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Algo más que debes saber sobre el brote del Ébola
Algo más que debes saber sobre el brote del Ébola

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Cultura, sociedad y ética

Algo más que debes saber sobre el brote del Ébola

Miguel Núñez 18 octubre, 2014

En medio de la alarma global generada por el brote del virus del Ébola, es necesario distinguir entre información fundada y temor infundado. Como especialista en enfermedades infecciosas con más de treinta años de ejercicio médico, puedo ofrecer una perspectiva que, sin minimizar la gravedad de la situación, llama a la calma y a la prudencia. Todavía no podemos cantar victoria, pero hay razones genuinas para el aliento.

Hace cuarenta y dos días, un paciente procedente de Guinea ingresó al país de Senegal portando el virus. Se aplicaron de inmediato los métodos conocidos de aislamiento y control de infecciones. El resultado: cuarenta y dos días después —el doble del período de incubación de la enfermedad—, la Organización Mundial de la Salud declaró a Senegal libre de Ébola, sin registrar un solo caso adicional. Nigeria siguió un camino similar: ante un brote que comenzó semanas atrás, los mismos protocolos lograron contener la enfermedad en veinte casos, con ocho fallecimientos. En cuestión de horas, ese país también podría ser declarado libre del virus.

Lo que sabemos y lo que debemos recordar

Estos resultados no son casuales ni aislados. Existen datos concretos que deben orientar nuestra comprensión de esta crisis:

El virus del Ébola, aunque letal, no es desconocido. Lleva cuatro décadas siendo estudiado y su mecanismo de transmisión está bien documentado. Los métodos de control de infecciones que detuvieron brotes anteriores han vuelto a demostrar su eficacia en Senegal y Nigeria. Lo más significativo es que ambos países se encuentran entre los más pobres del mundo. Según el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, Senegal ocupaba el lugar 155 de 174 países en su índice de desarrollo humano. Nigeria, por su parte, figura entre las naciones con mayor porcentaje de población en extrema pobreza y es el país más poblado de África. El hecho de que países con recursos médicos tan limitados hayan logrado contener la enfermedad debe alentar a quienes viven en naciones con sistemas de salud mucho más desarrollados.

En cuanto a los dos casos de personal médico infectado en Texas, es importante señalar que resultan estadísticamente inusuales. Durante cuarenta años de brotes en África, con condiciones de atención considerablemente más precarias, la transmisión al personal sanitario fue extremadamente baja. Los investigadores aún estudian lo ocurrido. No obstante, este hecho no invalida la efectividad general de los protocolos existentes; más bien, subraya la necesidad de aplicarlos con rigor.

Rumores, incertidumbre y el llamado a la paz

Circulan comentarios sobre una supuesta presencia del virus en América Latina que las autoridades estarían ocultando. Esta clase de especulaciones es comprensible en regiones con historia de regímenes que han ocultado información a sus poblaciones. Sin embargo, la realidad es que no existe evidencia de que el virus haya llegado a nuestro continente. El Ébola presenta un cuadro clínico muy característico, y el personal médico habría dado la voz de alerta de inmediato. Además, ningún gobierno tiene incentivo alguno para ocultar una epidemia de esta magnitud: la amenaza los afecta a ellos y a la comunidad internacional por igual.

Se están realizando grandes esfuerzos en los países con mayor capacidad médica. Los resultados iniciales en el desarrollo de una vacuna son prometedores, aunque aún es pronto para conclusiones definitivas.

Debemos recordar que "Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia" (Sal. 127:1). Él sigue siendo nuestra esperanza, no el hombre.

La esperanza que no depende de los titulares

La información disponible apunta a que tenemos más razones para la calma que para el pánico. No se trata de ingenuidad ni de ignorar la gravedad del brote; se trata de asumir una postura informada, responsable y, sobre todo, anclada en una confianza más profunda que cualquier dato epidemiológico. Dios no ha perdido el control de su creación. Él es quien sostiene la vida, quien guarda las ciudades y quien guía los esfuerzos de quienes trabajan por contener esta enfermedad. Frente a la incertidumbre, la fe no nos pide que cerremos los ojos a la realidad, sino que la miremos de frente sin olvidar en quién está puesta nuestra esperanza.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.

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