La iglesia de Tesalónica nació en medio del tumulto. Pablo llegó a esa ciudad estratégica —capital de Macedonia, puerto comercial, cruce de rutas importantes— después de haber sido azotado y encarcelado en Filipos. Cansado y golpeado, caminó cien kilómetros para predicar en la sinagoga durante apenas tres sábados. Allí debatió, presentó evidencias de la muerte y resurrección de Cristo, y el resultado fue mixto: algunos judíos creyeron, una gran multitud de griegos temerosos de Dios se convirtieron, y muchas mujeres principales abrazaron la fe. Pero los judíos que rechazaron el mensaje se llenaron de envidia, contrataron hombres malvados, organizaron una turba y levantaron acusaciones políticas falsas contra Pablo, diciendo que predicaba contra los decretos del César.
Pablo tuvo que huir de noche hacia Berea, pero ni siquiera allí lo dejaron en paz. Los judíos de Tesalónica viajaron ochenta kilómetros para agitar también a esa ciudad. Sin embargo, la iglesia quedó plantada. A pesar del corto tiempo que Pablo estuvo entre ellos, los tesalonicenses desarrollaron una fe sólida y un testimonio que Pablo recordaría con profundo afecto.
Las cartas que Pablo les escribió desde Corinto tratan temas vitales para cualquier congregación saludable: la autoridad de la Escritura, las responsabilidades de líderes y ovejas, la disciplina eclesiástica, la santificación y la segunda venida de Cristo. Esta iglesia poco conocida, fundada en circunstancias turbulentas, ofrece un modelo que sigue hablando a la iglesia de hoy.
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El domingo pasado, como recordarán, nosotros terminamos una serie sobre el Evangelio de Marcos. Algunas de ustedes han estado preguntando cuál sería la próxima serie. Yo he estado respondiendo, y esa es una pregunta que surge siempre a lo largo del camino. Junto con esa pregunta hay otra que con cierta frecuencia gente de tu propia congregación, gente de otras congregaciones cuando viajamos, nos hacen: "Pastor, ¿cómo usted selecciona la próxima serie que va a predicar?" Yo creo que hay una curiosidad sana en eso; la gente quiere saber por alguna razón.
De manera que hoy, que estamos comenzando una nueva serie, yo voy a abrir el secreto. Para empezar, no es al azar, no es un grupo de posibilidades que ponemos en un recipiente y sacamos una de ellas. Creo que el primer paso es la oración. Dios sabe que hoy comenzamos una nueva serie; yo comencé a orar por la próxima serie después de esto. Yo no espero oír una voz audible de parte de Dios, pero nuestro Dios es soberano y Él tiene formas de comunicar su voluntad a lo largo del camino. Necesitamos simplemente orar y mantenernos conectados. Yo creo que Dios conoce las necesidades de su pueblo, Él conoce quién va a estar aquí en unos meses, conoce las necesidades del pueblo de Dios en ese momento y conoce qué verdades el pueblo debiera estar oyendo en cada momento en particular. Por tanto, yo creo que Él debe ir dirigiendo la predicación de su iglesia. Eso es un primer paso, yo diría.
Lo segundo, yo creo que cada predicador necesita considerar el momento histórico que su iglesia está viviendo. Y el momento histórico no solamente dentro de la iglesia como congregación, sino también dentro del calendario secular o el lugar del mundo donde estamos colocados, donde estamos viviendo. Hace un tiempo atrás, no hace tanto, nosotros hablamos de Misión Antioquía, que representaría una nueva fase de misión o de visión para la iglesia para los próximos quince años. Esa Misión Antioquía tendría diferentes etapas, fases, integrantes, por así decirlo. Pero la realidad es que una de esas cosas que necesitaba pasar a lo largo del camino es una serie de plantaciones de iglesias en nuestro país o aun en otros lugares de Latinoamérica.
Por tanto, yo pensé que la serie de Marcos, en oración con Dios, sería una excelente serie porque es una serie altamente evangelística que tiene que ver, como yo dije en Antioquía, precisamente con el abrazar la Gran Comisión de una mejor manera, con mejor entendimiento, con mayor pasión. Por tanto, creí que esa sería una serie apropiada. Pero a la vez, las enseñanzas de Jesús son altamente desafiantes para los que ya hemos creído. Por tanto, si nosotros vamos a abrazar la Gran Comisión de una mejor manera y con mayor ahínco y pasión, eso tendrá que ser hecho a través de cristianos con un compromiso un poco más radical. Yo pensé que Marcos sería un evangelio que podía radicalizar nuestra mente y nuestro corazón.
Pero junto con eso, ahora ya terminamos Marcos. Ahora comienza una serie sobre las dos epístolas a los tesalonicenses. Algunos me preguntaban: "Pastor, ¿y cuál es la nueva serie?" Yo decía: "Bueno, sobre las cartas a los tesalonicenses." Me miraban así como: "¿Y por qué?" Yo te voy a contestar, si no lo hice en el momento. Pablo escribió a los tesalonicenses y les da una serie de instrucciones que yo creo que son vitales para toda iglesia sana en esta nueva fase. Entonces, nosotros queremos tener esas características de iglesias saludables. Ya las tenemos, necesitamos mejorarlas; y si no las tenemos, necesitamos desarrollarlas. A la vez, si vamos a pensar en ayudar a otros a plantar iglesias, nosotros quisiéramos ver esas características de iglesias saludables en esas nuevas iglesias que vayan a ser plantadas. De manera que Tesalonicenses uno y dos, yo creo que es una serie ideal para este momento en el que nosotros estamos ahora.
