El sufrimiento no es un accidente en la vida cristiana ni una señal de que algo ha salido mal: es parte integral del llamado que Dios nos ha hecho. Esta verdad, aunque incómoda para muchos, recorre toda la Escritura. Jesús declaró bienaventurados a quienes son insultados y perseguidos por su causa. Pedro exhortó a no sorprenderse del fuego de prueba como si fuera algo extraño. Pablo afirmó que a los creyentes se les ha concedido no solo creer en Cristo, sino también sufrir por él, como un regalo junto con la salvación.
Los tesalonicenses experimentaron esta realidad cuando, al abrazar la Palabra de Dios por lo que verdaderamente es, enfrentaron persecución de manos de sus propios compatriotas. Se convirtieron así en imitadores de las iglesias de Judea, que habían padecido de manos de los judíos, los mismos que mataron a los profetas y al Señor Jesús. El pastor Núñez señala que cuando alguien abraza genuinamente la fe, a menudo despierta rechazo en quienes se quedan atrás, ya sea por sentirse amenazados, por perder control, o simplemente porque el odio puede ser enseñado. Él mismo recuerda haber descubierto en su juventud un rechazo infundado hacia los judíos que no podía explicar.
¿Por qué no hay otro camino para avanzar el reino sin dolor? Spurgeon ofrece una respuesta profunda: si hubiera una condición mejor para nosotros que la actual, el amor divino nos habría colocado allí. Vivimos en territorio enemigo, y la tribulación sirve como filtro que separa a las ovejas de los cabritos, ahuyenta a los falsos maestros, y demuestra el poder sostenedor de Dios. Pablo mismo fue ignorado, burlado, apedreado y expulsado repetidamente, y sin embargo podía decir con gozo que completaba en su cuerpo lo que faltaba de los sufrimientos de Cristo por la iglesia.
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Primera Tesalonicenses capítulo 2. Vamos a continuar la serie que habíamos dejado en el versículo 13. Habíamos expuesto eso la última vez que estuvimos predicando. Y ahora yo quiero leer del 14 hasta el final.
"Pues vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, porque también vosotros padecisteis los mismos sufrimientos de mano de vuestros propios compatriotas, tal como ellos padecieron de mano de los judíos, los cuales mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, y a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios, sino que son contrarios a todos los hombres." El versículo 16: "Impidiéndonos hablar a los gentiles para que se salven, con el resultado de que siempre llenan la medida de sus pecados, pero la ira ha venido sobre ellos hasta el extremo. Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por breve tiempo, en persona pero no en espíritu, estábamos muy ansiosos con profundo deseo de ver vuestro rostro, ya que queríamos ir a vosotros, al menos yo Pablo, más de una vez, pero Satanás nos lo ha impedido. Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo."
Yo he titulado este mensaje: "El sufrimiento es parte de nuestro llamado". Y lo he llamado de esa manera, valga la redundancia, por razones más o menos obvias en el texto. Yo creo que tan pronto tú comienzas a leer, tú tienes una idea de cuál es la temática de esta porción de las Escrituras.
Y en ocasiones yo he mencionado esto que yo acabo de decir: que parte del llamado del cristiano involucra un llamado especial y privilegiado al sufrimiento. Y cuando la gente me escucha, me mira a veces como que baja la cabeza y sube los ojos, así como que yo les resulto extraño. Otros me ponen una cara de duda. Otros me han criticado, algunos me han tildado de frío. Y a mí no me molesta, ya lo he oído bastante, lo he visto bastante, pero siempre me pregunto si nosotros leemos la misma Biblia. Otras veces me pregunto si estamos leyendo los mismos pasajes. Y a veces creo que ciertamente estamos leyendo los mismos pasajes, pero hay algunos de los lectores que no están creyendo lo que los pasajes dicen.
No estamos haciendo lo que el versículo 13 de Primera Tesalonicenses 2 dice que los tesalonicenses hicieron, y es que ellos recibieron la palabra de Dios por lo que verdaderamente es. Y yo creo que alguna gente lee estos versículos, no los cree, y por tanto no los ha recibido como hicieron los tesalonicenses. Y eso es lo que da la impresión de que nosotros estamos leyendo dos libros diferentes.
Pero déjame leerte a manera de introducción a mi mensaje algunos pasajes que quizás pudieran brindar, o sin el quizás, que van a brindar apoyo bíblico al título de mi mensaje, y que entonces sirvan ellos de plataforma para yo entonces lanzar mi mensaje, si yo pudiera decirlo de esa manera.
Escucha a Cristo hablando en Mateo 5, versículo 11 al 12: "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y digan todo género de mal contra vosotros falsamente por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros." Nota cómo Cristo comienza una advertencia, si pudiéramos decirlo, de los insultos y persecuciones que vendrían. "Bienaventurados", traducido "makarios", es la palabra en el original que significa felices, gozosos, contentos, bendecidos. Considérense a sí mismos bendecidos cuando los insulten y persigan. De manera que la próxima vez que usted trate de hablar con alguien y esa persona no le reciba bien y lo insulte, dígale: "Gracias por bendecirme, me siento bienaventurado."
