IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
América Latina es un continente de contrastes. Conviven en él una riqueza cultural inmensa y una pobreza extendida, una herencia religiosa profunda y una comprensión bíblica muchas veces superficial. En medio de esa tensión, la iglesia evangélica latinoamericana vive un momento singular: hay señales alentadoras de un genuino despertar espiritual, pero también desafíos que exigen atención urgente por parte de pastores, misioneros y creyentes tanto dentro como fuera de la región.
Esta entrevista, publicada originalmente por la revista Tabletalk en marzo de 2018, ofrece una mirada honesta y matizada al panorama eclesiástico latinoamericano desde la perspectiva del Dr. Miguel Núñez, médico, pastor y fundador de Ministerios Integridad y Sabiduría en Santo Domingo, República Dominicana.
La historia del Dr. Núñez es, en sí misma, un testimonio de la soberanía de Dios. Mientras realizaba su especialización en medicina interna en Nueva Jersey, la muerte de su hermano en un accidente aéreo en 1983 encendió en él un hambre insaciable por la Palabra de Dios. Con el tiempo, ese hambre se transformó en un llamado claro: enseñar las Escrituras.
Sin embargo, el llamado no se limitó a un salón de clases o a un consultorio. Dios abrió sus ojos a una realidad específica en la República Dominicana: un sector de la población con alto nivel educativo, profesionalmente formado, pero espiritualmente perdido. Muchos de ellos se habían distanciado del cristianismo porque lo que habían visto era una fe mayormente emocional e incoherente, lejos de los fundamentos bíblicos. Con esa visión, el Dr. Núñez y su esposa dejaron una vida establecida en los Estados Unidos en 1997 para regresar a Santo Domingo y plantar lo que hoy es la iglesia que él lidera. Como él mismo reconoce, ambos «agradecen a Dios que, por su gracia, no sucumbieron al síndrome del éxito».
Ese mismo propósito sostiene hoy el trabajo de Ministerios Integridad y Sabiduría, cuya meta principal es «proclamar la revelación de Dios y presentar la cosmovisión bíblica a nuestra generación, de manera clara y convincente, para la gloria de nuestro Dios». El ministerio lo hace a través de conferencias, publicaciones, producción audiovisual, podcasts y el Instituto Integridad y Sabiduría, dedicado al entrenamiento de pastores y líderes.
Quienes observan el cristianismo latinoamericano desde afuera suelen cometer errores de interpretación significativos. Algunos creen que la región ya fue evangelizada y que la Gran Comisión ha sido cumplida allí. Otros suponen que, por tratarse del Sur Global, la población carece en su mayoría de formación académica. Ninguna de estas suposiciones es correcta.
Lo que sí es cierto es que el movimiento evangélico en Latinoamérica es relativamente joven. La presencia misionera en la región tiene unos 150 años, pero el movimiento organizado de plantación de iglesias no tomó impulso sino hasta la década de 1970. Y la teología reformada —las doctrinas de la gracia— apenas comenzó a expandirse a gran escala en los últimos años. La razón histórica no es difícil de identificar: España y Portugal, potencias predominantemente católico-romanas, controlaron los mares durante la colonización, lo que mantuvo al protestantismo casi prohibido en la región durante siglos. A eso se suma que la mayoría de los misioneros que llegaron a Latinoamérica provenían del período posterior al Segundo Gran Avivamiento en Estados Unidos, y por tanto no eran reformados.
Las necesidades actuales de la iglesia son igualmente concretas. En palabras del Dr. Núñez:
Latinoamérica necesita ser re-evangelizada porque ha sido vacunada con el mensaje errado; por tanto, el pueblo ha desarrollado "anticuerpos" al verdadero evangelio.
A eso se suman el entrenamiento teológico, el desarrollo de liderazgo, la formación de una cosmovisión bíblica sólida y la recuperación de la predicación expositiva. Esta última, afirma el Dr. Núñez, es «una joya perdida».
Latinoamérica necesita ser re-evangelizada porque ha sido vacunada con el mensaje errado; por tanto, el pueblo ha desarrollado "anticuerpos" al verdadero evangelio.
A pesar de los desafíos, hay motivos genuinos para el gozo. El Dr. Núñez observa con esperanza un creciente hambre por la Palabra de Dios, un número significativo de creyentes que abandona congregaciones con enseñanza no bíblica en busca de comunidades donde la verdad ocupe el centro, y una disposición del pueblo a ser pastoreado. La teología reformada, en particular, está siendo recibida con entusiasmo por generaciones jóvenes que la describen como una «nueva enseñanza», aunque en realidad es tan antigua como el evangelio mismo.
Para quienes están fuera de la región y desean apoyar esta obra, el Dr. Núñez tiene una invitación directa: «Ven y ve. Nada se compara al ver la necesidad y el hambre por la Palabra de Dios, ambas a la vez.» Y añade que también se puede colaborar financieramente con ministerios que se dediquen al entrenamiento de la iglesia latinoamericana.
Alcanzar a los perdidos, sin embargo, requiere algo más que estrategia o recursos. Requiere conocer la cosmovisión del pueblo al que se quiere llegar, y sobre todo, amarlo. «Debemos amar el evangelio, pero debemos amar también a los perdidos, aun si no se convierten», dice el Dr. Núñez, recordando el ejemplo de Cristo con el joven rico: «el texto dice que Cristo lo amó» (Mr. 10:21).
El momento que vive la iglesia latinoamericana es único. La labor no es pequeña, pero la gracia que la sostiene es mayor.
Traducido por Jeanine Martínez. Entrevista publicada originalmente en Tabletalk*, marzo de 2018.*
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