Antes de que el día del Señor llegue, dos grandes eventos deben ocurrir: una apostasía generalizada y la revelación del hombre de pecado. El pastor Miguel Núñez señala que la apostasía ya está en marcha, visible en el movimiento de la prosperidad con sus falsos apóstoles y en la revolución moral que ha llevado a iglesias tradicionales a abrazar ideologías contrarias a la Escritura. Tony Campolo, una figura evangélica conocida, acaba de declarar su apoyo al movimiento LGBT, y una iglesia bautista del sur fue expulsada de su convención por aprobar el matrimonio homosexual.
El misterio de la iniquidad ya opera, pero algo lo detiene. Los tesalonicenses sabían qué era; nosotros no con certeza. Puede ser el arcángel Miguel, quien en Daniel y Apocalipsis aparece luchando contra las fuerzas de Satanás, o puede ser el Espíritu Santo de Dios ejerciendo su poder restrictivo sobre la humanidad. Cuando ese poder se retire, el anticristo será revelado: un hombre que vendrá conforme a la actividad de Satanás, con todo poder, señales y prodigios mentirosos capaces de engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.
El texto de Romanos 1 ilustra lo que sucede cuando Dios retira su restricción: tres veces dice que Dios los entregó, y el resultado es una mente depravada que aprueba lo que merece muerte. Quienes serán engañados por el anticristo son aquellos que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Dios mismo les enviará un poder engañoso para que crean la mentira. La única protección contra el engaño es abrazar la verdad: la Palabra escrita y la Palabra encarnada en Cristo, quien dijo ser el camino, la verdad y la vida.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Pero sé que de verdad se logrará para mi vida en su Palabra. Voy a abrir la Palabra de Dios, o encender la Palabra de Dios, según sea el caso, en la segunda epístola a los Tesalonicenses, capítulo 2.
En el día de hoy estamos haciendo la segunda parte de nuestro mensaje que comenzamos el domingo anterior. Algunos recordarán que solamente cubrimos del versículo 1 al versículo 5. En el día de hoy estaremos cubriendo del versículo 6 al versículo 12. Sin embargo, como este es un texto que corresponde a una misma descripción de eventos finales, yo creo que es buena idea que podamos leer todo el texto del versículo 1 al 12. Este es un texto que hemos titulado "La venida del Señor y el hombre de pecado", o "el hombre de anarquía", como la Nueva Traducción Viviente lo tiene. Esta es la segunda parte de un mensaje titulado de la misma manera.
"Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis sacudir fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabras, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado. Que nadie os engañe de ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y se haya revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, de manera que se siente en el templo de Dios presentándose como si fuera Dios. ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora para ser revelado a su debido tiempo. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción. Solo que aquel que por ahora lo detiene lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. Ese inicuo, a cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les enviará un poder engañoso para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad."
Es el texto. Un texto que necesita discernimiento, que necesita reflexión, que necesita aplicación, que necesita ser rumiado. Un texto con el cual tú y yo no podemos simplemente irnos con una vista por encima de lo que la Palabra dice. Me voy a tomar unos minutos para volver atrás a la semana pasada, de tal forma que le sirva de recordatorio a algunos, que le sirva de unión o de encaje y pudiera decir algo a otros que quizás no escucharon el mensaje anterior, y para ampliar incluso algunas cosas dichas la semana anterior, e inmediatamente después conectarnos con el texto de hoy, que comienza a partir del versículo 6.
En esencia, lo que nosotros habíamos visto la semana anterior era que la iglesia de Tesalónica se había confundido. Se había confundido porque una idea, una enseñanza, había penetrado el seno de la iglesia, había conquistado las mentes y los corazones de los tesalonicenses. Esa idea había llegado hasta ellos de una forma que ni Pablo sabía cómo fue. Él dice en la primera parte: "Yo no sé si fue por un espíritu, por un maestro, alguna enseñanza nueva, o si fue por alguna carta que llegó hasta allá diciendo que era de nosotros." Pero de todas formas, lo que fue de la manera que haya sido, la consecuencia fue la misma: la iglesia fue inquietada, estaba ansiosa, y Pablo vio la necesidad de volver a escribir para tranquilizar la iglesia.
Una de las cosas que hizo para calmarlos fue tomar dos eventos grandes de los tiempos finales para decirles: "Estas dos cosas aún no han ocurrido, y estas dos cosas tienen que ocurrir antes de que la venida del Señor tenga lugar." De tal forma que la idea de que el día del Señor ya vino no es cierta. Y una de las formas como lo habrían de saber es porque estos dos eventos que han de preceder su venida aún no han tenido lugar, y aún no han tenido lugar en nosotros quizás.
Con relación al primer evento, dijimos que nosotros estamos frente a la más grande apostasía de la iglesia en toda la historia. Yo no sé si habrá una mayor, pero esta es la más grande que hemos tenido, que abarca los cinco continentes. Esa apostasía está marcada por un lado por el movimiento de la súper fe, con las grandes señales y prodigios de parte de falsos maestros, falsos profetas y falsos apóstoles, tipo Benny Hinn, Hernuel Maldonado, Cash Luna, y muchos otros que han ido acompañando al movimiento del evangelio de la prosperidad, que ha invadido todas las regiones de la tierra, donde se encuentra Joel Osteen y muchos de sus seguidores, y donde está el canal Enlace y la gran mayoría de sus evangelistas y maestros presentados.
