La iglesia de Pérgamo vivió una paradoja desconcertante: fue fiel al nombre de Cristo bajo persecución brutal, pero permitió que falsos maestros con doctrinas de idolatría e inmoralidad permanecieran en su interior. Cristo reconoce que esta congregación moraba "donde está el trono de Satanás", una ciudad que era guardiana del culto al emperador, centro intelectual que competía con Atenas, y cuyas dos características distintivas eran precisamente la idolatría y la inmoralidad. En medio de esa presión sofocante, los creyentes de Pérgamo no negaron la fe ni siquiera cuando Antipas, a quien Cristo llama "mi testigo fiel", fue martirizado entre ellos.
Sin embargo, la firmeza ante la persecución externa no los libró de la infiltración interna. Toleraron a quienes enseñaban la doctrina de Balaam —aquel profeta que instruyó a seducir a Israel mediante mujeres moabitas para arrastrarlos a la inmoralidad y la idolatría— y a los nicolaítas, con prácticas similares. Lo que estaba afuera terminó permeando adentro, grado a grado.
El pastor Núñez advierte que ninguna desviación ocurre de la noche a la mañana y que esto tiene aplicación directa hoy: las páginas pornográficas son el equivalente moderno de aquellos templos, y las formas del mundo que asimilamos van mermando nuestro amor por Dios, nuestra oración, nuestro gozo. Cuando el estilo de vida de un cristiano se vuelve indistinguible del mundo, ¿a qué lo invitamos el día de su conversión?
El llamado de Cristo a Pérgamo sigue vigente: arrepiéntete. No basta con sostener una fe personal si pertenecemos a una comunidad cuya santidad y pureza doctrinal debemos cuidar.
Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.
Me queda abstracto, Señor.
¡Vivimos, hermanos, para vivir en Su Palabra! Quiero invitarlo a que pueda abrir el capítulo 2 del libro de Apocalipsis. Les recordamos que esta es una serie sobre el juicio de Cristo a las iglesias de Apocalipsis de hace dos mil años, en el área de Asia Menor. Son siete iglesias, con un mensaje distinto para cada una, pero que nosotros hoy necesitamos ver de qué manera lo que se dijo ayer se aplica en el día de hoy, y poder salvar ese abismo —por así decirlo, esa brecha de dos mil años— es algo que solamente el Espíritu de Dios nos puede ayudar a hacer. De manera que es parte de mi oración que Dios pueda iluminar el texto, iluminar una mente moderna hoy, conectar esas dos cosas de tal forma que Su pueblo hoy pueda ser edificado y pueda ser hablado de parte de Dios de la manera que nosotros necesitamos ser hablados.
La carta que estamos revisando en esta mañana es la carta que Cristo envía a la iglesia de Pérgamo. Se recordará la visión que Juan tuvo, y en esa visión Cristo —son muchas revelaciones con muchos símbolos y demás— pero hay algunas cosas en los primeros tres capítulos que están más claras que en los capítulos posteriores, y algunas de estas cosas las vamos revisando en la mañana de hoy. Yo he titulado este mensaje: "Pérgamo, la iglesia que comprometió la verdad". Pero decía en el servicio anterior que yo pude haber titulado el mensaje un poco más claro, lo cual nos dejaría ver un poco mejor de qué se trata esta carta, y en ese caso yo pude haberle llamado: "Pérgamo, la iglesia que comprometió la verdad en medio de la persecución".
La iglesia de Pérgamo vivió una paradoja, porque por un lado fue una iglesia a la que Cristo le dice: "Te mantuviste fiel, mantuviste la fidelidad a mi nombre, permaneciste en la fe, no la negaste". Y por otro lado, pasado un tiempo, comenzó a permitir la infiltración de falsos maestros y falsos seguidores de dichos maestros, y los mantuvo allí. Y uno se pregunta: ¿cómo es que una iglesia que se mantiene fiel a la fe cristiana permite una cosa como esa? Parece una paradoja. La realidad es que Pérgamo terminó comprometiendo la verdad en medio de la persecución.
Muchos —yo creo que podemos afirmarlo— dicen creer la Palabra de Dios; unos menos se atreven a defenderla; un número menor todavía tiene la dedicación y la determinación para vivir esa Palabra que dice creer; y todavía un número mucho menor está dispuesto a afirmarla y a vivirla en medio de la persecución, sobre todo en medio de la peor persecución. Sin lugar a duda, la persecución de la iglesia cristiana no es nueva, tiene dos mil años de historia. No hay duda de que la persecución ha diezmado la iglesia; algunos podrían decir que la ha pasado, pero también la ha purificado y la ha fortalecido. Sí, en ocasiones ha pasado de esa manera, y quizás esa sea una de las razones por las que Cristo permite la persecución de Su iglesia.
Ahora tenemos que reconocer que es mucho más fácil decir "la persecución ha purificado la iglesia" que tener que vivir esa realidad. En otras palabras, es mucho más fácil decir que la persecución ha fortalecido la iglesia que ser la iglesia que está siendo perseguida. Yo no quisiera que nosotros leyéramos textos como estos y les pasáramos por arriba porque esto ocurrió hace dos mil años y no tiene ninguna relación con nosotros, porque no es verdad. Nosotros vivimos en Occidente —entiéndase Europa, Norteamérica, y bueno, Centroamérica y América del Sur estarían siendo parte de Occidente, aunque Japón tiene una mentalidad occidental también, aunque no está geográficamente en Occidente—, pero Occidente no conoce en general lo que es la persecución en los tiempos modernos, y desde este punto de vista no podríamos relacionarnos muy bien de manera emocional a algo que para aquellas iglesias era muy común.
