IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
La escatología estudia las cosas futuras, aquello que aún está por venir. Como creyentes vivimos en lo que se ha llamado el "ahora, pero no todavía": el Reino de Cristo fue inaugurado en su primera venida, pero todavía no ha alcanzado su consumación. Somos salvos ahora, pero aún pecamos; ya pertenecemos al Reino, pero esperamos su plenitud. Los "últimos días" mencionados en el Nuevo Testamento no son un período futuro distante, sino el tiempo que comenzó con la muerte de Cristo y se extiende hasta su regreso. El autor de Hebreos lo confirma al decir que Cristo habló "en estos últimos días".
Antes de la segunda venida de Cristo, la Escritura señala ciertos eventos: una gran apostasía, un espíritu engañoso enviado a quienes no amaron la verdad, hambrunas, guerras, terremotos, y la aparición del anticristo, una figura mundial poderosa que la gente seguirá. Vendrá también una gran tribulación sin precedentes, como Daniel y Jesús anunciaron. Entonces aparecerá el Hijo del hombre y todo ojo le verá. Ya no viene a salvar sino a juzgar, representado con una espada que sale de su boca. Descenderá una nueva Jerusalén donde no habrá sol porque Cristo mismo será la luz, ni llanto, ni dolor, ni muerte. Respecto al milenio mencionado seis veces en Apocalipsis 20, existen diferentes posiciones: quienes creen en un milenio literal futuro y quienes sostienen una posición amilenial, interpretando los mil años simbólicamente. Cada creyente deberá estudiar y adoptar una posición según su entendimiento de las Escrituras.
¿Qué significa la expresión "ahora, pero no todavía" aplicada al Reino de Cristo y a nuestra salvación personal?
Según lo enseñado en la clase, ¿cuáles son las señales que la Biblia menciona como previas a la segunda venida de Cristo?
Cuando piensas en tu vida cristiana, ¿en qué áreas experimentas más claramente esa tensión del "ahora, pero no todavía" —siendo salvo pero aún luchando con el pecado?
La clase menciona que Cristo en su segunda venida "ya no viene a salvar, viene a juzgar". ¿Cómo debería esta realidad afectar la urgencia con la que compartes el evangelio con quienes te rodean?
El pastor Núñez señala que existen diferentes posiciones sobre el milenio y que cada creyente debe adoptar una según su entendimiento. ¿Cómo podemos mantener unidad con otros cristianos que interpretan estos pasajes proféticos de manera diferente a nosotros?