga para que no me hagas incomodar." La Biblia lo dice. Y no, realmente no. Realmente los hijos más bien dice que tienen que estar sujetos a sus padres, es decir, que aquí no es el acta de independencia lo que se está firmando para los hijos.
Aquí el aspecto es que nosotros tenemos que tener cuidado con lo que enseñamos, que no sean cosas que los exasperen en la medida en que nosotros nos basemos en nuestros propios criterios y opiniones. Esos criterios y opiniones pueden variar en el tiempo, pueden depender de nuestras convicciones si están de una forma u otra, pueden depender de nuestro estado emocional, y eso puede exasperar a las personas. Si vamos a dar una pela y es injusta, eso exaspera. Si vamos a poner normas porque mi papá sí lo hacía así, o mi abuela me enseñó, o mi abuelo me enseñó de esta manera, o en mi familia todos somos así, esas normas exasperan.
Realmente el ser humano no tiene una medida y una dimensión tal para compararse, para constituirse en norma para otro ser humano. La única norma de fe y de práctica que nosotros los cristianos tenemos es la Biblia, porque viene de un Dios que es infinito y es eterno. Él sí tiene dimensión y tamaño para ser norma; nosotros no. Nosotros somos seres falibles que nos podemos equivocar, por lo tanto nuestras normas, que son cambiantes, que no son eternas, que no son inmutables, que no son perfectas, pueden irritar. Nos pueden irritar a las personas, sobre todo a nuestros hijos.
"Y ustedes, padres, no hagan enojar, no irriten, no exasperen a sus hijos, sino..." Y ahí viene el contraste: no hagan esto. Si ustedes quieren saber cómo no hacer esto, ahora les vamos a explicar cómo hacerlo. Y dice: "Sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor."
Aquí hay algo interesante, porque comienza a hablarnos de que los criemos. ¿Y qué es criar? Bueno, criar es tomar a un niño desde que es pequeño y llevarlo al adulto; eso es criar. Y no voy a explicar cómo hacerlo. Eso es algo fundamental en la paternidad. No es lo mismo ser padre que ser papá; son cosas diferentes. Los caballos pura sangre, cuando ya no pueden correr, cuando están viejitos o cuando tienen alguna lesión, y es un buen caballo, como no puede hacer más nada lo ponen como padrote, es decir, para engendrar más caballitos que fueran su descendencia. Es una diferencia ser padrote a ser padre. El padre no es el que engendra, es el que cría, es el que cría.
Aquí dice: "Críenlos." Si usted quiere establecer un vínculo con un hijo, debe de criar, debe de estar presente, debe de instruirlo, debe de otorgarle amor. De hecho, eso es lo que hace el vínculo. Padres, por ejemplo, que han estado ausentes durante muchos años, luego cuando quieren establecer un vínculo con sus hijos es difícil, porque no tienen una historia en común. Todo este tipo de cosas Dios puede perdonarlas y puede redimirlas, o sea que no se sienta nadie mal por eso, en el sentido de decir que ocurrió ese error. Dios puede traer redención y perdón por eso y puede empezar de nuevo. Sin embargo, se nota eso, que no hay un vínculo, porque no tienen una historia en común.
Hay personas que, por ejemplo, si a los dos les gusta el béisbol, a uno quizás le habla de béisbol, de peloteros de la década del 50, y otro habla de la década del 70 o de la actualidad. No hay un lenguaje común, no tienen vivencias en común, no fueron a la playa juntos, no tienen memoria de lo que nos pasó en el barquito, o de lo que nos pasó en la casa de campaña, o de lo que nos pasó en la montaña, porque no lo crió un día. No se estableció esa ligación. Sin embargo, hay padres adoptivos que sí son padres y sí establecen ese vínculo, porque crían real y efectivamente; llevan a ese niño desde su edad primera, desde que es bien chiquitico, hasta la adultez, y se forma esa ligación.