Nosotros venimos a la iglesia los domingos y disfrutamos de una libertad asombrosa, e ignoramos completamente que aun en estos precisos momentos hay iglesias que se están reuniendo en sótanos, y hay hermanos que están probablemente siendo torturados en alguna parte del globo terráqueo por su fe. Hoy por hoy, los cristianos representamos el grupo más perseguido sobre la faz de la tierra. Eso ha sido corroborado por diferentes fuentes, cristianas y no cristianas. Las investigaciones del Vaticano afirman eso. Un ministerio dedicado a ministrar y ayudar a cristianos en las regiones más difíciles, más perseguidas y oprimidas, llamado Open Doors, corrobora dicha información. Una organización que ha ido tomando popularidad últimamente, Pew Research Center, dice la misma cosa. La revista Newsweek afirma lo mismo. La revista The Economist, una de las revistas más prestigiosas en el mundo, afirma exactamente la misma cosa.
De manera que eso es bueno conocerlo. Es bueno conocer incluso que, de acuerdo a una de las fuentes, el 75% de los actos de intolerancia religiosa es contra los cristianos. Y yo creo que eso es bueno conocerlo, al menos en una sociedad que nos intenta vender la idea de que los homosexuales son el grupo más perseguido. Nosotros estamos en contra de toda persecución contra todo grupo, porque el hombre es portador de la imagen de Dios, pero el grupo cristiano es el grupo más perseguido, y los gobiernos no están levantando la voz sobre esas persecuciones. Pero eso no es de lo que estamos hablando en el día de hoy; simplemente lo dejo como un dato al margen.
Ahora, esas persecuciones son peores —como lo fue en el caso de Pérgamo— cuando tienen detrás al gobierno de turno, como es el caso en China, en Vietnam, en Corea del Norte, en Birmania, en Arabia Saudita y en Irán, cuando es el gobierno el que entiende que es su lugar la persecución y tortura de los cristianos, como lo fue en Pérgamo. De manera que tú comienzas a ver la conexión entre lo que pasó ayer y lo que todavía sigue pasando hoy. Y aunque nosotros gozamos de una amplia libertad, no sabemos cuánto tiempo tomará para que la iglesia en Occidente comience a ser perseguida, y ya hay algunos vientos de persecución, aunque obviamente no de la magnitud de lo que esta gente vivió. En medio de esta presión, Pérgamo —la iglesia de Pérgamo— terminó comprometiendo la verdad. Nosotros tenemos muchas razones para dar gracias a Dios por la libertad que nos ha dado, y no deberíamos tomar esa libertad por sentada —como se dice en inglés, "take it for granted"—, sino que deberíamos estar todo el tiempo agradecidos de lo que Dios nos ha concedido.
Vivido eso, quiero que tú puedas leer conmigo desde el versículo 12 del capítulo 2 y de ahí en adelante hasta el versículo 17 del libro de Apocalipsis:
"Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo sé dónde moras, donde está el trono de Satanás; guardas fielmente mi nombre y no has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad. Así también tú tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas. Por tanto, arrepiéntete; si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe."
Padre, te alabamos y bendecimos en esta mañana, y gracias te damos una vez más por poder escudriñar Tu Palabra y poder hacerlo con la ayuda de Tu Espíritu. Yo quiero pedirte, Señor, que Tú puedas tomar aquello que Tú revelaste hace dos mil años y aplicarlo a la mente, el corazón y la voluntad de nosotros que veinte siglos después escuchamos y tratamos de entender cuál es la aplicación de esta Palabra a nuestras vidas y a nuestra propia iglesia. El que nos ha dicho la doctrina nos dejó nunca exponer una Palabra y pensar que nosotros estamos inmunes o exentos; y esa es una mejor actitud ante la enseñanza que he dicho: este texto tiene algo para aquel que escucha, es porque Tú has destinado que sea para aquel que escucha, y mucho más para aquel que la proclama. Sé con nosotros en esta hora. En Cristo Jesús, amén.
Lo que acabamos de leer es lo que Cristo tenía que decir —o tuvo que decir— a la iglesia de Pérgamo, una iglesia de la cual nosotros conocemos prácticamente nada, excepto lo que aquí está. No sabemos quién la fundó; no hay nada en el libro de los Hechos donde frecuentemente podemos ver los lugares donde Pablo, en sus tres viajes misioneros, plantó iglesias. No sabemos quién la plantó; sabemos que ciertamente no fue Pablo, porque no hay ninguna evidencia de dicha cosa. Quizás uno de sus convertidos, quizás personas que salieron —como hemos hablado en otras ocasiones— de la iglesia de Éfeso, considerada probablemente la madre de estas iglesias, y quizás se levantó un movimiento evangelístico de plantación de iglesias a partir de esta iglesia más conocida. Quizás fue una iglesia hija de esta iglesia en Éfeso, pero no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que fue plantada en una ciudad importante de Asia Menor; de hecho, la ciudad capital de Asia Menor para el tiempo en que esta carta se escribió. Pérgamo tenía 250 años siendo la capital de aquella región, y fue un centro urbano importante. Algunos calculan su población en quizás unos 200 mil habitantes. Y todavía más impresionante es saber que la biblioteca que estuvo en Pérgamo hace dos mil años tenía 200 mil volúmenes, en un momento cuando no había imprenta. ¿Te imaginas el tamaño de dicha biblioteca? ¿Te imaginas el valor que debió haber tenido? 200 mil volúmenes de papiro, y quizás algunos en pergamino. La palabra "pergamino" viene justamente de Pérgamo; ellos popularizaron el uso de pieles de animales trabajadas de manera especial para poder escribir en ellas, en un momento dado cuando...
Ya no podían traer papiro de Egipto por problemas políticos con el emperador de Egipto, pero no voy a entrar en esos detalles. Pérgamo pasó a ser un centro intelectual que competía hasta cierto punto con Atenas y con Alejandría. Quizás estaba ahí en tercer lugar, pero estaba más o menos a su altura, con una biblioteca extraordinaria.