Es usual que cuando alguien comienza a estudiar una de las cartas de Pablo, simplemente se limita a comenzar con el capítulo primero, versículo primero de esa carta, y se queda con el contenido que está allí en esa epístola. Pero poco se detienen a pensar: si esta carta fue enviada a una iglesia que estaba en una ciudad, en la ciudad de Tesalónica, ¿cómo era esa ciudad? ¿Cuándo se fundó? ¿Cómo lucía? Y esta iglesia a la que Pablo envía esta carta, ¿cuándo nació? ¿Cómo comienza? ¿Quién la fundó? ¿Quién la establece? ¿Cuáles fueron sus características? Y la carta en general, antes de yo comenzar a leerla, ¿de qué trata? ¿Qué voy a encontrar? ¿Por qué esta carta está en el canon? ¿Por qué es importante? ¿Por qué fue importante para Dios que yo la tuviera en el día de hoy? Justamente de eso yo quiero hablarte.
En el libro de los Hechos, Pablo, o la historia de Pablo en sus tres viajes misioneros, contiene la descripción de cómo cada una de estas iglesias fueron plantadas. En su segundo viaje, Pablo sale de Antioquía y él quiere ir en una dirección; el Espíritu de Dios no se lo permite, pero eventualmente él termina en Tesalónica. Tesalónica entonces es la ciudad que Pablo visitó. Pablo no solamente visitó Tesalónica; anterior a la fundación de esta iglesia en Tesalónica, estuvo en Filipos y luego en Galacia, y estuvo en Éfeso, y estuvo en Atenas, y estuvo eventualmente en Roma. De manera que el libro de los Hechos nos describe con lujo de detalle este movimiento de plantación de iglesias que Pablo inició, y dentro del cual estaba la fundación de la iglesia de Tesalónica.
Por eso yo quiero leerte y exponer en el día de hoy, a manera de introducción, sin entrar en la carta propiamente dicha, un texto del libro de los Hechos que nos ayuda a ver cuándo, cómo, dónde se funda esta iglesia, para que podamos entender mejor la importancia de lo que vamos a estar estudiando por varios meses. Si tú tienes la Palabra de Dios ahí, quiero que la abras en el capítulo 17 del libro de los Hechos, y vamos a estar leyendo del versículo uno al versículo trece. Y si tu Biblia es electrónica, quiero que la enciendas y luego la apagues para que no sigas navegando otras cosas.
"Después de pasar por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, según su costumbre, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y presentando evidencia de que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: 'Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo.' Algunos de ellos creyeron y se unieron a Pablo y a Silas, juntamente con una gran multitud de griegos temerosos de Dios y muchas de las mujeres principales. Pero los judíos, llenos de envidia, tomaron consigo algunos hombres malvados de la plaza pública, organizaron una turba y alborotaron la ciudad, y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos de los hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: 'Estos que han trastornado al mundo han venido acá también, y Jasón los ha recibido, y todos ellos actúan contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús.' Y alborotaron a la multitud y a las autoridades de la ciudad que oían esto. Pero después de recibir una fianza de Jasón y de los otros, los soltaron. Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Por eso muchos de ellos creyeron, así como también un buen número de griegos, hombres y mujeres de distinción. Pero cuando los judíos de Tesalónica supieron que la palabra de Dios había sido proclamada por Pablo también en Berea, fueron también allá para agitar y alborotar a las multitudes."
Padre, te alabamos y bendecimos. Te damos gracias por el recuento histórico de Lucas acerca de cómo esta iglesia de Tesalónica fue plantada. Mira, Dios, que esto es un relato histórico; relatos históricos pueden ser secos, pueden lucirnos, sonarnos áridos. Y sin embargo, tu Palabra no es ni una cosa ni la otra. Yo te pido que tú seas con el predicador, de manera que tu Palabra no es que cobre vida, porque ella tiene vida en sí misma, es que nosotros podamos ser sensibles al entendimiento de aquello que fue plasmado por tu Espíritu para nuestro beneficio en este domingo, en este día, en esta hora. El que predica no puede hacer eso, pero el que mora en el que predica tiene capacidad de eso y más. Ayúdanos, Dios. En tu nombre, Jesús. Amén.
Amén. Palabra de Dios acabamos de leer. Ahí está la historia, está la historia de la fundación de la iglesia de Tesalónica. Yo quiero en la mañana de hoy hablar de tres cosas: de la ciudad, del principio de la iglesia —la fundación de la iglesia— y de la carta propiamente dicha, sin entrar en la carta aún.
De manera que yo quiero comenzar con la ciudad, que existía, preexistió antes que la iglesia. Hablemos de la ciudad para que podamos entender un poco de la importancia de una iglesia en este lugar. Tesalónica era una de las principales ciudades en esa época; era la capital de Macedonia. Cuando Alejandro Magno conquista el mundo, lo conquistó en algún período de tiempo relativamente corto. Se dice que murió a los treinta y tres años, y que murió hasta cierta manera bebiendo alcohol, tomando alcohol, alcoholizado y deprimido, porque entendió que ya no había más mundo que conquistar.
