La vida cristiana conlleva riesgos, y la transformación de Saulo de perseguidor a predicador lo demuestra desde el primer momento. Tan pronto recuperó la vista en Damasco, comenzó a proclamar que Jesús es el Hijo de Dios, asombrando a quienes lo conocían como el cruel perseguidor de cristianos. Esa misma pasión que lo caracterizó como enemigo de la fe ahora ardía a favor de Cristo, evidencia clara de que había recibido una nueva naturaleza con nuevos deseos, valores y metas.
El pastor Núñez señala que muchos creyentes comienzan con esa llama encendida pero luego la dejan apagar al beber de aguas contaminadas, al poner su seguridad y confianza en otras cosas. Pablo, en cambio, mantuvo una orientación vertical de su vida que determinó su calidad espiritual hasta el final. Después de tres años en Arabia siendo enseñado directamente por Cristo, regresó a Damasco donde tramaron matarlo, obligándolo a escapar en una canasta por un agujero en la muralla. En Jerusalén enfrentó el rechazo incluso de sus propios hermanos, quienes temían que fuera un infiltrado, hasta que Bernabé lo presentó ante los apóstoles.
La persecución que experimentamos hoy quizás no amenaza nuestra vida, pero sí nos expone al rechazo, la pérdida de relaciones o el ser tildados de mente estrecha. La pregunta incómoda es directa: si mañana encarcelaran a quienes han hablado de su fe en el trabajo, ¿cuántos seríamos encontrados culpables? Cuando Cristo deja de ser nuestro máximo valor, terminamos negándolo con nuestro silencio.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
¡Vamos, amados, para vivir en su Palabra!
"De rebelde a predicador" fue el título del mensaje de la semana anterior y es el título del mensaje en el día de hoy. Esta es la segunda parte que tiene que ver con la vida del apóstol Pablo, conocido inicialmente como Saulo y quien estuvo bajo persecución desde un inicio.
Y con eso yo quisiera quizás hacer uso de esta introducción. No sé cuántos de ustedes le han estado dando seguimiento al conflicto que existe entre Corea del Norte y la nación de Estados Unidos. Corea del Norte es una nación que ha insistido en desarrollarse militarmente y, a pesar de tener grandes niveles de pobreza en un gran sector de su población, gastándose una tercera parte de su presupuesto en el armamento militar y siendo hoy por hoy la cuarta potencia militar del mundo, es una nación que lleva a cabo una de las más crueles persecuciones contra los cristianos hoy en día. Es una de las naciones, quizá la nación más cerrada en todo lo que es el planeta Tierra.
Yo leía en un artículo que publicó The Gospel Coalition y que estaba leyendo en el día de ayer, que hablaba de su presidente actual, de algunas de las cosas que ha estado llevando a cabo y cómo él mantiene a su población bajo formas dinámicas políticas que a nosotros nos parecerían inconcebibles. Incluso Corea del Norte, cuando es vista desde el aire tengo entendido, es una de las naciones más oscuras por los niveles de restricción que actualmente tiene la nación sobre lo que es la iluminación. En el año 1994 ellos desarrollaron un programa de agricultura tal que terminó no solamente en un fracaso, pero terminó en una hambruna creada por el hombre que terminó con la muerte de tres millones de norcoreanos, de veinticuatro millones que ellos eran.
Menciono esto porque en el día de hoy estamos viendo la persecución de Pablo y este es un país bajo persecución. Se ve, de hecho, en el año 2009 el régimen de Corea del Norte ejecutó públicamente a una mujer simplemente por ser acusada de distribuir Biblias. Y luego su esposo y sus tres hijos fueron enviados al campo de concentración sabiendo que allí serían torturados y abusados físicamente y sexualmente. Eso nos da una idea de lo que estaba ocurriendo allí. Y sin embargo se estima que aun bajo esas condiciones Corea del Norte debe tener entre ciento cincuenta mil a doscientos mil cristianos que se reúnen en iglesias que consisten básicamente de la célula: la cabeza de la pareja, la esposa y los hijos cuando estos tienen edad de guardar el secreto. Eso nos debe ayudar a nosotros a entender lo privilegiados que somos al disfrutar libertad religiosa.
Para aquellos que han perdido la vida en Corea del Norte, la han perdido porque han hablado. Juan el Bautista perdió su vida porque habló, denunció que Herodes estaba viviendo en adulterio con la mujer de su hermano. Cristo perdió la vida porque habló, proclamó que Él era el Mesías que había de venir, proclamó que Él tenía la autoridad para perdonar pecados, que Él era el Redentor de la humanidad, y eso resultó en su crucifixión.
El apóstol Pablo, cuya vida comenzamos a revisar la semana pasada y que continuamos revisando hoy, estaba bajo persecución en su momento también por haber hablado. De hecho, el texto que vamos a leer hoy dice que enseguida, hablando de tan pronto él recibió la vista otra vez después de su conversión, enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas diciendo: "Él es el Hijo de Dios", y eso le causó una persecución hasta el punto de que querían matarlo.
Hablar a favor de Jesús crea problemas aun en el mundo libre. Yo me preguntaba, porque recordaba leer el artículo ayer, que algunos de ustedes me han dicho que en su trabajo ustedes rehúsan hablar incluso de su fe cristiana porque eso levanta discusiones, y que algunos opinan que ustedes son estrechos de mente y que no tienen educación. Y yo me preguntaba: si en el día de mañana se pasara una ley en nuestro país que hablara de que todos aquellos que hubiesen hablado en sus oficinas o lugar de trabajo de su fe cristiana abiertamente irían a la cárcel, ¿cuántos de nosotros seríamos encontrados culpables? ¿Y cuántos de nosotros nos iríamos a la casa sin ninguna acusación contra nosotros?