La razón por la que el error y la mentira necesitan ser mencionados por su nombre es porque en medio de una lucha y una batalla por la verdad, el permanecer callados nos hace cómplices, y no es parte de la integridad. Porque una de las características de la integridad es la identificación pública con aquello que creemos en privado.
El otro movimiento apostático, más reciente quizás, es una revolución moral de los últimos 25 años, de la cual habla el New York Times esta semana pasada en su primera página, y donde ahora iglesias tradicionales como la anglicana y la episcopal han abrazado el movimiento LGBTQ de homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales. Esta misma semana pasada, un líder evangélico muy conocido en Estados Unidos, a quien hace 20 años atrás nosotros escuchábamos, Tony Campolo, acaba de salir a la luz diciendo que él también apoya el movimiento de homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales. Un editor pasado de la revista Christianity Today, una de las revistas más conocidas en Estados Unidos, su editor hasta el año 2012, está de acuerdo con Tony Campolo. Hace poco, una de las iglesias de la Convención Bautista del Sur de Estados Unidos fue expulsada de la convención justamente por abrazar el matrimonio homosexual.
Nosotros estamos frente a tiempos muy difíciles. Y al mismo tiempo que todo eso está ocurriendo, nosotros en el sur global, que implica Latinoamérica, África y Asia, estamos viendo un nuevo mover del Espíritu de Dios. Y al mismo tiempo, los vientos que vienen de todas estas regiones soplan de manera que, si pudiéramos usar el término, estamos midiendo fuerzas. Pero si hay algo que nosotros sabemos es que la iglesia prevalecerá contra viento y marea, porque las puertas del Hades no prevalecerán jamás contra la iglesia del Señor Jesucristo. Esta es su proclama, esta es su promesa.
La semana anterior hablamos del hombre de pecado, el hombre de anarquía, el hijo de perdición, que Pablo identifica en esta carta, que se va a exaltar sobre cualquier otro ser que se denomine Dios o cualquier otro objeto de culto, de manera que reclamará una adoración exclusiva. Y si tú piensas que eso es mucho de ciencia ficción, solamente tienes que pensar en Adolfo Hitler, que no tiene mucho tiempo, quien reclamó lealtad exclusiva a su persona. Y gracias a Dios que nunca se proclamó Dios, porque si lo hubiese hecho, eso es lo que hubiera reclamado.
Aquellos de nosotros que leemos la Biblia, algunas de estas cosas descritas para el tiempo futuro nos parecen muy de ciencia ficción o fantásticas. Necesitamos solamente leer más acerca de la historia de la civilización para poder ver que muchas de las cosas no son tan fantásticas, y que las que parecían fantásticas ya estaban dándose y convirtiéndose en realidad. Un solo hombre querer gobernar todo el mundo: casi lo logró. Un solo hombre querer establecer un imperio que reine por mil años: casi lo logró. Tú dirías: "Bueno, pero los mil años no habían transcurrido." Es cierto, pero el imperio tomó entre 8 y 10 años. De manera que estas cosas no son tan fantásticas como parecen.
El último versículo que leímos la semana anterior fue el versículo 5, y ahí entonces conectamos con nuestro texto de hoy. Todo lo anterior solamente fue introducción al versículo 5, que dice: "¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto?" No recuerdan que estas son cosas enseñadas, habladas, quizás discutidas, preguntadas entre nosotros. Y eso no es lo único que el apóstol Pablo les enseñó; hubo más cosas que no están aquí registradas. Pero sabemos que él, por lo menos, enseñó una cosa más que yo daría lo que no tengo, por así decirlo, para saber, usando una expresión coloquial, eso que los tesalonicenses supieron y que nosotros no sabemos con claridad.
Pero está aquí en el texto, porque en el versículo 6 Pablo dice: "Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora para ser revelado a su debido tiempo." Hay un anticristo, hay un hombre de perdición, un hijo de perdición, o un hombre de anarquía, que va a ser revelado porque está siendo detenido. Y los tesalonicenses sabían lo que lo detenía, pero nosotros no lo sabemos, por lo menos con ciencia cierta. Pablo les dice: "Vosotros sabéis", porque obviamente él enseñó estas cosas a ellos y simplemente les está recordando aquello que ya habían compartido.
Si fuera por Satanás, probablemente ya hubiera hecho su aparición en el escenario. Pero las cosas no se mueven conforme al calendario de Satanás, sino conforme al calendario de nuestro Dios. Gálatas 4:4 dice que cuando la plenitud del tiempo llegó, Dios envió a su Hijo, a Cristo. Y cuando la plenitud del tiempo llegue, Dios permitirá que este anticristo haga su aparición.