Cuando él muere, su reino es dividido entre cuatro generales. Uno de esos generales, Casandro, llegó a reinar en la provincia de Macedonia. Eventualmente Roma conquista a Macedonia, y cuando Roma conquista esa región, divide a Macedonia en cuatro repúblicas. Tesalónica era la capital de una de esas cuatro repúblicas que Roma acababa de adquirir por conquista. Pero con el paso del tiempo, Roma las unió a las cuatro en una sola región e hizo de Tesalónica su capital.
De manera que esta era una de las capitales de aquel mundo antiguo, llamada Tesalónica. Era un puerto de mar comercial importante; hoy en día sigue siendo un puerto de mar y sigue siendo una ciudad de cierta importancia, aunque quizás no con todo el brillo de la antigüedad. Estaba localizada en una ruta extremadamente importante, estaba en una intersección entre dos carreteras —autopistas les llamaríamos hoy, highways les llamarían en Estados Unidos— dos highways o carreteras que se interceptaban: una que venía desde Italia y que te llevaría a Roma, y la otra venía desde el río Danubio hasta el Mar Egeo. En la intersección de esas dos vías importantes creció, se estableció, se fundó más de 300 años antes de Cristo la ciudad de Tesalónica. Es una de las pocas ciudades que Pablo visitó donde siempre ha habido habitantes desde el primer siglo hasta el día de hoy. En otras palabras, Tesalónica nunca ha dejado de existir en los últimos dos mil años.
Según William Barclay, uno de los académicos del Nuevo Testamento, el establecimiento o el nacimiento de esta iglesia en ese lugar fue vital para que el cristianismo se estableciera como una de las grandes religiones mundiales, esparciéndose entonces en una dirección hasta llegar a Roma y en otra dirección hasta llegar a Asia Menor, que es lo que hoy llamamos Turquía. Ahí estaba Tesalónica, un centro comercial. En un momento dado, alrededor del año 42 antes de Cristo, Roma le concede la libertad bajo su tutela. De manera que la colonia se iba a manejar, se iba a autogoberna y iba a poder decidir sus propios asuntos siempre que se mantuviera debajo de la sombrilla de Roma.
Y la realidad es que Pablo sabía lo que estaba haciendo. Pablo, en sus tres viajes misioneros, cuando tú lo analizas, cuando tú lo estudias, hay una estrategia detrás de los movimientos de Pablo. Pablo decidió visitar cada ciudad importante de aquel momento y dejar posiblemente una iglesia en cada uno de ellos, porque sabía que desde estos centros entonces podían plantarse otras iglesias en las áreas aledañas. Y de esa manera entonces Antioquía fue fundada anterior a Pablo, pero comenzó a desarrollarse a partir de ahí como la iglesia enviadora, la iglesia misionera, y Pablo sale en cada uno de sus viajes desde Antioquía.
Y eventualmente, entonces, Pablo quiere ir hacia el sur, hacia Asia Menor, y el Espíritu de Dios se lo impide. Saliendo ahora desde Antioquía en su segundo viaje misionero, él quiere ir entonces hacia el norte, hacia Bitinia, y el Espíritu de Dios vuelve y le impide ir en esa dirección. Pablo llega a Troas, entonces no sabe qué hacer, no sabe para dónde ir, no puede ir hacia el sur, no puede ir hacia el norte, y de repente él tiene una visión. Y en la visión él ve un varón macedonio, alguien de nombre Macedonia, que lo invitaba en la visión a venir a que le ayudara. Y Pablo entiende que Dios le estaba comunicando cuál sería la nueva dirección, y entonces comienza a ir en esa dirección hacia Macedonia para plantar eventualmente iglesias en esa región.
Y Pablo llega, entonces, a un puerto que estaba a 10 kilómetros más o menos de Filipos. Y ahí llega en barco y se dirige entonces hacia la ciudad de Filipos. Ahí planta una iglesia, allí comenzó a predicar la Palabra. Pablo entendía que la dirección que Dios marca era la dirección en la que él debía ir. Tenía una estrategia detrás de lo que estaba haciendo, y un ministerio, un ministro sin brújula o sin una estrategia detrás de lo que está haciendo, es como un barco sin brújula, a la deriva, sin saber para dónde va. Le pasaría lo que le pasó a Colón, que cuando salió no sabía para dónde iba y cuando llegó no sabía dónde había llegado. Literalmente, Colón no sabía para dónde partió y cuando llegó no sabía dónde estaba.
Pablo no tuvo esa experiencia. Pablo tenía claro el movimiento que estaba siguiendo, y por eso entonces en esta ocasión él está tratando de ir en una dirección hacia Asia Menor, el Espíritu le dice que no; trata de ir en otra dirección, Bitinia en el norte, el Espíritu le dice que no; tiene esta visión y entonces se dirige hacia allá.