Esa es una pregunta seria, porque si nosotros no hablamos a favor de nuestra fe cuando tenemos completa libertad de expresión y completa libertad religiosa, no lo vamos a hacer bajo ninguna otra circunstancia. Y con eso yo quiero dejarte que lo vayas pensando, porque el texto de hoy nos va a ayudar a pensar un poco acerca de lo que es un cristiano bajo persecución por su fe y porque ha decidido hablar a favor de Cristo.
Yo quiero invitarte a que abras la Palabra de Dios o la enciendas en el capítulo 9 del libro de los Hechos, y yo voy a comenzar a leer desde el versículo 19, aunque ya este fue un versículo cubierto la semana anterior, hasta el 31, para que veamos lo que nos toca ver en el día de hoy.
Tomó alimentos y cobró fuerzas, refiriéndose a Saulo, que había sido encontrado en el camino por el Señor cuando iba a Damasco persiguiendo cristianos. Y ahí se le preguntó, o le dijo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Y Saulo pregunta: "¿Quién eres, Señor?" Y le dijo: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues." Y entonces él quedó, como fruto de ese encuentro, ciego. Lo llevaban a Damasco, para donde iba, tomado de la mano.
Y luego el Señor le habla a un discípulo que Él tenía en Damasco, de nombre Ananías, y le revela quién era Pablo y para qué lo estaba escogiendo. Y lo envía para que fuera a Damasco, a la calle llamada Derecha, que entrara a una casa, a tocar, y encontraría allí a Saulo orando. Y que entonces le impusiera las manos, orara por él, intercediera, y con eso escamas caerían de sus ojos al recobrar la vista. Y luego entonces el texto dice que Saulo fue lleno del Espíritu Santo y luego se bautizó. Subraya esa llenura del Espíritu, porque la llenura del Espíritu es la responsable de todo lo que ocurre después, por así decirlo, en su vida, o cómo fue sostenido en su vida. Y el resto es simplemente comentarios.
Y entonces ahora sí podemos comenzar a leer a partir del versículo 19 del capítulo 9: "Tomó alimentos y cobró fuerzas. Y por varios días estuvo con los discípulos que estaban en Damasco. Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas, diciendo: 'Él es el Hijo de Dios.' Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: '¿No es este el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombre, y el que había venido aquí con este propósito, para llevarlos atados ante los principales sacerdotes?' Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo."
"Después de muchos días, los judíos tramaron deshacerse de él, pero su conjura llegó al conocimiento de Saulo. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlo. Pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta. Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, y todos le temían, no creyendo que era discípulo. Pero Bernabé lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que Él le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con valor en el nombre de Jesús."
"Y estaba con ellos, moviéndose libremente en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señor. También hablaba y discutía con los judíos helenistas, mas estos intentaban matarlo. Pero cuando los hermanos lo supieron, lo llevaron a Cesarea, y de allí lo enviaron a Tarso. Entretanto, la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada. Y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo."
Saulo se va, la iglesia gozaba de paz. Como que Saulo era la piedra de tropiezo. Y los acontecimientos que yo acabo de narrar básicamente se desarrollan en tres o cuatro lugares o ciudades distintas: está Damasco, está Jerusalén, está luego Cesarea brevemente, y de ahí a Tarso.
Yo quisiera en primer lugar verlo, ver a Pablo en Damasco, para que podamos ver y observar cómo la vida cristiana conlleva riesgos. Ahí en Damasco tenemos que preguntarnos: ¿Qué hizo? ¿Qué causó los cambios tan bruscos en Pablo, de un perseguidor, de un rebelde, a un predicador? ¿Qué peligros él corrió en dicha ciudad? ¿Cuánto tiempo estuvo allí? Porque en el versículo 19 se nos dice que él estuvo en Damasco varios días, pero cuando tú sigues leyendo más abajo nos dice: "Y después de muchos días." Entonces, ¿pasó en Damasco varios días o muchos días? ¿Y cómo yo puedo entender esas dos cosas que parecen antagónicas, esos dos períodos de tiempo? ¿Tuvo éxito la misión de Pablo allí? Y en la medida en que nosotros tratamos de entender y responder esas preguntas, al mismo tiempo nosotros vamos a ir viendo los riesgos inherentes de la fe cristiana.
Lo primero que el texto nos dice es que tan pronto Pablo recobró la vista, él comenzó inmediatamente a predicar a Jesús en las sinagogas, y que decía: "Este Jesús es el Hijo de Dios." Pablo tiene una predicación cristocéntrica desde que él inicia su fe o su carrera en el Señor. Años después, él llega a Corinto y dice: "Cuando vine a vosotros, yo me propuse predicar a Cristo y a este crucificado." No más, no menos. Increíble la dirección que Pablo siguió en su predicación todo el tiempo.
Ahora escucha: Pablo no conocía mucha teología en este momento en que está predicando a Jesús. Con lo que él tenía del Antiguo Testamento, él podía ver básicamente que este Jesús, Mesías, el Ungido anunciado desde la antigüedad, estaba... esas profecías habían encontrado cumplimiento en este personaje. Sí, por eso él podía decir: "Ahora yo entiendo. La llenura del Espíritu me ha dado entendimiento. Y este Jesús profetizado es este. Y también he llegado a entender que Él es el Hijo de Dios." Es ahora básicamente lo que él podía decir hasta ahora.
Pero el texto anterior nos dice que cuando Ananías oró por él, le impuso las manos, él recibió una llenura del Espíritu. Y es esa llenura lo que hace que en muy corto tiempo Pablo pase de perseguir a Jesús a proclamar y predicar a Jesús. Esa llenura es lo que hace que Pablo pasara de perseguir a los cristianos para darles muerte, a perseguir a los incrédulos para proclamar a Jesús y darles vida. Eso es lo que hace que Pablo pasara de asombrar a los cristianos por la crueldad de su persecución, a asombrar a los judíos con la proclamación de Jesús, a quien él perseguía hasta hace un par de días atrás.