Entonces dice "críenlos", pero no nos dice cómo criarlos. No que lo criemos según nuestro buen parecer, no como el pater familias romano, no según nuestra tradición familiar. Dice "críenlos según la disciplina" —paideia, de donde viene pedagogía, educación— y significa un entrenamiento. Es como se entrenaban los atletas, como se entrenan los militares, con una paideia, con un programa. Dice "la disciplina e instrucción", según la amonestación, la advertencia, la instrucción, la enseñanza del Señor. Las cosas que nosotros vamos a entrenar a nuestros hijos y les vamos a enseñar son las cosas que están establecidas en la Palabra de Dios. Eso es lo que es una paternidad según Dios.
¿Y qué cosas Dios ha establecido para que sean enseñadas, que nosotros los padres como guías y líderes espirituales de nuestra familia y de nuestros hijos les enseñemos? De Deuteronomio capítulo 6 leo a partir del versículo 1. Dice: "Estos son los mandamientos, preceptos y normas que el Señor tu Dios mandó que yo te enseñara, para que los pongas en práctica en la tierra de la que vas a tomar posesión; para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida. Escucha, Israel, y esfuérzate en obedecer. Así te irá bien y serás un pueblo muy numeroso en la tierra donde abundan la leche y la miel, tal como te lo prometió el Señor, el Dios de tus antepasados."
Mira cómo te va a ir bien. "Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo, llévalas en tu frente como una marca. Escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades."
Instrúyelos en el camino, cuando te levantes, cuando te acuestes, en todo momento. ¿Cuándo hacer eso? ¿Qué les vas a enseñar? Que amen al Señor tu Dios de todo tu corazón. ¿Dónde les vas a enseñar eso? Con tu ejemplo de vida, y también hablando y explicando desde la mañana hasta que se acuestan.
La escuela dominical es muy buena, pero no tiene la responsabilidad de educar a nuestros hijos. La escuela dominical es una ayuda para nosotros. El colegio es muy bueno y debemos poner a nuestros hijos en el colegio y pagarlo fielmente, pero nuestro colegio no es quien tiene la responsabilidad de educar a nuestros hijos, sobre todo en aspectos morales y espirituales. Somos nosotros los padres a quienes Dios nos ha dado esa tarea y debemos hacerlo.
¿Qué aprenden nuestros hijos? Bueno, si yo voy en el tránsito y me incomodo con el que se mete por adelante, o me llevo el semáforo en rojo y digo tres malas palabras, y aquí en la iglesia no lo hago y me comporto bien, mi hijo que está al lado está aprendiendo que el cristianismo, la religión y la Biblia es para la iglesia, pero en la vida diaria hay otra norma de conducta la cual tengo que aplicar para que me vaya bien.
Si yo me incomodo y tengo muy mal genio y vivo peleando en la calle respondiéndole mal a la persona, o cuando me llaman por teléfono yo digo "dile que no estoy", él está aprendiendo que la verdad y el tener un buen temperamento es para los domingos en la iglesia, pero que en la vida diaria hay otros valores y principios que son los que funcionan.
Si yo lo comento y él me oye hablando con algún socio o compañero de trabajo sobre cómo vamos a adulterar una cotización para poder engañar a alguien, o cómo vamos a tener dos libros de contabilidad para engañar —presentamos un libro de contabilidad, quizá hay un estado de situación ante el banco en el cual estábamos muy bien y ante la renta uno donde estamos quebrados— y él oye eso, él está aprendiendo lo mismo: que el cristianismo y la religión es para la iglesia los domingos, sin embargo en la vida diaria hay otras normas que hay que aplicar.
