Integridad y Sabiduria
La importancia de estar alerta
La importancia de estar alerta

Foto de Erika Quirino en Pexels

Vida cristiana

La importancia de estar alerta

Maria del Carmen Tavarez 17 junio, 2021

Dios nunca prometió que el camino de fe sería libre de dificultades. Su llamado es irresistible y su gracia es suficiente, pero «de este lado de la gloria» —como bien lo expresa el pastor M. Núñez— nada será perfecto. Siempre habrá desafíos, y en ciertos momentos los ataques se intensifican de maneras que pueden tomarnos desprevenidos. Por eso, la Escritura no nos invita simplemente a confiar, sino también a velar: «Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar» (1 P. 5:8).

Imagine la escena que suele verse en un documental de naturaleza: dos antílopes absortos en su pelea, tan concentrados el uno en el otro que no advierten al león que los observa desde la distancia, aguardando el momento preciso para atacar. Así opera el enemigo de nuestras almas. Cuando nos distraemos —con conflictos, con ansiedades, con las cosas aparentemente pequeñas de la vida cotidiana— nos volvemos vulnerables. La vigilancia no es paranoia; es sabiduría bíblica.

El llamado poderoso no garantiza un camino sin obstáculos

Pocos ejemplos ilustran esta realidad con tanta claridad como el llamado de Moisés. Dios lo comisionó para liderar a Israel fuera de Egipto y lo invistió de autoridad junto a su hermano Aarón. Cuando Moisés dudaba de su propia capacidad para hablar, el Señor le respondió con una promesa concreta: «¿No está allí tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él habla bien… Yo estaré con tu boca y con su boca, y les enseñaré lo que tienen que hacer» (Éx. 4:14b, 15b). La misión estaba respaldada por el poder divino. Sin embargo, el mismo Dios le advirtió desde el principio que Faraón no cedería fácilmente: «Yo endureceré su corazón de modo que no dejará ir al pueblo» (Éx. 4:21b).

Lo que vino después es revelador. Antes incluso de llegar a Egipto, en una posada en el camino, Moisés fue confrontado por el propio Señor y estuvo en peligro de muerte (Éx. 4:24). Los intérpretes coinciden en que la causa fue el incumplimiento de la señal del pacto: la circuncisión de su hijo, rito establecido por Dios desde los tiempos de Abraham para todos sus descendientes (Gn. 17:10–14). Fue Séfora, la esposa de Moisés, quien actuó con prontitud y discernimiento, circuncidando a su hijo y salvando así la vida de su marido (Éx. 4:25–26). Séfora no era judía, pero estuvo atenta en un momento decisivo. Su ejemplo es una poderosa ilustración de lo que significa velar: discernir la voz de Dios en medio de la crisis y actuar en consecuencia.

Oposición, confusión y la firmeza de las promesas de Dios

Una vez que Moisés y Aarón se reunieron según la dirección divina y se presentaron ante el pueblo, la respuesta fue de fe y adoración: «el pueblo creyó» (Éx. 4:31). La esperanza de liberación parecía estar a la puerta. Pero la oposición no tardó en llegar. Faraón rechazó el mensaje de los portavoces de Dios con arrogancia: «¿Quién es el Señor para que yo escuche Su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, y además, no dejaré ir a Israel» (Éx. 5:2). Lejos de ceder, recrudeció las condiciones de trabajo del pueblo hebreo, de modo que la situación se tornó peor que antes (Éx. 5:6–14).

El endurecimiento del corazón de Faraón no era un accidente: era la consecuencia de su propia rebelión. La desobediencia entenebrece la conciencia. Rechazar la Palabra de Dios es un acto de idolatría y arrogancia que cierra el corazón a la verdad, como lo afirma claramente la Escritura (1 S. 15:22–23). Pero lo que resulta especialmente significativo es que incluso Moisés llegó a estar perplejo. El pueblo lo culpó de sus desgracias (Éx. 5:15–21), y él mismo llevó su confusión directamente a Dios en oración (Éx. 5:22–23). La respuesta del Señor no fue un reproche, sino una confirmación: recordó su pacto con Abraham y renovó su promesa de liberación (Gn. 15:1–21; 17:1–8; Éx. 6:1–8).

Una confianza firme en el cuidado soberano de Dios no significa que el creyente pueda vivir sin cautela. Las fuerzas malignas que arremeten contra el cristiano hacen necesario que este se mantenga siempre alerta y a la defensiva.

Vigilancia, oración y la armadura que Dios nos ha dado

La historia de Moisés no es solo un relato del pasado; es un espejo para el creyente de hoy. Los contratiempos, la oposición, la incomprensión de quienes nos rodean y hasta nuestra propia perplejidad no son señales de que Dios ha abandonado su propósito. Son parte del camino. Lo que se nos pide es que no cedamos a la distracción ni al adormecimiento espiritual, sino que nos mantengamos sobrios y alerta, velando en oración en todo tiempo, resistiendo en fe las maniobras del adversario y empleando toda la armadura que Dios nos ha provisto (Ef. 6:10–18). La vigilancia no es una virtud opcional para tiempos de crisis; es la postura permanente del cristiano que conoce tanto la soberanía de su Dios como la realidad de su enemigo.

Maria del Carmen Tavarez

Maria del Carmen Tavarez

María del Carmen Tavarez es miembro de la IBI por más de diecisiete años. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría y actualmente finalizando la especialidad en Consejería Bíblica. Ha servido como maestra de Escuela Dominical y escribe para MPLGDG y Lifeway Mujeres. Sirve en los grupos pequeños del Ministerio de Mujeres Ezer.

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