Ahora escucha a Pedro escribiéndole a sus seguidores. Pedro estaba consciente de que él tenía un grupo de seguidores judíos que estaban en la diáspora, dispersos fuera de Palestina, y que estaban bajo persecución, y él está tratando de animarlos. Escucha este vocabulario que, si no hubiese venido de Pedro sino de mí, quizás alguien me hubiese tildado de frío o de insensible. Escucha lo que Pedro dice: "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo. Antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría." ¿Escuchaste lo que Pedro les dice? "Amados, yo sé que ustedes están en medio de un fuego de prueba. Pero ustedes están recibiendo esto con sorpresa, como si esto fuera algo extraño. Esto no es extraño, esto es común a nuestro llamado. No ha sido nunca diferente, no lo va a ser. Entiende que es parte de lo que Dios nos ha llamado."
Y si eso fuera poco, entonces Pablo le escribe a los filipenses y en el capítulo 1, versículo 29, le dice lo siguiente: "Porque a vosotros se os ha concedido por amor a Cristo, no solo creer en él, sino también sufrir por él." A nosotros se nos ha concedido, forma pasiva del verbo: se me ha dado, se me ha dado un regalo. Se me han dado dos regalos de hecho. Uno, el creer en Cristo; yo no le estaba buscando esa salvación, y no buscándola se me otorgó la salvación. Y de esa misma manera se me ha concedido, tampoco estaba buscando esto otro, padecer por Cristo; tampoco tenía una búsqueda activa, pero me concedieron junto con la salvación el privilegio de sufrir por Él. ¿Algún amén entre ustedes? Ok, hay un par de amenes.
Padre de la gloria, te alabamos y bendecimos. Y te damos gracias porque esta es una verdad que está a todo lo largo de tu Palabra y tan poco creída y tan poco aceptada. Oh Dios, sé con tu siervo, habla a través de él para que de alguna forma nosotros seamos tocados por el poder de tu Espíritu y de la Palabra, para salir con una determinación y una convicción distinta con la que entramos. En tu nombre, Jesús. Amén, amén.
El texto que yo acabo de leer pudiéramos dividirlo en dos. Del 14 al 16, la parte que tiene que ver con todo lo que es sufrimiento y demás, y del 17 al final es donde Pablo expresa con intensidad un sentido de urgencia de querer volver a los tesalonicenses. Yo asumo que es porque él está consciente del dolor por el cual ellos están pasando, aparte de lo emocional en su corazón y de la parte afectiva de él hacia ellos. Pero si tú lees el texto uno y otra vez, yo creo que es más o menos obvio que el tema central del pasaje es sufrimiento.
Si tú te preguntas de qué está hablando el texto, realmente es del sufrimiento. Y de ese sufrimiento hay algunas cosas que se nos dicen, y yo quería, y así lo hice con el grupo anterior, invitarlos a que usted pueda, cuando lee la Palabra, siempre hacerse dos preguntas, porque le va a ayudar a extraer mucho más de la Palabra, lo va a enfocar mucho más rápido, va a evitar que usted esté yéndose por las ramas, y le va a permitir aplicar su texto a su vida de una forma mucho más práctica y sencilla. Primera pregunta: ¿de qué habla el autor en este texto? Y segunda pregunta: ¿qué está diciendo el autor de eso de lo que él está hablando? Ahí es donde comienza todo expositor. ¿De qué está hablando el texto? Bueno, del pastor Miguel Núñez. ¿Qué está diciendo del pastor Miguel Núñez? Bueno, que es dominicano, que también es médico, etcétera, etcétera. Esto es justamente lo que tú puedes hacer, y por eso estoy leyendo de esa manera, para que nos sirva de estudio, de enseñanza y de aprendizaje, ¿verdad?, acerca de lo que Pablo nos está diciendo en este texto a la vez.
Yo mencioné que el tema de este texto es predominantemente el sufrimiento, y tú podrías preguntarme: "Bueno, ¿y cómo tú llegas a esa conclusión?" Primero, tú lees el texto varias veces. Y en segundo lugar, pon atención. Versículo 14, pon atención a estas palabras: padecisteis, sufrimientos, padecieron. Versículo 15: mataron, expulsaron, son contrarios. Versículo 16: impidiéndonos. Es obvio que el tema en los primeros tres versículos ya es aflicción, tribulación, dificultad, problemas.
Pero ahora yo veo el texto y me doy cuenta de que el texto tiene un comienzo, y la primera palabra con la que el texto inicia es con la palabra "pues". "Pues" es una palabra conectora, como "entonces", "por tanto", "por consiguiente". Y si es una palabra conectora, yo tengo que pensar que lo que sigue al "pues" tiene cierta relación con lo que antecede al "pues". "Yo pasé por su oficina y usted no estaba, pues entonces me fui al supermercado." El ir al supermercado tiene algo que ver con el hecho de que yo no estaba en la oficina. Pues de esa misma manera tú lees este texto y yo veo un "pues" aquí, y yo entonces subo y veo qué dice inmediatamente antes.