El muchacho va creciendo y eso mismo después comienza a conducirse en la vida. Las lágrimas que uno no vota cuando están chiquitos las va a votar cuando estén grandes, porque eso es lo que él va a hacer. Los muchachos ven y captan más de lo que nosotros creemos, y lo que nosotros hacemos es lo que ellos entienden que es la realidad. Y este libro no es teórico; es la realidad, es la norma para nosotros los cristianos. Y si ellos ven que nosotros vivimos conforme a ella, ellos van a ver y van a aprender cómo les va a ir bien en esta vida. Dios no nos ha dado las normas para molestarnos, para frustrarnos, para irritarnos. Al contrario, nos ha dado estas normas para que nos vaya bien, y eso es obligación de nosotros como padres inculcárselo a nuestros hijos.
Bien, lo hemos visto como proveedor, lo hemos visto como líder protector, a alguien que muestra amor sacrificial, que instruye, que educa en la disciplina y en la instrucción del Señor. ¿Qué aspectos tiene esa disciplina e instrucción del Señor? Bueno, yo lo voy a enseñar brevemente. Un niño que fue muy bien criado y que tenía un Padre perfecto —o que mejor buscar alguien así para uno poder ver— ese niño se llamó Jesús. Se llama Jesús, porque está vivo.
Y dice en el Evangelio de Lucas capítulo 2, versículo 52: "Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente." Crecía en sabiduría: sabía cómo aplicar la Palabra de Dios en sus días. Crecía en estatura: tenía desarrollo físico. Gozaba del favor de Dios: tenía una buena relación espiritual. Y de toda la gente: había desarrollado habilidades sociales también.
Y esos elementos es bueno que nosotros los tengamos en cuenta también en la crianza de nuestros hijos: que les enseñemos a ser sabios, a cómo aplicar la Palabra de Dios en la vida diaria, en la realidad; inclusive también debe incluir desarrollo intelectual; que se desarrolle físicamente —los deportes son muy buenos para eso, los ejercicios—, por lo tanto debemos preocuparnos también de su desarrollo físico; que goce del favor de Dios, que tenga una buena relación con Dios. Cada padre es pastor de su casa y es evangelista ungido, consagrado, nombrado por el Señor, evangelista de sus hijos directamente. Por lo tanto, debemos enseñarle cómo tener una buena relación con Dios, un desarrollo espiritual. Y cómo tener favor con la gente, cómo desarrollar habilidades sociales.
"Mi hijo, tú no eres egocéntrico, tú no eres el centro del universo, tú no eres el centro del sistema solar. El sistema solar gira alrededor del sol, no de ti ni de mí." Eso es una habilidad social que es bueno que se adquiera a temprana edad. "Cédeles asiento a los mayores." "Me quiero quedar sentado." "Cédeles asiento a los mayores, aunque estés muy chiquito." Si van visitas a la casa, hay un momento para saludar, pero no es que te robes el show. "Mi hijo, los adultos tenemos que hablar porque usted chiquito tiene su posición." Y aprendiendo que usted chiquito tiene su lugar y su posición, va a entender y comprender desde temprana edad que usted no es el centro del universo.
Porque si usted crece creyendo que es el centro del universo, después la sociedad no se lo va a creer y va a tener muchos problemas con la gente y con las empresas donde trabaje, porque los demás no creen que tú eres el centro del universo; ellos creen que el centro del universo son ellos. Entonces ahí hay un choque. Eso es bueno que ellos desarrollen: habilidades sociales, cómo llevarse bien con las personas, cómo poder lidiar con las personas desde pequeños. Y eso es responsabilidad del padre.
Bueno, aquí dice que los críe. Nosotros dijimos que criarlos es llevarlos desde pequeños hasta grandes. Siendo así, cualquiera puede decir: "Bueno, ya después que crezcan, ya nos olvidamos de los muchachos, verdad, porque ya nuestra responsabilidad terminó a los 18. Recoge tus motetes, vete a trabajar, sal de la casa, adiós." Hay culturas que lo hacen así, y respetamos eso de verdad. Sin embargo, déjeme decirle: se casen o no se casen, vivan en su techo o no, seguimos siendo padres. Hasta que ellos o nosotros nos muramos, seguiremos siendo padres. Lo único que la relación va a cambiar.
