Cuando Cristo se apareció a Pablo en el cuartel y le prometió que testificaría en Roma, no le dio más señales ni nuevas apariciones. Le tocaba a Pablo confiar en la palabra revelada. Lo que sigue en Hechos 23 es una demostración extraordinaria de cómo Dios hace prevalecer su propósito contra toda oposición humana.
Cuarenta hombres juraron no comer ni beber hasta matar a Pablo. Los principales sacerdotes y ancianos —líderes que invocaban el nombre de Dios— se aliaron con los asesinos, tramando una petición piadosa que escondía intenciones perversas. Pero Dios ya estaba moviendo las piezas: el sobrino de Pablo escuchó la conspiración en el momento preciso, entró al cuartel, habló con su tío, y terminó dándole órdenes al comandante romano. Un joven familiar de un prisionero instruyendo a un oficial militar. El comandante no solo le creyó, sino que movilizó 470 soldados —casi el ochenta por ciento de la guarnición— para escoltar a Pablo hasta Cesarea. El prisionero viajó a caballo mientras cuatrocientos hombres marchaban a pie protegiéndolo.
La palabra griega que Pablo usa en Romanos 8 para describir cómo las cosas "cooperan" para bien significa crear y eliminar, conectar y agrupar, presionar y estirar, arreglar e influenciar —todo simultáneamente, minuto a minuto. Como ilustró el pastor Núñez con la historia del esposo que viajó a buscar a su esposa: Dios no solo declaró su amor con palabras, vino en persona a demostrarlo. Su soberanía y su amor trabajan juntos a favor de los suyos.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
El texto que estamos considerando es Hechos 23. Un poco más adelante comenzaremos a exponer a partir del versículo 12, pero por ahora yo necesito obviamente volverlos a situar donde nos habíamos quedado, porque incluso el domingo pasado estuvo aquí el pastor David Platt y no pudimos continuar por razón de esto, había una pausa en la serie.
Nosotros habíamos visto cómo el apóstol Pablo había llegado a Jerusalén después de completar, o al completar, o al final más bien de su tercer viaje, y que tan pronto llegó allí, pues un grupo de judíos radicales, extremistas, se propusieron, armaron un alboroto y en medio de este alboroto Pablo por poco pierde la vida. El comandante de la centuria envía sus soldados y rescata a Pablo cuando su vida estaba a punto de desaparecer o de perecer.
El día siguiente, Pablo es presentado ante el concilio, porque el comandante quería averiguar exactamente de qué era que se trataba la acusación contra este hombre, y ahí se volvió a armar otro problema grande, otro alboroto, y el comandante tiene que rescatar a Pablo por segunda vez de las manos de este tumulto.
En la noche del día siguiente, Cristo le hace una aparición a Pablo mientras estaba ahí en el cuartel, y le dice en el versículo 11, que cubrimos un par de domingos atrás: "Ten ánimo, Pablo," o "Cobra ánimo" de acuerdo a otras traducciones, "porque como has testificado fielmente en mi causa en Jerusalén, así has de testificar también en Roma."
Y dijimos en esta ocasión que Pablo no oyó simplemente una voz, como ocurrió camino a Damasco. No tuvo una visión como ocurrió en el caso del varón macedonio. No tuvo una experiencia como un éxtasis donde él pudiera decir: "Yo no sé si estaba en el cuerpo, fuera del cuerpo, pero fue llevado al tercer cielo." No, esta fue una aparición personal del Cristo en gloria, resucitado, a Pablo, en un momento en que Dios entendió que Pablo necesitaba ser visitado de esta manera, y donde Cristo le garantiza que de la misma manera que había testificado en Jerusalén, llegaría a Roma y haría exactamente lo mismo.
Y basado en esa idea, entonces yo decía esta mañana que la soberanía de Dios sobre los eventos de la historia y el cuidado providencial de sus hijos nacidos de nuevo es la mejor garantía que una persona puede tener en cualquier lugar del planeta Tierra, en cualquier circunstancia y dada cualquier oposición. El propósito de Dios prevalecerá contra viento y marea, y no hay forma de deshacer lo que Dios ha entretejido. Tú puedes tratar, tú puedes intentarlo, pero dura cosa te será dar coces contra el aguijón, como el Señor le dijo al apóstol Pablo.
El título de mi mensaje, yo creo que tú puedes más o menos imaginártelo: el propósito de Dios prevalecerá. Lo que Dios, lo que Cristo mismo prometió a Pablo en el versículo 11 del capítulo 23, es que va a testificar en Roma. Tú puedes comenzar a ver el desarrollo o el cumplimiento de tal promesa en el texto que estaremos leyendo.
La narración es larga, por tanto la vamos a dividir, y voy a ir explicando y aplicando a lo largo del camino. En eso consiste la predicación expositiva: en explicar y aplicar. Voy a leer los primeros cuatro versículos del texto de hoy, comenzando en el 12 hasta el versículo 15.
"Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración. Se comprometieron bajo juramento diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo." Este es un ayuno para matar a una gente. "Los que tramaron esta conjura eran más de cuarenta, los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nos hemos comprometido bajo solemne juramento a no probar nada hasta que hayamos matado a Pablo. Ahora pues, vosotros y el concilio avisad al comandante para que lo haga comparecer ante vosotros como si quisierais hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso. Mas nosotros, por nuestra parte, estamos listos para matarlo antes de que llegue."