Ellos no podían creer que Pablo fuera la misma persona que había ido a Jerusalén, había obtenido permisos para perseguir a los cristianos hasta Damasco, y que ahora en Damasco estaba a favor de los cristianos y proclamando a Cristo como el Hijo de Dios. Sin lugar a dudas, Pablo está dando testimonio de que él era una nueva criatura. Si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Y cuando tú eres nueva criatura, lo que ha ocurrido es que tú has adquirido una nueva naturaleza.
Ese es el primer cambio de alguien que levanta la mano para profesar a Jesús. Anterior a eso, incluso, ha recibido una nueva naturaleza que le da un nuevo entendimiento, que le da nuevos deseos, nuevos valores, nuevas metas, nuevas pasiones, una nueva perspectiva y una nueva búsqueda. Todo eso viene con la nueva naturaleza. No es algo para lo que yo necesito ir al seminario para adquirirlo. No. Es mi nueva naturaleza. Es la inclinación natural del Espíritu que ha venido a morar en mí.
Ahora, Pablo otra vez no tenía mucha teología cuando él comenzó aquí, porque toda la teología que tú lees en Romanos, en Gálatas, en Primera Carta a los Corintios, Segunda, Primera Tesalonicenses, Segunda, y todas estas cartas que les escribió, tres en total, eso vino después. Todo ese entendimiento vino por enseñanza directa del Señor Jesús, que él hasta ahora no la tiene.
Nosotros hemos visto, quizás tú has experimentado, una pérdida de esa pasión con la que Pablo comenzó. Mucha gente comienza muy entusiasmada, muy apasionada, porque hay una llama que Dios enciende en ti el día de tu nuevo nacimiento. Sin lugar a dudas, esa llama tiene que ser avivada. Esa llama es la que explica por qué mucha gente dice de aquellos que han abrazado a Jesús: "Por eso se volvió loco, es un fanático, solamente habla de eso." Eso es lo que ha sido llamado el primer amor por otros.
¿Qué ocurre entonces en aquellos que luego como que su llama se va apagando? Y una posibilidad es que verdaderamente no hubo una conversión. Pero eso no es siempre el caso. Muchas veces ha habido una conversión genuina, pero como quiera, a pesar de esa nueva naturaleza con nuevos deseos, nuevos valores, nueva búsqueda, hay una disminución de la llama encendida.
Yo creo que lo que ocurre, para conectar con el sermón reciente del pastor Chacho, es que la gente comienza a beber aguas contaminadas, como predicó excelente Chacho en un sermón que trajo a la iglesia. Y él hablaba de que esa gente que bebe de otras aguas, para ellos Cristo, Dios, deja de ser valioso. Y entonces, como Dios dejó de ser valioso, la seguridad es puesta en otras cosas, la confianza es puesta en otras cosas, la mirada es puesta en otras cosas. Y entonces él agregaba que parte del problema es que si yo no tengo valor por conocer a Dios, no simplemente por tener conocimiento de Dios, sino por conocer a Dios, no solo valoro esas cosas, lamentablemente yo voy a terminar yendo a otras fuentes a beber aguas contaminadas que jamás podrán alimentar mi deseo por Dios. Ni en mi caso, ni en mi familia, ni en mis hijos, para ser más específico. Hemos puesto a nuestros hijos a beber aguas contaminadas.
Este no fue el caso de Saulo. Saulo comenzó bien y con pasión, y terminó mejor y con convicción. Hasta el punto que Saulo, en un momento dado, mira ya y dice: "Yo no sé, yo prefiero partir. Me es mejor irme y estar con el Señor. Yo no tengo deseo por quedarme aquí." Como la mayoría de los hijos de Dios expresan: "Yo quisiera irme, pero también he llegado a reflexionar que yo tengo una responsabilidad, yo tengo un llamado, y tengo que llevarlo a cabo. Si quedarme es más beneficioso para la grey del Señor, pues yo estoy dispuesto a quedarme. Pero mi deseo es irme."
Es más, quiero que sepas algo más. Filipenses capítulo uno, donde le habla de estas cosas: "Para mí el vivir es Cristo." Y es tanto así que me da lo mismo si vivo o muero. Si de una forma o de la otra puedo glorificar a Dios, no me importa si estoy en salud o estoy en enfermedad. Si de alguna manera yo puedo glorificar a Dios en la salud o en la enfermedad, yo estoy bien.
Pablo tenía una verticalidad de su vida con la que comenzó y con la que terminó. Nuestras vidas, hemos dicho en otras ocasiones, tienen una de dos orientaciones: tenemos una orientación vertical y tenemos una orientación horizontal, así aquí abajo. Mi orientación horizontal crea todos mis problemas, y mi orientación vertical me ayuda a resolver mis problemas. Lo que hizo de Saulo un apóstol Pablo, de la manera como ya hemos llegado a conocerle, fue la verticalidad de su vida.
Hermano, si después de tu conversión comienzas a cultivar la buena vida en este mundo, la mejor vida del mundo venidero no te será atractiva; por eso no te quieres ir. Si después de tu conversión buscas el descanso del cuerpo más que el descanso del alma, el día de reposo de aquel lado de la eternidad no tiene gran atracción para ti. Si después de tu conversión construyes más para este lado de la vida temporal que para tu vida venidera, podrías estar fabricando graneros que hoy están llenos pero que mañana no podrás disfrutar, porque no hay graneros en el reino de los cielos. No te los puedes llevar, no caben en tu ataúd.