En Filipos entonces él comienza a predicar a orillas del río y se encuentra con Lidia. Lidia abre su casa y posiblemente allí se estableció la primera iglesia, y Pablo solamente pasó como dos meses en Filipos. Eventualmente tuvo que salir porque allí las autoridades también le persiguieron, le azotaron, lo metieron en la cárcel. Y una noche hubo un gran terremoto, y entonces en medio de ese terremoto el carcelero piensa que todos los presos se han ido. Pablo le dice: "No te mates", en el momento que se iba a enterrar la espada en su pecho para quitarse la vida, pensando que los presos habían escapado y que al otro día le quitarían la vida de todos modos. Y Pablo dice: "No, no lo hagas, todos estamos aquí". Le predica la Palabra, el carcelero cree, se arrepiente, se bautiza él y su familia, y al otro día Pablo es liberado como ciudadano romano que era.
Y Pablo, habiendo sido azotado, habiendo sido cansado, comienza a caminar hacia Tesalónica acompañado de Lucas, quien escribe el libro de los Hechos, Timoteo y Silas. Silas en el libro de los Hechos es Silvano en las epístolas de Pablo; es la misma persona. Entonces Pablo comienza a caminar en dirección de Tesalónica, perdón, dejando a Timoteo en Filipos, y comienza a caminar con Silas hacia Tesalónica: 100 kilómetros de distancia, 4 o 5 días de viaje, una persona que acaba de salir de la cárcel, azotada, cansada y agotada.
Y cuando llega, el texto que nosotros leímos dice que Pablo fue a la sinagoga: "Llegaron a Tesalónica donde había una sinagoga de los judíos". Y luego nos dice: "Pablo, según su costumbre, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y presentando evidencia de que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, diciendo: 'Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo'".
La expresión "tres días de reposo" hace referencia a tres semanas, tres sábados. Durante tres sábados Pablo estuvo ahí predicando el evangelio en la sinagoga, y luego de esos tres sábados el texto nos dice, nos deja ver, que Pablo tuvo que abandonar la ciudad porque estaba siendo perseguido. Algunos piensan que Pablo no pudo haber estado en Tesalónica solamente tres semanas y que posiblemente estuvo allí un tiempo más largo, y lo dicen por razones que pueden ser más o menos válidas.
Entre otras cosas, cuando Pablo escribe la carta o las cartas a los tesalonicenses, les dice que cuando él estuvo entre ellos, él trabajó con sus propias manos, él tenía su propia vocación para no ser una carga para ellos, y algunos dicen: "Pues no puede ser que en tres semanas ya Pablo estaba siendo una carga para ellos". También Pablo les escribe y les deja ver que mientras él estuvo en Tesalónica, pues dos veces la iglesia de Filipos le envió ayuda a él durante ese tiempo, y algunos dicen: "No puede ser que en un mundo con tan poca comunicación, Pablo haya recibido ayuda de una iglesia dos veces en tres semanas". Por otro lado, otros agregan y dicen: "La profundidad de entendimiento y el fruto de esta iglesia fue tal que no puede ser que se haya sembrado simplemente en tres semanas".
Y todo eso puede ser cierto, pero aquellos que piensan que Pablo pasó más de tres semanas en Tesalónica están de acuerdo que probablemente no pasó más de seis meses. Entre uno y seis meses fue el tiempo que Pablo duró allí, y ver sin embargo el fruto de la predicación de la Palabra es un estímulo para mí, que me recuerda continuamente que nosotros necesitamos descansar cada vez más en el poder que la Palabra tiene de hacer su trabajo independientemente del hombre. Pablo se despide de los efesios y les dice: "Os encomiendo a Dios y a la palabra de su poder, que es poderosa para edificarlos". La Palabra sola, sembrada, es capaz de rendir frutos y hacer crecer la iglesia. Esa es la confianza que el predicador necesita tener. Es algo que depende menos de nosotros, menos de los instrumentos humanos, y más del poder sobrenatural de nuestro Dios. Y esta iglesia exhibe signos de madurez.
Otros piensan, entonces, que Pablo estuvo tres semanas en la sinagoga, después tuvo que salir de la sinagoga pero estuvo un tiempo ministrando en la ciudad pero no pudo volver a la sinagoga. Y otros dicen: "No, la evidencia es que él estuvo simplemente tres semanas y se fue de aquel lugar". Vamos a ver pronto.
¿Qué hizo en la sinagoga durante esas tres semanas? El texto que leímos dice que él defendió según su costumbre, estuvo tres días de reposo, discutió con ellos basándose en las Escrituras. La palabra traducida como "discutió" puede ser traducida también como "argumentó", "debatió", "defendió". Esa fue la labor que Dios le encomendó a Pablo. Le dice literalmente el día de su llamado: "Yo te he levantado como ministro para defensa de mi evangelio". Si Pablo, al llegar a los lugares, no defendía la Palabra, no debatía en favor de la Palabra, iba a negar su llamado: "Yo te he levantado para la defensa del evangelio". Y en Tesalónica Pablo hizo exactamente eso.
¿Cómo lo hizo? El texto nos dice, la Palabra nos da idea: lo hizo basado en las Escrituras. ¿Y qué fue lo que tomó de las Escrituras y presentó? Explicando y presentando evidencias de que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara. Él presentó evidencias, y las evidencias que presentó fueron las evidencias de la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador. Pablo conocía las Escrituras, las conocía al dedillo, las había escudriñado. Y de esa misma manera nosotros hemos sido llamados por el apóstol Pedro a estar siempre preparados para presentar defensa de la razón que hay en nosotros, y hacerlo con mansedumbre y reverencia.