Sin embargo, lo que más hizo distinguir a Pérgamo fue su idolatría y su inmoralidad. ¿Te imaginas vivir en una ciudad donde sus dos mayores características son la idolatría y la inmoralidad? ¿Te imaginas vivir ahí, donde alguien te diga: "¿Por qué se conoce la ciudad donde tú vives?" "Bueno, tenemos una gran idolatría y tenemos una gran inmoralidad." Bueno, las cosas no han cambiado mucho, porque la mayoría de los centros intelectuales de hoy en día son los centros donde mayor inmoralidad también encontramos. Son los centros con las mentes más liberales, y son esas mentes liberales —las mentes liberales de países como el nuestro, que están un poquito más atrás en el tiempo— las que quieren imitar y hacer exactamente lo que ellos han hecho, y ponerse a su altura, como si fuera intelectual estar a la altura de aquellos que ya se han corrompido. La agenda liberal de la educación sexual de nuestros días no es más que un intento de mentes liberales de nuestras naciones de copiar lo que mentes liberales ya han implantado en otras naciones europeas, norteamericanas y aun suramericanas.
Bueno, Pérgamo era una ciudad así, una ciudad importante para tener una iglesia. Si tú estudias la vida del apóstol Pablo, tú descubres que realmente Pablo plantó iglesias de manera estratégica en ciudades importantes, desde donde se podían plantar o donde se podía iniciar un movimiento misionero. Pablo estuvo en Atenas, aunque allí fue quizás la única ciudad donde él no pudo dejar una iglesia. Pablo estuvo en Roma. Pablo plantó iglesias en Éfeso. Pablo estuvo en Tesalónica. Pablo estuvo en Galacia. Pablo estuvo en múltiples regiones claves que permitieron expandir el Evangelio.
Pérgamo, como decíamos, se distinguió por su inmoralidad y por su idolatría. Entre los dioses que allí se adoraban estaba la diosa Atenea, la diosa de la sabiduría, la diosa de la filosofía, la diosa de la civilización, patrona de la ciudad. ¿Te das cuenta de que los tiempos no han cambiado mucho? Hoy también tenemos, en muchas de las ciudades y países latinoamericanos, patrones: el patrón de tal ciudad, o el del pueblo. Había una idolatría a Zeus, considerado por muchos el padre de todos los dioses, el rey de los dioses, o el dios Salvador, como le llamaban en Pérgamo. Había un templo a Dioniso, el dios del vino, el dios del éxtasis. Imagina: tienes un dios que promueve el éxtasis, el vino, el alcohol, la borrachera. Había un templo a Esculapio, el dios de la medicina, el dios de la sanación, representado por una serpiente; todavía la medicina tiene dicho símbolo.
Es interesante que usted recordará el nombre Hipócrates, ¿es cierto? El juramento hipocrático. Es el nombre del médico de la antigüedad más famoso. El próximo nombre tras Hipócrates es Galeno; por eso a los médicos a veces les dicen "el galeno fulano". Bueno, Galeno estudió en Pérgamo; esa es la única razón por la que se los puedo mencionar.
Sin embargo, a pesar de toda esa idolatría y toda esa civilización, lo que más hizo distinguir a Pérgamo dentro de lo que eran las prácticas cúlticas fue el culto al emperador. De hecho, se le dio el sobrenombre a la ciudad de "la guardiana del culto al emperador." Y nosotros sabemos que los cristianos eran perseguidos no porque no le ofrecían adoración a los dioses que yo acabo de mencionar, sino por su falta de adoración al emperador. Esa era la amenaza sociopolítica.
Y usted me dirá —algunos preguntarán—: "Bueno, ¿y todos esos detalles históricos y sociales qué importan? ¿Qué atienen para nosotros?" Bueno, es que tú puedes, al conocer cómo era la ciudad donde estaba una iglesia que estamos estudiando, conocer parte de lo que estaba ocurriendo allí. Porque, como hemos dicho, lo que ocurre fuera de la iglesia, afuera de la iglesia, permea adentro. Y esa idolatría y esa inmoralidad que estaba fuera en Pérgamo permeó y penetró la iglesia de Pérgamo también.
Tú puedes ver mucho mejor y entender de una manera más emocional —si tú quieres, y no simplemente cerebral— lo difícil que debía haber sido para personas en la iglesia de Pérgamo permanecer fieles a su nombre y a la fe cristiana en medio de dichas condiciones. Imagínense: en una ciudad donde lo que reina es la idolatría y la inmoralidad, tú tienes una iglesia pequeña, perseguida, que está en medio de todo eso, donde probablemente tus vecinos son personas que practican dicha idolatría y dicha inmoralidad.
Imagínate que esa ciudad existiera hoy, pero con esas características. Tú envías tus hijos al colegio, a la escuela, y probablemente los compañeros de tus hijos vienen de hogares donde lo que practican, y lo que se ora en las noches y en las mañanas, es a estas divinidades paganas, y niños que ya participan de rituales con comidas dedicadas a los ídolos. Quizás las niñas amigas de tus hijas jugarían con muñecas que representan estas divinidades. ¿Te imaginas vivir en una ciudad como esa? ¿Te imaginas estar en una asociación de padres de un colegio, de una escuela, donde todos los padres pertenecen a estas idolatrías o comunidades de diferentes divinidades paganas? Yo creo que eso nos da una idea de lo sofocante que debió haber sido pertenecer a una iglesia pequeña en medio de tales condiciones, y nos permite apreciar un poco mejor el costo de mantenerse en la fe sin comprometer la verdad en medio de todo eso.
Bueno, fue a una iglesia como esa a la que Cristo le escribe. Y cuando le escribe, comienza identificándose —como ya habíamos dicho, es lo primero que leemos en cada carta: identificarse, dándole a conocer algo acerca de Sí mismo—, y en este caso Él dice: "El que tiene la espada aguda de dos filos, dice esto." Fuera del libro de Apocalipsis, el único otro libro donde tú encuentras la idea de una espada de dos filos es en el libro de Hebreos, en 4:12, donde se nos habla de que la Palabra es como una espada de dos filos, que es capaz de discernir los pensamientos y discernir las intenciones del corazón. Bueno, el que es capaz de discernir los pensamientos y las intenciones del corazón es quien le está escribiendo a la iglesia de Pérgamo.