Presta atención a lo que estaba ocurriendo. Los judíos habían tratado de matar a Pablo en dos ocasiones diferentes. El comandante básicamente se lo arrancó de las manos, por así decirlo, y lo puso a salvo. Un comandante que ni siquiera conocía quién era este hombre, que pasó a ser prisionero y que permanece como tal hasta que llegue a Roma.
Ahora hay cuarenta judíos radicales. Algunos han pensado que fueran zelotes, judíos revolucionarios que se habían levantado contra Roma, que no querían pagar impuestos a Roma. Estos hombres no estaban jugando. Escucha, se comprometieron bajo juramento diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo. "Nosotros vamos a ayunar hasta que Pablo no esté muerto. Nosotros no vamos a comer ni a beber." Ellos estaban bajo un juramento.
Lucas quiere que nosotros prestemos atención a la seriedad de lo que está ocurriendo, porque la referencia a ese juramento aparece en el texto de hoy tres veces: versículo 12, 14 y 21. Eso le agrega un poco de intensidad a lo que está ocurriendo, a la narración.
Estos hombres van donde los sacerdotes y van donde los ancianos y les informan el compromiso que ellos han hecho entre ellos de matar a Pablo. Estos líderes religiosos, que todo el tiempo invocaban el nombre del Señor, son los que han entrado en compromiso con los asesinos de Pablo, mientras invocaban el nombre de Dios. La idea de que las autoridades judías, las autoridades religiosas, estaban involucradas en el complot es algo que Lucas quiere resaltar, y lo menciona dos veces: en el versículo 15 y en el versículo 20.
Ahora, escúchame con cuidado. Nota que las fuerzas de las tinieblas siempre usan la mentira y la trama para llevar a cabo sus planes. El versículo 15: "Ahora pues, vosotros y el concilio avisad al comandante para que lo haga comparecer ante vosotros como si quisierais hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso." Eso es mentira. "Nosotros, por nuestra parte, estamos listos para matarlo antes de que llegue." Eso es verdad.
La petición al concilio de que fueran y pidieran a Pablo para investigar más minuciosamente su caso, para resolver su caso más bien, suena piadosa. Parecía piadosa. La intención de lo que se escondía detrás era perversa.
Y déjame decirte algo que aparece a lo largo de toda la Biblia. Aparece en el libro de Génesis tempranamente. Aparece con la historia de Ester y Mardoqueo y todo el complot que ahí se formó. Aparece en los juicios de Cristo. Cada vez que nosotros vemos lenguaje piadoso combinado con una acción malvada, ten por seguro que eso es satánico de principio a fin.
Solo la serpiente del jardín del Edén puede poner dos cosas juntas. "¿Conque Dios dijo que de ningún árbol del huerto podéis comer?" No, ¿quién ha dicho eso? En realidad, aquí está el lenguaje piadoso: "Cuando te comas la fruta, serás como Dios." Solo quiero ser como el Creador. De hecho, eso es lo que Cristo está tratando de hacer en gran medida con nosotros, que nos redima hasta el punto de glorificarnos y seamos como Él. De manera que esta fruta es buena, esta fruta te va a ayudar a ser como tu mismo Creador. Todo el tiempo sabiendo que detrás lo que había era la intención de hacerlo perecer físicamente en el tiempo y espiritualmente de manera inmediata.
Tú ves eso a lo largo de toda la Biblia. Esa forma de operar de Satanás no es nueva; comenzó en el jardín del Edén. Y lo que tú ves entonces, de Génesis 3 en adelante, es la confrontación de un reino de las tinieblas, compuesto por huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales, haciendo oposición a un reino de la luz, compuesto de hijos de Dios redimidos por Cristo Jesús en la cruz.
Yo estoy convencido de que cada vez que la Palabra de Dios va a ser proclamada hay oposición espiritual, que en ocasiones se da en la mente y el corazón de los predicadores, de aquellos que escuchan, y con frecuencia se da en ambos casos, en ambas direcciones. Porque una de las estrategias principales de Satanás es la distracción. De manera que el mensaje pudiera ser poderoso en un caso, pero que no me afecte, y en otros casos el mensaje pudiera ser debilitado en la distracción del predicador.
La idea en el texto que yo te leí parcialmente, de que aquí había una conspiración y una acusación falsa contra Pablo, es algo que Lucas quiere resaltar, subrayar, y es mencionada cinco veces: versículo 12, versículo 13, 29, 30 y 35. Esto es parte de la manera como Lucas le agrega credibilidad a la narración, porque es específica, es detallada, es repetitiva, ve la misma cosa desde diferentes ángulos. Tenemos un complot con una trama contra Pablo, con cuarenta hombres bajo juramento de ayunar hasta que maten a Pablo.
Ahora, nota al mismo tiempo que Cristo no le hace otra aparición y le dice: "Pablo, no te preocupes que esta conspiración va a cooperar para bien." No. Ya Él le había hecho una aparición, ya le había dado su palabra; ahora le toca a Pablo confiar en la palabra revelada. Eso es donde nosotros estamos ahora.