Pero hay algo que lo detiene hasta ahora. El apóstol Pablo dice a los tesalonicenses: "Vosotros sabéis qué es." Hubiese sido bueno que el apóstol Pablo hubiese dicho además qué cosa es lo que lo detiene, pero de alguna manera Dios pensó que para nosotros era mejor vivir por fe y no por vista. Como eso no está revelado, muchas han sido las especulaciones, unas más débiles, otras de más peso. Entre las más débiles, algunos han pensado que lo que lo detiene son los gobiernos humanos, porque la
Palabra de Dios habla de que los gobiernos son un instrumento vengador, como lo establece Romanos 13, para vengar lo mal hecho. Y si bien es cierto que esa es la realidad, no es menos cierto que la mayoría no ha hecho su trabajo, no lo ha hecho bien. De tal manera que es imposible imaginarnos que estos gobiernos humanos son lo que están deteniendo el principio de iniquidad del cual habla Pablo en esta carta.
Otros han pensado que es la predicación del Evangelio, pero nosotros sabemos que hay regiones enteras donde habitan millones, cientos de millones de personas, donde el Evangelio no se ha predicado, y el misterio de la iniquidad ahí no está siendo detenido por el Evangelio, por lo menos. De manera que no creemos, junto con la mayoría de los académicos, que esto pudieran ser las causas de la restricción. Otros han pensado que es la iglesia, porque la iglesia es la luz del mundo, la sal de la tierra.
Las realidades que este texto menciona son, primero, algo que lo detiene, como si fuera un pronombre neutro en el original, como si fuera una fuerza; pero luego habla de un alguien: aquel que lo detiene, que es una persona evidentemente. Y por eso, y otras razones, pensamos que quizás la iglesia no sea ese agente restrictivo. De manera que nos quedamos con las dos posibilidades de mayor peso, de mayor asidero bíblico.
La primera, que de hecho es lo que postulan dos de los mejores comentarios exegéticos consultados, es que pudiera ser el arcángel Miguel. Y antes que usted diga algo, espere las explicaciones. Cuando tú abres el libro de Daniel, te encuentras que entre el capítulo 10 y el capítulo 12 hay una lucha angelical en la que participan por lo menos cuatro ángeles: dos del reino de la luz y dos del reino de las tinieblas. En un momento dado, uno de esos ángeles de parte de Dios está viniendo a Daniel a traerle una respuesta a sus oraciones, pero hay un ángel caído que lo detiene en el camino por veintiún días. Está ahí en el libro de Daniel, hasta que Miguel, uno de los principales príncipes, viene en ayuda de ese ángel, y él puede terminar de traer el mensaje a Daniel.
Por otro lado, en Daniel 12, Miguel es mencionado como el defensor de la nación de Israel, un defensor para toda una nación. En Judas 9, nos encontramos a Miguel contendiendo con Satanás, nada más y nada menos que con Satanás, disputándose el cuerpo de Moisés. El texto no nos dice la razón, pero se especula que quizás Satanás hubiera querido el cuerpo de Moisés para tratar de producir una especie de idolatría o de culto en medio del pueblo judío. Y ahí hay una declaración de que cuando Miguel luchaba con Satanás por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir palabra ofensiva contra él; simplemente dijo: "Que el Señor te reprenda."
Luego, quizás en uno de los pasajes más contundentes a favor de esta posibilidad, aparece el libro de Apocalipsis, en el capítulo 12, donde se narra una lucha campal entre ángeles de Dios y ángeles de las tinieblas, y donde el texto culmina hablando de algo que parece ser el tiempo final. De tal forma que es posible que aquello que lo está deteniendo ciertamente pudiera ser un agente de parte de Dios, y en este caso el arcángel Miguel. Escucha lo que Apocalipsis 12:7-10 dice:
"Entonces hubo guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón, y el dragón y sus ángeles lucharon, pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Y oí una gran voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado."
Esto suena como tiempo final; dicho de una manera popular: caput, se acabó. Y entonces, basados en razonamientos como estos, académicos han llegado a pensar que quizás es Miguel y aquellos ángeles que Dios puso a su cargo, como revela el texto que acabamos de leer, quien lo está deteniendo. De hecho, en el libro de Apocalipsis nosotros oímos de cuatro ángeles que están en los cuatro puntos cardinales de la tierra, y ellos son los que desatan las plagas sobre el planeta a la hora del juicio. De manera que el involucramiento de ángeles no sería algo descabellado.
Pero quizás lo que lo detiene ahora mismo es Dios, y siempre será Dios, pero Dios a través del Espíritu Santo, que pudiera ser el agente restrictivo de la maldad al mismo tiempo, y de este inicio que Satanás quisiera hacer aparecer en cualquier momento. La razón por la que se piensa eso es porque, por un lado, el Espíritu Santo fue enviado para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio, no solamente al creyente, sino al mundo. Por otro lado, cuando Dios estaba a punto de enviar el diluvio, a punto de juzgar la tierra, cuando Dios vio que toda la maldad del hombre era mucha sobre la faz de la tierra y que la intención de su corazón era siempre hacer solamente el mal, el libro de Génesis nos dice que Dios dijo: "No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre." Como que el Espíritu Santo de Dios es el que estaba contendiendo con el hombre, y Dios decidió: yo no voy a seguir contendiendo, el juicio ya vendrá.