Si la palabra me dice "estar siempre preparado", implica que yo necesito escudriñar, estudiar la Palabra, conocerla antes de que alguien me pregunte. Antes de que alguien me pregunte cuál es la razón por la que creo y vivo como vivo, que yo pueda presentar una defensa lógica. En ocasiones la razón por la que nosotros nos quedamos callados es porque no conocemos el veredicto de la Palabra, pero yo tengo instrucciones para que la conozca, y la conozca con precisión. Le dice Pablo a Timoteo, y Pablo, como la conocía y conocía el Antiguo Testamento y la había desmenuzado, él está en la sinagoga debatiendo, discutiendo, defendiendo la Palabra de Dios.
¿Cuál fue el resultado? ¿Cuál fue el resultado de Pablo hablar de las evidencias de la muerte y resurrección de nuestro Señor? Capítulo 4, o perdón, versículo 4: algunos de ellos creyeron, algunos de los judíos, y se unieron a Pablo y a Silas, juntamente con una gran multitud de griegos temerosos de Dios y muchas de las mujeres principales. Hay un resultado mixto, como siempre en la predicación de la Palabra. La parábola del sembrador nos da un resultado mixto: unos creen por poco tiempo, otros no creen y otros creen permanentemente.
Ahora, nosotros tenemos aquí en Tesalónica un resultado mixto: unos judíos que rechazan a Pablo, empujan a Pablo, quieren sacarlo de la ciudad; unos pocos judíos que creyeron y se unieron a Pablo y a Silas; una gran multitud de griegos temerosos de Dios. Estos eran gentiles, hombres no judíos, gentiles cansados del politeísmo de su ciudad y de su ambiente, y que se habían acercado al monoteísmo de la religión judía, al único y verdadero Dios. No eran conversos en el sentido de ser salvos, pero eran gente sensible a la existencia del Dios de los judíos; eran tipo Cornelio, que es como es descrito. De esos griegos temerosos de Dios dice el texto que una gran multitud creyó, y finalmente nos dice: "y muchas de las mujeres principales".
Cuando los judíos se enteran de que hay algunos de ellos que han creído, de que hay un grupo grande de griegos temerosos de Dios que también han creído, dice el versículo 5, y que hay mujeres de importancia, de influencia, que también han sido convencidas, del versículo 5 dice: ellos se llenaron de envidia. La envidia es ese sentimiento de molestia, de incomodidad, de ira que tú y yo experimentamos cuando alguien tiene algo que yo quisiera tener, que yo entiendo me pertenece a mí también, o cuando alguien recibe la aprobación que yo entiendo yo debería tener y no el otro, o ambos deberíamos compartir. En este caso la envidia surge porque los judíos vieron cómo otros estaban haciéndole caso a Pablo, estaban aprobando las enseñanzas de Pablo y no las de ellos. Y ahí están irritados, llenos de celos, llenos de envidia. Pero el celo y la envidia nos llevan a hacer cosas terribles, que es exactamente lo que tú lees aquí.
Ellos no tuvieron una actitud pasiva. Había cosas que ellos querían hacer contra Pablo y Silas, pero no se atrevían. Y el texto nos dice qué hicieron: entonces fueron a la ciudad y encontraron hombres malvados. Asumimos que les pagaron, los contrataron, para que ellos pudieran causar la acusación y pudieran causar también la turba que se originó en la ciudad. ¿Y qué hicieron estos hombres de acuerdo al texto que leímos? Ellos fueron a la casa de Jasón, porque supuestamente Jasón los había recibido. Jasón aparentemente estaba hospedando a Pablo y Silas, o quizás comenzó a ser la casa donde esta gente comenzó a reunirse, o quizás ambas cosas. Entonces esta turba se levanta, hombres malvados de la ciudad, y van a la casa de Jasón tratando de encontrar a Pablo y a Silas, pero el texto nos dice que no los encontraron, no los hallaron.
¿Y qué hicieron entonces cuando no hallaron a Pablo? Versículo 6: al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos de los hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: "Esos que han trastornado al mundo han venido hasta acá también, y Jasón los ha recibido, y todos ellos actúan contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús". Y alborotaron a la multitud y a las autoridades de la ciudad que oían esto. Jasón los ha recibido; si Pablo no está, entonces nos llevamos a Jasón y a otros hermanos con él.
Pero la acusación que ellos levantan contra Pablo y Silas es una acusación falsa. Es una acusación no de orden religioso, es una acusación de orden político, de orden social: que Pablo está instruyendo a los habitantes de Tesalónica, los está instruyendo a que no sigan los decretos del César. ¿Fue esa la enseñanza de Pablo? ¿Fue eso lo que Pablo estaba tratando de comunicar, una insubordinación contra los decretos del César? Claro que no, es una falsedad.
Y eso no ha cambiado. Hace apenas unos días vimos cómo la alcaldesa de Houston pasó una ordenanza requiriendo los sermones de los pastores de dicha ciudad, y al final, cuando fue confrontada, ella mencionó que la razón por la que ella estaba requiriendo los sermones es porque tenían contenido político, y que por tanto, si tenían contenido político, según su expresión, era un "fair game", o era justo que se les pidiera. Pero eso no era cierto, señora alcaldesa.