El pastor Pablo, perdón, aprendió el secreto de cómo vivir una vida vertical, de cómo alimentar su alma, y lo comenzó a hacer tempranamente. Tú puedes leer esto en el versículo 22 que dice: "Pero Saulo estaba en la sinagoga predicando, pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo." Nota cómo dice que Saulo seguía fortaleciéndose. Yo no creo que está hablando de fortaleza física. Yo creo que está hablando de que Saulo seguía entendiendo cada vez más la revelación de Dios. Yo creo que está hablando de que Saulo, como fruto de la llenura del Espíritu y de lo que estaba entendiendo, pues podía entonces tener mucho más valor hasta el punto de confundir a los judíos.
Ahora, la traducción de esa palabra quizás no sea la mejor cuando habla de confundir a los judíos, porque no tenía ninguna mala intención de confundirlos. La idea detrás en el original es que los argumentos de Pablo se volvieron irrefutables, que ya no tenían forma de cómo devolverla, y por eso estaban confundidos.
Ahora, antes de seguir leyendo, para que podamos entender todo el texto que leímos, recordemos que en el versículo 19 se nos dijo que Pablo estuvo en Damasco solamente por varios días, y sin embargo cuando yo leo más abajo en el versículo 23 se me dice que pasaron muchos días. Entonces la pregunta es: ¿estuvo varios días o estuvo muchos días? Y si estuvo varios días solamente y se fue de Damasco para eventualmente ir a Jerusalén, ¿dónde fue que estuvo?
Déjame leerte el versículo 23 al 26 para luego poder ayudarte a entender lo que ocurrió: "Después de muchos días" —eso es contrario a varios días en el versículo 19— "los judíos tramaron deshacerse de él. Pero su conjura llegó al conocimiento de Saulo. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlo. Pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta." El versículo 26: "Cuando llegó a Jerusalén..." y ahí me voy a parar.
De acuerdo a este texto, pasaron muchos días antes de que Pablo se fuera a Jerusalén. Entonces, ¿dónde era que estaba Pablo finalmente? Porque el texto anterior me dice que él pasó en Damasco varios días solamente. Bueno, Pablo nos ayuda a entender esto, porque Pablo tuvo la oportunidad de dar su propio testimonio de su conversión. Lo hizo ante el rey Agripa, lo hizo ante Festo. Pablo lo hizo, de hecho, lo hizo en algunas de sus cartas; cuando escribió a los Filipenses les habló un poco del cambio que había sufrido, cuando les escribió a los Gálatas específicamente él les habla de este momento crucial cuando él fue interceptado, a dónde fue y de esta cronología.
Escucha cómo Pablo lo dice en la carta a los Gálatas capítulo 1 comenzando en el versículo 15: "Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre" —desde antes que yo pudiera hacer una decisión por el Señor, ya el Señor me había apartado— "y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar a su Hijo en mí" —eso fue el día que iba a Damasco; cuando ese día llegó, cuando la plenitud del tiempo llegó para que Pablo se encontrara con Cristo, eso es lo que se está refiriendo— "tuvo a bien revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne ni sangre ni subí a Jerusalén en ese momento."
Pablo claramente nos está ayudando a interpretar lo que Lucas está diciendo: "Cuando yo recibí ese llamado, inmediatamente yo no hablé con ninguno de los apóstoles anteriores, yo no fui a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia y regresé otra vez a Damasco." Ahora yo entiendo. "Entonces tres años después subí a Jerusalén para conocer a Pedro y estuve con él quince días."
Esto es lo que Pablo está diciendo: "Yo tuve un encuentro con el Señor, yo me fui a Damasco, ahí recibí la vista otra vez." ¿Cuántos días? "Recibí la vista, me fui a la sinagoga, comencé a predicar, estuve en Damasco varios días nada más y entonces me fui a Arabia. Yo no cogí para Jerusalén a hablar con los apóstoles, me fui a Arabia, al desierto de Arabia."
¿Y qué Pablo estaba haciendo allá? Bueno, el texto no nos dice, pero entendemos, porque Pablo dice que todo lo que él sabe lo supo por una revelación directa de Jesucristo, entendemos que esos fueron tres años antes de llegar a Jerusalén que él estuvo siendo enseñado directamente por Dios, por Cristo. Quizás estuvo haciendo algún ministerio mínimo, pero estuvo siendo enseñado por Cristo. Y al final de ese tiempo él regresa a Damasco, y ahora está en Damasco otra vez, y ahora lo que dice de "pasaron muchos días" —¿cuántos días?— tres años. Entonces comienzan los problemas y comienzan en Damasco a pensar que es necesario matar a Pablo, hay un complot.
De hecho, Pablo nos dice en la segunda carta a los Corintios, capítulo 11, versículos 32 y 33, que el gobernador de la ciudad de Damasco había dado orden para que se vigilara la ciudad para que Pablo no pudiera salir. El gobernador de la ciudad estaba bajo el rey Aretas, dice Pablo, y había dado orden en la ciudad de los damascenos para que no pudiera salir. Y entonces los discípulos supieron de esta trama, de este intento de matar a Pablo. A pesar de que vigilaban las puertas de día y de noche, alguien supo de algún agujero en la muralla y lograron bajar a Pablo por una canasta con una soga para que de ahí él fuera a Jerusalén.
Pablo aprendió el día, o el fin de semana, o durante la semana dependiendo de cuándo tú lo hayas escuchado, pero aprendió tempranamente que su vida por el Señor sería una vida de sufrimiento. Ananías: "Yo le voy a mostrar a Pablo, déjate de él, cuánto él ha de sufrir por causa de mi nombre."
Hermanos, tú y yo no estamos bajo persecución, pero la vida cristiana, como nos está enseñando Pablo en Damasco —vamos a ver a Pablo en Damasco, vamos a ver a Pablo en Jerusalén, luego vamos a ver a Pablo en Cesarea y Tarso— Pablo en Damasco nos enseña: la vida cristiana es una vida de riesgo, conlleva riesgo. A veces son tan simples como riesgo de ser mal entendido. A veces es un riesgo de tener relaciones que se distancian.