Otros ven en la espada más bien un símbolo de autoridad. De tal forma que lo piensan de esta manera: Pérgamo puede ser la guardiana del culto al emperador, pero la última autoridad la tiene Jesús, quien está hablando. Y algunos lo ven de esa manera porque tú puedes ver, en el propio libro de Apocalipsis, al final en el capítulo 19, cuando el Señor regresa a implantar Su justicia y hacer justicia, una de las cosas que tú ves es que Él viene montado en un caballo blanco y de Su boca sale una espada, pero esa espada es justamente para ejercer la justicia. De manera que es posible que esta metáfora que está siendo usada aquí tenga algo que ver con el hecho de que Cristo estuvo diciendo: "Yo te estoy hablando a ti, que estás en una ciudad que es considerada la guardiana del culto al emperador, pero por encima del emperador estoy Yo. Yo soy la última autoridad sobre todo hombre, sobre toda iglesia, sobre todo emperador. A mí es a quien tú le debes fidelidad, y Yo soy el que te hace rendir cuentas." O quizás ambas cosas.
Pero una vez que Cristo se identifica como esa figura clave de autoridad, escucha lo que Él dice: "Yo sé dónde moras." Eso es exactamente lo que Cristo ha dicho a las iglesias anteriores: "Yo conozco, Yo sé, Yo tengo conocimiento." Y lo que te voy a decir ahora es acerca de ti, de tu condición. Pero quiero que entiendas que Yo sé dónde tú moras; donde tú estás no es un sitio fácil, de manera que el llamado de atención que te voy a hacer no es divorciado de la condición en la que tú estás. Yo sé que es difícil. Sin embargo, Yo todavía tengo algo que decir.
Escucha: "Yo sé dónde moras, donde está el trono de Satanás. Guardas fielmente Mi nombre y no has negado Mi fe, aun en los días de Antipas, Mi testigo, Mi fiel, que fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás."
Como dije, Cristo primero reconoce que ellos están morando allí. La palabra en el original implica a alguien que está definitivamente clavado allí; o sea, "Yo sé dónde tú habitas." Yo sé que es en ese trono de Satanás. No está claro qué Cristo quiso comunicar con esto del trono de Satanás, y se ha especulado mucho; hay cinco, seis, siete interpretaciones distintas. Pero en realidad donde la mayoría termina razonando es que probablemente el hecho de que esta ciudad fuera la guardiana del culto al emperador, y fuera considerada así en toda Asia Menor, es la razón por la que Cristo —Dios, la misma cosa— le está diciendo: "Tú estás en el trono de Satanás," porque este es un emperador que lo manejan los poderes de las tinieblas, y esta ciudad le rinde culto por encima de cualquier otra ciudad.
De hecho, si tuvieras que vivir en una de las otras ciudades, tu compromiso —para los cristianos en particular— era, como ciudadano, una vez al año ofrecer, o pagar tu respeto al emperador. En esta ciudad, mejor dicho, no era una vez al año; era prácticamente todo el día, todos los días del año. Tú debías hacer algo similar. Y como ya mencioné, la persecución de esta iglesia no es por no rendirle culto a Esculapio, o a Dioniso, o a alguna de las otras divinidades; es por no rendirle culto al emperador. Esa era la amenaza.
Si tú piensas en eso, y tú piensas que tienes una iglesia que, hasta donde nosotros sabemos, ni siquiera era clandestina, sino que el gobierno de turno la perseguía, imagina la dificultad de que un día hubiera un llamado para entregar tu vida a Cristo y que tú públicamente dijeras: "Yo quiero ser esa persona." Compara eso con los llamados a salvación que hoy hacemos, en que tú levantas la mano, o pasas al frente, o a lo mejor ni siquiera.
Siquiera una de esas cosas, tú lo hacías en tu interior. Te imaginas lo fácil que eso fue, comparado con lo fácil que era ayer hacer esa profesión de fe. La gente no hacía profesión de fe en el pasado porque estaba de moda, porque no estaba de moda. Hoy en día mucha gente ha hecho profesión de fe en cierto círculo clásico como una moda. La gente pasa de no ser cristiana a decir que es cristiana y su estilo de vida no cambia.
Y lo he oído en entrevistados que dicen: "No, realmente mi vida no cambió mucho." A veces yo he estado hablando con alguien y esa persona me dice: "Usted sabe, pastor, que mi esposo no es cristiano, no se ha convertido, pero es lo que le falta es un pelito nada más, porque él casi es cristiano y él no tiene que cambiar mucho." Y usted supiera... Yo digo: "¡Wow!" Porque yo tengo 33, 34 años en la fe cristiana y yo tengo que cambiar mucho. Eso es un hombre que ni siquiera es cristiano y le cuesta poco. Ya eso nos cuenta como que no entendemos de qué es que se trata la vida cristiana.
Ahora, yo quiero que tú te puedas imaginar un poco vivir allí, porque una cosa es leer un texto para estar por encima de él, y otra cosa es tratar de ponerlo en su situación y traerla al momento. Imagínate que tú vives en una ciudad como esa. Tienes ese nombre, y alguien que escribe desde el extranjero te dice: "Hermano, donde tú vives es el trono de Satanás." ¿Cómo en el trono de Satanás? ¿Y tú estás criando tus hijos allí? Sí, así es. Imagínate el costo de vivir, de criar tus hijos en esa ciudad.
Y yo quiero que te hagas esta pregunta. Yo quiero que tú seas lo más sincero posible, porque si no, no vale la pena: ¿cuánto te ha costado vivir la fe cristiana? ¿Tú crees que sacrificar algunas cosas aquí, sacrificar algunas cosas allá, venir a la iglesia el domingo a un culto de una hora, una hora y 45, no sé, dos horas —en alguna iglesia dura tres horas—, yo creo que eso es como un gran sacrificio? Eso, al lado de creyentes como estos de Pérgamo, al lado de personas hoy en día acerca de quienes he leído, que caminan dos y tres horas el domingo para ir a una iglesia porque no hay otra en todos los alrededores, y regresan caminando dos y tres horas de camino, y están contentos.