En múltiples ocasiones, cuando tú lees la Palabra y cuando tú miras la historia de la iglesia, parece como que el reino de las tinieblas está ganando terreno, está ganando la batalla. Como ocurrió hace dos mil años atrás, en un viernes en la tarde, tardecita, cuando el Hijo de Dios muere en una cruz, parecía que la batalla había sido perdida, como que finalmente Satanás había podido derrotar al Hijo de Dios. Ahí ensangrentado, clavado, lacerado, avergonzado, desnudado. Y sin embargo, cuando tú lees Colosenses en el capítulo 2, nos dice que justamente en ese momento, cuando Cristo lucía en su peor momento y tiempo, es cuando Él derrota los poderes de las tinieblas y los despoja de todo su poder. En su momento de mayor debilidad ocurre la derrota.
El domingo en la mañana, el Cordero inmolado deja la tumba vacía, y de ahí en adelante se convierte en el León de la tribu de Judá que ruge desde los cielos a favor de los suyos, una y otra vez, una y otra vez. Tú lo ves en la historia. Nosotros, los hijos de Dios, no conocemos el futuro. No controlamos el futuro.
Pero Dios quiso que por lo menos nosotros supiéramos algo del futuro. Cada uno de esos hijos mira algo del futuro que hace que él no necesite conocer dicho futuro, y Él lo reveló. Y está en Romanos 8, cuando Él dice que todas las cosas cooperarán para bien. No para todo el mundo; es un grupo: para aquellos que aman a Dios y son llamados conforme a su propósito.
Ahora, presta atención, afina tu entendimiento, porque yo necesito que tú captes esta idea, y si esto es lo único que tú te llevas hoy, yo estaría complacido. La palabra traducida ahí en nuestro idioma como "cooperar" —cooperan para bien— en esa frase, es la palabra sunergéo en griego. Se escribe como yo la pronuncié, por lo menos la transliteración es de esa manera: sunergéo. De donde nosotros obtenemos la palabra sinergia, sinergístico. Nosotros como médicos, cuando decimos que dos antibióticos son sinergísticos, queremos decir que cuando tú los unes, el efecto que ellos tienen es mucho más poderoso que cuando ellos están actuando individualmente por separado.
A veces es de esa misma forma. Entonces, déjame decirte lo que esta palabra en el lenguaje original pudiera significar en diferentes momentos cuando es usada, de forma tal que tú puedas entender qué es esto que Dios está tratando de comunicarme: que las cosas sinergísticamente cooperan para bien. La palabra significa en el idioma original algo que al mismo tiempo pudiera pensarse en crear y eliminar, colocar y reemplazar, conectar y agrupar, interrelacionar y entrelazar, dar forma y avanzar constantemente, presionar en ocasiones y estirar en otras, controlar y guiar, arreglar e influenciar.
Déjame desempacar eso de manera práctica. Eso implica que Dios va en ocasiones a crear cosas y a eliminar otras para que su propósito se cumpla en mí. Que Dios va a colocar personas o ciertas circunstancias y reemplazar otras para que su voluntad pueda ser llevada a cabo en mi vida. ¿Estás entendiendo esta cooperación para bien? Que Dios va a conectar eventos y agrupar situaciones a mi favor. Él va a interrelacionar sucesos, Él va a entrelazar acontecimientos para que lo que Él se ha propuesto con uno de sus hijos llegue a su culminación. Él le va a dar forma y va a hacer avanzar constantemente su propósito hacia la meta. Él va a mover lo que está estático, y una vez en movimiento, Él lo va a operar para controlarlo, y controlándolo, Él lo va a guiar hasta que Él entienda que llegue a la meta que Él se propuso en la eternidad pasada con tu vida, cuando tú nacieras y luego cuando fueras a terminar. Dios va a arreglar todo lo que necesita arreglar. Lo va a influenciar para que el propósito de Dios se lleve a cabo. No en general: en cada uno de sus hijos. Todas las cosas cooperan para bien.
Ahora hay algo más que tú necesitas entender. Eso está expresado en un presente continuo. ¿Qué quiere implicar eso? Que Dios no estaba tratando de decirme: "Mira, yo voy a arreglar las cosas para que las cosas cooperen para bien." O sea, que puede ser que lo que yo coordine el lunes luego lo conecte con algo del jueves. No, esto es continuamente. En otras palabras, minuto a minuto Dios está pendiente de mi vida, dirigiendo mi vida como si no hubiera interrupción, para que todo lo que ocurra vaya en la dirección de su propósito. ¿Puedes entender al Dios que tú y yo tratamos de adorar?
La única razón por la que Dios puede garantizar que Él obrará todas las cosas, y que esas cosas que Él va a hacer lleguen a su cumplimiento, es porque nuestro Dios es un Dios soberano. Y ese Dios soberano ha puesto su soberanía, su control absoluto, providencial, sobre toda la creación, junto con su amor, a favor de los suyos. ¿Estás conmigo? La manera de expresar esa idea, recuerda: la soberanía de Dios y el amor de Dios unidos a favor de los suyos.