Y resulta que en el versículo 13 el apóstol Pablo les dice que ellos, cuando recibieron la palabra de Dios, la recibieron tal como la Palabra es, y no como palabra de hombres. El hecho mismo de que ellos abrazaron la Palabra por lo que la Palabra es, el hecho de ser fieles a la palabra de Dios, es precisamente la razón por la que ahora están sufriendo. Si ellos hubiesen sido cristianos carnales, hubiesen aceptado la palabra como palabra de hombres, y por tanto la aplican a veces pero la violan en otras veces, ellos no hubiesen estado pasando por ninguna dificultad. Por el hecho de tomar la Palabra tan seriamente como ellos la tomaron es justamente lo que hace que ellos se conviertan en estas personas que pasaron por dificultades.
Escucha versículo 14: "Pues vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, porque también vosotros padecisteis los mismos sufrimientos de mano de vuestros propios compatriotas, tal como ellos padecieron de mano de los judíos." En el versículo 6 del capítulo 1 ya había dicho que ellos habían llegado a ser imitadores de Pablo y del Señor Jesús porque recibieron la palabra con mucha aflicción.
Pero ahora les dice que ellos llegaron a ser imitadores de la iglesia en Judea, las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, porque también vosotros padecisteis los mismos sufrimientos a mano de vuestros propios compatriotas. Noten cómo estas iglesias son calificadas: son las iglesias de Dios. Él las pensó, las orquestó, las creó de antemano como buenas obras para que anduviésemos en ellas. Las iglesias no son de los pastores, son de Dios. Las iglesias son en Cristo Jesús o no son iglesias. Hay iglesias que se llaman iglesias pero no están en Cristo Jesús y por tanto no son iglesias. Él las compró, Él las pastorea, Él las sostiene, Él las alimenta.
Y ahora entonces Pablo nos está diciendo que estos hermanos de la iglesia de Tesalónica sufrieron las mismas cosas que los hermanos de las iglesias en Judea. El texto no nos dice cuáles fueron esos padecimientos de las iglesias de Judea, pero sabemos por la historia que hubo varias persecuciones a las que ellas fueron sometidas.
Para comenzar, en la época de la década de los treinta, Pablo estaba persiguiendo la iglesia hasta que finalmente el perseguidor se convierte en un hombre perseguido. Pero luego, posteriormente, en la década de los cuarenta, el rey Herodes Agripa primero estaba persiguiendo a los cristianos y decapitó a Jacobo. Eso está en el libro de los Hechos: el hermano de Juan, el primero de los apóstoles decapitado. Y luego trató de hacer lo mismo con Pedro, excepto que Pedro fue salvado por un ángel. Ustedes recuerdan eso, que la iglesia estaba orando por la liberación de Pedro. Un ángel se le aparece, lo saca de la cárcel, Pedro va y se aparece entonces en la casa donde estaban orando, toca la puerta, envían a una criada, la criada abre la puerta y le cierra la puerta en la cara. Y eso va, le dicen que Pedro está ahí, le dicen: "No, no puede ser". Ustedes estaban orando por su liberación. Y eso fue bajo el rey Herodes Agripa primero, la década de los cuarenta. Y en la década de los cincuenta, los zelotes, era una secta revolucionaria que no quería pagar los impuestos a Roma, y ellos hicieron la vida imposible para los romanos y aún para los mismos cristianos. Estas son las iglesias de Judea.
Ahora Pablo les dice: ustedes están sufriendo las mismas cosas que aquellas iglesias, que padecieron de manos de los judíos porque ellos eran los primeros conversos. Y quizás es bueno pausar aquí y preguntarnos: ¿qué es lo que hace que gente reaccione tan cruelmente en ocasiones, tan ofensivamente contra aquellos que se convierten? Pasó y sigue pasando hoy dentro de los judíos cuando alguien se convierte al cristianismo. Ha pasado, yo soy testigo, entre católicos cuando alguien se convierte y se hace evangélico. Conocimos un amigo personal que estuvo aquí trece años como misionero, que cuando él se convirtió, su padre lo desheredó, le dijo que no le pagaría la educación jamás, no quería ver a sus hijos, no quería ver a sus nietos. Ocurre en el mundo musulmán donde la gente cuando se convierte al cristianismo, en algunos países son condenados a la pena de muerte. ¿Qué es lo que hace que cuando estas conversiones se produzcan realmente haya tanto rechazo, odio hacia el otro? Lo mismo que había en el corazón de Pablo cuando él era el perseguidor. ¿Qué es eso?