Si ustedes quieren ver si eso es así o no, nada más tienen que ver el libro de Proverbios. El libro de Proverbios está lleno de consejos sobre el matrimonio, el gobierno, sobre cómo cuidarse de la mujer extraña, etcétera, etcétera. Consejos que no son para niños chiquitos. Lo único es que ya el padre comienza a tener una situación diferente, una relación diferente. Con eso digo: ahora el padre es un consultor, un asesor. Ya nosotros opinamos cuando nos preguntan.
Nosotros no podemos ir a la casa de nuestros hijos a decir: "Ese cuadro está mal puesto, tu mamá limpia mejor la casa, qué vergüenza de este mueble, pero qué cojín tan feo, mijo, eso no pega." No importa si pega o si no pega, no importa si es su gusto o preferencia. Recuerde lo mismo: así como cuando pequeño tiene que hacerlo, ahora cuando grande economice ese tipo de opiniones para que no lo irrite. Ahora cuando grande, ya usted lo formó, usted fue un instrumento de Dios para educar a ese muchacho para que tuviera criterio. Ahora usted lo que es, es un asesor.
Y hay algo que oraba el pastor Chacho esta mañana, que es algo en lo cual, desde que están en nuestra casa y cuando ya uno comienza a soltarlos para que se vayan, hay que tratar que la casa sea un remanso de paz, de tranquilidad y de bendición. Para que cuando ellos no encuentren eso en la calle, por su trabajo, por lo que sea, porque están pasando un mal momento, sepan que en la casa de su padre hay una especie de oasis de paz al cual pueden regresar, descansar, encontrar Palabra de Dios y hallar nuevas fuerzas para seguir enfrentando la vida.
Nosotros nunca dejamos de ser padres. Tenemos un compromiso con nuestros hijos hasta que uno de los dos partamos a la presencia del Señor. Bueno, ya hemos visto el marco de la paternidad según Dios.
Hemos visto que el padre es líder, protector, que instruye, que educa en un principio divino. Pero hay un problema. Quizás alguien dice: "Bueno, yo realmente ahora me estoy enterando de eso, yo no sabía eso, me convertí hace poco, y ahora que me estoy enterando, ¿qué hago yo?" Bueno, nosotros podemos quitar todos los valores y principios que nos han enseñado y comenzar a sustituirlos por valores nuevos. Borre lo que le enseñó su papá, su mamá, su abuelito. Quite todos los valores y principios que le enseñaron y ponga valores nuevos.
Efesios 4, dice versículo 17: "Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos." Pensamientos frívolos, huecos, sin sustancia. Yo no sé si usted ha visto alguna vez un sancocho sin carne, sin víveres, sin papas. Eso sería un sancocho sin sustancia, una hervida caliente con agua y punto, se ha sacado, pero ahí no hay sustancia. Eso es más o menos lo que nos han vendido a nosotros y nos han enseñado: un sancocho sin sustancia. No hay algo de peso, no hay algo que usted pueda mascar y degustar. Un aguacero caliente, más nada. Esa ha sido nuestra educación, sin sustancia.
Pues ahora dice: "No vivan más así, con pensamientos frívolos y sin sustancia como los paganos, como los que no conocen a Dios. A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, estos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios. Han perdido toda vergüenza." Dice el versículo 20: "No fue esta la enseñanza que ustedes recibieron acerca de Cristo, si de veras se les habló y enseñó de Jesús según la verdad que está en Él."
Con respecto a la vida que antes llevaban, la que era sin sustancia, la que llevaban los paganos, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos, y ser renovados. Cambiada la mente, darle un "tuneo", como dicen los mecánicos, póngala como nueva. Sienta ahora la mente como algo nuevo, dele delete a todo lo que le enseñaron y ahora póngale algo nuevo, siéntala, póngala como era originalmente en el principio, como Dios la quería. Ser renovados en la actitud de su mente, y ponerse... ahora comenzamos a ponernos cosas: el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios en verdadera justicia, rectitud moral y santidad. Eso es lo que debemos nosotros hacer, eso es lo que Dios bendice: nosotros quitarnos el ropaje viejo y ponernos el nuevo, que es el que hemos aprendido en Cristo Jesús, nuestro modelo y autoridad de vida.