Regresemos al texto bíblico para no perdernos, al versículo 16, porque tú tienes que comenzar a ver ahora lo que yo acabo de explicar. "Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró al cuartel, y dio aviso a Pablo." Nosotros no sabíamos que Pablo tenía familia. Y hay una hermana de Pablo, de la cual hoy hemos sabido por primera vez que tiene un hijo. Y él fue; dice el texto que entró al cuartel. No dice que pidió permiso, no dice nada; entró como perro por su casa. "Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle." ¿Desde cuándo un prisionero le da órdenes a centuriones? "Él entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante." Obedece al prisionero. "Y le dijo: Pablo, el preso, me llamó y me pidió que le trajera a este joven, pues tiene algo que decirte. Y el comandante, tomándolo de la mano y llevándolo aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que me tienes que informar? Y él respondió: Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirte que mañana lleves a Pablo al concilio, con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él. Pero no les prestes atención" —o sea, el hijo de la hermana de Pablo dándole orden al comandante— "no les prestes atención, porque más de cuarenta hombres de ellos se han comprometido con juramento a no comer ni beber hasta que lo hayan matado. Están ayunando para matarlo. Esperan emboscados, ya están listos, esperando promesa de parte tuya."
El sobrino de Pablo, de alguna manera, por coincidencia, estaba como por ahí cuando estos cuarenta malvados estaban planificando asesinar a Pablo. ¿Quién tú crees que colocó al hijo de la hermana de Pablo, a su sobrino, en el lugar preciso, en el momento preciso, cuando esta gente planificaba el asesinato preciso de Pablo? ¿Quién tú crees que hizo eso? Dios, que hace interrelacionar, entrelazar, agrupar, eliminar, crear, empujar, estirar, para que su propósito se cumpla.
El muchacho va al cuartel, entra de alguna manera, quizá era conocido, va a donde Pablo, visita a Pablo. "Tío Pablo, yo escuché un plan malvado." Pablo le cree. Pablo llama al centurión, le dice al centurión: "Este joven tiene algo que decir al comandante." ¿Qué se trata de un comandante? El muchacho se va, el centurión escucha, presta atención a Pablo, y va a donde el comandante. Ni siquiera va y dice: "Hay un joven que tiene algo que decirle, ¿cree que lo puedes recibir? Excusa si lo estoy molestando, si he interrumpido al comandante." No, el muchacho lleva al sobrino de Pablo y le dice: "Hay un joven que tiene algo que decirte." Y el comandante escucha lo que él tiene que decir. El comandante obedece a Pablo cuando le dice: "Lléveselo al comandante." El comandante escucha al muchacho cuando el muchacho le dice que hay un complot y que no les haga caso. Eso nunca ocurriría, mucho menos en el primer siglo, a menos que Dios esté en el asunto.
Lo único que cuenta en cada circunstancia en la que tú te encuentres, en cada decisión, en cada dilema, es de qué lado está Dios. Porque Dios no solamente gobierna su creación; Dios domina su creación.
Déjame ilustrar con un par de cosas. Cuando Dios entendió que Balaam no le estaba haciendo caso a Dios, Dios dijo: "¿Sabes qué? Voy a tomar una burra y voy a hacer que hable, y no lo va a escuchar Balaam." Y la burra de Balaam le habla a Balaam, y Balaam escucha y le responde a la burra. Y cuestiona a la burra después que la burra lo cuestionó a él. Y se pone a dimitir, a discutir, con la burra. Y él no se está dando cuenta que está hablando con una burra. Porque Dios domina su creación.
Pero Dios no solamente domina lo que tiene vida; Dios domina lo que no tiene vida. En el libro de Josué, capítulo 10, hay una historia del pueblo de Israel que está en la minoría y ha sido rodeado por todos los reyes de los montes, de los amorreos que están alrededor. Estaban en Gabaón. Y entonces ellos envían palabra a Josué y le dicen, a partir del versículo 6, segunda parte: "No abandones a tus siervos; sube rápidamente a nosotros, sálvanos y ayúdanos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en los montes se han reunido contra nosotros." Y Josué subió de Gilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los valientes guerreros.
Josué contempla la situación, se da cuenta —como diría en inglés— estábamos outnumbered, estábamos en la minoría. Pero, ¿sabes qué? Como decía alguien, nada como estar en la minoría prueba el valor de la valentía. Valgan las redundancias: valor, valentía. En otras palabras, cuando ves verdaderamente la valentía de un hombre es cuando él está en la minoría y cómo él se comporta. Josué se da cuenta que ellos están en la minoría, va a donde Dios, habla con Dios. Y Dios, ese día, que domina su creación, le dice al sol por medio de Josué, le dice al sol: "Te detienes en los cielos." Le dice a la luna: "Y tú te detienes también." Y el texto dice que el sol no se puso hasta ya muy terminado el día, ya entrada la noche, cuando ya Israel había comenzado a ganar la batalla. Y en efecto, ganó la batalla. De manera que Dios paró el sol y la luna. Realmente, astronómicamente es de otra manera que se explica, ahora te digo, pero para usar la terminología bíblica, paró astros a favor de los suyos para darle la victoria cuando Él soberanamente entendió que eso era lo que se requería. Astronómicamente, realmente lo que se detuvo fue la tierra, porque la tierra es la que gira alrededor del sol. Pero si el sol está en el mediodía y está en el medio del cielo, como dice el texto, Josué se da cuenta que falta todo el rato, le trae la tarde, oscurecerá, le trae la tarde; el sol está en el medio, desde el punto de vista del observador, el sol se paró.
¿Te das cuenta cómo Dios domina su creación? ¿Te das cuenta qué es lo que Dios quiere decirnos en Romanos 8 cuando dice que todo coopera para bien? Incluyendo cuando yo paro el sol, si tengo que pararlo, porque va a interrelacionar eventos, sucesos, personas, acontecimientos para que coopere para bien.