Bueno, hay diferentes razones, diferentes elementos que se levantan en el corazón del hombre para tener a un Pablo aprobando el apedreamiento de Esteban. Pero una de las cosas que sabemos es que el odio es enseñable. El rechazo hacia una persona o grupo de personas puede ser aprendido por alguien. Yo recuerdo que estando muy joven, de hecho apenas estaba conociendo a mi esposa, cuando en ese momento, a esa hora, ya hace treinta y tres años, en ese momento yo tenía un cierto rechazo hacia los judíos. Y un día mi propia esposa me preguntó cuál era la razón. Lo hizo de una manera inocente y yo no supe cómo responder. Y ese día yo caí en cuenta que yo tenía un rechazo infundado hacia un grupo de personas porque yo no podía ni siquiera responder la interrogante que se me había hecho. El odio puede ser enseñado, y esa es una de las razones.
En otros casos, lo que ocurre es que cuando alguien abraza la fe cristiana, por ejemplo, los otros que se quedan atrás se sienten rechazados, se sienten como si el otro le estuviera diciendo: "No, ahora yo soy superior a ti". Y lamentablemente, muchas veces el convertido eso es como se comporta, y hace sentir al otro como inferior y lo descalifica. Otras veces lo que ocurre es que mientras yo pertenezco a un mismo grupo de personas dentro de una religión, a veces yo me siento en control de ellos, pero cuando se convierten y se me van de las manos, como que yo siento que pierdo el control, y el orgullo humano no tolera a otro fuera de control. Es algo que es contrario a las fibras de nuestro corazón. Pero yo tengo que recordar que cuando yo rechazo, odio a otra persona, esa persona no lo ha puesto en mi corazón. Es algo que mi naturaleza humana siembra en el corazón, lo cultiva, lo fertiliza y lo hace crecer. Es algo que depende de mí, que está en mí, en mi condición caída.
La realidad es que pocas cosas levantan las pasiones tanto como los cambios de religiones. Y no sabemos en este texto exactamente cuáles eran los sufrimientos por los cuales estos hermanos estaban pasando, pero sin lugar a duda tenía que ver con la manera como ellos abrazaron la palabra de Dios, como la estaban viviendo, como se les daba. Entonces los que ustedes saben se convirtieron en modelos para la iglesia de Macedonia, de Acaya y aún mucho más allá. Y como ellos estaban entonces siendo perseguidos, escúchenlo otra vez: "Vosotros padecisteis los mismos sufrimientos a mano de vuestros propios compatriotas, tal como ellos padecieron a mano de los judíos, los cuales mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, y a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios sino que son contrarios a todos los hombres."
En este texto, Pablo, por primera y única vez, responsabiliza a los judíos de manera directa de la muerte del Señor Jesús. Y dice ellos no solamente mataron al Señor Jesús, mataron a los profetas que vinieron antes de Él, y a nosotros nos expulsaron. El texto no nos dice a qué situación en particular Pablo se estaba refiriendo con relación a su persona, pero él dice: nos expulsaron. Y podemos hablar un poquito acerca de eso.
Pero si volvemos a preguntar: ¿cuáles fueron las razones por las que esta gente mató a los profetas anteriores y mató también al Señor Jesús, al último de los profetas, al Hijo de Dios mismo? Yo creo que la misma Palabra nos informa. Por un lado, la predicación, la enseñanza de estos profetas y del Señor Jesús opuso o desafió el régimen político-religioso del momento, como lo hizo Martín Lutero. En segundo lugar, amenazaban sus tradiciones. Cristo mismo le dijo a los escribas y fariseos: "Vosotros invalidáis la palabra de Dios a causa de vuestras tradiciones". Se sentían amenazados. En otros casos, ellos pusieron de manifiesto la hipocresía del judaísmo del primer siglo. Y en otros casos la amenaza fue que estaban perdiendo adeptos, seguidores. Todo eso se conjugó para que finalmente estos judíos a los que Pablo se refiere mataran a los profetas anteriores y mataran al mismo Señor Jesús.
Pero tú comienzas a ver de una manera más clara que ciertamente el sufrimiento es parte de nuestro llamado. Y alguien pudiera preguntar: ¿pero por qué? Yo no sé si usted alguna vez le ha preguntado a Dios. Yo sé que yo lo hice en una ocasión: ¿pero no hay otra forma de hacer avanzar el reino de los cielos? ¿No hay otra forma de que se pueda propagar el evangelio y el reino de los cielos avanzar sin que parte del llamado implique el sufrimiento? Yo no estaba esperando una voz audible, pero yo entendía que de alguna manera Dios me iba a guiar a la respuesta. Y la respuesta es profunda, es compleja, es difícil de explicar. ¿Por eso esta? No. Podemos dar una respuesta más acorde con el carácter de Dios.
Y yo la voy a dar a partir de las palabras de Spurgeon. Escúchenme. Porque si tú entiendes y bajas estas palabras de tu mente a tu corazón, tú jamás volverás a preguntarte: ¿por qué a mí? ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? Escúchenme: si hubiera alguna otra condición mejor para ti que la condición en la que tú te encuentras ahora, el amor divino te hubiera colocado allí. Dicho de otra manera, si hubiera un mejor camino de llevarte de un lugar donde tú te encuentras ahora a un lugar donde Dios te quiere llevar, Dios te tuviera en ese otro camino y no donde tú te encuentras. Ese es el carácter de Dios: aquel que nos entregó a su Hijo, ¿no nos dará juntamente con Él todas las cosas? Yo estoy donde estoy porque yo necesito estar donde estoy, porque no hay otro mejor camino para llegar donde Dios me quiere llevar que el camino donde yo me encuentro en cualquier momento de mi vida. Esa es la respuesta. Yo creo que es una respuesta muy sabia de parte de Spurgeon.
