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Teología Palabra x Palabra

Justificación

Miguel Núñez 25 octubre, 2020

Antes de depositar mi fe en Cristo, existía una enemistad entre Dios y yo. No había paz. Pero algo cambió en el momento exacto en que mi fe fue puesta en el sacrificio de Cristo: Dios me justificó. El verbo griego *dikayoo* significa "declarar justo". No es que yo sea justo en mí mismo —siendo culpable, Dios me declara justo y me exonera de la culpa. Por eso Martín Lutero describía al creyente como "justo y pecador": justo porque Dios lo declaró así, y pecador porque su naturaleza caída sigue inclinándose al pecado.

Pero la justificación implica dos acciones divinas, no solo una. La primera me declara justo, lo cual me coloca en una posición neutral ante Dios: ya no hay culpa que me condene. Sin embargo, esa neutralidad no basta para entrar al reino de los cielos. Entonces viene la segunda acción: Dios me imputa —carga a mi cuenta— la santidad perfecta de Cristo. Todo lo que Jesús hizo al vivir en completa conformidad con la ley de Dios es acreditado a mi favor. Ahora Dios me acepta y me recibe en su reino, no porque yo llegué santo, sino porque Cristo me concedió su santidad absoluta. Estas dos acciones constituyen las credenciales necesarias para pertenecer eternamente al reino de los cielos.

  1. Según la clase, ¿cuáles son las dos acciones divinas que componen la justificación y por qué ambas son necesarias para entrar al reino de los cielos?

  2. ¿Qué quiso decir Martín Lutero cuando describió al creyente como "justo y pecador" al mismo tiempo?

  3. Si Dios ya te declaró justo, ¿cómo afecta eso la manera en que te acercas a Él cuando pecas? ¿Te relacionas con Él desde la culpa o desde la paz que menciona Romanos 5:1?

  4. La clase enseña que la santidad de Cristo fue "cargada a tu cuenta". ¿Hay áreas de tu vida donde actúas como si todavía tuvieras que ganar la aceptación de Dios con tu propio esfuerzo?

  5. Si la justificación es completamente obra de Dios y no depende de nosotros, ¿cómo deberíamos responder cuando vemos a otros creyentes luchando con pecados recurrentes?