Ahora tengo que decirte algo más. La palabra traducida ahí como "bien" en el original es agatón. La traducción sería para que coopere para lo mejor.
Ahora, yo no conozco el futuro, yo no controlo el futuro, pero yo no necesito ni controlarlo ni conocerlo, porque el que lo controla ya me dijo que todo lo que me ocurra de aquí en adelante, él se encargará de hacerlo cooperar, de hacerlo interrelacionarse de tal manera que coopere para lo mejor de mi vida. Las buenas, las malas y las peores; los que te ayudan y los que se te oponen, todo va a cooperar para tu bien. ¿Tú entiendes lo que Dios está garantizando?
El comandante escuchó al joven, le creyó. ¿Quién tú crees que dispuso el corazón del comandante para creerle a un joven, que resulta que es familiar del prisionero? Versículo 22: "Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: No digas a nadie que me has informado de estas cosas." Ahora, qué se pone bueno. Le ha dicho al joven, en buen dominicano: "Déjamelo a mí, vete, no hables, déjamelo a mí." Yo me imagino cuántas veces Dios estará en el cielo diciendo: "¿Qué es lo que tú estás haciendo? Déjamelo a mí." Y tú con ese afán que tú tienes, y con ese desasosiego, y con esa preocupación, y con ese atacar, y con esa falta de sueño. Déjamelo a mí, yo soy el que estoy controlando lo que está ocurriendo en tu vida.
Bueno, el comandante tiene el caso en la mano. Versículo 23: "Y llamando a dos de los centuriones, les dijo: Preparad doscientos soldados para la hora tercera de la noche, con setenta jinetes." ¿Cuántos van? ¿Ves? Sumando: doscientos setenta. Y doscientos lanceros, ¿cuántos van? Cuatrocientos setenta. "Para que vayan a Cesarea. Debían preparar también cabalgaduras para Pablo y llevarlo a salvo al gobernador Félix." ¿Tú escuchaste?
Hay un prisionero que el comandante ni siquiera conocía hasta hace un par de días. Se llama Pablo, dice que es un ciudadano romano. ¿Qué interés? Pero no lo estamos creyendo ni respetando. Y ahora resulta que hay un complot que me lo trajo un joven, que supuestamente ya se preparó y lo están esperando. ¿A que no crees quién está trabajando en la credulidad de lo que se informó? Dios. Y ahora hay una orden de que lleven a un prisionero acompañado de cuatrocientos setenta soldados para preservar su vida. ¿Tú crees que eso salió de la bondad del corazón del comandante? O salió del corazón de Dios a favor de los suyos.
"Pablo, yo te garantizo que tú vas a ir a Roma y vas a dar testimonio de mi causa de la misma manera que lo hiciste en Jerusalén." Y una buena evidencia es que, mira, te van a trasladar con un grupito de soldados: cuatrocientos setenta hombres. Hay cuarenta esperándote. Si tú lo divides, la proporción es como doce soldados por hombre para garantizar tu vida y que tú sepas de qué clase de Dios es que tú dependes.
Pero hay algo más. Se estima que el total de tropas estacionadas en esa área ahí en Jerusalén era como de seiscientos soldados, y van cuatrocientos setenta. ¡Un ochenta por ciento de la guardia se fue a llevar a Pablo al gobernador y a garantizar que llegara bien! Pero hay otro detalle. ¿Cuántos fueron a caballo? ¿Cuántos? Setenta y uno. El versículo 24 dice que prepararon cabalgaduras para Pablo. Hay cuatrocientos que se fueron a pie, pero el prisionero va a caballo, cabalgando con los setenta jinetes. Él llega donde Félix, no como prisionero, como un rey. Con quinientas gentes protegiéndolo y cabalgando, y nosotros a pie. ¿Dónde te ocurre eso? Cuando Dios toma el asunto.
Sí, porque tú pudieras haberlo dejado ir a pie, pero como Dios tomó el asunto, él quiere dejar claro que yo quiero que tú veas, cuando yo —permítanme la palabra— me meto en algo, lo especial que yo soy. ¿Cómo te explicas eso? Porque el propósito de Dios prevalecerá, aun si el infierno entero se moviliza y quiere estorbarlo. Porque en la vida de Cristo el infierno entero se movilizó para parar su crucifixión y posterior resurrección. ¿Y qué lograron? La derrota.
El salmista —y tenemos que hacer ese énfasis— con menos revelación que tú y que yo, porque el salmista sabía que no tenía ni el Antiguo Testamento, se estaba escribiendo. Nosotros tenemos el Antiguo y el Nuevo, todo junto, y sabemos cómo cooperan los eventos y cómo se interrelacionan. Él tenía más inspiración y confianza en su Dios que nosotros. Escucha el salmista, Salmo 118, versículo 6: "El Señor está a mi favor, y entonces no temeré." Escucha la próxima pregunta: "¿Qué puede hacerme el hombre?" ¿Qué puede el hombre hacer? Explícame, si el hombre está bajo el dominio del Señor tuyo, ¿qué te puede hacer el hombre?
Versículo 7: "El Señor está por mí entre los que me ayudan. Por tanto, miraré triunfante sobre los que me aborrecen." ¿Por qué? Porque todo va a cooperar para bien. No, para lo mejor. "Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre." El enfermo, es mejor que confíe en el Señor que en el médico. Al que le están fabricando una casa, es mejor que confíe en el Señor que en el ingeniero. Es mejor que confíe en el Señor que en el abogado. Es mejor que confíe en el Señor que en el soldado que supuestamente te va a proteger. Versículo 9: "Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en príncipes."