Por otro lado, también sabemos que Dios le dio a Saúl su Espíritu, pero llegó un momento en que Dios retiró su Espíritu, y cuando eso ocurrió, Saúl quedó completamente debilitado. De manera que es posible que el Espíritu de Dios no solamente empodere a los hombres, sino que también sea quien restrinja el pecado en el hombre y en el mundo. Y creemos que, de todas las opciones y especulaciones que se han hecho, estas últimas quizás sean las más probables. Pero no queremos ser dogmáticos con ninguna de esas posiciones, y simplemente decir que, a la luz de lo que la Palabra revela, estas dos posiciones parecen ser las más bíblicamente congruentes.
Pero Pablo continúa revelando otras cosas acerca de este inicuo y de este hombre de pecado. Escucha lo que él dice en el versículo 7: "Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción. Solo que aquel que por ahora lo detiene" —notaste: aquel, eso es una persona— "solo que aquel que por ahora lo detiene lo hará hasta que él mismo se haya quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo." Con estas palabras, el apóstol Pablo nos dice que el misterio de la iniquidad no es algo futuro; es algo que ya está en acción, que está en operación, que ha estado en operación de hecho desde el jardín del Edén.
Él le llama misterio, y le recuerdo —porque creo que lo he dicho en otras ocasiones— que es una palabra muy paulina. Misterio aparece veinticinco veces en el Nuevo Testamento, y veintiuno o veintidós de esas veinticinco veces es usada por Pablo para referirse a una verdad que no estaba conocida o revelada en el Antiguo Testamento, pero que ahora en el Nuevo Testamento sí es conocida o sí es revelada. Y pensando en eso, nosotros tenemos que recordar que los creyentes del Antiguo Testamento no tenían mucha idea de la guerra espiritual. De hecho, Job nunca supo qué fue lo que pasó detrás de los bastidores con su historia, y Satanás fue quien fue el causante de todos sus males; por lo menos, no está registrado que Job haya sabido.
Pero en el Nuevo Testamento nosotros sabemos que Pablo nos dice en Efesios 6 que nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. De manera que la lucha puede ser por nuestras mentes, por nuestros corazones; se puede dar a nivel de los humanos. Pero al fin de cuentas, quienes están gobernando y librando son las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales, que usan a los hombres, sistemas religiosos, sistemas de falsedad y líderes humanos para llevar a cabo su lucha. Al fin de cuentas, como decimos, no es contra carne ni sangre.
El misterio ha sido revelado, ya es conocido, y eso es como Pablo usa esa palabra. Pero por ahora hay algo que lo detiene, hasta que él mismo se haya quitado de en medio. Si es el Espíritu de Dios el que está deteniendo el misterio de la iniquidad, no pensamos que el Espíritu de Dios, que es omnipresente, pueda ser quitado completamente del planeta. Pero el Espíritu de Dios pudiera retirar su acción restrictiva sobre el hombre o sobre la humanidad, y nosotros sabemos que cosas así probablemente han pasado.
Si Dios es omnipresente, Dios estará siempre presente, pero Él puede eliminar, quitar de en medio, su poder restrictivo. Si tú piensas por un momento en Faraón, cuyo corazón fue endurecido, ¿de qué manera fue endurecido por Dios? Valga la aclaración: ¿de qué manera Dios puede endurecer el corazón de un faraón sin que Dios sea autor de pecado? Como dice Santiago, Dios nunca es autor de pecado. Lo que teológicamente entendemos es que la forma como Dios hizo eso es simplemente quitando el poder de restricción, o la acción de convicción del Espíritu Santo, que fue enviado al mundo justamente para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Y si Dios quita eso sobre una persona, esa persona se vuelve como un faraón. Si Dios quita eso sobre la humanidad, esa humanidad entonces quedaría con un corazón también endurecido, a expensas del pecado de la carne.
Recuerda esa frase para cuando luego te lea un texto de Romanos 1. Yo creo que cuando tú revisas los textos de la Palabra tratando de buscar uno que pueda reflejar de una manera más o menos clara si es cierto que Dios quita el poder restrictivo que ejerce sobre los hombres, y buscando entre el número de textos uno que quizás revele las consecuencias del retiro de la acción restrictiva de Dios, ningún otro texto lo hace mejor que Romanos 1.
Oportuno, en vista de lo que estamos viviendo hoy en día. Romanos 1, comenzando en el versículo 24 hasta el 32. Aquel que tenga oídos que oiga, y que Dios nos dé sensibilidad al leer este texto para poder aquilatar el peso de sus palabras. Yo nunca he leído este texto sin ser profundamente afectado, entre angustiado, compungido, y esta mañana no es una excepción, por el peso de lo que Dios revela.