"Tengo problema todavía", puede decir alguno. "Es que yo ni siquiera..." Eso está bien para el que se ha convertido, para el que conoce, que está bien, que tú tienes la norma de fe bíblica. "Pero yo realmente nunca me he convertido, nunca le he entregado mi vida al Señor. Realmente, yo para ser franco y sincero, yo en mi casa hay una Biblia, está abierta en el Salmo 23, otra la abro en el Salmo 91, y está puesta ahí abierta para buscar la bendición de Dios, porque eso nunca está de más. Pero yo nunca la he leído, eso coge muchísimo polvo, yo nunca la he leído." Y peor aún, hay algunos que dicen: "Yo ni siquiera Biblia tengo."
Hoy tienes dos caminos. Podemos, o puede alguien, que piensa así, seguir viviendo según la frivolidad de la vida, algo sin sustancia. Sin embargo, Dios te ofrece algo mejor. No importa el regalo que recibiste hoy, tú puedes pedir un regalo mejor. Acepta tu chancleta, tu pañuelo y tu corbata con agradecimiento, si eso fue lo que recibiste, acéptalo con agradecimiento. Pero no tienes que conformarte con eso. Ve al Padre celestial, que es bueno, y pídele algo mejor.
¿Qué le tienes que pedir? Dice Lucas capítulo 11, a partir del versículo 5: "Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo, y a medianoche va y le dice: 'Amigo, préstame tres panes, pues se me ha presentado un amigo recién llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle.' Y el que está adentro le contesta: 'No me molestes, ya está cerrada la puerta y mis hijos y yo estamos acostados, no puedo levantarme a darte nada.' Les digo que, aunque no se levante a darle pan por ser amigo suyo, sí se levantará por su impertinencia y le dará cuanto necesite."
Así que viene la conclusión: "Yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo le pide un pescado, le dará en cambio una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"
Hoy es un día en el cual cualquier padre que esté sin Cristo, cualquier padre que nunca haya clamado a Dios para que le dé el Espíritu Santo y un nuevo nacimiento, hoy es el día en que puede ser el que establezca la verdadera relación con el Padre celestial. Hoy es el primer día del resto de tu existencia, mi amigo, y hoy puede ser de gran bendición para ti y para tu familia. No tienes que seguir con chancleta, con corbata y con pañuelo. Dios te puede dar el Espíritu Santo y una vida plena en Cristo. No nos conformemos con poca cosa, Dios tiene grandes cosas. Como ya vimos, Dios quiere que nos vaya bien, y para que nos vaya bien es a través de lo que ha enseñado en Su Palabra.
Que Dios bendiga Su Palabra, que Dios bendiga a cada padre que está aquí, en Cristo, o que aún no ha recibido a Cristo. Pero yo espero que Dios los bendiga. Feliz día del padre. Y yo espero que hoy pueda ser un día, unos para que renovemos nuestra mente y podamos ser mejores padres en el Señor, otros para que establezcamos ese vínculo con el Padre bueno celestial, y podamos entonces de ahora en adelante, con la ayuda de Él, poder ser padres que reflejemos la gloria del Señor, para que nos vaya bien.
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Enrique Crespo fue llamado a salvación en 1980 y desde entonces ha servido al Señor en la evangelización, enseñanza, consejería y predicación. Es miembro de la IBI desde 2005 y, desde 2015, dirige Misión Antioquía, el ministerio de evangelismo, plantación de iglesias y misiones de la iglesia. Posee estudios en Mercadeo, Derecho, Educación y Teología, incluyendo una Maestría en Estudios Teológicos del Southern Baptist Theological Seminary. Está casado con Aurora Almánzar y tienen tres hijos adultos: Aldo, Iván y Javier.