Pablo llega donde el gobernador Félix como un rey. Casi quinientos soldados lo acompañan a gran parte del camino. Escucha la encomienda: "Llevarlo a salvo al gobernador Félix." No es que lo lleven allá y lleven un cadáver, no, no, llévenlo a salvo. Tú puedes ver claramente en esta historia que el propósito de Dios prevalecerá.
Si Dios hace lo que le place, como él declara en el Salmo 115:3; si Dios obra todas las cosas según el consejo de su voluntad, como él declara en Efesios 1:11; entonces lo revelado en su Palabra es la garantía de los resultados. Lo revelado en su Palabra es la garantía de los resultados. ¿Con qué garantía Noé se puso a construir un arca y se pasa ciento veinte años sin nunca haber visto lluvia, ni aver ríos ni mares alrededor? ¿Con qué garantía? Con la garantía de la Palabra de Dios. ¿Con qué garantía Abraham comienza a esperar que va a tener un hijo cuando él tenía cien años y Sara noventa? En otras palabras, Cathy y yo tenemos esperanza todavía. Y muchos años, con la garantía de la Palabra de Dios. ¿Con qué garantía Moisés se va del desierto a Egipto a liberar dos millones de personas con un bastón como único cañón atómico? Con la garantía de la Palabra de Dios. ¿Con qué garantía tú y yo podemos en medio de la dificultad, de su oposición, de conflictos, poder vivir en paz? Con la garantía de la Palabra de Dios.
Dios ha dicho que él ha engrandecido su nombre y su Palabra por encima de todo. Tanto así que Cristo dijo: "Es más fácil que todo el universo desaparezca —el cielo y la tierra—, es más fácil que desaparezcan a que una tilde." Piensa en un acento de nuestro idioma, que un acento pueda no cumplirse de lo que yo he revelado. A veces nosotros decimos: "Señor, danos una señal como garantía de que las cosas van a ir bien." ¿No hemos hecho eso de vez en cuando? Sí o no. Pero recuerda, el Señor no dijo: "Primero pasarán mis señales," o "pasará el cielo y la tierra antes que mis señales dejen de ocurrir." No dijo eso. Él dice: antes se desaparece el universo entero con sus billones y billones de billones de galaxias y astros, antes de que una tilde de mi propósito no se cumpla.
Ahora, para ver el cumplimiento del propósito de Dios, yo necesito tomarme el riesgo que conlleva vivir el propósito de Dios, que no arriesgo simplemente la fe. Con esa realidad en su mente, Pedro se atreve en medio de una tormenta a salir de la barca y comenzar a caminar sobre el agua. Con esa realidad en la mente, los discípulos comenzaron a predicar y arriesgaron sus vidas.
Ahora, escúchame. Cuando Dios habla de esa manera y yo te digo que tú puedes arriesgar tu vida, porque Dios te ha dado garantía, yo no te he dado garantía de que él va a preservar mi vida hasta el final de este lado de la gloria. No, porque a Pablo lo decapitaron eventualmente, pero cuando Pablo perdió la cabeza, ganó el cielo y la eternidad. De manera que el apóstol Pablo ciertamente podía decir: "Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia," porque el día que pierda la cabeza, como ocurrió cuando lo decapitaron, ese día yo he ganado, porque esa misma cabeza que me quitaron yo la voy a recobrar, excepto que va a ser glorificada con todo mi cuerpo por la eternidad. Es el Dios que garantiza tu vida y la mía.
Muchos cristianos no han visto el mar abrirse porque prefieren la seguridad de Egipto, y en Egipto se han quedado, que lanzarse a lo que se asume es una inseguridad en el desierto, cuando en realidad no hay lugar más seguro que estar quizás en el lugar más peligroso del planeta, pero en el medio de la voluntad de Dios. El obstáculo entre la promesa de Dios y su cumplimiento es la desobediencia del hombre.
Si Dios se sienta sobre la redondez de la tierra y los habitantes de la tierra son como langostas para Dios, de acuerdo a Isaías 40:22, los habitantes de la tierra... Mira a tu lado la persona que tal vez tú ves "wow, qué personaje." Dios lo ve como una langostica. Y ahora míralo al revés en la dirección opuesta, y tú también. Si Dios es así de grande, eso implica que no hay nadie que pueda estorbar su propósito. Es como que tuve una cucaracha en la noche, tú querías matarla y ella te mira desafiante: "¿Quién eres tú? ¿Tú quieres saber?" Imagínate a nuestro Dios de esa manera, pero el hombre ha desafiado a Dios más de una vez.
En manos de la persona que conoce tu futuro, que controla tu futuro, es la misma persona que murió por ti y te dice que está por ti y no contra ti. ¿Cuál es tu problema y mi problema? El preocuparse por el día de mañana es un hábito pagano, dice Cristo en el Sermón del Monte, con otras palabras. "¿Por qué te preocupas de qué vas a comer, qué te vas a vestir, cómo te vas a vestir? ¿Tú no has visto las flores del campo? ¿Tú no has visto las aves del cielo? Dime, ¿quién las alimenta? Dime, ¿quién las viste? ¿Cuál es tu preocupación? Vosotros valéis más que dos pajarillos, y dos pajarillos no se caen al suelo sin que mi Padre diga que puede ser." De hecho, el sol no se pone todos los días sin que Dios diga que puede ponerse a esta hora.