Romanos 1, versículo 24 al 32: "Por consiguiente" —esto es una conclusión—, "Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones." Número uno: Dios —primera vez en el texto que dice que los entregó—, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, porque cambiaron la verdad de Dios con la mentira y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén.
Versículo 26: "Por esta razón Dios los entregó" —segunda vez— "a pasiones degradantes, porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza. Y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío."
Versículo 28: "Y como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó" —tercera vez— "a una mente depravada para que hicieran las cosas que no convienen, estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia, llenos de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad, chismosos, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados; los cuales, aunque conocen el decreto de Dios de que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican."
Ahí están las leyes aprobando a aquellos que las practican. ¿Cómo están siendo cambiadas las leyes hoy? ¿Cómo luce una persona, una población, una generación, un tiempo, un continente, una ciudad? No sé cómo Dios hace eso, pero depende de cuándo Dios quita su poder restrictivo. ¿Qué ocurrirá entonces cuando el Señor quita su poder restrictivo?
No estamos en ignorancia. El versículo 8 lo dice: "Y entonces será revelado el inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida." El anticristo, a quien él describe como un insolente, aparecerá en el escenario, y el Señor en su tiempo lo destruirá. Pero en el ínterin, antes de que esa destrucción ocurra, él tendrá libre albedrío para moverse en el planeta Tierra por un periodo de tiempo determinado por Dios, hasta que eventualmente, a la venida del Señor, Él mismo se encarga de destruirlo con el resplandor de su venida.
Como dice el texto, llegará un momento cuando Dios diga: "No más." Pero mientras tanto, él estará con libertad de acción. El apóstol Pablo no nos da todos los detalles, no nos da toda la cronología, pero sí nos da algunas informaciones importantes. Por tanto, yo quiero decirte, sobre todo en este momento de la historia, en este momento del texto: aquel que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu de Dios tiene que decir a la iglesia por medio de su Palabra.
Este es un personaje calificado como inicuo, cruel, malvado. Pero escucha cómo el texto lo describe: su venida es conforme a la actividad de Satanás. En otras palabras, él viene a hacer la voluntad de Satanás. Es interesante que cuando la segunda persona de la Trinidad, Jesús, encarnó, cuando Él se hizo hombre, un hombre de carne y hueso, la segunda persona encarnada vino para hacer la voluntad del Padre. Y ahora el anticristo, que no puede ser una encarnación de Satanás pero sí puede ser una posesión de Satanás, también es un hombre, y ese hombre está aquí para hacer la voluntad de su padre, que es Satanás, el padre de toda mentira, dice la Palabra.
Dios tuvo un Hijo: su Hijo. Satanás tendrá un hombre: su posesión. Entonces, ahora sabemos por la Palabra de Dios que este hombre será un inicuo, sabemos que viene conforme a la actividad de Satanás, y sabemos que viene con todo poder y señales y prodigios mentirosos. El texto no dice que viene con poder; él viene con todo poder, y señales, y prodigios mentirosos. Las señales son reales, no son falsos milagros, son reales, pero son mentirosas porque no apuntan a la persona de Jesús, porque no apuntan a la verdad, sino que apuntan a algo que parece ser la verdad pero que al final te lleva a la destrucción.
Las señales son mentirosas porque no vienen de parte de Dios, aunque parecen de parte de Dios. No podemos olvidar la historia bíblica: cómo los magos de Egipto duplicaron algunos de los milagros de Moisés, hasta que llegó un punto, un momento, en que ya no pudieron ir más allá. Nosotros tenemos que recordar que hoy en día hay múltiples falsos apóstoles haciendo supuestos grandes milagros, pero la realidad es que cuando tú analizas sus ministerios, estos grandes apóstoles han llevado a un culto a la personalidad y no a la persona de Jesús. Por tanto, son prodigios también mentirosos.
Los milagros que supuestamente los santos hacen no llevan a una adoración de Jesús, sino a una adoración de esos estatutos que los representan, que el hombre hace y a quienes el hombre adora. Los milagros atribuidos a la virgen no llevan a la adoración de Jesús; llevan a la adoración de ella, algo que tanto ella como los santos, si pudieran hablar, estarían negando y repudiando.
Ese inicuo —llamado anticristo por Juan, llamado insolente por Daniel, llamado hijo de perdición por Pablo— es un hombre malvado. Sabemos eso. Es un hombre que viene a hacer la voluntad de Satanás. Es un hombre que viene con poder, señales y prodigios. Y sabe algo más: viene con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. No dice que viene con engaño; viene con todo engaño. Y yo no sé todo lo que eso pudiera implicar, pero me imagino que si viene con todo tipo de engaño, él viene y engañará al enseñar, él viene y engañará al prometer, él viene y engañará con su apariencia, él viene y engañará con sus promesas, él viene y engañará con sus obras de señales y prodigios, él viene y engañará al aconsejar.