Pero todavía pudiéramos seguir pensando cuáles son otras razones por las cuales es imposible, no difícil, imposible expandir el reino de los cielos sin que implique el dolor. Bueno, ya Dios lo diseñó, y como Dios diseña todo lo que es mejor y todo lo que es perfecto, ya yo sé que es imposible hacerlo de una mejor manera que esa. Pero yo tengo que recordar que nosotros vivimos en territorio enemigo, en buen lenguaje vernáculo, en territorio apache. Nosotros estamos peleando contra alguien que es catalogado como el príncipe de la potestad del aire, cuyo territorio le está siendo reconquistado, reganado. Y resulta que lo está ganando Cristo, pero lo está ganando a través de instrumentos humanos, y nosotros somos los receptores de su oposición.
El texto corregido:
No podemos perder de vista, y es lo peor de todo, cuando el enemigo logra usar uno de los miembros, uno de los soldados del ejército de Dios para dispararle a otro de los soldados del ejército de Dios, como hizo con Pedro cuando se opuso a Jesús camino a la cruz.
Yo tengo también que observar que realmente las persecuciones, dificultades y aflicciones representan un filtro para los cabritos. Los cabritos no toleran las dificultades del camino, y las ovejas tampoco lo tolerarían; perseveramos porque Dios nos hace perseverar. Pero si hay algo que la parábola del sembrador nos enseña, es justamente que hay una semilla que cae junto al camino y que luego poco tiempo después se seca. Y cuando Cristo da la explicación dice: "Esos son los que reciben la palabra con gozo, pero cuando llega la aflicción, las dificultades del mundo, se apartan." ¡Ah, porque no eran ovejas! Sirven de filtro las dificultades también, y la tribulación aleja a los falsos profetas.
Escucha cómo Cristo lo explicó en Juan 10, versículo 11 en adelante: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Él huye porque solo trabaja por el pago y no le importan las ovejas." El falso maestro es un asalariado; él trabaja por el salario, las ovejas no le importan. Cuando la dificultad viene, él huye, porque en realidad él no va a dar su vida; él prefiere dar su salario en ese caso.
Esta sería otra razón, otra buena razón para pensar que nada como la fricción, el dolor, la persecución, la tribulación muestra el poder sostenedor de nuestro Dios como esas circunstancias. Es justamente en esas tribulaciones donde el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad.
La tribulación también contribuye a esparcir la semilla y el reino de los cielos. Ya yo aludía a eso cuando explicaba cómo la iglesia en el siglo primero, al comienzo de los tiempos, estaba supuesta a llevar la palabra a Judea, a Samaria, hasta los confines de la tierra. Y se acomodó; comenzó a crecer hacia adentro. Y Jesús, que estaba a cargo de esta misión y que fue el primero que les dijo "me seréis testigos," dijo: "Bueno, si es así, pues la tribulación va a comenzar." Y comenzó la persecución. Y Hechos 8 dice que cuando comenzó la persecución, todos los creyentes salieron de Jerusalén; solamente quedaron los apóstoles. Y que cuando salieron corriendo, llegaron a Judea, Samaria y eventualmente hasta los confines de la tierra. ¿Qué tú piensas, qué ellos dijeron cuando llegaron allá? ¿"Estamos buscando trabajo" porque allí no había? Dieron testimonio y fueron testigos de su fe, justamente explicando por qué corrían, y se esparció el reino de los cielos. La persecución, la tribulación es una manera altamente efectiva de esparcir la semilla.
En el día de ayer yo tuiteé, haciendo transliteración de esa palabra, algo con relación a esto, y varias personas me respondieron inmediatamente en contra. "No, gracias. Si es el Dios suyo, pastor, no gracias." Bueno, no es que es el Dios mío; es el Dios de la Biblia. Escucha lo que Cristo dijo en Juan 15:20: "Acordaos de la palabra que yo os dije: un siervo no es mayor que su Señor. Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros. Si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra." Dos grupos de personas: unos les van a perseguir porque ustedes son siervos, yo era el Señor, y si a mí me persiguieron, en buen sirvaeño, cuánto más a ustedes; en buen dominicano, cuánto más a ustedes. Pero también otro grupo que recibieron mi palabra, y si recibieron mi palabra, recibirán la vuestra.
Mataron a Jesús, mataron a los profetas, expulsaron a Pablo. No sabemos de nuevo a qué Pablo se estaba refiriendo, pero cuando Pablo llegó a Tesalónica, en Hechos 17 se nos dice que los judíos le hicieron la vida imposible. Él solamente pudo predicar en la sinagoga por tres días de reposo y tuvo que estar corriendo. Tuvo que comenzar a predicar o tuvo que irse de Tesalónica, o tuvo que predicar fuera de la sinagoga. No está claro todavía cuál de las dos. Pero pasó poco tiempo en Tesalónica, justamente porque ellos le persiguieron.
