IBI
Iglesia Bíblica de la Gracia
La teología bíblica es un método que permite trazar un tema a lo largo de toda la Escritura, observando cómo Dios fue desenvolviendo progresivamente su revelación en los 66 libros de la Biblia. No todo lo que la Biblia enseña sobre un tema aparece en un solo libro; Dios fue revelando verdades a medida que inspiraba cada porción de su Palabra.
Un ejemplo poderoso de este método es el tema de la presencia de Dios. Todo comienza en el Edén, donde Dios habitaba con Adán y Eva en perfecta comunión. Tras la caída y la expulsión, esa cercanía se interrumpe, pero el deseo de Dios de estar con su pueblo permanece intacto. Él encuentra solución ordenando a Moisés construir el tabernáculo, donde mora de manera simbólica sobre el arca del pacto. Más adelante, Salomón edifica el templo y la presencia de Dios desciende con tal gloria que los levitas deben salir corriendo. Cuando el templo es destruido y la presencia se retira, Cristo aparece llamándose a sí mismo templo. Después de su ascensión, el Espíritu Santo desciende y ahora habita en nosotros —ya no es solo Dios con nosotros, sino Dios en nosotros. Finalmente, en la eternidad estaremos cara a cara con Él, volviendo a la comunión perfecta del principio. Ese es el destino hacia donde caminamos.
¿Cuáles son las distintas "moradas" de la presencia de Dios que la clase traza desde Génesis hasta Apocalipsis, y qué transición ocurre entre cada una?
Según la clase, ¿qué diferencia hay entre "Dios con nosotros" y "Dios en nosotros", y en qué momento de la historia bíblica ocurre ese cambio?
Cuando piensas en tu vida diaria, ¿vives con la conciencia real de que el Espíritu de Dios habita en ti, o esa verdad permanece mayormente como una idea teológica abstracta?
El deseo de Dios de tener comunión con su pueblo se mantiene constante a lo largo de toda la Escritura, a pesar de la rebelión humana. ¿Cómo cambia tu manera de acercarte a Él saber que ese deseo viene de Su corazón y no solo del tuyo?
Si la meta final de la historia es volver a la comunión cara a cara con Dios que existía en el Edén, ¿cómo debería esa esperanza futura transformar la forma en que vivimos y tomamos decisiones hoy?