Pero eso no debe extrañarnos; Cristo habló de eso, con un lenguaje distinto pero extremadamente similar. En Marcos 13:22, hablando de los últimos tiempos, Él dice que se levantarán falsos cristos y falsos profetas y mostrarán señales y prodigios, a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos. Cristo, Dios, dice que vienen falsos cristos y vienen con señales y prodigios con la finalidad expresa de extraviar a los escogidos de Dios. Y de ser posible —no lo será, simplemente a la intervención de Dios en su gracia que lo evitará—, pero de ser posible él tiene la sabiduría, la astucia, la malicia para engañar aun a los escogidos de Dios.
Tanta habilidad tiene que Satanás fue al desierto pensando que quizás podía engañar nada más y nada menos que a la segunda persona de la Trinidad. En el desierto imaginamos hasta dónde él cree que tiene astucia, y la tiene, y nosotros necesitamos recordar eso. Ahora, por favor no me diga: "Pastor, yo tengo muchos años ya en la fe, mucha experiencia, a mí no me engañan fácilmente", porque eso sería una evidencia de cuán engañado estás. Una vez Satanás engañó a Adán —el hombre más sabio; la Palabra no lo califica así, pero el hombre prototipo hecho por Dios, sin una naturaleza pecadora—. Una vez Satanás fue capaz de engañar a Adán de la forma tan fácil como hemos venido hablando en mensajes anteriores. Entonces, todo el mundo puede ser engañado, y de una forma fácil.
Cristo predijo los falsos maestros, lo mismo que Pablo hace aquí. La pregunta que Cristo dijo fue: ¿Serían estas señales y prodigios capaces de engañar aun a los elegidos? Pero no será posible. Entonces la pregunta es —y se la vamos a hacer a este texto—: ¿A quiénes engañará ese anticristo? El texto lo dice: a los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Engañará a los que se pierden porque no recibieron —versículo 10— el amor de la verdad.
La Nueva Traducción Viviente lo dice así, porque es una buena traducción pero con un lenguaje que muchas veces al hombre que está menos estudiado le permite entender con facilidad, de una manera fidedigna, las verdades que están tratando de ser transmitidas. Y aquí en el versículo 10, esto es como la Nueva Traducción Viviente la tiene: "porque se niegan a amar y aceptar la verdad que los salvaría." Este hombre de pecado, o hijo de perdición, va a engañar a un grupo, y ese grupo no va a ser pequeño. Muchos son los llamados, pocos los escogidos. Pero este grupo grande que va a ser engañado, va a ser engañado.
Es notable cómo el apóstol Pablo usa la palabra "verdad" como sinónimo de evangelio. Puedes ver esto en 2 Corintios 4:2, en 2 Corintios 13:8, en Gálatas 2:5, en Gálatas 5:7, y en múltiples otros pasajes. Pero por otro lado, la única verdad que puede salvar al hombre es el evangelio. Por tanto, si esta gente está siendo condenada porque no recibieron el amor de la verdad —o la verdad con amor, independientemente de cuál traducción tengamos—, si esa es la razón, entonces hablamos del amor por el evangelio.
Ahora, es interesante, y es notable a la vez, que cuando el apóstol Pablo sintetiza en su previsión, él no dice que esta gente se está perdiendo porque no fueron elegidos por Dios. Él no pone el peso de esa perdición sobre los hombros de Dios, sino que él pone ese peso sobre los hombros de los hombres que no amaron la verdad.
Hemos dicho múltiples veces que la Biblia presenta de principio a fin una tensión que nosotros no sabemos cómo resolver, y es la tensión entre la soberanía de Dios, que hace una cosa, y la responsabilidad del hombre, que le toca hacer otra cosa. Dios hace la elección; la Palabra declara eso, y al mismo tiempo dice: pero cuando estos hombres se condenan, se condenan porque la responsabilidad caía sobre ellos y ellos no respondieron al evangelio con amor. Eso es consistente con Romanos 1:9-4.
Porque Romanos 1:24, que ya habíamos visto, dice que los hombres cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Ese es el comienzo de todo el problema en el que nosotros nos encontramos: es el cambio, el intercambio de la verdad por la mentira, la mentira tratando de reemplazar o tomar el lugar de la verdad. Eso comenzó en el jardín del Edén, y esas dos palabras —verdad y mentira— son dos palabras claves a lo largo de toda la revelación de la Biblia para entender todo lo que la Biblia tiene que decir. Dos palabras, dos umbrillas; sin ese entendimiento de una y de la otra, nosotros no podemos entender la revelación de la Palabra.
Cristo es la verdad, Satanás es el padre de la mentira. Y aquí en ese texto se nos dice que él viene con prodigios engañosos, prodigios mentirosos capaces de engañar. Ahí está la palabra mentira: prodigios mentirosos. Pero hay un grupo grande que se está perdiendo y se está condenando porque no amaron la verdad. Verdad y mentira: esa es la lucha continuamente.
Dios habló la verdad a Adán y Eva en el jardín del Edén. Satanás vino, les robó la verdad y les vendió una mentira. Los profetas de Dios profetizaron en el Antiguo Testamento siempre la verdad, y los falsos profetas profetizaron siempre la mentira. El pueblo siempre prefirió la mentira sobre la verdad. Y de ahí que en un momento dado Dios dice a través de Isaías que el pueblo decía: "Profetizadnos ilusiones, no nos digáis la verdad." Y Dios dice: "Lo peor de todo es que a mi pueblo así le gusta." Mi pueblo no es muy distinto hoy en día.