Compara a esos pastores que todos los sábados caminan dos y tres horas para ir a un lugar donde ellos pueden trabajar en sus sermones, porque hay algunas referencias, y luego se regresan el sábado caminando dos y tres horas para al otro día predicar.
que prepararon en dicho lugar y lo consideran un gran privilegio. ¿Tú crees que realmente nosotros pagamos un gran precio por nuestra fe cristiana? Piensa un poco en eso y piensa en esta frase que quizás la hayas dicho en algún momento, ¿no?, que ser cristiano no es fácil. ¿Tú realmente crees que ser cristiano no es fácil en Santo Domingo, República Dominicana, año 2015, al lado de lo que gente está viviendo hoy, donde están siendo perseguidos, o al lado de lo que vivieron los cristianos en Pérgamo? Tú estás relajado. Nosotros no tenemos punto de comparación.
Yo creo que parte de la razón por la que pensamos de esa forma es porque nosotros hacemos una profesión de fe, pasamos de la muerte a la vida, pasamos a vivir una nueva vida, pero no queremos dejar de disfrutar la vieja vida. Eso es pesado. Yo se lo ilustré a algunos, y los que recordarán porque fue en esta clase, les dije que eso es más o menos como el equivalente a tener este pie en la vida anterior y este en la nueva vida, y te va a tocar caminar así el resto de tu vida. Eso es difícil.
Yo creo que eso es lo que está pasando muchas veces. A nosotros se nos olvida lo que cantamos, y lo vamos a volver a cantar: "Comprado por precio, precio de sangre." "No sois vuestros", le dice el apóstol Pablo a los corintios en su primera carta, capítulo 6, versículo 20. "No sois vuestros." Pero en este contexto, su vida no es suya. Yo creo que parte de la razón por la que estos creyentes no tenían dificultad en dar su vida es porque ellos entendían que ya la habían dado, que no la tenían, que no les pertenecía.
Y aun en esas condiciones, esta gente fue fiel al nombre de Cristo. Eso es lo que el texto dice. Eso es exactamente lo que Cristo les dice: "Tú has guardado fielmente mi nombre." El nombre que es sobre todo nombre, mi nombre que representa salvación, mi nombre que representa mi esencia, mi carácter, lo que yo soy. Esta gente reaccionó mejor que Pedro, porque Pedro negó el nombre tres veces la noche de la crucifixión. Esta gente, bajo esas condiciones, no negó su nombre, no negó la fe.
Yo creo que la razón, o la manera como eso se da, aparte de la asistencia divina que tiene que estar presente para poder mantener una fidelidad tal, desde el punto de vista humano es esta: la razón por la que esta gente, y otros, pueden y han podido dar su vida cuando fueron a buscarlos y los mataron, es que ellos no han tenido ninguna dificultad en ese momento, porque ellos entienden que no están perdiendo su vida en ese instante. Ellos perdieron su vida el día que recibieron al Señor y entregaron su vida y recibieron la vida de Cristo. De manera que el día que los matan, lo que han hecho es comenzar a gozar completamente la vida que ya tenían: la vida del Señor.
Por eso es que se dice: la persecución nos puede, mejor dicho, nos puede quitar la vida, pero no nos puede hacer daño, porque se pasa de una vida peor a una vida mejor. Esta gente no negó las creencias fundamentales de la fe: la Biblia es la Palabra de Dios; Jesús es Dios; Jesús es hombre; Jesús encarnó; Jesús murió en una cruz por nuestros pecados, una muerte expiatoria, sustitutiva, en mi lugar; después que murió, al tercer día resucitó de entre los muertos; hoy está sentado a la diestra del Padre; fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; la salvación es en su nombre solamente, para su gloria solamente, por gracia solamente, por medio de la fe solamente, en Cristo solamente.
Su segunda venida está tan cierta como la primera venida. Nada de eso es negociable. Otras cosas, como si hay rapto o no hay rapto, si es al principio, al medio o al final, eso sí lo pueden negociar, y usted puede ser un cristiano ortodoxo con diferentes posiciones escatológicas en cuanto a la venida de Cristo. Lo que no puede es ser un cristiano ortodoxo y negar que Él viene y que todo lo que eso implica.
Esta iglesia no renunció nada de su fe. "No has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás." No sabemos prácticamente nada de Antipas, pero Cristo dice que desde ese momento, quizás fue el primer mártir de la fe en esa área. Desde el momento en que le dieron muerte, a Antipas, a quien Él llama "mi testigo fiel", en el capítulo 1 de Apocalipsis, Cristo se llama a sí mismo "testigo fiel", y ahora Cristo toma un título que se había aplicado a sí mismo en el capítulo 1 y se lo aplica en el capítulo 2 a Antipas, a quien llama "mi testigo fiel, que murió donde mora Satanás", ahí en Pérgamo.
Hay una tradición, no comprobada, de manera que es simplemente una tradición, que dice que a Antipas lo metieron dentro de un toro de metal hecho de bronce y cobre, que era muy común en esa época porque eran parte de las divinidades que adoraban, y que ahí adentro lo cocinaron hasta que murió. No sabemos si es cierto. Pero Cristo dice: "Desde los días de Antipas, tú no has negado mi fe y has sido fiel a mi nombre." ¡Wow! ¡Qué iglesia!
Pero el versículo 14 dice: "Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezos ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad." A la verdad, que esta iglesia no ha dado un paso fácil: presión desde afuera, porque tiene una persecución por el gobierno, y presión desde adentro, con falsos maestros y falsos seguidores con una doctrina horrorosa. Presión externa, presión interna.
Los creyentes de Pérgamo fueron muy buenos en decir: "Esto no lo negocio. No voy a negociar el nombre de Cristo, no voy a negociar la fe." Pero dentro de la congregación hay unos falsos maestros y hay una doctrina horrible, y la actitud era: "Yo no voy a practicar nada de eso, pero pueden seguir en medio de nosotros." ¡Wow! ¡Qué paradoja! ¿Te das cuenta de que no puedes vivir tu fe de manera tan personal? Porque si perteneces a una comunidad, nosotros tenemos que cuidar de la santidad de los creyentes de dicha comunidad y de la pureza de la doctrina de dicha comunidad. Y esta gente estaba ya dentro, enseñando doctrina de demonios.