El domingo pasado alguien se acercaba a mí, una joven de la iglesia, y me decía: "Pastor, mis amigos se han ido distanciando." Y yo le decía: "Es probablemente una de las mejores evidencias de que realmente tú eres otra persona." Las relaciones se distancian, las relaciones a veces se pierden completamente. Tenemos los riesgos no solamente de perder relaciones, de perder un trabajo, el riesgo de perder un novio o una novia que se percata que ahora él o ella cambió y "yo así no voy a seguir, yo no la conocí así, pastor."
O quizás es un cónyuge. Ella y él, los dos se casaron como inconversos y uno cambia, uno es transformado por Cristo, y el otro dice: "Pero qué, nosotros cuando salíamos no era así, o él no era así. Ahora yo no sé cuál es el problema porque es que no nos podemos llevar bien." Bueno, porque uno de los dos tiene otra naturaleza, otra meta, otros valores, otra orientación de su vida. La orientación de mi vida determina la calidad de mi vida en Cristo.
Algunos experimentan riesgos de perder una visa, como hablaban algunos aquí cuando teníamos un embajador norteamericano que era un activista homosexual. "Pero no dejé una vida, una visa." Ahí el apóstol Pablo tenía el peligro de perder una vida. "Bueno pastor, pero era una visa importante." Sí, pero no una visa para viajar en el mundo, para ir a uno de más de doscientos países en el mundo. Riesgo de ser tildado de mente estrecha y poco educado. Algunos de ustedes me han dicho: "No, en mi oficina de eso no hablo, que no piensen que uno es de mente estrecha." Riesgo de perder un socio, riesgo de perder clientes, riesgo de perder ingresos. Y en los casos más extremos, como en la iglesia de Corea del Norte y los países musulmanes, riesgo de perder la vida, como fue el caso del apóstol Pablo.
Cuando el cristiano valora todas estas cosas que yo mencioné por encima de Cristo, él terminará negando al Señor. Lo niega con su silencio, lo niega comprometiendo valores que nunca debió haber comprometido, lo niega distanciándose de las cosas de Dios, lo niega con una participación marginal o conveniente en su iglesia de tal forma que él llene ciertos requisitos, pero sin que esa participación le cause algún inconveniente. Cuando Cristo deja de ser valioso, como mencionaba Chacho en su sermón anterior, todos los beneficios que el mundo ofrece cobran valor por encima de nuestro Redentor. Eso termina alejándome del Señor.
Recuerda que lo más importante no es la universidad a la cual tus hijos irán, que dicho sea de paso, cuando te vas fuera y tú dices que vienes de qué universidad de nuestro país, nadie tiene la menor idea cuál es esa universidad ni dónde está ni si es buena o es mala; ellos tienen otros criterios. Es más importante dónde tus hijos terminarán su vida que dónde ellos se graduaron. Lo prioritario no es si tengo recursos para vivir en el día de mañana de este lado, o al otro lado donde me quedan pocos años. Lo importante, lo prioritario, es si tengo recursos de aquel lado de la eternidad que esperan por mí, porque "donde esté tu tesoro, ahí estará tu corazón," dijo Cristo.
Pero ¿de qué hay riesgos? ¿Hay riesgos? Sí. Cristo fue tan transparente, claro en esto, que a nadie le vendió una idea errada del costo del discipulado. Al contrario, Él mismo dice: "¿Quién comienza a construir una casa si primero no calcula el costo?"
Entonces él les habló a los discípulos de manera clara como para que pudieran decidir tempranamente qué harían: seguirlo o no. Y les dice en Mateo 10, a partir del versículo 34, escucha: "No penséis que vine a traer paz a la tierra." Ah, no, yo pensaba que sí. No, no, yo vine a traer, no vine a traer paz sino espada. Bueno, y esa espada, ¿qué es lo que va a hacer? Bueno, escucha: "Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra." Bueno, les hace, eso explica muchas cosas. Pero no fue en ese sentido que lo dije. "Y los enemigos del hombre serán los de su misma casa. El que ama a padre o madre más que a mí no es digno de mí, y el que ama a hijo o hija más que a mí no es digno de mí, y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí. El que haya hallado su vida, la perderá, y el que ha perdido su vida por mi causa la hallará."
Pastor, ¿y cómo luce eso en la vida real? Bueno, un ejemplo sencillo: en los países musulmanes, cuando un hijo se convierte, lo primero que los padres hacen es que ellos mismos lo expulsan de la casa. No importa si él tiene con qué comer o vestir o dónde vivir, a ellos no les importa, lo expulsan. Hemos leído reportes, hemos visto documentales, hemos visto películas reales. Lo segundo que ocurre en ocasiones es que los padres mismos lo entregan a la justicia, sabiendo que van a ser torturados y encarcelados, a veces hasta de por vida, y en otros casos pudieran hasta perder la vida. Por eso es que el texto nos dice: "Y los enemigos del hombre serán los de su misma casa." El padre o la madre que no está contento con la nueva conversión de su hijo, el padre o la madre que le dicen a su hija, como hemos escuchado en ocasiones, a su hija adolescente: "Yo prefiero que tú estés en discotecas en vez de estar en la iglesia." "El que no me ama a mí más que a su padre o a su madre no es digno de mí."
De manera que ahora tú puedes ver que cuando Pablo, en su inicio Saulo, abraza la fe cristiana, él tiene un abandono de parte de los suyos, de su vida. Ya no quieren nada que ver con este hombre que ha negado la fe. Y ahora en Damasco, ya después de haber ido a Arabia y regresar, están causando, están produciendo ese problema. Dice que vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlo, versículo 24. "Pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta." Hasta el gobernador se metió en esto y dio las órdenes, dice Pablo, en 2 Corintios 11:32-33.