Cuando a Jeremías le tocó profetizar, el pueblo fue donde Jeremías y le dice: "Vaya donde Dios, vaya donde el Señor y dígale al Señor que nosotros queremos saber lo que debemos hacer. Y Jeremías, te prometemos que vamos a obedecer todo lo que tú digas, palabra por palabra, todo lo que el Señor diga a través de ti." Jeremías dice: "No, no voy a ir, porque ustedes no me escucharán." "No, no, nosotros sí vamos a escuchar." "Está bien, voy." Jeremías va donde el Señor y regresa, y les dice: "Dice el Señor que no se vayan para Egipto." "¡No! No te vamos a escuchar. Tú lo que quieres es que perezcamos aquí. Nos vamos para Egipto." Así escogió el pueblo la mentira sobre la verdad.
El Señor Jesús, al ser bautizado en el Jordán, escuchó la verdad: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Sale del Jordán, se va al desierto, y allí escucha las mentiras de Satanás en todas sus tentaciones. Es la lucha. Y hoy en día, en esta mañana, hay miles de púlpitos desde donde se está proclamando la verdad, pero hay miles de púlpitos donde se está proclamando la mentira. ¿Y dónde tú piensas que abunda la población? En los púlpitos donde se predica la mentira.
Por eso dice el texto que él viene con todo poder y señales y prodigios mentirosos. ¿Escuchaste la palabra mentirosos? Ahora bien, el hecho de que esas personas no hayan recibido el Evangelio, no hayan amado la verdad, hace que Dios reaccione. Yo decía más temprano que Dios no se sienta a contemplar el planeta y dice: "Qué pena que no recibieron la verdad." No. La ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad, dice Romanos 1:18.
Y en este texto dice que Dios reaccionó al hecho de que el hombre suprimió la verdad. Escucha la reacción de Dios, porque la reacción de Dios es sobrenatural y es extraña para nosotros. Versículo 11: "Por esto Dios les enviará un poder engañoso para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad, sino que se complacieron en la iniquidad."
Hermanos, a esos dos versículos les vamos a hacer cinco preguntas, y yo te prometo que voy a responder todas las preguntas citando palabras del versículo, sin agregarle absolutamente nada, de tal forma que tú puedas obtener solamente lo que los versículos dicen. Pregunta número uno: ¿Quién es la persona que les envía un poder engañoso? Dios. Pregunta número dos: ¿Cuál es el propósito de esa acción de parte de Dios? Para que crean en la mentira. Pregunta número tres: ¿Cuál es la finalidad de que crean en la mentira? A fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad. Pregunta número cuatro: ¿Por qué hace Dios eso? Porque no amaron la verdad. Pregunta número cinco: ¿Qué hicieron entonces? Se complacieron en la iniquidad.
Wow. Bueno, yo no sé si tú sientes el peso de lo que yo he sentido al reflexionar sobre este pasaje y al predicarlo. Yo no sé si tú lo sientes, pero hay un peso de juicio enorme con consecuencias eternas para millones de personas, y algunas pudieran estar aquí. Hermanos, nosotros no somos la excepción. En la iglesia de Tesalónica, que era una buena iglesia, hubo gente que escuchó el Evangelio, hubo gente que recibió el Evangelio, hubo gente que propagó el Evangelio. A esa iglesia Pablo le dice que hay gente que no ha amado la verdad.
Hermanos, no recibir el Evangelio no es lo mismo que no recibir mis opiniones. No recibir la verdad de Dios no es lo mismo que no recibir mis recomendaciones médicas, porque en el peor de los casos quizás se pierda la vida física si no sigues la recomendación médica. En este caso, el rechazar la verdad de Dios te lleva a la muerte espiritual y eterna. De manera que nosotros necesitamos amor por la verdad, porque es en la verdad que está arraigada mi fe, no en las señales y prodigios. Cristo dijo claramente: "Dichosos, felices, bienaventurados los que creen sin haber visto."
Cuando tú revisas la historia bíblica, tú encuentras que hay tres grandes épocas de milagros. Hay una época de milagros en el tiempo de Moisés, para confirmar a Moisés como el mensajero de Dios ante Faraón y confirmar a Moisés como el mensajero de Dios delante del pueblo de Dios en el desierto, cuando el pueblo no quería creer ni quería obedecer a Moisés. Hay una segunda época de milagros en la época de Elías y de Eliseo, cuando Dios hace milagros para confirmar a estos hombres, y en particular a Elías, quien en un momento dado dice: "Nos vamos al monte Carmelo, y ahí vamos a ver quién es Dios." Entonces él hace llover fuego del cielo conforme a las instrucciones del Señor. Ese día se supo quién era Dios, Elías quedó confirmado, y 450 profetas de Baal fueron degollados. Y hay una tercera gran época de milagros en la época de Cristo y los apóstoles.