Como tampoco es cierto lo que el señor senador que presentó el proyecto de ley tratando de acallar la voz de la iglesia dice en la introducción a su ley: que la razón para esta ley es porque el pueblo cristiano ha crecido demasiado, y que el pueblo cristiano con frecuencia llama a la inobservancia de la ley, y que se hace necesario entonces restringir al pueblo cristiano para que ellos, y solamente ellos, no puedan objetar la Constitución. Eso es falso, señor senador. Esta no es la historia de la iglesia en República Dominicana; no ha llamado nunca a violentar las leyes. Y una vez más, una acusación falsa de orden político es usada para callar la voz religiosa del pueblo de Dios, que ni en China ha podido ser acallada, y no lo será en República Dominicana.
De repente la ciudad de Tesalónica está en medio de una alborota, está en medio de una conmoción. Hay una turba por razones falsas. Pablo no está hablando de violentar las leyes, Pablo no está hablando de no seguir los decretos del César. Arrastran a Jasón y eventualmente entonces Jasón, dice el texto, pagó una fianza. Las fianzas no son nuevas, ustedes pueden verlo. Pagó una fianza por él y por sus hermanos, entonces los dejaron libres.
Tan pronto ellos salieron, en el versículo 9, después de recibir una fianza de Jasón y de los otros, los soltaron. Y entonces ellos buscan a Pablo y le dicen a Pablo: "Tú tienes que salir, tú tienes tres días de reposo en la sinagoga, no puedes continuar." Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales al llegar fueron a la sinagoga de los judíos. Berea está a 80 kilómetros de distancia. Ahí va Pablo caminando otra vez para Berea ahora.
Lo interesante es que cuando Pablo llega a Berea, lo acaban de expulsar de una sinagoga. Cuando él llega a Berea, ¿qué tú piensas que Pablo hace? Déjame leer el versículo 10: "Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales al llegar fueron a la sinagoga de los judíos." No puedes callar a Pablo. Lo expulsan de una sinagoga, me voy a otra sinagoga, pero la palabra continuará siendo predicada. Y ahí está Pablo en Berea tratando de plantar una iglesia.
Pero cuando él llega y comienza a predicar, Pablo hace una anotación. Pablo se percata de que los judíos de Berea eran distintos a los judíos de Tesalónica. De hecho el texto lo dice de esta manera: que ellos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Los de Tesalónica tenían un prejuicio contra Pablo. Los de Berea fueron mucho más racionales y comenzaron a escuchar a Pablo con solicitud, pero en otras palabras le dijeron a Pablo: "Pablo, no te vamos a creer todo lo que tú dices simplemente porque tú lo enseñas. Lo enseñas bien y suena racional y suena consistente y suena coherente. Estas no son razones suficientes. Nosotros vamos a hacer lo que nos toca hacer, y que yo le recomiendo a ustedes que hagan también: nosotros vamos a escudriñar las Escrituras para ver si lo que Pablo y Miguel Núñez y todos los demás dicen, si esas cosas son así." Y eso es lo que eran los de Berea.
¿Qué tú piensas que fue el resultado de escuchar a Pablo todos los días? "Pablo, ya te escuchamos, danos un segundo, volvemos mañana. Diariamente escudriñamos las Escrituras y ahora regresamos mañana, te oímos otro rato más. Cuéntanos Pablo, ya puedes parar, vamos a escudriñar las Escrituras y luego tú puedes seguir." Diariamente hacían eso. Y entonces el texto nos dice los resultados. El versículo 12: "Por eso muchos de ellos creyeron, así como también un buen número de griegos, hombres y mujeres de distinción." Muchos de los judíos en Berea creyeron.
Ahora nota cómo Lucas hace la anotación: también un buen número de griegos, hombres y mujeres de distinción. Otra vez, en Tesalónica Pablo dice que mujeres principales creyeron, y ahora en Berea dice mujeres de distinción creyeron. ¿No les llama la atención que Lucas como historiador presta atención a cuando estas mujeres de influencia están creyendo, que las anote y las haga recordar? Claro, no es porque Lucas es elitista. Es porque Lucas sabe que hasta ese momento la fe cristiana básicamente estaba siendo aceptada por esclavos, estaba siendo aceptada por gente de poca educación. Pero en la medida en que la palabra de Dios comienza a esparcirse, todos los estratos sociales comenzaron a ser afectados por la Palabra. Y Lucas quiere dejar claro que esta gente de influencia está comenzando a recibir la Palabra, porque son ellos los que terminan transformando el imperio romano en su época.
Eso ha sido así toda la vida. De hecho, en la época de la Reforma, la única razón por la que Francia no pasa de católica a protestante —casi pasa a su conversión— la única razón fue que en un momento dado, cuando la clase media comienza a aceptar la Reforma, fue perseguida brutalmente. Y entonces toda esta fuerza de los hugonotes, como se llamaron los cristianos protestantes de la época, fue destruida, y Francia quedó como católica hasta el día de hoy, aunque más bien es una nación secular. Pero Lucas nos está ayudando a entender como historiador cómo fueron ocurriendo los cambios y cómo la palabra de Dios fue afectando diferentes sectores de la sociedad.