¿Y cuál era la doctrina de Balaam? ¿Quién fue Balaam? Para los que no están tan familiarizados con la historia, la pueden leer en el libro de Números, parte del Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia. Se llama Números justamente porque hay muchos números: hay un censo al principio del libro y un censo al final. El libro cubre aproximadamente 39 años de la travesía de los judíos en el desierto. Los 40 años se distribuyen así: Éxodo y Levítico cubren más o menos el año uno, unos 13 meses; el resto del tiempo lo cubre Números; y Deuteronomio cubre quizás los últimos dos meses. Ahí aparecen todas las consecuencias, o la gran mayoría de las consecuencias, que el pueblo vivió.
Entre los capítulos 22 al 25 del libro de Números aparece toda la historia de Balaam. Balaam es un profeta que en la superficie parecía ser un profeta de Dios. Resulta que el rey de Moab, Balac, se entera de este profeta que parece tener ciertos poderes, lo manda llamar y lo compra por dinero, y le dice: "Yo quiero que maldigas a Israel." Cuando él va a maldecirlos, Dios lo detiene. No voy a dar todos los detalles. Balaam vuelve y le dice al rey que hay una orden superior que no le permite hacer eso. El rey vuelve y lo compra, vuelve y lo soborna; va por segunda vez y Dios vuelve y lo para; va por una tercera vez y Dios vuelve y lo para. No puede maldecir a Israel.
Entonces regresa donde Balac, rey de Moab, y le dice: "Pero yo te voy a decir cómo tú lo puedes lograr. Si tú tomas mujeres madianitas y haces que ellas seduzcan a los hijos de Israel, cuando ellas los seduzcan sexualmente, entonces ellas van a poder hacer que esos hombres rindan adoración a los dioses paganos, coman de comidas sacrificadas a los ídolos y participen de toda esa inmoralidad, y con eso su Dios los va a castigar y tú vas a ganar." Este falso profeta sabía de la santidad de Dios.
Y yo les voy a leer una porción corta, el capítulo 25 del libro de Números, para ver qué pasó. Versículos 1 al 4: "Mientras Israel habitaba en Sitim, el pueblo comenzó a prostituirse con las mujeres de Moab. Estas invitaron al pueblo a los sacrificios que hacían a sus dioses, y el pueblo comió y se postró ante sus dioses. Así Israel se unió a Baal de Peor, y se encendió la ira del Señor contra Israel. Y el Señor dijo a Moisés: 'Toma a todos los jefes del pueblo y ejecútalos delante del Señor a plena luz del día, para que se aparte de Israel el ardiente furor del Señor.'"
Ahora escucha el versículo 9: los que murieron aquel día por la plaga fueron 24,000 personas. ¿Y qué fue lo que hicieron tan grande para merecer eso? Inmoralidad e idolatría. 24,000 personas en un día. Eso es mucha gente. Pero yo quiero que puedas imaginar qué iba a pasar al día siguiente, porque no lo podemos dejar en el número nada más. El número es grande, pero es peor que eso. Al día siguiente iban a ver hijos sin padres, iban a ver hombres viudos, iban a ver mujeres viudas, iban a ver una mujer cuya hermana murió el día anterior. De manera que el dolor y la pena fueron inmensos en todo el pueblo de Israel. Puedes ver cuánto Dios detesta ambas cosas: la inmoralidad y la idolatría.
Lo peor de todo es que esto pasó en el Antiguo Testamento, pero los maestros de esta doctrina estaban dentro de Pérgamo, dentro de la iglesia de Pérgamo. La iglesia que no negoció su fe y que sostuvo su nombre, aparentemente ni los creyentes verdaderos de Pérgamo ni los líderes de la iglesia de Pérgamo hicieron absolutamente nada contra ello. Y Cristo dice: "Yo tengo esto contra ti."
Además, Cristo tiene otra cosa contra ellos, muy similar y en la misma dirección. El versículo 15 dice: "Así también tú tienes algunos que, de la misma manera, mantienen la doctrina de los nicolaítas", que era básicamente la misma cosa: inmoralidad e idolatría. Un grupo similar al primero. Y uno se detiene y se pregunta: ¿cómo es posible que una iglesia pueda ser tan firme ante la persecución sin negar la fe, sin negar el nombre del Señor, y a la vez permitir dentro de sus filas la idolatría y la...
La inmoralidad como práctica y la enseñanza de dichas doctrinas. El texto no nos dice cómo eso pasó, pero lo que sí nosotros podemos saber seguro y claramente es que ninguna desviación ocurre de la noche a la mañana. Tú permites un grado, y luego permites un segundo grado, y luego permites un tercer grado, y poco a poco te vas haciendo cada vez más tolerante de las prácticas del mundo. No basta tener una salvación, una fe personal que no afecta a nadie. Si perteneces a una comunidad, tienes que velar por la salud de la comunidad, y la santidad de las vidas de la comunidad, y la pureza de la doctrina de la comunidad. Este es el principio de la disciplina bíblica, o de la disciplina eclesiástica.
Ahora escucha, hermano. Yo estoy seguro, en primer lugar digo estar seguro, que aquí no hay nadie que va y visita templos donde se sacrifican animales a ídolos y luego come de esa carne. No, no me imagino a nadie participando tampoco de rituales de inmoralidad sexual en uno de sus templos, como fue el caso en Pérgamo. Pero no creas por un momento —y en el nombre de Cristo todo lo que he estado tratando de decir lo digo en el nombre de Cristo, pero de manera especial esto— no creas por un momento que esto no tiene nada que ver contigo, porque esto tiene que ver todo contigo.