Cristo, cuando fue a la cruz, su intención no era solo redimirte de tus pecados, aunque obviamente sí, y eso al final u otro es la consecuencia natural de la liberación de tus pecados. Cristo fue a la cruz para que tuvieras vida y la tuvieras en abundancia. Con eso, Cristo me está diciendo que tú pudieras llegar a tener vida en él y no ser abundante, no en términos materiales, sino en términos de la libertad que disfrutas.
Porque ¿qué es lo que usted está diciendo? Cuando yo fui a la cruz, no solamente compré tu vida de pecado, yo quiero sacarte de todas las amarras que el pecado trae consigo de manera que yo te quiero libre, completamente libre, y eso incluye el libre de preocupaciones. De ahí el énfasis continuo en la Palabra de Dios: no temas, no temas, no temas, no temas.
Y ahora en Romanos 8: "Yo hago cooperar todas las cosas para aquellos que son llamados y son hechos conforme a mi propósito, aquellos que me aman y que han sido llamados conforme a mi propósito." Dios dice en su Palabra que él conoce el fin desde el principio. Yo conozco la letra Z desde la letra A. Cuando comenzamos por el abecedario A, Dios dice: "Yo sé la Z ya." Y tú estás por la L y vives preocupado por las letras anteriores y por las letras que faltan. Y Dios dice: "¿O qué? ¿Si no has leído mi Palabra?" "Sí, Señor, la he leído y muchas veces." "No me has creído." "Perdóname."
Te acuerdas, yo te dije que Dios ha puesto su soberanía y su amor al servicio de los suyos, ¿te recuerdas? Y te dije también que vamos a regresar a esa idea, porque las cosas no simplemente cooperan para bien, sino que cooperan para bien para aquellos que aman a Dios, porque Dios les ha amado primero. Y yo quiero que tú veas la conexión entre el amor de Dios por los suyos y la soberanía de Dios a favor de los mismos suyos.
Quizás esta historia, al final, nos puede ayudar a ver algo. La voy a leer. Ella tenía 18 años y él tenía 19 cuando se conocieron y se enamoraron. Un año más tarde se casaron. Seis años después y tres hijos más tarde, ella decidió, mientras estaba parada frente al fregadero de la cocina con una pila de platos sucios y otra pila de pañales sucios en el suelo, que ella no podía soportar esto más. No había pámpers en ese tiempo. Ella se quitó el delantal y se fue. Esto es real.
De vez en cuando ella llamaba para ver cómo estaban los niños. En esas ocasiones él le hablaba de cuánto la quería y le pedía que regresara, pero ella rehusaba. Después de unos días, él contrató un detective para encontrar a su esposa. El reporte decía que ella estaba viviendo en un hotel de segunda clase en Des Moines, Iowa. Él empacó, le pidió a unos vecinos que cuidaran de los niños y tomó un autobús para Des Moines. Él encontró el hotel y encontró la habitación. Él tocó la puerta con las manos temblorosas porque no sabía qué tipo de recepción tendría. Su esposa abrió la puerta, se quedó parada mirándolo en shock y luego cayó sobre sus brazos. Ella regresó.
Más tarde, ya con los niños acostados, él le preguntó: "¿Por qué no me dijiste dónde estabas cuando llamabas? Tú sabes que te amo. ¿Por qué no regresaste a casa antes?" Ella respondió: "Antes tu amor fueron solo palabras, pero ahora yo sé cuánto me amas porque viniste."
Dios no simplemente te dijo que él te ama. Él vino y tomó un cuerpo humano y se puso piernas, se puso manos, se puso brazos y voz y pies. Cumplió la ley y fue a la cruz y murió allí derramando sangre en tu lugar. Dios probó con hechos lo que él había dicho en palabras. Si tú no le crees a la Palabra de Dios, créele a los hechos de Dios. Él vino y mostró su amor a favor de ti. Y es ese amor que hace que su soberanía funcione a favor de aquellos que él amó eternamente. ¿Qué te dice eso? Que su soberanía es más que palabras. Es palabras en acción que demostraron lo que se había dicho.
Escucha el resto de la historia. El comandante escribió una carta en estos términos: "Claudio Lisias —ese era el nombre del comandante— al excelentísimo gobernador Félix, salud. Cuando este hombre fue arrestado por los judíos y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romano, fui con las tropas y lo rescaté." No, eso es mentira. Él no sabía que era romano cuando lo rescató. Él rescató a Pablo, lo hizo estirar, lo estaban a punto de azotar y Pablo dice: "¿Es lícito azotar a un ciudadano romano?" Ahí es que el centurión se entera. Pero Claudio obviamente no conocía a Dios, que hizo mentir.
"Y queriendo saber la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su concilio y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su ley, pero no de ningún cargo que mereciera muerte o prisión." El comandante estaba convencido de la inocencia de Pablo, de la misma manera que Pilato y Herodes y el centurión al pie de la cruz estaban convencidos de la inocencia de Cristo, junto con uno de los ladrones a su lado. "Cuando se me informó de que había una conjura en contra del hombre, te lo envío enseguida, instruyendo también a sus acusadores que presenten los cargos contra él delante de ti."