Si hay algo que sabemos del ministerio de Pablo, el hombre que fue al tercer cielo, el hombre que no recibió educación o enseñanza de parte de ningún otro hombre, sino que la recibió directamente de Jesús, si hay algo que nosotros sabemos de este hombre, es que su ministerio se caracterizó por la persecución, el dolor y la aflicción. Pablo fue ignorado en Atenas, escapó escondido de Berea, fue burlado en Corinto, estuvo en prisión en Filipos, en Listra lo apedrearon y lo dieron por muerto, y en Tesalónica tuvo que salir corriendo. Fue a Berea, ¿él fue muy bien aceptado? No, no lo fue.
Pero ahora nosotros leemos en el texto que Pablo está teniendo oposición de parte de los judíos, no solamente acerca del proselitismo con los judíos, sino del proselitismo con los gentiles. El versículo 16 dice: "Impidiéndonos hablar a los gentiles para que se salven, con el resultado de que siempre llenan la medida de sus pecados."
Yo comentaba esta mañana que en Dubái hay una iglesia reformada que tiene mil personas, un culto de personas en la mañana, y sin embargo tú no puedes predicar a los musulmanes allí. Pero las razones son que a esa iglesia van una cantidad de personas internacionales, y hasta el día de hoy se les permite predicar a los internacionales, pero no a los musulmanes. Imaginémonos que en el día de mañana se pase una ley que impida predicarle a los internacionales también. Es parecido a esto que estaba ocurriendo aquí. Ellos no solamente no querían ahora que le predicáramos a los judíos, sino que nos impedían hablar a los gentiles para que se salven. Ni lavaban ni prestaban la batea.
Esta es la condición en la que Pablo se encuentra. No querían la salvación de nadie; no querían nada bueno ni para unos ni para los demás. Los judíos odiaban a los gentiles, y algunos decían incluso que Dios había creado a los gentiles para mantener el fuego vivo del infierno. Pero quizás parte de la molestia con Pablo es que si Pablo dejó de alcanzar a los gentiles, no dejó de alcanzarnos a nosotros; dejó de ministrar, de trabajar entre nosotros. Parece que les está considerando a los gentiles, a quienes ellos odiaban, mejor que a nosotros.
Pero el resultado es que la salvación entonces no podía llegar hasta ellos, porque usted conoce la fórmula: ¿Cómo van a invocar a aquel de quien no han oído? ¿Y cómo van a oír si no hay quien les predique? ¿Y cómo van a predicar si no hay quien les envíe? De ahí la necesidad de que nosotros como iglesia podamos enviar, porque es la fórmula de evangelizar al otro; esa es la manera como ocurre.
Y entonces, junto con toda esa oposición que ellos estaban ofreciendo, escucha cómo lo dice: "Siempre llenan la medida de sus pecados." Es una frase peculiar, porque en el original la implicación, la idea, es como que imagínate una taza que está siendo llenada, y como que hay una cantidad de pecado que ya rebosa la taza. Como que Dios tiene una paciencia para tolerar el pecado, tiene una misericordia que les extiende hasta un límite. Llegado a ese límite, entonces llega la ira de Dios.
Es una idea que está en más de un libro de la Biblia. De hecho, en el libro de Génesis, cuando Dios llamó a Abraham y le promete que le daría la tierra prometida, junto con eso le dice: "Pero tus descendientes van a estar en Egipto, y van a estar en Egipto por cuatrocientos años, y no van a entrar a la tierra prometida." Y le dice la razón por la que no iban a entrar a la tierra prometida hasta cuatrocientos años después. Yo te lo voy a leer para que tú puedas entender esto de la medida de su pecado, de que llenan la medida de su pecado. En Génesis 15:16 dice: "Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, a la tierra prometida, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos."
Los amorreos, los cananeos, los jebuseos y todos los demás estaban ahí en la tierra prometida. Y estaban pecando contra Dios, y Dios estaba teniendo paciencia, y Dios estaba extendiendo misericordias, y ellos estaban llenando la copa de la ira de Dios hasta que su pecado llegó a su colmo. No van a entrar hasta cuatro generaciones después, porque entonces habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos, y entonces yo voy a traer a mi pueblo, y mi pueblo los va a desplazar como parte de mi juicio. Esto es como ocurrió literalmente.