De la misma manera que pienso que aquí no hay nadie que vaya a uno de esos templos, de esa misma manera pienso que hay algunos, o muchos, que visitan un templo llamado páginas porno con frecuencia, y ese es el equivalente en nuestro hoy en día. Cuando Dios habla de los nicolaítas a la iglesia de Éfeso y le dice: "Tú sabes que tienes de bueno que tú detestas las prácticas de los nicolaítas, como yo también las detesto", yo te digo hoy: Dios detesta la inmoralidad y dichas páginas con todo su contenido. De verdad. De tal manera que si tú eres uno de esos visitantes, yo imploro en el nombre de Cristo que en este momento comiences a pedirle al Señor que te dé arrepentimiento, porque estás en algo que Dios detesta y que no lo va a pasar por alto.
Y si alguno de nosotros dice: "Bueno, pero eso no, yo no tengo esa debilidad", déjame decirte algo más. La Biblia prohíbe las relaciones sexuales premaritales, y eso es amplia esa definición. La Biblia prohíbe las relaciones sexuales extramaritales, y eso sería un equivalente en nuestros días también. Alguno podemos pensar: "Bueno, es que, qué bueno que yo no estoy casado, porque eso no afecta a nadie." No, sí me afecta a mí. No, no es verdad.
No hagas como... esto es una historia un poco jocosa, y mi intención no es hacerlos reír ahora porque no estoy siendo nada jocoso, pero es un poco jocosa para ilustrar lo que quiero decir. Me pasó recientemente: yo estoy en Nashville y estoy hablando de cómo vivir el Evangelio en la vida diaria, y digo cómo mucha gente conoce la Biblia, conoce textos, recita versículos o los sabe de memoria, enseña, predica, y luego no los vive. Entonces digo: "Es semejante al médico que es obeso, que sabe que le hace daño la obesidad, y les dice a sus pacientes que tienen que seguir una dieta y bajar de peso porque eso les hace daño, pero no hace nada." Y hay un pastor que está ahí, que es obeso, que luego está hablando conmigo de manera jocosa y me dice: "Pastor, cuando usted esté hablando del médico obeso que no sigue la dieta, que no hace nada, ¿por qué ha vuelto a hablar del obeso?" Yo me miré a mí mismo y dije: "Qué bueno que yo no soy médico."
El punto es: que yo no diga "qué bueno que yo no estoy casado, porque eso no afecta a nadie", porque cuando comienzas a amar esas cosas, tu gozo en el Señor se va, tu paz se va, tu sentido de shalom —que es ese bienestar espiritual general que la palabra implica— se va. Tu amor por Dios es mermado. Tu amor por las cosas de Dios, mermado. Tu amor por la Palabra, mermado. Tu amor por venir a la iglesia y estar con tus hermanos, mermado. Tu amor por la oración, mermado. Tu amor por las canciones que cantamos, mermado. Cuando tú mermas en esas áreas y tu amor por Dios disminuye, tú comienzas a desobedecer, porque si me amas, obedecerás mis mandamientos; si me amas menos, obedecerás menos.
O quizás tú estás aquí diciendo: "Bueno, salvo que eso no son ninguno de mis problemas." No vayas tan rápido, porque recuerda que lo que está afuera en una ciudad impacta lo que está dentro. Y quizás en tu caso son otras formas del mundo que has asimilado, y poco a poco tu estilo de vida ha comenzado a tomar una forma tan similar que otros tienen dificultad en diferenciar a un cristiano de tu persona cuando te ven vivir y trabajar. Lo que Pérgamo hizo fue asimilar adentro lo que estaba pasando afuera. Ha ido la idolatría afuera, ha ido la idolatría adentro. Ha ido la inmoralidad afuera, ha ido la inmoralidad adentro. De esa misma manera, lo que está pasando ahí puede ser asimilado en vidas o en iglesias adentro, y poco a poco eso se va dando grado a grado, y llega el punto donde hay dificultad en diferenciar el estilo de vida de un cristiano del de uno que no lo es.
Escucha lo que dice una de las fuentes consultadas para la preparación de este mensaje: "Escucho mucho del cristianismo en Occidente —Europa, Canadá, Centro y Suramérica; nosotros estamos ahí— se ha hecho indistinguible de la cultura. Mucho del esfuerzo evangelístico está dirigido a persuadir al mundo de que somos aceptables porque nosotros somos como ellos. Si afirmamos lo que el mundo afirma", dice el autor, "o, más frecuentemente, si vivimos como el mundo vive, ¿a qué cosa lo invitaremos el día de la conversión? ¿A qué es que lo estoy invitando si ya ha experimentado eso?"
Se ha puesto muy en boca hoy en día hacer que la iglesia no parezca muy iglesia: que el lenguaje que el pastor usa al predicar no suene muy churchy, como se dice en inglés, muy de iglesia, porque no queremos que se note, porque si se nota, se ofende. No te preocupes, mundo, ven, que nada te va a ofender. Yo no digo que no vengan, pero eso no es la iglesia, porque la cruz es necesidad para los que se pierden; es piedra de tropiezo para los judíos; es locura para el incrédulo; para nosotros, poder de Dios y sabiduría de Dios.
Escucha al apóstol Pablo claramente instruyendo a los corintios en su segunda carta, en 2 Corintios 6:14-17: "No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tiene la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿Qué tienen en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: 'Habitaré en ellos y andaré entre ellos, y seré su Dios y ellos serán mi pueblo.'" ¿Te das cuenta de lo especial de ese pueblo? Habitaré en ellos, moraré en ellos, estaré entre ellos, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. "Por tanto, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo, y yo os recibiré."
Ya comienzo a oír las objeciones, pastor. Entonces, ¿quién le va a predicar al incrédulo si yo me aparto? Yo estoy de acuerdo, yo estoy 100% de acuerdo en que tenemos que permanecer de alguna manera en contacto con el incrédulo, porque alguien tiene que predicarle al incrédulo. Pero escúchame: yo creo que, si tú eres honesto, si tú estás pensando "es verdad, ¿quién le va a predicar al incrédulo?", ahí está la pregunta: ¿cuándo fue la última vez que tú le predicaste a un incrédulo? Porque muchas veces yo creo que es la respuesta religiosa nice: "Tenemos que predicar al incrédulo." ¡Amén! ¿Y a cuántos les han predicado en los últimos cinco años? "Bueno, usted sabe que yo no tengo esa personalidad." Pues no tienes esa respuesta. Muchas veces yo creo que es la respuesta para justificar la necesidad que tengo de permanecer donde quiero permanecer.