Y el hecho de que Pablo esté bajo peligro de persecución es una buena ilustración de que el Señor no ha prometido que nos librará de peligros. No, no, nunca. Lo que él ha prometido es que él estará con nosotros hasta el fin del mundo en medio de los peligros. Pablo tuvo que huir de Damasco porque lo estaban buscando para matarlo. El clero de Dios lo estaba buscando para matarlo. Cristo resucita a Lázaro y lo estaban buscando para matarlo. Y en Corea del Norte, en los países de musulmanes, muchos de los cristianos los están buscando para matarlos. Y en el mundo libre no nos matan, pero tanto creyentes como incrédulos a veces asesinan nuestro carácter. La vida cristiana va acompañada de riesgos.
Si quieres vivir una vida libre de riesgos, tienes que hacer una de dos cosas: o no vivir la vida cristiana, que también tendrá sus propios riesgos, o tienes que esperar a entrar en gloria. Ahora, cuando tú y yo estamos dispuestos a ser perseguidos por causa de Cristo, demostramos que Cristo ha llegado a ser nuestro máximo valor. Cuando tú y yo no estamos dispuestos a ser perseguidos por Cristo, es más, cuando tú y yo no estamos dispuestos a sufrir inconveniencias o inconvenientes por causa de Cristo, hemos estado demostrando que nosotros hemos creado ídolos a los cuales yo le doy mi mayor lealtad de devoción. Y a veces uno de esos ídolos es nuestra propia seguridad. Por eso no estoy dispuesto a tomarme riesgos.
Pero la mejor evidencia de cuánto vale Dios es la evidencia de un Abraham, donde Dios le pide su hijo. Y tú puedes ver en la vida de Abraham que Abraham no retuvo nada. "¿Tú quieres mi hijo?" "Sí, sacrifícamelo." Y Abraham toma madera y leña y se va con su hijo a sacrificarlo. Y ya cuando estaba a punto, Dios le retuvo la mano porque Dios sabía que Abraham no podía ofrecer su hijo para complacer a Dios, ni podía ofrecerlo para la redención de la humanidad. No, Dios tenía un plan de ofrecer el suyo para que Abraham no tuviera que ofrecer a Isaac.
Pero hermano, tú y yo necesitamos entender que Dios Padre, quien te dio, quien te eligió y te ha dado la bienvenida a su familia, no ha retenido absolutamente nada con la intención de que tú puedas pasar la eternidad con él, y eso incluyó a su Hijo. ¿Cómo podemos ser tan mezquinos, tan tacaños, tan miserables, tan cicateros con Dios? ¿Cómo nos podemos? ¿Cómo nos atrevemos a calcular lo que vamos a dar a Dios? ¿Y es el nueve o el nueve y medio o el cinco por ciento o el once por ciento? Y Dios dice: "¿Tú has visto la cruz últimamente? ¿Tú me viste regateando mi entrega hacia ti para tu salvación? ¿Cómo vas a comparar lo material con lo espiritual que te he entregado en mi Hijo Jesús?"
El apóstol Pablo llegó a ser lo que fue porque entregó su vida. Como le entregó su vida, la persecución ya no le atemorizaba. ¿Por qué? Porque él no tenía su vida, su vida le pertenecía a otro, y ese otro podía disponer de ella cuando él quisiera. Por eso él dice: "No importa si muero o si vivo, con tal de que yo pueda glorificar a Cristo."
¿Cómo se da Pablo en Jerusalén? Segundo punto: para que tú puedas ver que la vida cristiana conlleva el rechazo muchas veces aun de tus propios hermanos en la fe. La vida cristiana conlleva el rechazo muchas veces de tus propios hermanos en la fe, versículo 26 y siguientes: "Cuando llegó a Jerusalén," ya estos tres años después de haber estado en Arabia, "trataba de juntarse con los discípulos, y todos le temían, no creyendo que era discípulo. Pero Bernabé," los perros del Señor son los mejores perros, "pero Bernabé lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que él le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con valor en el nombre de Jesús. Y estaba con ellos moviéndose libremente en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señor."
También hablaba y discutía con los judíos helenistas, más estos intentaban matarlo otra vez. Primero sale de Damasco, lo bajan por una canasta, un agujero de la muralla, y tú pensarías que cuando él llegara a Jerusalén, él como que iba a coger suave: "Vamos a ser más prudente." No es que ser prudente, porque también Dios nos llama a ser prudentes, tú sabes. No, no, él volvió a lo mismo, volvió a la carga.
Pero lo primero que él hizo, que entendió, es que un cristiano no es un llanero solitario. Entonces él dijo: "Bueno, ¿dónde están los discípulos de esta ciudad?" Y trataba de juntarse con ellos. Los discípulos dijeron: "¿Quién, Saulo? ¿El que salió de aquí con cartas persiguiendo a los cristianos? No, es eso, no. Es un espía, es un infiltrado." Ustedes saben lo que el espía hace: que se vuelve como si fuera de su parte, de su grupo, de su equipo, y luego te traiciona. Es un Judas.
Pero de la misma manera que Dios tenía a Ananías en Damasco, tenía a Bernabé en Jerusalén. Y Bernabé no era cualquier hombre, él tenía el sobrenombre de "hijo de consolación." La palabra que aparece ahí como "hijo de consolación" es la misma palabra que aparece para el Espíritu Santo cuando se le llama el Consolador. Tú puedes ver qué tipo de persona Bernabé era. En el capítulo 4 nos juntamos con Bernabé cuando decía que él tenía una propiedad y fue y la vendió, y tomó todo el valor de la propiedad y se lo entregó a los apóstoles para que ayudaran a aquellos que estaban en necesidad. Bernabé era un hombre sin prejuicios, probablemente un hombre con discernimiento, dada la generosidad de su vida probablemente un hombre lleno del Espíritu.