Y en este caso, Pablo está diciendo que lamentablemente estos opositores del evangelio también están llenando la medida de su pecado, y de hecho agrega: "Pero la ira ha venido sobre ellos hasta el extremo." Tiempo pasado, como que él se está refiriendo a algo que ya pasó, pero prácticamente todo estudioso está de acuerdo que esto apunta a algo también peor que vendría. Pero si fue algo que ya pasó, una de las posibilidades es que Pablo se estaba refiriendo a la expulsión de todos los judíos de la ciudad de Roma, que ocurrió bajo el emperador Claudio el año 49. Es por esa expulsión que Priscila y Aquila llegan a Éfeso y conocen a Pablo. O quizás se estaba refiriendo a una masacre que ocurrió en Jerusalén, ya no en Roma, de miles de judíos en el mismo año 49. O quizás algunos piensan que se debió a una represalia en los años 44 al 46 que también ocurrió en Jerusalén debido a una revuelta que se había producido. De todas maneras, quizás se refiere a todas ellas, pero lo que Pablo está diciendo es que hay una paciencia, hay un pecado, hay una iniquidad que Dios tolera hasta un punto, y por el tiempo en que la ira de Dios entonces se desborda, es el tiempo del juicio.
Pero hasta ahí, que es la primera parte del texto que leímos, hasta ahí nosotros podemos ver con cierta claridad que ciertamente, que claramente, el llamado a la fe cristiana involucra un llamado al sufrimiento. Hay una cantidad de dolor, aflicción, tribulación por la que la iglesia tiene que pasar a partir de este momento hasta que se completa el plan de redención.
Pablo lo anuncia, y lo anuncia con palabras de cierto regocijo cuando le escribe a los colosenses. Escucha cómo Pablo lo dice en Colosenses 1:24: "Ahora me alegro de lo que sufro por ustedes, y de esta manera voy completando en mi propio cuerpo lo que falta de los sufrimientos de Cristo por la iglesia, que es su cuerpo."
Pablo no está diciendo que él, y tú y yo, necesitamos completar el sacrificio insuficiente de Cristo, que tenemos que sufrir un poco para entonces completar el sacrificio de Cristo y hacerlo perfecto. Lo que le está diciendo es que Cristo como que inauguró la era de la gracia y de la redención —bueno, la redención ya venía caminando, pero la era de la gracia— y entonces entre ese momento y el final de esa redención hay una serie de tribulaciones, dificultad, dolor, sufrimiento que la iglesia tiene que atravesar como parte de lo que es el plan de Dios. Y que en lo que a Pablo respecta, él está contento de que le está llevando a cabo su parte. Él comparte los sufrimientos de Cristo. ¿Estás tú contento de llevar a cabo tu parte? Ninguna amenaza ahí, pero yo creo que tú te vayas hoy entendiendo y abrazando la idea con gozo de que el sufrimiento es parte de nuestro llamado.
Y en la segunda parte vamos a resumir, porque el tiempo ha avanzado, lo que nos deja ver la lucha interna, emocional, afectiva que él tiene cuando está lejos de sus ovejas. Tú puedes sentir el sentido de urgencia, tú puedes ver el sentido de dolor, de deseo en estas palabras. Escucha, versículo 17: "Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por breve tiempo, en persona pero no en espíritu, claro, en espíritu, no le está orando por ellos, pero lo que tiene pendiente, está consciente de ellos, estábamos muy ansiosos, con profundo deseo de ver vuestro rostro. Ya que queríamos ir a vosotros, al menos yo Pablo, más de una vez, pero Satanás nos lo ha impedido. Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo."
¿Escuchaste a Pablo? Yo estoy separado de ustedes en cuerpo pero no en espíritu, estoy orando. Pero yo te voy a confesar algo: estoy ansioso, dice el versículo 17, con profundo deseo de ver su rostro. Yo creo que, dado los versículos anteriores, no es simplemente la parte afectiva emocional de Pablo que está aquí jugando un rol. Yo creo que él también, aparte de que los ama, está consciente del dolor, la aflicción por la cual ellos están pasando, y él como veterano de aflicción quiere regresar, quiere animarlos, quiere fortalecerlos, quiere inyectarles cierta esperanza. Lo cual nos dice que nosotros nos necesitamos unos a otros.
Pero tú puedes ver el corazón pastoral de este hombre, que él tiene una lucha interior. Él tiene un llamado y una lucha interior. El deber lo llama ahí y él planta iglesias en diferentes lugares: en Éfeso, en Tesalónica, en Corinto, en Galacia, en Colosas, etcétera, etcétera. Pero al mismo tiempo, luego que se va y piensa en sus ovejas, él tiene una lucha. Él quiere regresar, y a veces logró hacerlo, a veces no pudo regresar, y tú entonces envías a un Timoteo como ocurrió en Tesalónica. Pero tú puedes sentir la pulsación del corazón pastoral de este hombre, que cada vez que yo lo leo quiero seguir leyendo porque produce convicción en mí.
Y dice: "Ya queríamos ir a vosotros, al menos yo Pablo," como que dice: yo no sé Timoteo, yo no sé Silas, yo no sé otro, pero yo personalmente, yo, como decimos aquí, más de una vez yo quería regresar, pero Satanás nos lo ha impedido. Pablo está consciente de que estamos en medio de una lucha espiritual, y tú y yo tenemos que estar conscientes de eso. Lo que tú no ves a Pablo es reprendiendo un demonio en cada esquina. ¿Sabes por qué? Porque Pablo sabe que si él está teniendo oposición de parte del reino de las tinieblas, Dios lo ha permitido. Si hubiese habido un mejor camino para llegar a Tesalónica sin la oposición de Satanás, Dios hubiese tenido a Pablo en ese otro camino y no donde Pablo estaba.