Ahí tú tienes la ciudad que ya describimos. Ahí tú tienes la fundación de la iglesia que ya describimos y que forzó que Pablo tuviera que irse a Berea, y cómo esta gente cuando comienza a creer en Berea... Escucha lo que hacen los judíos de Tesalónica. En el versículo 13: "Cuando los judíos de Tesalónica supieron que la palabra de Dios había sido proclamada por Pablo también en Berea, fueron también allá para agitar y alborotar a las multitudes." Fueron a agitar a las multitudes a Berea, a 80 kilómetros de distancia, porque "no queremos nosotros creer y tampoco queremos que otros crean. Nosotros ni la lavamos ni prestamos la batea," como decimos aquí. Ahí estaban en Berea agitando la población otra vez.
La iglesia cristiana siempre ha sido fundada y se ha multiplicado en medio de dificultades, de oposición, de cosas como estas, de leyes y de decretos que amenazan contra su existencia, en contra de hombres que tratan de pararla. Pero el poder de Dios es imparable. Y de ahí entonces que la iglesia en estas condiciones es fundada y crece. Y Pablo habla del legado que ellos dejaron de una manera extraordinaria y que vamos a estar estudiando en los próximos meses.
Yo quiero hablarles en el tiempo que me queda de la carta propiamente dicha: su autoría, su ocasión, su contenido, para que tengamos una idea general de qué vamos a estudiar. La autoría está claramente establecida desde el punto de vista de la evidencia interna. La carta comienza diciendo que Pablo, junto a Timoteo y a Silvano... Les recuerdo que Silvano en las epístolas de Pablo es el Silas del libro de los Hechos. Algunos han querido negar eso, pero hoy está bastante establecido que Pablo estaba acompañado de estos dos hombres cuando escribió esa carta, y la debe escribir con toda probabilidad desde Corinto.
Esto es cómo Pablo viaja: Pablo está en Antioquía, sale de Antioquía, trata de ir hacia Asia Menor hacia el sur, el Espíritu se lo impide. Trata de ir hacia Bitinia hacia el norte, el Espíritu se lo impide. Entonces tiene que ir hacia Macedonia. Cuando llegan a Macedonia, desembarca en Neápolis, que es el puerto. De ahí se dirige unos 10 kilómetros hacia el norte y termina en Filipos. De Filipos camina unos 100 kilómetros, un poco más hacia el norte, y termina en Tesalónica. Cuando sale de Tesalónica se devuelve hacia Berea. De Berea sale entonces hacia Atenas, y cuando sale de Atenas se dirige a Corinto. La razón para hacer todo ese recorrido es porque se piensa con toda probabilidad que Pablo escribe las cartas a los Tesalonicenses desde Corinto, que Pablo sale de Tesalónica probablemente en el verano del año 49 y escribe la carta en la primavera del año 50, estando ya en Corinto.
Cuando está en Atenas, antes de irse a Corinto, Pablo está preocupado por los tesalonicenses. Me llama la atención y me hace sentir pequeño siempre el corazón pastoral y el cuidado que Pablo tenía por las iglesias que fundaba y por los hermanos que dejaba detrás, y cómo los recordaba y cómo permanecía al tanto de ellos. Y por tanto les envía a Timoteo a los tesalonicenses mientras él va desde Atenas a Corinto. Timoteo no se junta con él en Corinto para ir a Tesalónica primero. Timoteo entonces va a Tesalónica y luego regresa con un mensaje que aparece en 1 Tesalonicenses 3:6 de esta primera carta: "Pero ahora Timoteo ha regresado de vosotros a nosotros y nos ha traído buenas noticias de vuestra fe y amor, y de que siempre tenéis buen recuerdo de nosotros, añorando vernos, como también nosotros a vosotros."
Timoteo viene con un reporte. Cuando Pablo recibe el reporte de Timoteo, Pablo entiende que necesita escribirles, y escribe la primera carta a los Tesalonicenses. Pablo les escribe de varias cosas, pero una de las cosas que Pablo oyó de Timoteo es que la oposición en Tesalónica continuaba. Y Pablo quiere animarlos, de manera que uno de los propósitos de esta carta es animar a los hermanos en Tesalónica a que continúen la labor a pesar de la oposición, como yo los animo a ustedes también, o trato de hacerlo.
Por otro lado, había personas en Tesalónica tratando de desacreditar a Pablo, y Pablo entonces en el capítulo dos de esta carta trata de presentar sus credenciales. Y entre otras cosas les dice a los tesalonicenses: "Hermanos, ustedes saben cómo yo estuve entre ustedes. Yo trabajé con mis propias manos, yo no quise recibir salario de parte de ustedes, yo no quise ser carga para ustedes, yo viví de una forma humilde entre vosotros. Cómo me conduje entre ustedes, esos comentarios que ustedes oyen no son ciertos."
Y por otro lado, Timoteo aparentemente le dice a Pablo: "Pablo, hay gente en Tesalónica que está predicando una doctrina falsa acerca de la segunda venida del Señor." Incluso, eso es algo que Pablo menciona en su segunda carta a los Tesalonicenses: hay algunos que dicen que traen una carta de parte tuya donde tú dices que ya el Señor vino. Y Pablo está tratando de corregir distorsiones y confusiones que la iglesia en Tesalónica tiene con relación a la segunda venida del Señor.