Entonces él es el defensor de Pablo. En el primer siglo, los juicios no se llevaban tanto a nivel profesional con abogados profesionales. Había una persona que actuaba de juez, que no tenía que ser abogado, puede ser que el sumo sacerdote u otra autoridad. Y tu abogado defensor no era un abogado profesional, era un testigo de los hechos de la persona, y él era quien avalaba a favor o en contra, o hablaba a favor o en contra de tu carácter. En este caso, Bernabé va delante del juez, que es la comunidad de los cristianos, perdón, y dice: "No, este Pablo es genuino. El Señor se le apareció camino de Damasco. Él habló a nombre del Señor en Damasco." Y entonces lo reciben. Nosotros necesitamos más Bernabés. Bernabé es quien se va con Pablo posteriormente en su primer viaje misionero.
Y ahí está Pablo en Jerusalén, y él dice que finalmente los discípulos como que lo acogen, y él estaba, versículo 28, "con ellos, moviéndose libremente en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señor." No está intimidado. Él no dice: "Bueno, si me persiguieron en Damasco, déjame acá andar al paso, irme a lugares menos públicos." No, no, no. Y también hablaba y discutía con los judíos helenistas, mas estos intentaban matarlo.
Pablo vivió desde sus inicios bajo persecución y bajo amenaza de muerte. Pero él sabía que no tenía otra opción, porque como él escribe a los filipenses y les dice que "yo fui designado para la defensa del satisfactorio," dondequiera que el satisfactorio dejara que sea defendido, ahí voy yo a estar, donde tenga que ser proclamado, ahí yo voy a estar. Y por tanto él estaba continuamente en peligro. Por eso es que cuando él habla de sí mismo en una de sus cartas, sus cartas están ricas en descripciones de cosas que le ocurrieron.
Y entonces, cuando escribe a los corintios en Segunda de Corintios, capítulo 11, el versículo 26 le dice que con frecuencia él estuvo en viajes, en peligros de río, peligro de salteadores, peligro de mis compatriotas —ahí están los judíos—, peligro de los gentiles —ahí está el otro grupo—, peligros en la ciudad —ahí está Damasco, ahí está Jerusalén—, peligros en el desierto —quizás en Arabia—. De hecho, algunos piensan que durante ese tiempo en Arabia fue que probablemente recibió estos latigazos que recibió de los judíos, treinta y nueve latigazos que recibió tres, cuatro, cinco veces. Peligros en el mar, peligro entre los falsos hermanos. Donde Pablo llegaba, había revuelo, pero no era por su silencio, era por su testimonio. No era porque era un individuo malicioso, sino un individuo piadoso, porque era un individuo que entendía su llamado y que sabía que la causa de aquel que dio su vida en la cruz por él merecía que él se expusiera al rechazo, a los peligros de muerte, de persecución.
Bueno, entonces Pablo, ahora ubíquese: sale de Damasco y ahora que fue a Jerusalén está pasando lo mismo. ¿Qué hacen con Pablo? Hay que sacarlo de Jerusalén. Escucha entonces qué pasa, porque él se va a Cesarea y de ahí a Tarso. Versículo 30: "Pero cuando los hermanos lo supieron, que querían matarlo, lo llevaron a Cesarea y de ahí lo enviaron a Tarso." Tarso era su ciudad natal, ahí fue que él nació, ahí fue que él creció. Pablo de Tarso. Es como quien dice: "Mira, vete para Tarso, ahí tú tienes quizás familiares y amigos, y quizás ahí te vaya mejor. Aquí esto no está funcionando, vete."
Y Pablo se va a Tarso y Pablo se pierde ahora por siete, ocho años. No se sabe nada de lo que pasó en Tarso. Y siete, ocho años después, tú escuchas que Bernabé ha ido de Jerusalén a la iglesia de Antioquía, capítulos más tarde en el libro de los Hechos, porque la iglesia de Antioquía estaba en necesidad de alguien maduro que ayudara a discipular; estaba creciendo mucho. Entonces, cuando él llega allá, Bernabé dice: "No, aquí hace falta un Pablo." Entonces él sale para Tarso a buscar a Pablo y lo trae a Antioquía, y ahí ministran como por un año. Y luego entonces ellos dos son separados por el ministerio del Espíritu Santo en medio de los hermanos, les imponen las manos, los envían en su primer viaje misionero. Pasaron como ocho o diez años para que Pablo pudiera ser enviado en su primer viaje misionero.
Y si usted quiere una enseñanza práctica para eso, esa es esta: recuerda, toma tiempo formar el carácter de un hombre de Dios. Tú puedes formar una celebridad de la noche a la mañana; tú no puedes formar un siervo de Dios de esa manera. Diez años en un hombre con esta pasión, en un hombre que ha visitado el tercer cielo, en un hombre que fue enseñado por Cristo por tiempo extendido, para que él estuviera en capacidad de salir en su primer viaje misionero.
Pasarán varios capítulos antes de nosotros volver a ver el nombre Saulo. Él está perdido, él está en Tarso. ¿Qué estaba haciendo? Probablemente ministrando y siendo ministrado por el Señor. Entonces Pablo sale de Jerusalén y el texto nos dice que hubo entonces paz. En medio de las dificultades, la iglesia disfrutó de paz, estaba siendo edificada, andaban en el temor del Señor, andaban en la fortaleza del Espíritu Santo y seguía creciendo. Pablo no estaba permitiendo que se pausara, parece. Tal vez fue que Dios lo determinó, y ahora hay un remanso de paz que no va a continuar por siempre, pero Dios permite estos paréntesis.