La realidad es que nosotros estamos en medio de una lucha y batalla espiritual, pero la batalla la controla nuestro Señor, no Satanás. Nosotros no tenemos nada que temer, no tenemos nada que huir, por qué retraernos, no tenemos nada que el enemigo nos arrebate, porque no tiene nada en sus manos. Mi vida está en las manos de mi Señor. Una vez que la canción, como hemos dicho otra vez, de "te arrebato y arrebato," es una canción completamente hereje. El enemigo no tiene nada en sus manos que me pertenezca a mí. Lo que yo tengo le pertenece a quien me compró, y Cristo determina hasta dónde llega la oposición.
Y para cerrar, Pablo, escucha a Pablo: "Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo." Pablo no está diciendo: yo me glorío en lo que yo he hecho. Es ajena idea al sentir de Pablo. La idea detrás de esto es como alguien que está corriendo una carrera y al final tú recibes una medalla, tú recibes una hoja o un ramito de laurel como parte de que ganaste la carrera. Pablo lo que está diciendo es: en la venida del Señor, vosotros seréis mi laurel, vosotros seréis mi corona. Dios los salvó, lo hizo a través de mí, pero ustedes son parte del testimonio de que mi labor no fue en vano. Y cuando yo me pare, yo pudiera visualizarlo de esta forma, delante del Señor, y los tesalonicenses estén ahí y yo los vea, porque ustedes recibieron verdaderamente salvación y perseveraron, mi gozo será completo. Y yo me sentiré como lleno de gloria, no en el sentido orgulloso de la palabra, sino que yo me voy a sentir tan lleno de satisfacción al verlos a ustedes, que yo puedo decir: ahora vosotros sois mi gloria, mi corona y mi gozo.
El año pasado, leyendo Tesalonicenses, que lo había leído en múltiples ocasiones porque es una carta que yo quise predicar hace varios años, y cada vez que la planificaba de alguna manera Dios la posponía. Pienso que Él pensó que este era su tiempo. Pero reflexionando sobre Tesalonicenses y pensando en este corazón que Dios había formado en Pablo, decía: Dios, así como Pablo siente eso, es como yo quiero sentir. Y yo puedo testificar que ciertamente en el día de hoy, en esta parte que estoy hablando ahora, es así. Cuando yo voy a la foto que mostramos del grupo que está en el video hace un rato, yo quería regresar. Pero cuando estaba allá, quería regresar aquí a ustedes porque quería ver su rostro, quería sentir su presencia, quería sentir su calor y quería sentir su abrazo.
Y yo sé que ustedes no son pastores, pero tú puedes tener el mismo corazón donde tú puedas tener una mejor identificación con el hermano de tu iglesia local, donde él te haga falta, donde tú estés ahí para él, donde tú tengas y quieras realmente volverlo a ver. Y yo quiero saber abrazarlo, sentir su calor, y nosotros poder decir: Señor, yo quiero volver a ver a mis hermanos.
Si en el proceso del trabajo ocurren cosas, Paul Tripp decía que el ministerio es "messy work," es un trabajo sucio, en el sentido de que en el camino a la salvación nos caemos, pecamos, nos ensuciamos. Y fue así en la iglesia de Corinto, fue así en la iglesia de los gálatas, fue así en las siete iglesias de Asia Menor que son corregidas y disciplinadas en Apocalipsis. Mal de muchos no es consuelo de todos, pero ciertamente sí nos deja ver que a pesar de las caídas, a pesar del "messy-ness," a pesar del lodo que a veces vemos, el trabajo de Dios es precioso, el trabajo de Dios es preciado, el trabajo de Dios en sus ovejas es como oro que Él está limpiando, que Él está refinando. Y que yo necesito ciertamente ver ese trabajo de la manera como Pablo llegó a verlo: vosotros sois mi gozo y corona y deleite.
Y yo le decía al equipo de IBI Integridad y Sabiduría, y se lo puedo decir a ustedes porque me propuse entre otras cosas hacer cosas diferentes en este año, y ustedes lo pueden hacer: me he dicho a mí mismo mil veces, no más de lo mismo, no más de lo mismo, no más de lo mismo. Y una de esas cosas que me propuse es poder comunicar lo que Dios va haciendo en mi corazón a las ovejas, como Pablo hizo. Y en esta mañana hago lo mismo que hice con el equipo de IBI Integridad y Sabiduría, y comunicarles que ciertamente ustedes son mi gozo, mi corona, mi deleite. Y que cuando estoy fuera quiero ver a los que están en Luis y El Portal, y que cuando estoy en Luis me quiero correr a verlos a ustedes. Ustedes son mis compañeros del camino, y gracias les doy a cada uno de ustedes por estar aquí, por amarnos.