Noten que esta es una carta importante, porque la segunda mitad o la segunda parte de la primera carta a los Tesalonicenses él nos va a hablar bastante acerca de la segunda venida del Señor. Y en la primera parte de la segunda carta va a ser exactamente lo mismo. Y aquellos de ustedes que les encanta la profecía, van a ser pacientes para que lleguemos, hasta que lleguemos ahí.
Aquello que estaba pensando "esto es demasiado historia", ahora de repente tienen interés. Espera que lleguemos al segundo retorno de Cristo, a menos que llegue primero, lo cual sería muy bueno. Amén. Quizás algunos de ustedes se calcen un poco escuchando estos datos históricos, pero si tú entiendes el trasfondo de una carta, tú vas a disfrutar la carta mejor. Si tú entiendes la historia, la ciudad, la circunstancia, la dificultad, la oposición, lo que costó fundar esto, si entiendes por qué Pablo está escribiendo estas cosas que escribe, tú vas a disfrutar mucho mejor eso que tú vas a estar estudiando por varios meses cada domingo, comunitariamente con el resto de nosotros.
Pero la carta también es importante para la vida de iglesia, porque tiene temas doctrinales fundamentales para toda iglesia. La carta nos habla acerca de la inspiración y la autoridad de la Palabra. La carta le dice o le comunica a la congregación cuáles son las responsabilidades de sus líderes. Y le informa al mismo tiempo a la congregación cómo debe honrar a esos líderes cuando ellos llevan a cabo su responsabilidad.
En segundo lugar, la carta instruye a las ovejas de la congregación cómo ellos deben llevar a cabo sus responsabilidades como ovejas. Por eso es que estas cartas son fundamentales para la salud de una iglesia, ya sea la nuestra o cualquier otra que queramos plantar en el día de mañana. La carta nos habla de la necesidad o nos ilustra la necesidad de disciplinar a los miembros de la iglesia que pecan y no se arrepienten. Algo que es vital para la salud y la santidad del cuerpo de Cristo, algo que hemos practicado por un tiempo y que hemos visto sus beneficios.
Nos habla de la inspiración y la autoridad de la Palabra como ya yo mencioné. Nos habla también de la doctrina del Dios Trino. Nos habla de la divinidad de Cristo, Cristo como hombre, pero Dios hecho hombre. Nos va a hablar también acerca de la doctrina de la salvación basada en la muerte y resurrección de Cristo.
Nos va a hablar acerca de la importancia de la doctrina de la santificación, una doctrina que ha sido tan diluida últimamente en el movimiento de hipergracia, donde ha removido toda responsabilidad del hombre en lo que es la necesidad que él tiene de esforzarse camino a la santificación, una santificación que Cristo procura pero un esfuerzo que la Palabra le demanda. Y aquí Pablo le dice a los tesalonicenses en un momento dado: "Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación." Esta es una carta importante para yo entender esa doctrina.
Y la carta habla de la importancia del trabajo vocacional, la importancia de aquellos que no son pastores, que no son ancianos, que no son diáconos, sino que tienen un trabajo que hacer en la sociedad y cuya importancia no es menor que aquellos que están trabajando en la obra del Señor. Algo que Martín Lutero tuvo que rescatar en la época de la Reforma, algo que Keller está tratando de promover en nuestros días, algo en lo que nosotros creemos completamente porque está revelado en su Palabra. Estas dos cartas tienen una importancia vital.
La introducción es importante. Muchos de nosotros compramos un libro, yo mismo lo he hecho, y tenemos introducción y brincamos la introducción porque queremos ir al capítulo primero. Pero la introducción es lo que me dice acerca de qué yo voy a estar leyendo, la razón de por qué se escribió el libro, y cosas importantes que sin ella yo no puedo saborear también lo que voy a estar probando.
De esa misma manera, yo conocí el trasfondo de la ciudad, una ciudad altamente inmoral, un alto índice de inmoralidad, de homosexualidad y de bisexualidad en su tiempo, una sociedad con mucha presencia judía que se opuso a la predicación de la Palabra. Una iglesia fundada con apenas Pablo haber estado ahí tres semanas o quizás seis meses a lo sumo, una iglesia que creció y tuvo un testimonio del cual vamos a estar leyendo las próximas semanas, sólido a pesar del corto tiempo que Pablo estuvo allí.
Este testimonio y estas cartas las necesitamos como iglesia, y eso nos ayuda entonces a irnos preparando y ahí desarrollando, como el aperitivo, el apetito de "yo quiero conocer más de esta iglesia". De hecho, esta iglesia es tan poco conocida que probablemente cuando yo mencioné, o cuando yo he dicho en ocasiones, "yo creo que esta es la mejor iglesia del Nuevo Testamento", en cierta manera yo creo que muchos se han asombrado porque ni siquiera la recuerdan bien. Bueno, eso es típico del trabajo de Dios, que aquello que muchas veces es lo mejor es poco conocido. Cristo fue lo mejor y fue poco conocido. La iglesia de Tesalónica tenía parte de ese sabor, y es mi deseo, es mi oración, que nosotros podamos prestar especial atención a una iglesia pequeña con un comienzo tumultuoso, pero que creo que tiene un legado para nosotros en el día de hoy.