¿Cuántos contactos has tenido con incrédulos? Cientos, quizás cientos de contactos. ¿Cuántas veces has presentado el Evangelio? Es más fácil decir "tengo interés en la gran comisión" que predicar el Evangelio al vecino, o al que trabaja conmigo al lado. Yo hago la pregunta justamente porque es la defensa más común: "Tenemos que permanecer en contacto con el incrédulo para predicarle." Bueno, gloria a Dios, eso es lo que tienes que hacer. Pero para hacerlo, escucha: aquí se ha dado un Antipas que fue mi testigo fiel. La manera de ser testigo fiel de la cruz es justamente compartiendo la cruz en tus evidencias y en tus palabras. Si esas dos cosas no están, no soy un Antipas. Ni siquiera tengo que llegar a perder mi vida para saber si lo soy o no lo soy.
Pasan los meses, pasan los años. Y así asimilo formas de pensar que cuando yo las oigo al hablar, digo: "Eso es mundo, eso es mundo." Estilos de vida. Lo que le da forma a mi mente le da forma a mi vida. Lo que le da forma a mi vida me aleja de Dios, si no es Su Palabra.
Entonces ahora, escucha. Ahora que tú has podido quizás hacer un poco de aplicación en medio del texto, escucha lo que Dios le dice a la iglesia de Pérgamo, porque eso se aplicaría a nosotros. Por eso lo dice. Es ahí: "Por tanto, arrepiéntete. Si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca." El rol de los creyentes en Pérgamo era sacarlos de la iglesia. Arrepiéntete; si no, yo voy a venir y yo voy a pelear contra ellos, contra los nicolaítas y los que siguen la doctrina de Balaam, pero tú vas a sufrir las consecuencias. El juicio para ellos, la disciplina para ti. Hebreos 12.
El llamado al arrepentimiento fue a los creyentes, a la iglesia de Pérgamo, que había permitido eso. Arrepiéntete; si no, yo voy a venir y voy a tener que actuar y hacerlo yo. Yo te estoy llamando a que lo hagas tú. Te voy a ayudar, te voy a dar un impulso, te voy a dar la gracia y te voy a dar la valentía. Hazlo tú. Pero si no, yo no voy a dejar mi iglesia así; yo voy a venir a pelear.
El versículo 17: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias." Es un llamado de atención.
Todo lo anterior es verdad, pero ahora, antes de cerrar, esto es como Cristo cierra cada carta: "El que tiene oído", esta atención. Esto es serio, esto es algo que debes rumiar, esto es algo que tú debes volver a considerar. No lo dejes como que oí la carta y ya se fue; vuelve a pensarlo.
"Al vencedor le daré del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe." ¿Qué es el maná escondido? ¿Qué es la piedrecita blanca? Yo no voy a especular, ni voy a mencionar aquí las cinco, seis o siete opciones distintas como los académicos han pensado que pudiera ser. Pero quizás el maná escondido es simplemente una referencia al sustento del creyente, que va a ser Cristo mismo, el pan de vida. Quizás esa piedrecita blanca es simplemente una metáfora para referirse a la manera como en los bautismos se da un nombre nuevo al entrar en gloria, representativo de una nueva relación.
Como en el contexto hebreo frecuentemente pasaba: a Jacob le cambiaron el nombre, le pusieron Israel; a Pedro, Cristo le cambió el nombre; y así sucesivamente. Ahí esperan recompensas eternas que esperan a cada uno de nosotros que somos creyentes en el día de hoy. Pero en el ínterin, tenemos que revisar nuestras vidas, como Cristo está revisando la vida de estas iglesias, porque nuestras vidas constituyen la vida de la iglesia. Nuestras prácticas pueden sufrir desgastes en la medida en que caminamos la fe cristiana, y nuestros estilos de vida pueden permitir cosas de afuera que luego Cristo tenga que decir: "Yo tengo esto contra ti, yo tengo esto contra ti."
Entonces, ¿qué hago, pastor? Lo que el texto dice: arrepiéntete. Si eres incrédulo, arrepiéntete por primera vez y dale tu vida al Señor, recibiendo su perdón por la sangre derramada en la cruz, entregando esa vida y diciéndole: "Señor, ya no me quiero más a mí mismo, reconozco tu sacrificio en la cruz por el perdón de mis pecados, y yo recibo tu perdón y recibo tu vida eterna. Tú eres Dios, mi Señor, mi Salvador." Y puedes hacer eso ahí donde estás en el día de hoy.
Pero si eres creyente, Cristo está hablando aquí básicamente a los creyentes de la iglesia de Pérgamo. El Señor te habla a ti a través de su Palabra y de su Espíritu. Yo quisiera que al cantar ahora esa canción —la que cantamos la semana pasada y vamos a volver a cantar— le pida a Dios que ilumine la mente de cada uno de nosotros para que esa canción pueda iluminar y sellar mucho lo que hemos dicho. Y a la vez, que durante esta canción, si tú escuchas alguna cosa que necesitas volver a oír de verdad porque es bíblica, que Dios pueda seguir obrando en ti con convicción. Yo voy a regresar al final de la canción; quiero orar contigo y orar por ti cuando hagamos eso.
Este es una producción que llega hasta ustedes gracias a los aportes de individuos y empresas comprometidos con la defensa de la fe. Para más información, preguntas y comentarios, visite nuestra página de internet www.integridadysabiduria.org. En esta página encontrará información sobre la producción de este y otros recursos que ponemos a su disposición, como también las formas en las que usted puede contribuir con la producción de programas como estos. Le invitamos nuevamente a visitar nuestra página de internet www.integridadysabiduria.org. Será hasta la próxima, cuando nos reencontremos en su Palabra.