¿Quién lo hizo? ¿Quién se movió en el corazón del comandante para que de enseguida que oyó una historia que le cuenta un joven que dice que es sobrino de Pablo, él moviera 470 hombres para que protegieran su vida? ¿Quién puso ese interés especial en la vida de un prisionero? Dios.
Versículo 31: "Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris." Eso estaba como a 55 kilómetros de Jerusalén. Y al día siguiente regresaron al cuartel, dejando que los de a caballo siguieran con él. Una vez Pablo estuvo fuera de peligro, a 55 kilómetros de distancia de la amenaza, ya los 400 soldados de a pie se regresaron y los 70 jinetes siguieron con Pablo también a caballo. Los cuales, estos 70 hombres, después llegaron a Cesarea y, de entregar la carta al gobernador, le presentaron también a Pablo. Y está la carta, aquí está el hombre. Clarísimo, ellos cumplieron su encomienda.
En el libro de los Hechos ocurre algo interesante que no sé si se han percatado a lo largo de la serie. Las autoridades romanas en general tenían una cierta disposición buena, o por lo menos neutral, hacia el movimiento cristiano. El problema no se lo dio el mundo secular inicialmente al movimiento cristiano. Se lo dio el pueblo que se llamaba pueblo de Dios, que invocaba el nombre de Jehová, de manera que los que invocaban el nombre de Dios intentaron destruir al pueblo de Dios. Y específicamente en Jerusalén fue donde la oposición fue más fuerte, pero el propósito de Dios prevalecerá.
Finalmente en la historia, la historia termina de esta manera, y luego tengo un par de observaciones importantes. Versículo 34: "Cuando el gobernador la leyó, preguntó de qué provincia era." Cuando le dio la carta y al enterarse de que era de Cilicia, dijo: "Te oiré cuando estén presentes también tus acusadores." Y mandó que lo guardaran en el pretorio de Herodes. El pretorio de Herodes era una especie de prisión, pero una prisión especial, no era cualquier prisión. De manera que Pablo comienza a ser tratado de forma muy especial en el cumplimiento del propósito de Dios.
En la historia que nosotros leímos se muestra claramente la armonía —y esta es la palabra—, la armonía del amor de Dios por los suyos, el uso del poder del mismo Dios a favor de su propósito para que este prevalezca, el ejercicio de su soberanía sobre toda la creación y la orquestación de los eventos de la historia para que todo coopere para el mejor bien de aquellos que le aman y han sido llamados conforme a sus propósitos.
Ese es el Dios que mueve cielo y tierra para que lo que él pensó, meditó, reflexionó por sí solo en la eternidad pasada, para Smith en la providencia de mí, se exprese. Pero Dios tiene que dejar de ser Dios antes de que tú puedas ganar una batalla a tu adversario. Eso no va a ocurrir. Dios ha dado garantías.
El gran teólogo Agustín solía decir, escucha: confía el pasado a la misericordia de Dios, confía el presente al amor de Dios y confía el futuro a la providencia de Dios. El pasado que te atormenta, lo que has hecho en el pasado, Agustín dice: confíalo a la misericordia de Dios. En el presente, que yo no sé, yo tengo tanto problema, mira ahora lo que me está pasando: confíalo al amor de Dios. Oye, es que yo no sé en el día de mañana si mi esposo falta, si le pasa algo a mis hijos, yo no sé si voy a tener con qué mantenerlos: confíalo a la providencia de Dios.
No olvides que Dios está más preocupado con llevar a cabo tu futuro que con la comodidad de tu presente. Dios está más preocupado con que tu futuro se cumpla como él lo planificó que con tu comodidad del presente. En último caso, la falta de fe del creyente en la soberanía de Dios es la causante de todos sus temores, inquietudes, dificultades, tribulaciones, falta de sueño muchas veces, gastritis, úlceras.
Yo te dije: "No temas, porque yo te he redimido." "Señor, porque las aguas están altas y profundas." "No te ahogarán." "Señor, que el calor está aumentando." "El fuego no te quemará." ¿Tú no recuerdas a los tres amigos de Daniel? Estaban amarrados. ¿Tú no recuerdas cómo yo me les aparecí? Cristo se les apareció en medio del fuego, y el cordón, para que quedara evidencia de que el fuego era real, fue consumido, y ellos quedaron ilesos. Ni una hebra de su cabello fue quemada.
Dios controla absolutamente todo lo que tiene que ver con su creación, de principio a fin. Por eso es que Dios le dice a Pablo: "Un momento dado, Pablo, dura cosa es dar coces contra el aguijón. Pablo, deja de luchar, deja de perseguirme, deja de atacar mi iglesia, deja de golpearla. Cuando lo haces, a mí me persigues. Y sabes que te es dura cosa golpear contra el aguijón."
Eso está ahí para que tú y yo recordemos que en nuestras vidas, cada uno de nosotros, dura cosa nos es cuando queremos golpear contra la voluntad de Dios o contra el aguijón.
Hermana, Dios te ha revelado: si te di a mi Hijo cuando eras mi enemigo y mi rebelde, ¿qué no te voy a dar ahora que eres mi hijo? Esa debe ser tu confianza: el control soberano de Dios sobre aquellos que Él ama, e incluso sobre aquellos que aborrecen a los que Él ama.