Pero tú puedes ver que la persecución o la amenaza de la persecución que Pablo había sufrido y que trajo hasta Jerusalén no pudo detenerlos, no les quitó su paz. Porque ellos conocían que, si bien es cierto que hay un huracán que se mueve frecuentemente alrededor de nosotros, el huracán tiene su ojo, y en ese ojo, que es Cristo, tú puedes tener paz. Y ellos la tuvieron. ¿Cómo sabemos que la tuvieron? Porque el mismo verso dice que la iglesia seguía creciendo.
Si tu meta en la vida es que tú no tengas tormentas a tu alrededor, no puedes confiar en Dios. Si esa es tu meta, no puedes confiar en Dios. A Dios le encanta levantar huracanes a tu alrededor. ¿Tú no recuerdas que Cristo se mete en la barca con ellos, se echa a dormir y se levanta una tormenta? ¿Tú no recuerdas que Cristo apresura en otra ocasión a los apóstoles para que entraran a la barca, y cuando ya están a punto ahí, es como si les dijera: "¿Y ustedes no vieron? Yo no voy, yo me voy a orar," y se fue para la montaña y se les levantó otra tormenta? ¿Tú no recuerdas? Para poder en ambas ocasiones intervenir en medio de la tormenta.
No sé si conoces, me imagino que muchos de ustedes conocen Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis. Entonces, en Las Crónicas de Narnia, Aslan representa a Jesús y es el león, león hermoso. Y entonces hay una pregunta acerca de Aslan. Le están hablando de que es un león, y ella quiere regresar porque quiere volver a ver al león. Y entonces la niña pregunta: "Is he safe?" ¿Él es seguro? Si tú tienes un león o un pitbull, tú quieres saber si es seguro, ¿no? "¿Él es seguro?" Y entonces el joven responde: "Safe? No, he is not safe, but he is good." No, él no es seguro, pero él es bueno.
Es lo que estaba tratando C.S. Lewis de comunicar: que como Dios levanta tormentas en tu vida, como Dios permite persecuciones en tu vida, como Dios permite incluso decapitaciones en tu vida, si "safe," seguro, es lo que tú andas buscando, él no lo es. Si bueno, benevolente, es lo que tú andas buscando, él lo es. Pero si tú confías en su promesa de que él estará con vosotros hasta el fin del mundo, entonces tú puedes estar calmado, seguro, en medio de tu tormenta.
La persecución no hizo que ellos perdieran el temor del Señor. El texto dice que la iglesia seguía con el temor del Señor. Cuando tu temor por el Señor es mayor que el temor por la persecución, tú no temes la persecución, porque tú sabes a quién tú temes más. La iglesia seguía fortaleciéndose, de manera que la persecución no los debilitó. Lo podemos ver. Podía debilitar, porque el texto nos dice por qué: porque ellos se llenaban de la fortaleza del Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo que llenó a Pablo desde el inicio y lo mantuvo lleno lo que le da la fortaleza en medio de todas las cosas que él pasó.
La persecución tampoco pudo detener su crecimiento, que es lo último que el texto dice en el versículo 31: que la iglesia seguía creciendo. En la medida en que la persecución se extiende, los hermanos se esparcen. En la medida en que ellos se esparcen, ellos llevan el evangelio y siembran las semillas de la evangelización a lo largo y ancho del área.
Tú puedes ver entonces de qué manera algo que pasó hace unos dos mil años atrás con la persecución de Saulo de Tarso nos ayuda a nosotros a ver en el presente de qué forma eso se aplica a nuestras vidas.
Déjame resumir a manera de cierre cosas que ya he dicho. La llama que es encendida el día que tú naces de nuevo tiene que ser avivada. Si esta llama no es avivada, el mundo te seducirá; puedes contar con eso. La llama tiene que ser avivada o tú serás seducido.
Número dos: la vida cristiana conlleva riesgos, riesgos en plural, porque el verdadero discipulado de Cristo tiene un costo.
Número tres: la orientación de tu vida, vertical u horizontal, determina la calidad de tu vida en el Señor. La orientación de tu vida, vertical u horizontal, determina la calidad de tu vida en el Señor. No la calidad de tu vida en este mundo, la calidad de tu vida en el Señor. "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia," abundancia espiritual. Eso solamente es posible si tu vida tiene una orientación vertical; de lo contrario, no puedes contar con eso.
Número cuatro: cuando tu vida es entregada al Señor, tú dejas de temer a la persecución, porque ya no la tienes, ya no te perteneces. Tú te has entregado a otro; él dispone como él quiere.
Número cinco: la vida cristiana conlleva rechazo muchas veces, aun de parte de tus hermanos en la fe.
Número seis: un siervo del Señor como Bernabé es un hombre sin prejuicios, es un hombre dispuesto a tomarse él el riesgo por afirmar a otros, por introducir a otros, por apoyar a otros.
Número siete: toma tiempo formar el carácter de un hombre. Después de ser llamado, tomó ocho a diez años preparar a Pablo para su primer viaje misionero, y el movimiento de plantación de iglesias que cambió el mundo romano inicialmente y que convirtió la religión cristiana —como veíamos la semana pasada— de lo que se pensaba que era una secta a una religión mundial. Pablo no estaba listo para eso hasta que no pasaron esos diez años de intenso ministerio de parte de Dios, y habiendo visitado el tercer cielo.
Eso nos da una idea de cómo Dios inspira su Palabra, deja el registro y nos dice: "Vive la Palabra en tu vida, mira cómo la aplicas." Y eso es parte de lo que creo que el texto nos enseña en el día de hoy. Si Cristo te basta, en los buenos tiempos y en los peores, no necesitas otra cosa, pero necesitas una entrega a aquel que te basta.