Fuera de esas épocas hubo milagros, pero son casi escasos, porque la razón del milagro es confirmar el mensaje o al mensajero. Nunca la razón del milagro ha sido maravillar a la gente. Nunca el milagro se ha hecho para que yo me quite un saco y comience a darlo, para tumbar gente y suplar gente, como hemos visto a algunos hacer, dejando a la gente maravillada con un "¡uau!" mientras que nada de la Palabra era predicada. La verdad era enunciada y el milagro apuntaba hacia esa verdad.
Cuando Cristo sana al paralítico, ¿qué es lo que hace? Lo bajan por el techo y Él le dice: "Tus pecados te son perdonados." Entonces surge la cuestión: "¿Quién eres tú para perdonar pecados? Solamente Dios puede perdonar pecados." Y entonces, ¿qué hace Él para ser confirmado? Un milagro. "¿Qué es más fácil, decirle 'tus pecados son perdonados' o decirle 'levántate y anda'? Pues levántate y anda." El milagro confirma el mensaje o al mensajero. Porque Nicodemo viene donde Jesús de noche y le dice: "Señor, sabemos que tú vienes de Dios, porque nadie puede hacer las cosas que tú haces si Dios no está con él."
Déjenme retroceder un momento antes de finalizar con ese punto. Juan el Bautista: el pueblo lo tenía por profeta, dice la Palabra de Dios, y en la misma Palabra de Dios se dice que Juan no hizo ni una sola señal. Claro, Juan no lo necesitaba; el pueblo lo tenía por profeta, no había que confirmarlo, él estaba ya confirmado. Satanás conoce eso. Sabe qué va a hacer: va a traer a su anticristo con señales y prodigios. Cuando la gente los vea, concluirá como Nicodemo, solo que en este caso erróneamente: "Nadie puede hacer las cosas que él hace si Dios no está con él. Este hombre es de Dios." Y muchos le creerán.
Probablemente algunos le denunciarán. Yo pienso que sí. Dios nunca ha dejado a su pueblo sin aviso, sin voz profética. Algunos le denunciarán, pero posiblemente ocurra lo que ocurrió justamente antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando Winston Churchill le decía al Parlamento inglés que a Hitler había que pararlo, sea al precio que fuera, y todo el Parlamento inglés votó en contra de él, porque según el Parlamento, Hitler no tenía las intenciones que Winston Churchill decía que él tenía, hasta que la historia comprobó cada una de las intenciones enunciadas por Churchill. Y lamentablemente, posiblemente algo similar ocurra.
Hay una razón divina por la que nosotros no seríamos desviados, y es la gracia de Dios que nos hace perseverar en el camino. Pero hay una responsabilidad humana, como ya veníamos mencionando, que a nosotros nos toca llenar. Y si tú no quieres ser engañado, hay una sola cosa que tú necesitas ser, y es que tú necesitas abrazar la verdad. Esa verdad, en la Palabra de Dios, en su revelación, está descrita de dos maneras: es la revelación de Dios en la verdad escrita, y es la revelación de Dios en la Palabra encarnada. Está la verdad escrita y está la verdad encarnada en la persona de Jesús.
Si tú no quieres ser engañado, tú necesitas abrazar y amar la verdad en esas dos representaciones: la verdad escrita y la verdad encarnada en la persona de Jesús. Por tanto, cada uno de nosotros, si no quiere ser confundido o condenado, necesita amar la verdad, buscar la verdad, elegir la verdad, vivir por la verdad, caminar en la verdad, obedecerla, hablar la verdad, trabajar por la verdad, ser guiado por la verdad, ser fiel a la verdad, manejar con precisión la Palabra de verdad. Cristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino es a través de mí." Yo soy ese camino y esa verdad. Yo soy la verdad que tiene que ser creída, la verdad que tiene que ser vivida, yo soy el camino que tiene que ser andado.
"Yo soy el camino, la verdad y la vida", que tiene que ser probada saliendo de la muerte espiritual actual del hombre. La palabra de Dios ha hablado hoy. Si tú has escuchado la voz del Espíritu de Dios, no lo resistas. Que Dios sea tu visión, que tus ojos estén fijos en Él, una vez más lo decimos, el autor y consumador de nuestra fe, que tú no seas apartado de la verdad engañado por la mentira, y que tú puedas ser un bastión de verdad en el lugar donde Dios te coloque, para la gloria de su nombre y la gloria de su vida. Que Dios bendiga su palabra en esto.
Este es una producción que llega hasta ustedes gracias a los aportes de individuos y empresas comprometidos con la defensa de la fe. Para más información, preguntas y comentarios, visite nuestra página de internet www.integridadysabiduria.org. En esta página encontrará información sobre la producción de este y otros recursos que ponemos a su disposición, como también las formas en las que usted puede contribuir con la producción de programas como estos.
Les invitamos nuevamente a visitar nuestra página de internet www.integridadysabiduria.org. Será hasta la próxima cuando nos reencontremos en su palabra.